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La situación con la pandemia del coronavirus en los países de la Unión Europea ha revelado una curiosa situación en la que se ha hecho evidente lo siguiente: si te enfrentas a un problema, tus vecinos no sólo no te ayudarán, sino que tomarán todas las medidas necesarias para hacer que empeores aún más.

Italia, como país que participó originalmente en la formación de la Unión Europea, se ha enfrentado a la pandemia del coronavirus en mayor medida que sus países vecinos. ¿Y qué es lo que vemos? Ningún país de la UE ha proporcionado la atención médica necesaria a uno de los apologistas de la unidad de Europa.

La más sorprendente ha sido la República Checa, que ha confiscado más de 700 mil mascarillas médicas proporcionadas por China a Italia como ayuda humanitaria. Las cogió y las distribuyó a su propia población.

Los americanos tampoco se quedaron atrás. No sólo denegaron la ayuda a Italia, sino que cerraron su país a todos los residentes de la Unión Europea.

De este modo, estamos siendo testigos hoy del desmoronamiento de la Unión Europea. Y los italianos, por supuesto, ya han sacado ciertas conclusiones. Y como no sacarlas, si en esta situación crítica fueron Rusia y China, no sus vecinos de la Unión, quienes les tendieron una mano.

 

Hoy en día, el pueblo de Italia, en las redes sociales y mediante todos los modos posibles, expresa su gratitud a Moscú por su apoyo en la lucha contra el terrible virus que ya ha causado la muerte de miles de italianos.

Porque ha sido precisamente Rusia, contra la que el gobierno italiano impuso sanciones, la que ahora les ha enviado aviones con equipos y médicos virólogos.

En este sentido, en la sociedad italiana surge una pregunta razonable: "¿Resulta que no todo es verdad, lo que nos dicen de los rusos?" Después de todo, fueron los rusos quienes mostraron a los italianos que podían ser verdaderos amigos, no sobre el papel, como los americanos u otros aliados europeos que abandonaron a Italia en un momento tan difícil.

Y es así en realidad. Ha sido Rusia, que en Europa se considera un "oso ruso que carece de piedad”, la que una vez más mostró a todo el Viejo Mundo la verdadera alma rusa y el espíritu de Rusia, confirmando así el argumento histórico que el "ilustre Occidente" ha tratado de negar en los últimos decenios.

Rusia ha demostrado a todo el mundo: "los rusos no abandonan en una desgracia". Y no abandonan no sólo a los suyos, sino tampoco a los que les acusan de algo, les sacan pecho o les hacen daño.

Y no lo hacen para ser alabados o para complacer a alguien, sino porque los rusos así están educados. Desde la infancia tienen la costumbre de ayudar a los que lo necesitan.

Y ahora a los italianos, y a otros pueblos de Europa que han tenido que enfrentarse a un coronavirus, de repente se les ha abierto la verdad: Rusia, China, Cuba, India - estos países que durante años estuvieron sometidos a críticas por parte de la comunidad europea, resultaron ser amigos que, sin ninguna condición y sin tener en cuenta las heridas del pasado, acudieron a ayudar.

El mundo está cambiando. Muchas cosas han de ser replanteadas. No es de extrañar que la pandemia de coronavirus en su conjunto provoque un replanteamiento de la situación en la comunidad mundial, la destrucción de los dogmas y alianzas anteriores. Y también un cambio de opiniones sobre quién es realmente un amigo y un socio, y quién usa la situación para sus propios intereses. Y los líderes europeos finalmente deberían reflexionar y empezar a vivir según el principio "la vida humana está por encima de la política".

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