Alejandro Rodríguez

El 11 de septiembre del 2001 ocurrieron los ataques terroristas más sanguinarios de la historia de Estados Unidos y que conmocionaron al mundo entero.

Los lectores recordarán dónde se encontraban cuando escucharon por primera vez que un avión se había estrellado contra una de las emblemáticas torres gemelas en Nueva York. Y aquellos que aún no habían nacido, recordarán las historias que sus padres les han contado al respecto.

Ese día comenzamos a vivir a diario con el término "terrorismo". Fue útil para iniciar guerras, invasiones y ocupaciones a lo largo y ancho de Medio Oriente. En EE.UU., sirvió para otorgarle más poderes al gobierno e incluso modificar la constitución.

Se nos dijo que había sido Al Qaeda, encabezado por Osama Bin Laden, quien había perpetrado los terribles ataques. Bin Laden odiaba nuestras libertades y no escatimaría absolutamente ningún recurso para hacernos pagar por ellas. El trauma provocado sobre los estadounidenses hizo que la frase "Never Forget", "nunca olvidaré" o "nunca lo olvidemos" se volviera símbolo de la memoria de las vidas perdidas. Sin embargo, hoy la memoria del 11 de Septiembre parece estar completamente erradicada.

Rusia y su respuesta adecuada

Después del trágico evento, una de las primeras personas que llamó al presidente George W. Bush para otorgarle sus condolencias y ofrecer su apoyo, fue el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, quien, dando crédito a la version oficial de los acontecimientos, empatizó con EE.UU., que acababa de ser víctima del terrorismo bien conocido por la misma Rusia.

Rusia enfrentaba su propia guerra en Chechenia, como respuesta a los actos terroristas en septiembre de 1999 en Moscú. Una de las frases más populares de Putin proviene de estos tiempos en los que dijo: "Perseguiremos a los terroristas por todas partes: si es en un aeropuerto, pues en un aeropuerto; y si los encontramos en el baño, discúlpenme, pues los liquidaremos en el mismo retrete. Ya está, así se acaba el tema". Rusia ofreció la respuesta adecuada al terrorismo: es simplemente inaceptable. Putin entendió esto y le regaló a EE.UU. un monumento que, a pesar de toda la retórica antirrusa actual, aún sigue en pie.

El monumento de la lágrima

En este monumento hay palabras que hoy denotan la posición de Moscú y la de Washington. Entendida dentro del contexto de los eventos en Siria, una frase demuestra que Rusia se encuentra más del lado de las victimas del 11-S que el mismo EE.UU.

Hoy, Rusia está otorgando su apoyo al presidente de Siria, Bashar Al-Assad, como parte de su esfuerzo en contra del terrorismo global. Uno de los grupos en contra de los cuales Siria y Rusia luchan es el Frente Al-Nusra, o Jabhat al-Nusra, también conocido como Jabhat Fatah al-Sham, un grupo que la misma Wikipedia describe como "Al-Qaeda en Siria", y que recibe el apoyo de EE.UU. y sus aliados en la región, incluido Israel.

Éste es un grupo al que Washington ha defendido, apoyándolo con su fuerza aérea, otorgándole armamento, movilizando a sus miembros en helicópteros y proveyendo ayuda médica.

Los impuestos de los compatriotas de las víctimas de los atentados del 11-S están siendo gastados para financiar al mismo grupo que supuestamente los atacó en esa fatídica mañana de septiembre hace 17 años.

La razón misma por la cual EE.UU. inició su campaña de ocupación militar en Afganistán e Irak fue la lucha contra el terrorismo. La razón por la que EE.UU. supuestamente necesita mantener a Irán bajo sanciones económicas es por su supuesto apoyo a Hezbolá, un grupo presuntamente terrorista. Sin embargo, hoy EE.UU. y sus medios de comunicación luchan contra Rusia, Siria e Irán, países que se encuentran haciendo precisamente lo que el 11 de Septiembre justificaría: luchar en contra del terrorismo global.

Memoria erradicada

Estamos siendo testigos de la desintegración completa de la memoria, el fallido "nunca olvidaremos" del 11-S. Las personas olvidaron que fue Al Qaeda el que supuestamente asesinó a tantos norteamericanos en un solo día. Esta falta de memoria permite que se pase por alto sin cuestionar el hecho de que Washington apoya abiertamente a tal grupo en Siria, y que Rusia, el fantasma con el que nos asustan a diario, en realidad los está aniquilando de manera efectiva.

Así que, haciendo eco del monumento de la lágrima, hoy queremos recordar a las víctimas del terrorismo en Rusia, EE.UU., Francia, España, Inglaterra; pero también en Afganistán, Irán, Irak, Siria, Libia y Ucrania. De no ser por el esfuerzo en contra del terrorismo mundial, que Rusia conmemora con una gigantesca lágrima, las víctimas serían simplemente un daño colateral de la maquinaria de guerra que se extiende a todo el planeta y para la que el terrorismo es una de sus herramientas.

Es por el mismo esfuerzo en contra del terrorismo que Rusia es vista con tan malos ojos en Occidente, lo que nos debería dejar claro de qué lado se encuentran nuestros líderes en la contienda global.

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