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Corey Schink

El 16 de enero, el canal británico Channel 4 News subió su ya famosa entrevista entre el psicólogo Jordan Peterson y la presentadora del noticiero Cathy Newman, deleitando a los televidentes con una morbosa pero fascinante exhibición de la ideología feminista que choca con el muro de la realidad. Scott Adams considera que Newman llegó a alucinar unas 12 veces mientras su mente ideológicamente distorsionada se volvía incapaz de procesar una sola palabra de lo que Jordan Peterson estaba diciendo.

La respuesta del público se produjo con rapidez y furia. Hubo gente extremadamente mortificada por la exhibición inquisitiva de Newman, conmocionada al presenciar cómo el rostro "agradable" del feminismo se transformaba en una destrucción similar a la de Medusa, pero contenta de ver que el feminismo fuera desbaratado en una plataforma convencional por el estilo de debate racional y elocuente de Peterson.

Sin embargo, al ser incapaces de "ganar" el debate con Peterson, Newman y sus aliados en el espectro liberal obtuvieron una "victoria" al mostrarse a sí mismos como víctimas y a los partidarios de Peterson como "misóginos viscosos". Para proteger sus creencias ideológicas, la situación se tornó en exactamente lo contrario: Newman y su gente son claramente misántropos empeñados en victimizar a los hombres. Se contrató a "expertos en seguridad" para que añadieran una apariencia de verdad. No ha surgido verificación alguna de cualquier amenaza real; al menos no contra Newman o el Channel 4, aunque sí hubo algunas amenazas contra Peterson y sus seguidores.

¿Qué está pasando cuando alguien que profesa ser feminista reprende a otro por expresar un deseo genuino de que sus estudiantes y clientes femeninas tengan éxito en sus carreras profesionales? La respuesta corta es... feminismo. La respuesta más larga es similar, pero se trata de una versión más radical y extremista del mismo que se ha arraigado en el discurso convencional y que muchos de sus defensores más antiguos ya no reconocen como feminismo.

Las tasas de natalidad devastadoramente bajas, las altas tasas de divorcio, la disfunción de la relaciónes y una guerra contra la base biológica de los roles masculinos y femeninos han resultado en el colapso de la sociedad tradicional. Y se remonta, de diversas maneras, a los ideólogos feministas del siglo XX y al entorno intelectual marxista del que emergieron. Al igual que los "esquizoides barbudos" del siglo XIX, los ideólogos feministas han envenenado el núcleo de la sociedad tradicional para provocar la revolución desde dentro.

Los origenes del feminismo

"Por primera vez desde los años 70, el feminismo es popular de nuevo y está atrayendo la atención del mundo."

Así comienza un reciente artículo de opinión en el diario británico (aparentemente de derecha) DailyTelegraph, atribuyendo su supuesta nueva popularidad al resurgimiento de los "deplorables de derechas". Pero esto es completamente al revés. El feminismo sólo está "atrayendo la atención del mundo" últimamente porque, por primera vez en décadas, si no en toda la historia, sus principios están siendo públicamente desafiados. Si la popularidad de la contracultura parece haber aumentado últimamente, es sólo porque se ha visto obligada a contraatacar a la creciente oleada de "contra contracultura", mediante su dominio de los órganos estatales.

El término "feminismo" fue acuñado por primera vez por el filósofo socialista francés Charles Fourier (sí, un hombre) mientras desarrollaba una previsión de su futuro utópico. Al escribir en el período previo y posterior a la Revolución Francesa, en rebelión contra las antiguas autoridades católicas y sus doctrinas y los nuevos ideales del "mercado libre" y la "Ilustración", Fourier afirmó haber descubierto, científicamente, la verdad última y el fin de toda la sociedad: la omniarquía, un gobierno global gobernado por fuerzas feministas y socialistas.

Sus ideas, particularmente las de la utopía social, inspiraron a Marx y Engels, así como a estadounidenses como Ralph Waldo Emerson. La pérdida de su padre, su tío "inescrupuloso", y una crianza predominantemente feminizada, sin duda le dieron un peso considerable a la naturaleza femenina de su utopía.1 Como escribe su biógrafo:

Al no verse restringidos por la monogamia, serían libres de formar relaciones simultáneas eróticas o de compañerismo con varios hombres. Las mujeres controlarían la reproducción, del mismo modo que los niños tendrían libertad para elegir entre padres reales y padres adoptivos. La relación entre el niño y la madre ya no se vería perturbada por el padre, ni tampoco se vería inhibida por la autoridad legal y religiosa que protegía el poder del padre. La armonía se basaría en la eliminación explícita de esa autoridad. Evidentemente, la propia infancia de Fourier, o más bien los sueños evocados de ella, suministraron gran parte de la materia prima a partir de la cual se compuso esta utopía no patriarcal2.

Las ideas de Fourier se convertirían en las ideas socialistas más extendidas del momento, y en última instancia influirían en el comunismo. En Estados Unidos inspiraron a la colonia socialista fracasada Brook Farm. Ralph Waldo Emerson, un entusiasta partidario de las ideas de Fourier al principio, se volvió contrarrevolucionario después de su experiencia. Él escribe:

Por supuesto, a todos los visitantes les parecía que este Paraíso de pastores y pastoras tenía un lado cómico... Naturalmente, los miembros del país se sorprendieron al observar que un hombre labraba todo el día y otro miraba por la ventana todo el día... y ambos recibían el mismo salario por la noche. 3

Marx expresó su gran satisfacción por el ataque de Fourier a "todos los principios de la sociedad existente", al tiempo que le reprochaba su falta de vigor revolucionario.4 Marx seguiría escribiendo que "el verdadero objetivo de los comunistas es acabar con la condición de la mujer como mero instrumento de producción", algo que la burguesía desconocía. Al fundarse lo que se convertiría en la patocrática Unión Soviética, los revolucionarios asignaron un lugar de honor al nombre de Fourier.5 La familia fue desmantelada y, como escribió Alexandra Kollontai en 1920, la "vieja familia" se convirtió en una cosa del pasado:

No hay escapatoria: el viejo tipo de familia ha tenido su momento. La familia se está marchitando no porque el Estado la esté destruyendo a la fuerza, sino porque la familia está dejando de ser una necesidad. El Estado no necesita de la familia, porque la economía doméstica ya no es rentable: la familia distrae al trabajador del trabajo más útil y productivo. Los miembros de la familia tampoco necesitan a la familia, porque la tarea de criar a los hijos que antes eran suyos pasa cada vez más a manos del colectivo. En lugar de la antigua relación entre hombres y mujeres, se está desarrollando una nueva: una unión de afecto y compañerismo, una unión de dos miembros iguales de la sociedad comunista, ambos libres, ambos independientes y los dos trabajadores.

Hoy en día, cuando se discute el feminismo con cualquiera, especialmente con alguien de tendencia liberal o progresista, uno está obligado a oír: "Por supuesto que el feminismo fue algo bueno -el sufragio de las mujeres, el derecho a la educación, el abandono de las nociones espurias del 'mal inherente'". Uno perdona fácilmente tales sentimientos porque, ¿quién no quiere igualdad de oportunidades para las mujeres? Pero las "feministas" han transformado esa aceptación ingenua de la aparente naturaleza positiva de su "causa" en una cortina de humo que esconde un impulso pernicioso que amenaza con destruir a la sociedad civil tal como la conocemos.

El "feminismo", tal como se formuló en los siglos XVIII y XIX, fue un experimento esquizoide y mentalmente perturbado desde el principio. Por su diseño evolutivo, los hombres y las mujeres cumplen roles fundamentalmente diferentes de manera abrumadora, e irónicamente, muchas mujeres occidentales, incluso activistas, aceptaron estos roles mientras promovían la igualdad de oportunidades.

Pero a mediados del siglo XX, las grandes matriarcas feministas tomaron a esta retorcida hija de la ideología feminista y la convirtieron en la idea más misógina que jamás haya visto la humanidad. La mayoría tenía un enfoque explícitamente comunista que deformaba un deseo fundamentalmente occidental de libertad a una construcción revolucionaria para adquirir poder personal.

Con una capacidad de sexualizar y deshumanizar a las mujeres más de lo que cualquier hombre podría desear jamás, las "grandes autoras feministas" dejan claro en sus escritos que ellas pretendían destruir a la mujer para debilitar a la sociedad occidental. Tal vez no hay una mente más misógina y llena de odio hacia las mujeres que la de una feminista empedernida.

Hermanas retorcidas

De los años 1869 a 1920, las mujeres estadounidenses lucharon y ganaron su sufragio.6 Para el año 1900, cuatro de cada cinco universidades tenían alojamientos mixtos. A partir de 1900, la idea de la mujer trabajadora independiente comenzó a tomar forma, y con la Segunda Guerra Mundial millones de mujeres se unieron a la fuerza laboral y miles se unieron al ejército. Sin embargo, después de la guerra, muchas volvieron a casa para criar familias y tener hijos. Para 1963, casi el 80% de las mujeres casadas con hijos no trabajaban fuera del hogar.7

Al estar fundamentalmente decepcionada por el hecho de que las mujeres seguían desempeñando el papel de ama de casa, la feminista GermaineGreer escribió en El Eunuco Femenino que el feminismo había "fracasado", con un particular resentimiento hacia la propia mujer:

Hace cinco años parecía claro que la emancipación había fracasado: el número de mujeres en el Parlamento se había establecido a un nivel bajo; el número de mujeres profesionales se había estabilizado como una pequeña minoría; había emergido el patrón del empleo femenino mal remunerado, servil y solidario. La puerta de la jaula había sido abierta pero el canario se había negado a salir volando.8

Greer no parecía considerar que los niveles se estabilizaron en niveles bajos porque las mujeres tomaron las decisiones que querían tomar. Sin embargo, hay que señalar que la prueba de fuego de Greer para la "emancipación" era, en sus propias palabras, beber la propia sangre menstrual. Como escribió en El Eunuco Femenino: "Cualquier mujer que crea que está emancipada y no ha probado su propia sangre menstrual tiene un largo camino que recorrer, nena".9 La emancipación, para ella, era emanciparse de la cordura.

Impulsados por esta patología, se publicaron muchos Manifestos Feministas, cada uno de los cuales apuntaba a prender fuego en el colectivo femenino para convertirlo en revolucionario. Simone de Beauvoir publicó su tomo de 900 páginas, El segundo sexo en 1953. Diez años después, Betty Friedan publicó El místicismo femenino en 1963, mientras que GermaineGreer y ShulamithFirestone publicaron sus propios tomos en 1970. Todos éstos tenían los tonos de la opresión y la revolución en común, con un odio hacia hombres y mujeres que rebozaba en cada palabra.

Cada escritora aceptaba como algo fundamental que las mujeres eran de alguna manera diferentes a los hombres. Y su comprensión de dichas diferencias llenaba volúmenes, que iban desde la forma en que vestían, sus actitudes, sus roles en la sociedad, etc. Fue a partir de este agudo entendimiento que las matriarcas feministas entendieron lo que su revolución necesitaba lograr, así como sus tácticas para llevarla a cabo. El amor de los hombres por las mujeres sería su arma. La destrucción de la familia, y la castración de los hombres, sería su meta.

ShulamithFirestone escribió exactamente lo que tenía que suceder en La dialéctica del sexo: "A menos que la revolución desarraigue la organización social básica, la familia biológica (el vínculo a través del cual la psicología del poder siempre puede ser contrabandeada) la tenia de la explotación nunca será aniquilada". Ella explicó con una brusquedad característica que: "El embarazo es bárbaro"; el parto es "como cagar una calabaza"; y la infancia es "una pesadilla supervisada". Firestone no amaba a las mujeres, sólo odiaba la vida.

Tal como una depredadora que acecha a su presa, Simone de Beauvoir identificó en el primer "Gran Manifiesto Feminista" de los años 50, El segundo sexo, exactamente lo que se debía aprovechar para incubar la revolución: la empatía masculina:

Sin embargo, hay una ventaja que la mujer puede obtener de su propia inferioridad: desde el principio tiene menos oportunidades que el hombre, no se siente culpable a priori ante él; no le corresponde a ella compensar la injusticia social, y tampoco está obligada a hacerlo. Un hombre de buena voluntad siente que es su deber "ayudar" a las mujeres porque está más favorecido que ellas; se dejará atrapar por sus escrúpulos o su compasión, y corre el riesgo de ser presa de mujeres "pegajosas" o "devoradoras" porque están en desventaja.10

GermaineGreer, autora de El eunuco femenino, fue muy explícita en que los ideales comunistas eran lo único que podía proporcionar 'liberación':

La Nueva Izquierda ha sido la impulsora de la mayoría de los movimientos, y para muchos de ellos la liberación depende de la llegada de la sociedad sin clases y el debilitamiento del Estado.11

Pero, ¿cuál fue su inspiración? ¿Seguro que era igualdad o libertad para las mujeres? No, su inspiración fue un profundo odio hacia los hombres, las mujeres y los niños. No hay muestra más clara de esta patología que en la definición de Firestone del amor. Para ella, el amor era "la cúspide del egoísmo: el Yo intenta enriquecerse con la absorción de otro ser".12 ¿Y qué hay de su punto de vista sobre criar niños? No podría ser más repugnante:

La madre que quiere matar a su hijo por lo que ha tenido que sacrificar (un deseo común) aprende a amar a ese mismo niño sólo cuando entiende que es tan indefenso, oprimido como ella y por el mismo opresor; entonces su odio es dirigido hacia afuera y nace el "amor materno". Pero iremos más allá: nuestro paso final debe ser la eliminación de las condiciones mismas de la feminidad y de la propia infancia que son tan favorables a la condición de los oprimidos, abriendo el camino para una condición plenamente "humana".13

La familia es opresión, la naturaleza es opresión, los hombres son opresión, las mujeres y los niños deben rebelarse. Firestone alzó la voz por la destrucción total de la unidad familiar occidental, y el New Yorker la alabó.

El matrimonio era fundamentalmente opresivo porque, como dice Shulamith, los hombres "no pueden amar y nunca podrán hacerlo".14 De hecho, si el amor es lo que GermaineGreer dijo que era, es poco probable que cualquier hombre de buena voluntad esté interesado en él. Greer escribe claramente: "Si las mujeres quieren mejorar su condición, parece obvio que deben negarse a casarse". Se vendieron cientos de miles de copias de sus libros, y sus adherentes comenzaron una larga y lenta marcha a través de las instituciones, donde ser mujer era su poder y afirmar su condición de víctimas era su táctica. Pero fue Betty Friedan quien hizo más para librar la guerra contra "la institución más fundamentalmente opresiva", es decir, el matrimonio.

La guerra contra el matrimonio y la familia

Para Betty Friedan, como para otras feministas, la familia era un "cómodo campo de concentración". Y ellas tenían una guerra contra la misma.

En La Mística Feminista Friedan se describe deshonestamente a sí misma como una simple ama de casa que comprendió las necesidades espirituales de la típica mujer estadounidense. Era cualquier cosa menos eso.

Friedan se había unido a la Liga Comunista Juvenil cuando era joven y había intentado en dos ocasiones unirse al Partido Comunista como adulta, después de que una profesora suya en Smith College le presentara el feminismo. Esta profesora también era la líder de un grupo del frente comunista y había sido comunista contribuyente durante años, habiéndose divorciado de su esposo anticomunista. Friedan se convirtió en una ávida escritora de causas comunistas y apoyó la causa. A partir de entonces, para ella, "La emancipación de la mujer sólo es posible cuando las mujeres pueden participar en la producción a gran escala social y cuando las tareas domésticas requieren su atención sólo en menor medida".

Después de que Betty Friedan fundó una organización de mujeres activistas llamada NationalOrganizationforWomen[Oganización Nacional para las mujeres, NOW por sus siglas en inglés], sus activistas ayudaron a lanzar una serie de iniciativas legales para la igualdad de derechos en el lugar de trabajo, la proscripción de la violación marital y, en última instancia, la implementación de leyes de divorcio sin culpa en todo el país. No es una coincidencia que la primera ley moderna de divorcio sin culpa fuera promulgada en Rusia después de la Revolución Bolchevique en diciembre de 1917. Las mismas fuerzas revolucionarias que actuaron en la Rusia soviética también reescribieron con éxito gran parte del sistema jurídico estadounidense, tanto el penal como el civil.

El efecto en la sociedad ha sido catastrófico y, como muchos señalan, probablemente irreversible. Mientras que la mitad de los matrimonios terminan en el divorcio, las esposas ahora inician cerca del 70% de los mismos, y la custodia conjunta de los hijos se concede a los hombres sólo en el 20% de los casos. Las leyes de divorcio sin culpa resultan en que cualquier pareja puede iniciar un divorcio por cualquier razón. Esto se traduce en una colosal intromisión del gobierno en los hogares de un gran porcentaje de las familias estadounidenses, todo ello bajo el disfraz del "empoderamiento femenino". Como escribe Stephen Baskerville en The New Politics of Sex:

El divorcio destruye instantáneamente la paternidad y, por extensión, la crianza. En el momento en que uno de los cónyuges solicita el divorcio, aunque sea literalmente "sin culpa" del otro cónyuge, el progenitor inocente entra en el sistema penal: criar a sus hijos según sus propios valores (incluso estar con sus hijos sin autorización gubernamental) es de ahora en adelante un delito por el que puede ser detenido y encarcelado indefinidamente y sin juicio. Y no habrá registro del encarcelamiento. Pocas empresas han forjado una simbiosis público-privada tan íntima y elaborada. Más de cuatro décadas de divorcios sin restricciones han creado una vasta industria con interés en maximizarlos. David Schramm estimó cautelosamente que el divorcio le costó al público $33.3 mil millones anuales en 2003.16

Según Charles Murray, en 1963 una persona divorciada encabezaba sólo el 3,5% de los hogares en EEUU, independientemente del nivel educativo.17 Desde 1960 hasta finales de los años 90, el número de niños que vivían sin su padre biológico aumentó del 17% al 36%, y el 70% de los niños en las instituciones estatales provenían de hogares sin padre.18 El 90% de todos los niños que huían o estaban sin hogar era de hogares sin padre. Ahora, un número récord de personas nunca se casan. Sin duda están perseguidos por el divorcio de sus padres, o son incapaces de encontrar una pareja matrimonial en una sociedad tan disfuncional. No sorprende, entonces, que haya más mujeres que no tienen hijos que en cualquier otro momento registrado.

La tasa de natalidad en Estados Unidos ha bajado de 81.6 (para 1.000 personas) en 1950 a 22.3 en 2015, y la tasa general de fecundidad ha caído durante seis años consecutivos, según el New York Times. En AftertheEmpire: TheBreakdown of the American Order, el autor Emmanuel Todd escribe sobre su predicción de 1975 del colapso de la Unión Soviética. Escribe:

Como un historiador y demógrafo, declaré, contrariamente al pensamiento convencional, que la tasa de natalidad más baja en la Unión Soviética (2,7 nacimientos para mil habitantes entre los años 1923-1927, 26 entre los años 1950-1952 y 18,1 en 1975) causaría que los ciudadanos rusos perfectamente normales se levantaran y derrocaran el comunismo. En el caso de Rusia, al igual que en Francia y Alemania, la transición fue un período particularmente inestable durante durante el cual los cambios en el comportamiento sexual agravaron la desorientación ligada al aumento de la alfabetización. Esta desorientación corresponde a la época estalinista.19

No soy demógrafo, así que no estoy argumentando que esta estadística prediga el colapso de Estados Unidos. Sin embargo, señala una profunda similitud entre el "feminismo" de la Unión Soviética y el "feminismo" del Occidente moderno. Los cambios en el comportamiento sexual están provocando desconcierto y frustración en la sociedad, una que es exactamente como la querían los primeros revolucionarios.

El sexo como arma

Una vez lograda la destrucción de la institución del matrimonio, y con ella de las restricciones sobre el comportamiento sexual; así como de la guía moral para los jóvenes adultos, parece que ahora vemos una nueva etapa en la que la sexualidad se utiliza como arma.

Desde hace mucho tiempo, las feministas han instado a todos a explorar su sexualidad. Ellas han logrado convertir esa sexualidad en un arma política. Los delitos sexuales ya no se basan en evidencias objetivas, sino que ahora se basan en la interpretación subjetiva de la víctima, una mujer de la cual rara vez se duda. Por lo tanto, mientras que a las parejas jóvenes se les anima a explorar su sexualidad por la noche, a las mujeres se les anima a denunciar una violación durante el día. Y si no es tan extremo, entonces se les anima a denunciar a su hombre por ser un "mal amante", como se hace evidente en las historias de AzizAnsari y CatPerson que fueron virales a principios de este mes.

O, si simplemente quieres ejercer tu poder sobre un varón, siempre puedes acusarlo falsamente. Hay muchas historias como éstas. Considere la del profesor Steven Galloway. Galloway, un catedrático de la Universidad de Columbia Británica, fue acusado de violación y, sin siquiera una investigación o incluso una alerta de que había sido acusado, la Universidad emitió una declaración pública condenándolo e insinuando al público que era un "violador en serie violento". Incluso después de que un juez no encontró evidencia de abuso sexual, Steven Galloway fue despedido de su trabajo.

La justicia ha sido invertida y, usando el poder político, las feministas han logrado criminalizar a los hombres (su enemigo número uno) destruir la paternidad, destruir la maternidad, criminalizar la sexualidad y hacer que no llamar a una "ella" de "zhe" o "wym" o gusano [juego de palabras en inglés, gusano es "worm", parecido a "wym".- NdeT] sea un crimen de odio. Como escribe Stephen Baskerville en The New Politics of Sex:

Muchos han discernido que [el feminismo] es una afinidad con ideologías más viejas, como el marxismo, pero pocos aprecian lo mucho que el radicalismo sexual se expande de la lógica e intrusión socialista."La liberación de la mujer... el movimiento neo-marxista más influyente en EEUU, le ha hecho al hogar estadounidense lo que el comunismo le hizo a la economía rusa, y la mayor parte de la ruina es irreversible", escribe Ruth Wisse. "Al definir las relaciones entre hombres y mujeres en términos de poder y competencia en lugar de reciprocidad y cooperación, el movimiento desgarró el contrato más básico y frágil de la sociedad humana, la unidad de la que todas las demás instituciones sociales extraen su fuerza".

Estas feministas crearon y controlan las vastas e impenetrables industrias de servicios sociales que la mayoría de los periodistas y académicos encuentran demasiado sombrías para escudriñar. En EEUU, ellas controlan la Administración Federal para Niños y Familias, que cuenta con 53.000 millones de dólares y forma parte del enorme billón de dólares del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Son tanto dispensadoras como receptoras de su programa de donaciones de $350 mil millones ("mayor que el de todas las otras agencias federales combinadas", según el HHS) que financia a las burocracias locales de "servicios humanos" o "servicios sociales", que constituyen la máquina de patrocinio más grande jamás creada, llegando a casi todos los hogares de la tierra y haciendo que la nomenklatura soviética parezca destartalada. Crearon y controlan las "secciones de derecho de la familia" de los colegios de abogados y tribunales de la familia, a los que modificaron de acuerdo a su imagen desde una encarnación anterior como tribunales de menores (racionalizado como "cuidado" y "compasión"). Y dominan la industria de la psicoterapia forense, con sus estrechos vínculos con los tribunales, las agencias de servicios sociales y las escuelas públicas. De ninguna manera son todas devotas doctrinarias de La Mística Femenina o El Eunuco Femenino. Pero cuando el empuje viene a empujar, ellas entienden que su poder viene de ser mujeres.20

Conclusión 

Para las feministas, la guerra contra la familia ha sido un éxito rotundo: las mujeres han sido "liberadas" del "cómodo campo de concentración" de la familia. En el proceso, las mujeres son más propensas a ser infelices, mientras que muchas mujeres jóvenes crecen sintiendo que un deseo natural de criar una familia es fundamentalmente incorrecto.

En cuanto a los hombres, quienes han sido separados de sus padres, la masculinidad estadounidense y occidental nunca ha sido tan precaria. Las mujeres han tomado su papel, y ellos no tienen nada más que aportar. Los rasgos que los padres inculcaron en sus hijos (el uso de la razón, la capacidad de sufrir y trabajar sin recompensa, el deseo de ser responsables por la familia) han muerto, dejando a toda una generación al antojo de los revolucionarios postmodernos y radicales de izquierda.

Tasas de natalidad devastadoramente bajas, altas tasas de divorcio, disfunción de las relaciones y una guerra contra el concepto instintivo de lo que es un hombre y una mujer; todo esto explica la inmensa popularidad de Jordan Peterson. Es por eso que sus videos de YouTube son vistos predominantemente por los hombres. En un mundo sin fe, donde incluso las verdades humanas más elementales son asaltadas diariamente, Peterson ofrece el "Logos", la lucha por la Verdad. Los hombres y mujeres jóvenes están hambrientos de verdad. La apariencia de "víctima" se está desvaneciendo.

Referencias 
1.Introduction to Charles Fourier's TheTheory of theFourMovements, p. xiii. 
2. Ibid. 
3. Ibid, p. x. 
4. Ibid. 
7. Charle'sMurray's ComingApart: TheState of White America, p. 4. 
8. GermaineGreer's TheFemaleEunuch, p. 13. 
9. Ibid, p. 57. 
10. Simone de Beauvoir's TheSecond Sex, p. 827. 
11. GermaineGreer's TheFemaleEunuch, p. 13. 
12. ShulamithFirestone's TheDialectics of Sex: TheFeminist Case forRevolution, p. 128. 
13. Ibid, p. 104. 
14. Ibid, p. 135. 
15. GermaineGreer's TheFemaleEunuch, p. 358. 
16. Stephen Baskerville's The New Politics of Sex, p. 73. 
17. Charle'sMurray's ComingApart: TheState of White America, p. 3. 
20. Stephen Baskerville's The New Politics of Sex, p. 46.

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