Magda Gibelli

REPRESA DEL GURI, VENEZUELA (Sputnik) — El apagón nacional que Venezuela sufrió el 7 de marzo se debió a un ataque a la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar que bajó drásticamente la velocidad de las turbinas mediante una sobrecarga de 2.000 megavatios, haciendo colapsar el sistema, dijo un alto cargo del Gobierno que pidió no ser identificado.

"Algunas pruebas indican que (…) algo hicieron para que el cerebro de las máquinas en (la represa del Guri) identificara que la frecuencia cayó", dijo la fuente.

La frecuencia, o velocidad con que giran las turbinas, debe ser de 60 Hertz (hercios) y puede oscilar "más o menos 1%"; pero en esa ocasión "cayó de 60 a 52 Hertz (…), el equivalente a que hubiesen metido una carga de 2.000 megavatios", agregó.

Cualquier caída o elevación de esa frecuencia mayor a 1% habría provocado una alerta en el sistema, que sin embargo no se presentó; la frecuencia cayó de 60 a 52 hercios y el sistema de generación se apagó.

La Central Hidroeléctrica Simón Bolívar se encuentra en la represa del Guri del estado Bolívar, un gigantesco embalse de las aguas del río Caroní que hace parte de la cuenca del Orinoco.

Funciona desde 1978, pero de las 20 turbinas con que cuenta en los últimos tiempos venían funcionando ocho o nueve, pues las demás se encontraban con desperfectos.

Guri produce actualmente unos 7.000 megavatios, de una capacidad instalada de 10.000.

El ataque, según la fuente, fue seguido de otros que ocasionaban la interrupción del sistema una vez que los técnicos lograban algunos avances, hasta que el 11 de marzo se consiguió mantener la generación y reconectar el servicio en casi todo el país.

Segundo apagón

La central hidroeléctrica más importante del país y donde se genera 80% de la electricidad que se consume volvió a ser objeto de otro ataque, esta vez físico, según la fuente.

El país se quedó a oscuras a primeras horas del lunes 25 de marzo y luego por la tarde, último evento que se dilataría hasta el domingo 31 en Caracas.

En otros estados del país se presentó una inestabilidad constante del servicio, especialmente en la región oeste, la más alejada de la central hidroeléctrica.

Técnicos y trabajadores de la compañía estatal Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) aseguraron en ese momento ocurrió algo que, pese a la experiencia que tienen, "no se podía explicar".

El gerente de distribución y comercialización de la Corpoelec, Dimas González, coordinador de los trabajos de recuperación del sistema del Guri, aseguró que en el patio de distribución de la hidroeléctrica encontró un proyectil.

"Nadie me lo contó, nosotros lo vimos aquí, un proyectil el día del primer evento", dijo González a esta agencia.

El Gobierno asegura que el proyectil fue disparado por un francotirador con el fin de dejar fuera de funcionamiento los autotransformadores (equipos que distribuyen las cargas entre 700, 765 y 400 kilovoltios) y las líneas de transmisión de electricidad.

Al momento de ese ataque uno de los tres autotransformadores existentes estaba fuera de servicio, por lo que la potencia que tenían era de unos 2.400 voltamperios, en lugar de los 3.500 de su máxima capacidad.

En un recorrido por el patio de distribución, Sputnik observó los restos chamuscados del autotransformador AT2 y de la fase B del AT3, algunas aún humeantes, y uno de ellos protegido con una banda en la que se leía "peligro no pase".

González añadió que "tenemos que tener mucho más control, mucha más vigilancia sobre el control que tenemos aquí: quién entra, quién sale, porque estamos rodeados, pero hasta el día de hoy podemos decir que vamos avanzando".

Las autoridades ordenaron mayor despliegue militar en las instalaciones, incluyendo agentes de la División de Dirección General de Contrainteligencia Militar, encargados de autorizar el acceso del personal al patio de autotransformadores y a la sala de máquinas.

Además, en Bolívar se encuentran los miembros del Estado Mayor Eléctrico, encabezados por la vicepresidenta Delcy Rodríguez.

Escasez de recursos

Trabajadores de varias industrias, también ubicadas en el estado Bolívar, operan junto a los empleados de Corpoelec en sustitución de piezas y cables dañados y medición de cargas, entre otras tareas de recuperación.

González explicó que estas labores insumieron muchas horas continuas de trabajo y de ingenio.

"Hemos trabajado día y noche (…) Solamente con los recursos nuestros nos era bien difícil atender la situación, porque no solo se requería un recurso humano (…) sino también capital, porque había que comprar muchas cosas", expuso.

En la zona, beneficiarios de diferentes planes sociales del Gobierno, conocidos como "misiones", se encontraban por doquier cortando la maleza seca, que en la temporada sin lluvias facilita la propagación de incendios.

"Estamos desmalezando, porque eso es parte de las acciones que también tenemos que tomar, por ejemplo, lo que se llama pica y poda, porque ahorita por las épocas de verano se nos incendian los corredores de las líneas, y eso me ioniza la línea y la dispara, la saca de servicio, eso con lo endeble que está el sistema afecta todo", agregó González.

De hecho, la central hidroeléctrica está por estos días rodeada de incendios forestales.

Terapia intensiva

La fuente gubernamental dijo que el Sistema Eléctrico Nacional se encuentra en "terapia intensiva".

"Ahorita estamos como si tuvimos un paciente con paro cardíaco, lo resucitamos y ahorita está en terapia intensiva, mejorando, pero está en terapia intensiva", insistió.

Para los próximos días, los trabajadores esperan poner a funcionar siete de los 20 generadores eléctricos grandes para volver a condiciones normales, pues ahora solo están funcionando cuatro 765 kilovoltios y seis de 400 kilovoltios.

Mientras los trabajadores de Corpoelec y de otras industrias básicas intentan reparar “como pueden” parte de lo que desde marzo comenzó a provocar fallas nacionales, los apagones locales no cesan.

Las autoridades anunciaron un plan de racionamiento de la energía, que consiste en cortar en algunas zonas la electricidad especialmente en horas pico, para no provocar el colapso de las líneas, según explicaron expertos de Corpoelec a esta agencia.

Pero ese racionamiento no se aplica tal como se planificó porque aún el sistema no se encuentra robusto y en las horas pico de consumo de algunas zonas, se dificulta llevar electricidad a todo el país.

"Es para controlar la demanda versus la generación; estamos generando unos 8.000 megavatios de los 10.000 que requiere el sistema nacional, entre hidroeléctricas y termoeléctricas, y en las horas pico, cuando me demandan esos 10.000 tengo que administrar las cargas, sacar circuitos, porque si no las líneas se sobrecargan y se me cae el transformador porque me está pidiendo una cantidad que no tengo capacidad de generarla y transmitirla", explicó uno de los trabajadores.

El estado Zulia (oeste) y el Distrito Capital (norte) son los de mayor consumo eléctrico del país, por encima de los 2.000 megavatios.

"Pero el Zulia está en la cola, es el más lejano de la generación, es como que tienes una manguera y si apuntas cerca, el chorro es fuerte, y si apuntas lejos, se va poniendo más débil, algo así pasa con la distribución de las cargas, para simplificarlo de algún modo", dijo el trabajador.

Largo plazo

El Gobierno tiene como meta de largo plazo reducir la dependencia del sistema eléctrico de lo que genera el Guri y llevar a su máxima capacidad la producción térmica.

"A lo largo de este tiempo fuimos muy indolentes con el sistema eléctrico y había máquinas de producción térmica que estaban casi en su mínimo, y las máquinas térmicas son como la columna vertebral (…) Estamos en un proceso ya de recuperación total, ya no vamos a depender solamente de Guri, porque nos tiran una bombita a Guri y adiós", dijo la fuente gubernamental.

El plan del Estado Mayor Eléctrico es independizar de la generación del Guri el servicio eléctrico de ciudades como Barquisimeto y Maracaibo (oeste), así como el servicio de agua por cañerías.

"Uno de los problemas que nos encontramos fue que nos apagaron la luz y nos centrábamos en restituir el servicio eléctrico, pero nos dimos cuenta que lo primero que había que hacer era el agua, enviar electricidad a los sistemas de bombeo de agua", dijo el alto cargo.

En 30 días, el Gobierno espera introducir los equipos más importantes para restituir las líneas de transmisión que se dañaron en todo el país y estabilizar por completo el sistema de distribución, según la fuente.

Los apagones que vive Venezuela desde inicios de marzo son, según el Gobierno de Nicolás Maduro, resultado de ataques concertados y planificados por EEUU.

Mientras, la oposición política sostiene que las fallas son resultado del abandono crónico en que se encuentran las instalaciones de generación y distribución de electricidad.

Maduro pidió a la Organización de las Naciones Unidas que cree una comisión de expertos para investigar lo ocurrido y pidió a China, Rusia, Irán y Turquía apoyo para blindar el sistema eléctrico de nuevos ataques.

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