El fiscal general de EE.UU., William Barr, presentó cargos formales de narcoterrorismo, tráfico de armas y corrupción contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Las acusaciones también están dirigidas contra 13 altos funcionarios de Venezuela, como el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Maikel Moreno; el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López; el titular de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello; y el ministro de Industria y Producción, Tareck El Aissami.

En la lista también constan el general (retirado) Hugo Carvajal Barrios, exdirector de la Dirección de Inteligencia Militar de Venezuela (DGCIM); y Clíver Alcalá Cordones, General Mayor (retirado) del Ejército de Venezuela.

A la par de esta acusaciones, el Departamento de Estado difundió un comunicado del secretario de Estado, Mike Pompeo, en el que se ofrece una recompensa de 15 millones de dólares por información que lleve al arresto o procesamiento de Maduro; mientras que dan 10 millones de dólares por Alcalá, Cabello, Carvajal y El Aissami.

Estos montos se ofrecen bajo el Programa de Recompensas de Narcóticos del Departamento de Estado, que ha pagado más de 130 millones de dólares en retribución por información sobre unos 75 narcotraficantes desde que se creó en 1986.

Es inusual la presentación de cargos formales contra un mandatario, el precedente más reciente fue cuando acusaron, en 1988, al general panameño Manuel Noriega por cargos de narcotráfico — que no era jefe de Estado, pero manejaba el poder desde la Comandancia de las Fuerzas Armadas—; sin embargo, al ser consultado, Barr señaló que EE.UU. "no reconoce a Maduro como presidente de Venezuela".

"Inundar los EE.UU. con cocaína"

"El régimen de Maduro está inundado de efectivo y criminalidad", dijo Barr y señaló que el mandatario "ha permitido usar a Venezuela como un lugar seguro para el narcotráfico" en la región.

Mencionó que Maduro y sus altos funcionarios han conspirado con las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) "para inundar los EE.UU. con cocaína, para socavar la salud y el bienestar de nuestra nación".

"Este tráfico de drogas se puso en marcha deliberadamente para dañar al pueblo estadounidense", añadió en su acusación.

En concreto, mencionan que existen rutas, que incluyen a Venezuela, por las cuales trasladan entre 200 y 250 toneladas métricas de cocaína al país norteamericano y otros territorios.

"Esas 250 toneladas métricas equivalen a 30 millones de dosis letales", mencionó Barr.

Geoffrey Berman, fiscal federal del distrito sur de Nueva York, sostuvo, en la misma conferencia de prensa, que "el alcance y la magnitud de la droga traficada solo fue posible porque Maduro y las instituciones corruptas de Venezuela proveyeron protección política y militar para los crímenes de narcoterrorismo".

De acuerdo con el fiscal Barr, en las investigaciones ha trabajado la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) y la agencia de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés).

"Cártel de los Soles"

Según la información proporcionada, la conspiración entre estos ahora altos funcionarios y las FARC comenzó en 1999 y Maduro, Cabello, Carvajal y Alcalá actuaron en este tiempo como líderes de lo que EE.UU. denominó el "Cártel de los Soles".

"En su papel de líder del Cártel de Los Soles, Maduro Moros negoció envíos de toneladas múltiples de cocaína producida por las FARC", así como ordenó que la presunta banda que dirigía proporcione armas de grado militar a la guerrilla colombiana, dijeron en la conferencia de prensa.

También señalan al mandatario venezolano de coordinar "asuntos exteriores con Honduras y otros países para facilitar el tráfico de drogas a gran escala; y solicitó asistencia del liderazgo de las FARC para capacitar a un grupo de milicianos no autorizados que funcionaba, en esencia, como una unidad de las fuerzas armadas para el Cártel de Los Soles".

Con base en esa información, en Nueva York, concretamente, además de las acusaciones contra los funcionarios venezolanos, incluyeron a los exmiembros de las FARC Luciano Marín Arango, más conocido por su alias 'Iván Márquez', y a Seuxis Pausias Hernández Solarte, apodado 'Jesús Santrich'.

Por información que conduzca a la captura de Márquez, ofrecen una recompensa de 5 millones de dólares, bajo el mismo Programa de Recompensas de Narcóticos del Departamento de Estado.

Cargos con penas altas de prisión

De acuerdo a las autoridades estadounidenses, el cargo de narcoterrorismo por el que se acusa a estos funcionarios, acarrea una pena mínima de 20 años de prisión y un máximo de cadena perpetua.

El tráfico de cocaína a EE.UU., por su parte, está penado con entre 10 años de prisión y cadena perpetua.

El porte y transporte ilegal de armas, como ametralladoras y otros dispositivos destructivos, con el agravante de que sirven de apoyo al tráfico de drogas, conlleva una pena mínima de 30 años de cárcel.

Moreno acusado de lavado de dinero

Entretanto, la acusación que pesa contra el presidente del TSJ, Maikel Moreno, es la de lavado de dinero, por haber aceptado sobornos "para arreglar ilegalmente docenas de casos civiles y penales en Venezuela".

Uno de los casos que mencionan es el de una presunta incautación y venta que autorizó el acusado de una planta automotriz de General Motors con un valor estimado de 100 millones de dólares, a cambio de un recibir un porcentaje personal de esos ingresos.

También lo acusan de haber mentido a EE.UU. en una solicitud de visa en octubre de 2014, en la que informó que ganaba 12.000 dólares al año, cuando, presuntamente, de 2012 a 2016 sus registros bancarios en el país norteamericano daban cuenta de 3 millones de ingresos en sus cuentas, principalmente de "corporaciones fantasmas".

"Esto ha llegado a su fin"

"Este es solo el comienzo de nuestro esfuerzo para sacar de raíz la corrupción en Venezuela", manifestó, entretanto, Ariana Fajardo, fiscal federal para el sur de Florida, quien participó en la conferencia de prensa vía videoconferencia.

Barr añadió que Maduro "traicionó al pueblo venezolano y corrompió sus instituciones".

"Mientras el pueblo venezolano sufre, esta camarilla se llenó los bolsillos. Esto ha llegado a su fin", enfatizó.

"Las acciones de hoy envían un mensaje claro a los funcionarios corruptos en todas partes de que nadie está por encima de la ley o más allá del alcance de la policía estadounidense", señaló, por su parte, dijo el administrador interino de la DEA, Uttam Dhillon.

Canciller venezolano tacha acusación de EEUU de nueva forma de golpe de Estado

CARACAS (Sputnik) — El Gobierno de Venezuela sostuvo este jueves que las acusaciones de narcotráfico lanzadas por EEUU contra el presidente Nicolás Maduro son una nueva forma de golpismo en medio de la pandemia de COVID-19.

"La República Bolivariana de Venezuela denuncia que en momentos en que la humanidad se encuentra enfrentando la más feroz de las pandemias, el Gobierno de Donald Trump vuelve a arremeter contra el pueblo de Venezuela y sus instituciones democráticas utilizando una nueva modalidad golpe de Estado, sobre la base de acusaciones miserables, vulgares e infundadas", señaló el canciller Jorge Arreaza en cadena de radio y televisión. 

El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a Maduro y a altos funcionarios de su Gobierno de estar implicados en una trama de tráfico de drogas.

"El Departamento de Justicia está anunciando la presentación de una acusación en el Distrito Sur de Nueva York contra cuatro sospechosos, incluyendo a Nicolás Maduro, así como al actual presidente de la Asamblea Constituyente [Diosdado Cabello], al exdirector de la inteligencia militar y a un exgeneral de alto rango por su involucramiento en narcoterrorismo", señaló el fiscal general, William Barr.

El fiscal estadounidense señaló que la justicia de ese país ofrecía 15 millones de dólares a cambio de la captura del mandatario venezolano.

Esta acción, indicó Arreaza, muestra que el presidente Donald Trump ataca a Venezuela para obtener resultados electorales favorables en Florida (sur EEUU).

"Ofrecer recompensas al estilo de los vaqueros racistas del lejano oeste, demuestra el desespero de la élite supremacista de Washington y su obsesión contra Venezuela para alcanzar réditos electorales en el estado de la Florida", expuso.

El ministro indicó que estos señalamientos intentan opacar el reconocimiento que ha recibido su país en su lucha contra el narcotráfico.

En tal sentido, aseguró que su Gobierno enfrentará "las mentiras" que provengan de las autoridades de Estados Unidos, a quienes acusó de promover el terrorismo y el narcotráfico.

Maduro: Opositores usan embajada de España como sede conspirativa

El presidente venezolano alerta que el opositor Leopoldo López utiliza la embajada española en Caracas como una sede para conspirar contra altos líderes de su país.

Le he dicho al canciller que haga las gestiones ante el Gobierno de España para que tome cartas en el asunto, porque desde su embajada en Caracas (la capital venezolana) se está conspirando para matar a líderes políticos y militares de Venezuela (…) el prófugo de la justicia Leopoldo López está utilizando las instalaciones de la embajada de España para conspirar”, según denunció Nicolás Maduro.

Durante una intervención ofrecida el jueves desde el palacio presidencial de Miraflores, en Caracas, Maduro también respaldó la reciente medida de la Fiscalía de Venezuela de abrir una investigación contra el líder opositor Juan Guaidó y sus aliados por sus intentos de dar un golpe de Estado en el país sudamericano.

La citada pesquisa, incluye, asimismo, a varios colaboradores de Guaidó, incluido el general retirado del Ejército Clíver Alcalá Cordones, quienes son acusados de cometer “el convicto y confeso delito de intento de golpe de Estado contra el presidente” de Venezuela.

“Ya el fiscal general ha anunciado acciones que apoyaré como jefe de Estado, todas las órdenes las apoyaré, listo y firme estoy para que haya justicia”, sostuvo el mandatario bolivariano, para después aseverar que Alcalá sostuvo que López “desde la embajada de España en Caracas sabía todo, estaba en cuenta y estaba de acuerdo”.

En otra parte de sus declaraciones, Maduro también reprochó un plan violento, que se organizó en suelo colombiano y bajo las órdenes de Estados Unidos, para atacar a Venezuela, por lo que llamó a las autoridades militares venezolanas a estar atentas para contener esos posibles ataques.

También denunció que, como parte de las acciones del grupo organizador del plan violento, en el que involucró a Juan Guaidó, “la semana pasada atacaron Punta de Mata para quitarnos el gas, y nos quitaron el gas por dos días”.

Los comentarios de Maduro se producen días después de que el ministro venezolano de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, revelara planes desde Colombia para ejecutar “asesinatos selectivos” en el país sudamericano contra destacadas autoridades, incluido el presidente Maduro.

Con este motivo, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, aseguró el miércoles que su país denunciará ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) esos planes terroristas y genocidas, urdidos desde Colombia.

No es el primer intento fallido de Washington y sus títeres para orquestar un golpe de Estado contra el Gobierno legítimo de Venezuela, pues la República Bolivariana ha frustrado ya múltiples planes y conspiraciones para derrocar a Maduro gracias a la lealtad del pueblo y los militares.

Declaraciones de exmilitar evidencian que Guaidó firmó compra de armas

CARACAS (Sputnik) — El Gobierno venezolano aseguró que las declaraciones del mayor general retirado, Cliver Alcalá Cordones, evidenciaron que el opositor Juan Guaidó participó en la firma de compra de armas en Colombia, para atacar a Caracas.

"Dice Cliver Alcalá que él tiene un contrato firmado por Juan Guaidó, JJ (Juan José) Rendón (estratega político ligado a la oposición) y un asesor norteamericano para la compra de las armas, ¿y qué es ese contrato? Un seguro de vida", expresó el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez en declaraciones desde el Palacio de Miraflores (sede de Gobierno).

Luego que Estados Unidos publicó el jueves una lista en la que ofrece recompensa por información sobre el presidente Nicolás Maduro, varios funcionarios de su Gobierno y el propio Alcalá Cordones, acusados de estar vinculado con trama de tráfico de drogas, éste ofreció declaraciones en las que señaló a Guaidó de haber firmado un contrato para la compra de armas.

Rodríguez manifestó que Alcalá Cordones realizó las confesiones para evitar ser víctima de acción de bandera falsa en su contra en la ciudad de Barranquilla, donde vive desde hace algún tiempo.

"¿Por qué el jefe del complot para asesinar al Presidente (Maduro) y para perpetrar eventos criminales en contra Venezuela hace esa confesión? Para evitar ser asesinado en Barranquilla y con la intención de tratar de liberar a Iván Duque de su responsabilidad", sostuvo.

El ministro desestimó que Duque no estuviese informado del contrato para la compra de armas en su país, por lo que pidió a Colombia la detención de Alcalá Cordones.

"Así como Iván Duque lo protege a él y protege su residencia, protege la presencia y existencia de campamentos de mercenarios en territorio colombiano; ayer (por el miércoles) denunciamos que habían tres campamentos en Riohacha", indicó.

De igual manera, Rodríguez aseveró que la operación contra Venezuela fue diseñada, planificada y ordenada en el seno de la administración de Donald Trump.

En reiteradas ocasiones, las autoridades venezolanas acusaron al Gobierno de Colombia de intentar pasar por la frontera de su país grupos paramilitares para provocar acciones violentas, que atenten contra el presidente y altos funcionarios.

Experto: acusaciones de EEUU contra Venezuela son novelas para desviar la atención

BUENOS AIRES (Sputnik) — Las acusaciones del Gobierno estadounidense contra Maduro son intentos de desviar la atención ante su fracaso para controlar el nuevo coronavirus, dijo a Sputnik el extitular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), Juan Carlos Molina.

"No son ilógicas estas novelas que inventa EEUU contra los demás, que no hace nada que no sea intencional, y menos en medio de esta pandemia, donde están atacando a Trump porque no está haciendo lo que tienen que hacer como hacen los demás países", señaló el jueves el sacerdote.

Los anuncios de este tenor tienen distintas variables "de un país que ha reflotado el narcotráfico en Colombia para mantener de nuevo su presencia" en ese país, advirtió el exsecretario.

"Siempre ha dicho que los socialistas y comunistas son narcos, que es lo que dice EEUU de lo que no puede manejar", advirtió.

Estados Unidos es el país que más consume cocaína sin ser productor, observó Molina.

Al mismo tiempo, es el país "que más trabaja con paraísos fiscales, que más metido está en el negocio, con las fronteras más custodiadas y con los servicios de inteligencia más importantes, así que por algún lado se cierra la puerta pero se abre la ventana", describió.

Molina recordó que el manejo que realizó el Ejecutivo estadounidense sobre la pandemia del coronavirus fue objeto de numerosas críticas, ahora que "todo el mundo pone la mirada porque le explota el coronavirus en Nueva York".

"Y dado que entre elegir el mercado y la salud elige el mercado, tiene que salir a decir algo que pueda distraer", añadió quien dirigiera el Sedronar entre 2013 y 2015.

Puestos a enfrentarse con un país, Donald Trump no buscará al presidente argentino, Alberto Fernández, "que tiene una estrategia de cuidado de la salud", ni al brasileño Jair Bolsonaro, "que es un aliado".

Por eso ataca a Maduro, críticas que van a ser repetidas "por los medios hegemónicos y de derecha", concluyó Molina.

El Departamento de Justicia de EEUU indicó que el presidente podría afrontar un mínimo de 50 años de prisión, al tiempo que ofreció 15 millones de dólares de recompensa por información relacionada con Maduro.

Análisis: En marcha el complot asesino contra Maduro

Marco Teruggi

Estados Unidos puso precio a la cabeza de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. El mismo día uno de los principales actores de un intento de golpe de Estado, prófugo en Colombia, confesó su plan. ¿Por qué EEUU acelera el intento de derrocamiento en el contexto de la pandemia de COVID-19?

Solo faltó el cartel que dijera 'vivo o muerto' para completar la escena en la cual el Fiscal General estadounidense, William Barr, anunció este jueves 26 de marzo ante el mundo que tenían precios las cabezas del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello. Quince y 10 millones de dólares respectivamente.

El dinero será para quienes brinden información "que puedan llevar a la detención y arresto" no solamente de Maduro y de Cabello, sino de un conjunto de dirigentes y funcionarios venezolanos, como el ministro Tareck El Aissami, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno.

El anuncio había sido anticipado por periodistas opositores venezolanos y medios estadounidenses, como CNN, desde tempranas horas del jueves, pero con un error: afirmaron que Estados Unidos (EEUU) declararía a Venezuela como Estado terrorista.

Las razones de la acusación fueron por narco-terrorismo, por querer "inundar" a EEUU con cocaína: según Barr, Venezuela envió entre 200 y 250 toneladas métricas a norteamerica. Se trató de una justificación sin sustento en los mismos datos estadounidenses: la misma Base de Datos Antidroga Consolidada Interagencial de EEUU da cuenta, por ejemplo, que por Guatemala pasan 1.400 toneladas métricas.

No solamente eso, sino que alrededor del 90% de la cocaína con destino a EEUU pasa por las rutas del caribe occidental, y el pacífico oriental, y no a través del caribe oriental. Es decir que la cocaína proviene del principal país productor de esa droga del mundo: Colombia.

La acusación hacia el gobierno venezolano fue entonces ardid para justificar una recompensa millonaria que significa un punto de no retorno en el intento sostenido de EEUU por derrocar a Maduro.

El contexto

El señalamiento estadounidense como de película de Western ocurre en un contexto que tiene dos tiempos, conectados, que explican por qué la medida: el internacional y el nacional.

El cuadro internacional está marcado por el hecho que "Venezuela está avanzando en términos de reconocimiento, de apoyo para la lucha contra las sanciones, como en el caso de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet", explica Eduardo Viloria, documentalista y comunicador venezolano.

Ese avance ocurre en el marco de la lucha contra la pandemia del coronavirus, que ha puesto blanco sobre negro, la naturaleza criminal del bloqueo que EEUU, de manera abierta y reconocida, mantiene sobre Venezuela.

A ese reconocimiento se agrega que los aliados geopolíticos del gobierno venezolano, China, Rusia y Cuba, están "enfrentando exitosamente la pandemia", analiza Viloria, y que el gobierno cuenta con "apoyo de la Organización Mundial de la Salud, la Organización de las Naciones Unidas, de la Cruz Roja, y crece su legitimidad, la demostración del carácter efectivo de su gobierno".

En el plano nacional, los acontecimientos también han sido favorables al gobierno. En el caso de la lucha contra la pandemia, la estrategia de cuarentena y detección temprana han permitido mantener números bajos en comparación con otros países de la región: 107 casos, 1 fallecido y 2.125 personas a las que se les debe hacerles pruebas urgentemente, según informó Maduro el jueves en la noche.

El gobierno ha logrado desplegar una respuesta rápida, real, que ha —en simultáneo— disminuido aún más la figura de Juan Guaidó. Existe un "consiguiente desinfle de Guaidó que también pretende aparecer ante la pandemia como si tuviera consiguiendo una solución al punto que la cosa es pantomímica".

A ese elemento se suma otro más, que consolida la posición de Maduro: "el avance hacia un posible acuerdo con factores de oposición democráticos, dialogantes que reconocen a Maduro como gobernante y se oponen al bloqueo y el injerencismo".

Esa tendencia, que venía en proceso de consolidación, se hizo más amplia y sólida a partir de la lucha contra la pandemia, tomando en cuenta la situación de emergencia nacional y la necesidad de resolver la amenaza dejando de lado diferencias políticas.

De ese acuerdo "van quedando afuera solamente el ala más extremista, Guaidó, Voluntad Popular, Vente Venezuela, y en Primero Justicia un factor como Henrique Capriles plantea la posibilidad de que exista un acuerdo".

Los efectos de los millones

"Esto es un torpedo, un golpe duro al tablero para que todos esos movimientos que se iban dando favorables a Venezuela, al gobierno, se alteren, se interrumpan, tome otro rumbo, en el plano internacional y nacional", analiza Viloria.

La decisión anunciada por EEUU es una luz verde para un intento de operación militar: "Al tener un precio puesto sobre su cabeza prácticamente es una forma de asesinarlo, queda a merced de que una fuerza paramilitar, mercenaria, vaya a por él".

Es también un intento de generar un quiebre o una traición interna motivada por el impacto psicológico generado por el anuncio, es decir el intento de mostrar la muchas veces anunciada "amenaza creíble" por parte de EEUU.

Por eso, luego del anuncio de Barr, se recordó por redes sociales, como parte de la operación mediática de "amenaza creíble", el caso de Manuel Antonio Noriega, presidente de Panamá, sobre el cual el gobierno estadounidense puso precio antes de la invasión de 1989 que produjo alrededor de 655 muertos panameños, tanto civiles como militares.

Junto con eso existe el posible efecto que busca generar la oferta económica anunciada: "La recompensa, que apunta, en el caso nuestro, a la política interna, a un nuevo intento de fracturar, quebrar la unidad interna, porque la plata ofrecida puede ser un anzuelo, una tentación para que factores militares, de los cuerpos de seguridad, puedan traicionar".

Por último, Viloria señala que la acción norteamericana podría también afectar a algunos sectores dialogantes de la oposición:

"Ahora no se trata solamente del reconocimiento del gobierno democrático y legítimo, en lo cual había un acuerdo, se trataría hoy en día de que estos factores de oposición, para salir a pronunciarse, tendrían prácticamente que asumir un discurso de defensa directa de Maduro ante una acusación de narcotráfico".

La operación frustrada

Viloria coloca todos los puntos de la secuencia de los últimos días para unirlos. En primer lugar, el día 23 de marzo fue capturado un vehículo con arsenal militar en Colombia. En segundo lugar, el 25, el gobierno venezolano, afirma que esas armas tenían como destino Venezuela para servir a un intento de golpe de Estado coordinado por el ex mayor general venezolano, Cliver Alcalá, prófugo en Colombia.

En tercer lugar, el 26 en la mañana EEUU pone el precio no solamente sobre la cabeza de Maduro y Diosdado, sino también sobre exfuncionarios, como el mismo Alcalá. Esa misma tarde, el ex mayor general, confiesa públicamente que estaba al mando de la operación para introducir las armas a Venezuela.

El objetivo, confesó, era "hacer una unidad militar que se conformó con la idea de libertar al país y eliminar quirúrgicamente los objetivos".

Según informaron Jorge Rodríguez, ministro de comunicación, y luego Maduro, Alcalá fue presionado por EEUU para realizar las operaciones y, en vista de su fracaso, fue incluido en la lista de los perseguidos por la justicia norteamericana.

"Guaidó se reunió con Alcalá y firmaron un contrato con el representante de la DEA y el gobierno de Iván Duque donde le daban plenas garantías. ¿Por qué EEUU lo tiró al pajón hoy? Porque fracasó, lo hicimos fracasar".

Alcalá denuncia que en el plan estaban Guaidó, que había firmado un contrato con asesores estadounidenses, y diferentes políticos venezolanos prófugos de la justicia, como Leopoldo López o Juan José Rendón.

"Dice con claridad que la operación fue desmontada, infiltrada, desarticulada, que hubo filtración de información por parte de los mismos factores de oposición que forman parte del 'gobierno interino'", analiza Viloria.

La amenaza

El nuevo paso dado con el precio sobre las cabezas de Maduro y Diosdado, así como la evidencia de una de las operaciones militares en marcha desde territorio colombiano, confirman que, en el marco de la pandemia de coronavirus, EEUU no solamente no quitará el bloqueo económico, sino que acelera el intento de derrocamiento.

El contexto de conmoción global es visto como favorable desde la óptica norteamericana: todas las cámaras del mundo están volcadas a un único tema y casi todos los gobiernos enfrentan situaciones de crisis o de estado de excepción interna.

Pero, no solamente el contexto les abre puertas para intentar nuevas acciones, sino que la misma situación de crisis económica que ya anuncia recesiones y está marcada por el desplome de los precios petroleros, acelera las necesidades de acceder a las reservas petroleras venezolanas.

Eso explica cómo en este momento EEUU anuncia públicamente que Maduro vale 15 millones de dólares y Cabello 10, es decir que abre las puertas para operaciones de intento de asesinato, extracción, acciones directas, tanto vía actores contratados, como de manera directa ya que están buscados por la justicia norteamericana por narcotráfico.

En ese escenario Maduro volvió a realizar un llamado de diálogo interno, tanto con quienes ha venido hablando, pero también con quienes se han negado: "Quiero diálogo, en las circunstancias que sea y a pesar de que ustedes quieran matarme".

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