El Gobierno de Pedro Sánchez tenía plena confianza en que su capacidad y la de la sanidad española era más que suficiente para hacer frente a una epidemia de coronavirus. Así lo admitía el Ministerio de Sanidad en un documento oficial del pasado 24 de febrero, en el que también se especificaba que el riesgo de que España sufriera un brote del COVID-19 como el que en esas fechas ya azotaba a Italia, era «moderado-alto». Hoy, la sanidad está al borde del colapso.

El Gobierno de Pedro Sánchez tenía plena confianza en que su capacidad y la de la sanidad española era más que suficiente para hacer frente a una epidemia de coronavirus. Así lo admitía el Ministerio de Sanidad en un documento oficial del pasado 24 de febrero, en el que también se especificaba que el riesgo de que España sufriera un brote del COVID-19 como el que en esas fechas ya azotaba a Italia, era «moderado-alto». Hoy, la sanidad está al borde del colapso.

‘Parte de guerra’ de la sanidad española frente al coronavirus: Unidades de Cuidados Intensivos al borde del colapso. Hospitales con la mitad de sus profesionales de baja tras dar positivo por coronavirus. Triaje para seleccionar a aquellas personas que puedan sobrevivir frente a las que no. Respiradores que se utilizan habitualmente para experimentación con cerdos, esterilizados y destinados a pacientes. La Unidad Militar de Emergencias construyendo a toda prisa un hospital de campaña con capacidad para 5.500 camas en Madrid con el que hacer frente a la avalancha de nuevos casos. Clínicas oftalmológicas y odontológicas ‘vaciadas’ de camillas para medicalizar hoteles. Falta total de mascarillas para los sanitarios. Partidas de material bloqueadas en las aduanas. El Estado incautando productos adquiridos por clínicas privadas en previsión de lo que venía. Los laboratorios que tienen capacidad para procesar los test diagnósticos del coronavirus, completamente saturados.

La situación que describen los profesionales sanitarios en Madrid y en otros puntos de España igualmente afectados por el COVID-19 dista mucho del optimismo que mostraba el Gobierno de Sánchez y el Ministerio de Sanidad el pasado 24 de febrero. En un informe titulado «Evaluación de riesgo para España», el Ministerio de Sanidad asumía que el sistema sanitario nacional disponía de todos los recursos suficientes para hacer frente a una pandemia de estas características.

«Si esto ocurriera en España»

«Si esto ocurriera en España», asegura el documento, «tenemos mecanismos suficientes de contención, que incluyen protocolos clínicos, una red asistencial y de salud pública coordinada y capacidad suficiente para el diagnóstico y tratamiento de los casos».

El ‘esto’ al que hace referencia esa evaluación de riesgos es el brote que en esos momentos se estaba decretando en el norte de Italia. Ese 24 de febrero, la región de Lombardía ya registraba 229 casos y 7 fallecidos por coronavirus.

 

‘Evaluación de riesgos’ sobre el COVID-19 fechada el 24 de febrero. 

«Probabilidad alta» de brote

«Debido a la situación epidemiológica mundial no se puede descartar que lleguen a España personas infectadas por SARS-CoV-2 procedentes de diferentes provincias de China, así como de otros lugares donde se están produciendo casos. La probabilidad de que esto ocurra se considera alta», admitía el documento del Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias, que hoy se encuentra al frente de la respuesta a la pandemia.

«Según las estimaciones del Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC por sus siglas en inglés), el riesgo de que se produzcan brotes similares al que está teniendo lugar en Italia, en otros países de Europa, se considera moderado-alto», explicaban los expertos de Sanidad.

El abismo pandémico que se abría ante Italia esos días no tardaría mucho en llegar a España. Apenas 10 días después, el 7 de marzo, en España se registraban 500 casos de contagio y 10 muertos. La víspera de las multitudinarias 400 marchas convocadas en toda España para festejar el Día Internacional de la Mujer del 8M alentadas por el Gobierno. Al día siguiente, lunes 9 de marzo, los casos habían pasado de 500 a 1.073. El balance de muertos, de 17 a 28.

Dos reuniones en un mes

En ese documento también se explica el trabajo previo que realizó el Ministerio de Sanidad para coordinar la respuesta ante ese más que probable brote epidémico que ahora vapulea a España y cuyo horizonte próximo se desconoce.

Según admitía Sanidad ese 24 de febrero, el 4 de febrero el ministro Salvador Illa convocó el Consejo Interterterritorial del Sistema Nacional de Salud para analizar las medidas que se deberían tomar. «El día 25 está convocado de nuevo». Día 4 y día 25. Esas fueron las dos reuniones de alto nivel con las que el Gobierno preparó en febrero la respuesta al coronavirus.

«El Comité de Coordinación Interministerial hace un seguimiento y evaluación de la situación y coordinará la respuesta transversal del Ejecutivo ante cualquier eventualidad», explicaba Sanidad.

Fuente: OKDiario

El Gobierno forma un gabinete de crisis con científicos que negaron la amenaza

Alfredo Pascual

El Gobierno ha anunciado la creación de un comité científico para la lucha contra el coronavirus. Está compuesto por seis investigadores de alto nivel coordinados por Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias del ministerio de Sanidad, y su labor será la de aconsejar al presidente Sánchez y al ministro Illa acercar de las próximas decisiones a tomar para frenar el avance de la pandemia.

Son Antoni Trilla, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona; Hermelinda Vanaclocha, subdirectora general de Epidemiología, Vigilancia de la Salud y Sanidad Ambiental de Valencia; Mayte Moreno, directora de la Unidad de Investigación en Cuidados y Servicios de Salud del Instituto de Salud Carlos III; Agustín Portela, responsable del Laboratorio Oficial de Control de Medicamentos de Productos Biológicos de la Agencia Española de Medicamentos; Inmaculada Casas, viróloga del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III y directora del Centro Nacional de Gripe de la OMS en Madrid, y Miguel Hernán, profesor de Bioestadística y Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de Harvard.

El anuncio ha causado sorpresa por varios motivos. No se ha explicado, en la rueda de prensa del anuncio, por qué el Ejecutivo ha tardado una semana en crear una mesa de expertos cuando, a priori, cada decisión estaba siendo adoptada por criterios científicos. Al respecto, se da la circunstancia de que la Comisión Europea creó su propio comité de sabios hace dos días, de exacta configuración que el de Sánchez, aunque sin contar con ningún especialista español, pese a que somos uno de los países con más casos del mundo.

Otra cuestión gira en torno al equilibrio de poder en las decisiones: la incorporación de este nuevo grupo, ¿cómo se acopla con las opiniones del grupo de expertos a los que consultaba Simón? La mera creación de un comité científico implica, en toda lógica, un ascenso, ya que sus opiniones llegarán directamente al presidente y al ministro de Sanidad, sin pasar por el filtro de Simón, por lo que tendrán más peso. De ser así, nos encontraríamos ante un cambio de criterio científico del Gobierno, o al menos una modificación (la mayoría del comité ya asesoraba antes), en plena cuarentena.

Por último, cabe cuestionarse si en el grupo de expertos, que tendrá que proyectar acontecimientos para dirigir la estrategia contra el virus durante los próximas semanas, debe haber hasta tres científicos que negaron la epidemia hasta que irrumpió en los hospitales. En esta línea, ninguno ha sufrido tanto desgaste como el director del comité, Fernando Simón, que de un día para otro pasó de héroe, por su tono tranquilizador y didáctico frente a la cámara, al villano que no supo calibrar la amenaza que se venía encima.

Con lo que sabemos hoy, lo cierto es que Simón tiene una hemeroteca terrorífica. Hasta comienzos de marzo, cuando estalló el brote, Simón negó sistemáticamente la presencia del virus en España y abogó por no tomar ninguna medida, cada día más enfrentado al criterio de sus colegas internacionales. En este proceso de negación, Simón recomendó que no se suspendiese el MWC, que se mantuvieran los colegios abiertos y que no había motivos para suspender Las Fallas o las manifestaciones del 8-M. "Si mi hijo me dice que quiere ir al 8-M, le diré que haga lo que quiera", dijo entonces. Tampoco le ayudaron las instituciones: en varias ocasiones, cuando él salía por la mañana a tranquilizar a la sociedad, los gobiernos autonómicos decretaban medidas drásticas de contención por la tarde.

Otro de los sabios que no se ha distinguido por su cautela es Antoni Trilla, del Clínic de Barcelona. Habitual de los medios, Trilla concedió una entrevista a La Voz de Galicia en febrero, que terminaría por volvérsele en contra: "Se está desmadrando todo lo relativo al coronavirus. Solo es una epidemia en China y, aunque no se descarta que pueda haber brotes puntuales en otros países, lo que tenemos que hacer los demás es estar vigilantes y, si se produce algún caso, identificarlo y aislarlo. Nada más", dijo. En la misma entrevista, el especialista pasó de las bromas con que el virus llegase al los percebes gallegos a sentencias que hoy se antojan demasiado contundentes: "Es muy difícil que esto ocurra, pero tampoco es descartable. Lo que desde luego no va a pasar es una epidemia de proporciones bíblicas y de gran mortalidad. Insisto en que en el peor de los casos se incorporará al grupo de virus que cada año nos tocan las narices desde diciembre hasta marzo".

La voz de Trilla empezó a sobresalir en febrero, cuando se erigió como uno de los principales defensores de que el MWC se celebrase en las fechas originales, un episodio que también recordó en la prensa gallega: "Fue la Pasión de Cristo del Mobile. La compañía podía insistir en un primer momento en que lo cancelaran porque, exagerando, como casi hicieron, podían decir que aquí en Barcelona estábamos en la misma situación que en Wuhan, porque había un riesgo tremebundo. Pero les dijimos: ¡Oiga!, que aquí no hay casos y que si lo tenemos los detectamos y los aislamos, con lo que han ido modulando un poco el discurso. Las autoridades les dijeron que por ahí que no fueran, que no podían utilizar este argumento para suspender el evento. Pero al final lo han cancelado", explicó.

También ha generado polémica el nombramiento de Hermelinda Vanaclocha. A comienzos de febrero, en una entrevista con la prensa local valenciana, la doctora le quitó hierro al asunto: "Hay una epidemia de miedo probablemente más importante que la del coronavirus. En Epidemiología trabajamos con una unidad de medida que marca la capacidad de transmisión de un microorganismo. Con la información que hay hasta ahora, se cree que está entre un 2 y un 3. Para que nos hagamos una idea, el sarampión se sitúa en 15 ó 16. Esto significa que de media, una persona contagia a 2. Hablamos de números absolutos. Si hay 17.000 casos en China, donde viven 1.400 millones de habitantes, no se entiende la alarma".

Semanas después, tampoco lució en su cargo de subdirectora general de Epidemiología de la Generalitat, cuando presumió de no saber que el Valencia había jugado unos días antes un partido en Bérgamo, en el norte de Italia, el gran foco europeo de coronavirus, o que se había celebrado una 'fashion week' en la ciudad. "A mí no me gusta el fútbol, no tengo por qué saber dónde juega el Valencia. Tampoco sabíamos que se había celebrado una fashion week, nos hemos enterado de casualidad", dijo.

Sin embargo, estas posiciones inmovilistas tendrán su contrapunto crítico en el comité. Sánchez también ha convocado a Miguel Hernán, un epidemiólogo de Harvard que ha sido muy crítico con la lentitud del Gobierno a la hora de tomar decisiones. En una reciente entrevista para este periódico, Hernán lamentó que no se hubiese aprovechado la experiencia de China: "Mirando hacia atrás es más fácil tomar las decisiones, pero es cierto que China nos ha dado tiempo. A pesar de su retraso inicial en reconocer lo que estaba pasando, en cuanto lo hizo tomó unas medidas muy drásticas que nos ofrecieron un mes para poder actuar. El problema es que la mayor parte del resto del mundo, incluido España, lo ha desperdiciado".

"Lo más sorprendente es que el mundo entero fuera de China ha visto esta situación como si no fuera con ellos. En España la semana pasada la prensa informaba de la situación de Italia como si fuera algo de allí y España no estuviera en la misma vía. Nunca pensamos que nos va a pasar lo que les ocurre a otros, pero China tuvo la visión de que lo que sucedía en Wuhan iba a pasar en el resto del país si no actuaban rápidamente. En el resto de China no hubo policías por las calles dando palos o poniendo cadenas. Simplemente, usaron estrategias de contención y mitigación que, si se hubieran implementado en Europa, habrían evitado esta situación", explicaba.

El fundador de Huawei dona a España un millón de mascarillas contra el coronavirus

Ren Zhengfei, fundador y presidente de Huawei, ha enviado a España un millón de mascarillas para luchar contra la rápida propagación del coronavirus, que ya alcanza los 20.000 casos de infectados en nuestro país y más de 1.000 fallecidos. Esta dotación estaba reservada para el personal y familiares de los empleados de Huawei en China, pero la mejoría de las condiciones en su país y la gravedad de la situación en el nuestro ha hecho que el empresario decidiera donarlas a España. Se trata del doble de unidades donadas esta semana por otro de los grandes magnates chinos, Jack Ma, fundador del Grupo Alibaba.

El envío de mascarillas del fundador de Huawei ha llegado esta mañana en el vuelo comercial de Air China que une Pekín y Madrid cada día, con aterrizaje a las 6:10 de la mañana en el Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas. La mercancía se enviará a aduanas con toda la información pertinente para que pueda ser incautada por las autoridades competentes como material sanitario de primera necesidad, tal y como designa el decreto ley que estableció el estado de alarma en nuestro país.

La donación de Zhengfei al Ministerio de Sanidad se ha gestionado a través del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), entidad dependiente Sanidad que administra la prestación sanitaria pública de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Tony Jin Yong, consejero delegado de Huawei España, ha hecho de enlace con el Ministerio de Sanidad para comunicar la decisión del fundador de la compañía y asegurar el mejor destino inminente del millón de mascarillas. No es el primer país europeo al que Huawei envía ayuda sanitaria: Italia e Irlanda han sido otros de los dos beneficiados por las donaciones de material médico de Zhengfei.

Se trata de la mayor donación de mascarillas provenientes de China a nuestro país y llega solo unos días después del envío de medio millón de unidades por parte del fundador del 'Amazon chino' Alibaba, Jack Ma. La fundación de Ma, anunció este martes la llegada a Zaragoza del primer envío con material médico para ayudar a España en la lucha contra el coronavirus Covid-19. En concreto, el cargamento incluía 500.000 mascarillas, además de otros materiales. No es tampoco la primera donación que Jack Ma hace de este tipo. Durante las últimas semanas ha enviado material médico a Estados Unidos, Corea del Sur, Irán e Italia. También donó a cada país africano 20.000 'kits' para hacer test, 100.000 mascarillas y 1.000 trajes médicos.

El 'regalo' de Ren Zhengfei, fundador y presidente de Huawei, llega en un momento crítico, justo cuando los equipos de protección individual (EPI) comienzan a escasear en muchos hospitales españoles, especialmente en la Comunidad de Madrid. Así lo aseguraban esta semana distintos médicos y enfermeros consultados por El Confidencial de centros como el hospital Gregorio Marañón, el Ramón y Cajal o el hospital de Alcalá de Henares. "Nos estamos quedando sin material, y eso que se está dando racionado y con cuentagotas. Deben agilizar eso, porque es básico si no queremos que los sanitarios empecemos a enfermar y por tanto incluso podamos contagiar a otros pacientes", explicaba uno de los trabajadores consultados.

Ren Zhengfei, dueño del 1,14% de Huawei, tiene una fortuna estimada de 3.200 millones de dólares. Es considerado poco menos que un héroe en su país. Siempre ha preferido mantenerse en un segundo plano en la vida política y empresarial china y desmarcarse del gobierno, algo que le ha ayudado en su batalla reciente contra EEUU y la administración Trump. "Apoyo al Partido Comunista, pero nunca haría daño a otro país", afirmó en una de las pocas entrevistas que concedió el año pasado. Ahora, cuando China comienza a resucitar de la crisis del coronavirus, Zhengfei ha tendido un cable a Europa cuando más lo necesita.

Fuente: El Confidencial

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