DAMASCO (Sputnik) — El ministro de Defensa de Sudán, Awad Mohamed Ahmed Ibn Auf, renunció a la jefatura del Consejo Militar de Transición. El jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra de Sudán, teniente general Abdul Fatah al Burhan Abdul Rahman, fue nombrado nuevo jefe del organismo.

"Anuncio mi dimisión del cargo", declaró Ibn Auf en un discurso transmitido por la televisión local.

Agregó que "tras consultas Abdul Fatah al Burhan Abdul Rahman fue nombrado como nuevo jefe el Consejo Militar de Transición".

La Asociación de Profesionales Sudaneses, el gremio que lidera el movimiento de protestas, comentó que la dimisión de Ibn Auf es "la victoria de la voluntad del pueblo".

Ibn Auf encabezaba el consejo desde el 11 de abril, cuando informó de la formación de esta institución militar que gobernará el país en los próximos dos años.

Asimismo, el ministro de Defensa anunció el jueves la detención del presidente Omar al Bashir, quien había permanecido en el cargo durante 30 años, la suspensión de la Constitución de 2005 y la imposición del estado de emergencia por tres meses.

La composición del nuevo gobierno no se ha dado a conocer hasta el momento.

La Asociación de Profesionales Sudaneses, el gremio que lidera el movimiento de protestas, rechazó el golpe militar e instó a traspasar el poder a un gobierno de transición civil, acorde a la voluntad popular expresada en la Declaración por la Libertad y el Cambio a principios de este año.

Las protestas en Sudán comenzaron en diciembre pasado, después de que el Gobierno decidiera aumentar los precios de los productos básicos, y se saldaron con decenas de muertos y centenares de heridos desde entonces.

La televisión Al Hadath comunicó que al menos 16 personas fallecieron en los últimos dos días en Sudán.

Medios sudaneses reportan más muertos por represión militar en Sudán tras el golpe de Estado

MOSCÚ (Sputnik) — Las fuerzas de seguridad sudanesas y los llamados "batallones en la sombra" -hombres armados vestidos de paisano- mataron al menos a 13 civiles, reportó Radio Dabanga que cita una declaración del Comité Médico Central de Sudán.

Dos personas fueron asesinadas en la capital, Jartum; una, en Atbara (noreste); dos, en Wad Madani (sureste); y ocho, en Zalingei, en Darfur (suroeste).

El número total de muertos por la represión de las fuerzas gubernamentales, según esta fuente, se eleva a 35 desde que el 6 de abril empezó una nueva ola de protestas en Sudán, incluyendo la acampada frente al Comando General de las Fuerzas Armadas en Jartum.

Además, los médicos reportan centenares de heridos en varias ciudades de Sudán, incluidos 39 graves:  30 en Jartum, dos en Wad Madani, cuatro en Kassala (noreste) y tres  en Zalingei.

El Comité Médico dice que la mayoría de muertes y heridas son resultado de disparos en la cabeza, el tórax y el abdomen.

Los médicos dicen que hoy, dos personas fueron asesinadas en Jartum, una en Atbara, dos en Wad Madani y ocho en Zalingei en Darfur.

El ministro sudanés de Defensa, Awad Mohamed Ahmed Ibn Auf, anunció la detención del presidente Omar al Bashir, quien había permanecido en el cargo durante 30 años, la formación de un consejo militar que gobernará el país en los próximos dos años, la suspensión de la Constitución de 2005 y la imposición del estado de emergencia por tres meses.

La Asociación de Profesionales Sudaneses, el gremio que lidera el movimiento de protestas, rechazó el golpe militar e instó a traspasar el poder a un gobierno de transición civil, acorde a la voluntad popular expresada en la Declaración por la Libertad y el Cambio a principios de este año.

Las manifestaciones en Sudán comenzaron en diciembre pasado, después de que el Gobierno decidiera aumentar los precios de los productos básicos.

El Ejército de Sudán toma el poder y detiene a Al-Bashir

El ministro de Defensa de Sudán anuncia “la caída del régimen”, presidido desde hace tres décadas por Omar al-Bashir, y la detención del presidente.

“Anuncio, como ministro de Defensa, la caída del régimen y la detención de su jefe en un lugar seguro”, ha afirmado hoy jueves el titular de Defensa, Awad Ahmed Benawf.

En declaraciones transmitidas en vivo por la televisión pública, el oficial sudanés de alto rango ha declarado además estado de emergencia en todo el país durante tres meses y ha informado de que un “consejo militar” sustituirá al presidente por dos años.

Las próximas elecciones presidenciales, ha proseguido Ahmed Benawf, serán convocadas cuando termine el período de transición.

El ministro ha anunciado la suspensión de la Constitución del país, redactada en 2005, y un alto el fuego a nivel nacional que incluye las regiones devastadas por la guerra como Darfur (oeste). El consejo militar ha cerrado asimismo las fronteras del país y el espacio aéreo hasta otro anuncio.

Esta misma jornada, las calles de la capital sudanesa, Jartum, han estado repletas de manifestantes. Las movilizaciones y marchas de protesta para reclamar la renuncia de Al-Bashir comenzaron hace cuatro meses.

Anuncio, como ministro de Defensa, la caída del régimen y la detención de su jefe en un lugar seguro”, ha afirmado el ministro de Defensa de Sudán, Awad Ahmed Benawf.

Muchos manifestantes opositores han rechazado al consejo militar, mientras han prometido continuar las protestas. Los descontentos exigen que las nuevas autoridades transitorias respeten todos los derechos de la población, sobre todo mientras el país se encuentra en vilo.

Las redes sociales se han llenado de mensajes de rechazo a la sustitución del presidente por un gobierno militar. Activistas dicen “no al gobierno militar” y sí a la continuación de la “revolución”.

Aún se desconoce la verdadera intención de los golpistas. La inteligencia de Sudán opina que los disturbios que han azotado el país en los últimos meses habían sido organizados por Israel y ciertos Estados occidentales, encabezados por Estados Unidos.

Además, varios expertos en política internacional dicen que países árabes, como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), también están implicados en la actual crisis de Sudán, en especial después de que el presidente Al-Bashir viajó a Damasco para reunirse con su par sirio, Bashar al-Asad.

Conozcan al dimitido nuevo gobernador militar de Sudán, Awad Ibn Auf

 

La crisis en Sudán entró el jueves en una nueva fase cuando el Ejército de este país decidió poner fin a 30 años de presidencia de Omar al-Bashir.

El ministro sudanés de Defensa, Awad Muhamad Ahmed Ibn Auf, confirmó la detención del presidente Al-Bashir, la formación de un consejo militar —que gobernará el país durante dos años— y la declaración del estado de emergencia por tres meses.

En 2007, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos bloqueó los activos de Ibn Auf, el cerebro del golpe de Estado en Sudán, por su papel en “fomentar la violencia y los abusos de los derechos humanos en Darfur”, en el oeste del país norteafricano.

En 2009, la Corte Penal Internacional (CPI) acusó a Al-Bashir de presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en Darfur, mientras el propio Ibn Auf fue sancionado por EE.UU. por apoyar y administrar a las milicias acusadas de llevar a cabo un genocidio en el conflicto.

Tras su retiro del Ejército en 2010, Ibn Auf asumió un papel diplomático en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Sudán. Pasó un tiempo en puestos diplomáticos en Egipto y Omán, antes de regresar al país en 2015, justo cuando fue nombrado ministro de Defensa por Al-Bashir.

Ante la amplitud de las protestas, el mandatario declaró el estado de emergencia el 22 de febrero de 2019 y destituyó prácticamente a todo su Gobierno. Ibn Ouf, que adoptó un tono de simpatía hacia los manifestantes, fue nombrado primer vicepresidente, al tiempo que conserva su cartera de Defensa.

En los últimos días de las protestas antigubernamentales murieron decenas de personas y más de 150 resultaron heridas.

Una mujer se convierte en el símbolo de la revolución en Sudán

 

'La libertad guiando al pueblo', 'Dama en Blanco' y 'Kandake' son algunos de los apodos que recibió la joven estudiante sudanesa Alaa Salah, que se convirtió en el símbolo internacional de la revolución en su patria.

​Alaa Salah tiene poco más de 20 años, estudia ingeniería y arquitectura en la Universidad Internacional de Sudán en Jartum. Fue fotografiada el 8 de abril cuando pronunció un discurso ante las mujeres reunidas a su alrededor. La imagen se viralizó rápidamente en las redes sociales en cuestión de horas. A partir de ese momento, Salah fue reconocida como "un símbolo de protesta".

​Según algunas estimaciones, las mujeres representan aproximadamente el 70% de los manifestantes en Sudán. Este grupo está disconforme no solo con la crisis económica, expresada en una escasez de comida, medicamentos, combustible y aumentos de precios sin restricciones, sino también con los intentos de las autoridades por castigar actitudes que no corresponden, según la Policía, con la 'sharía', como por ejemplo tener el pelo al descubierto o un vestido insuficientemente largo.

Salah afirma en su cuenta de Twitter: "Soy una joven líder de Sudán y continuaré la lucha".

También hace referencia al papel de las mujeres en la historia antigua de Sudán. "Si miras el pasado, verás que nuestras reinas gobernaron el Estado, esto es parte de nuestra herencia", escribe.

Esa es una de las razones por la que la llaman Kandake. Este título lo llevaron reinas del antiguo reino africano de Kush.

​​Además, la activista hace referencia a los faraones egipcios: "Mi antepasado es Taharqo", dice, refiriéndose a uno de los reyes kushitas y al faraón de la XXV dinastía en Egipto.

​Rossiskaya Gazeta publica que el vestido blanco de Salah tiene un significado especial. Se trata de una túnica blanca de algodón, el principal producto de exportación de Sudán. Es una de las prendas preferida de las mujeres que trabajan en las oficinas sudanesas, por lo tanto, es una referencia a las mujeres profesionales.

Mujeres de generaciones anteriores se vistieron con las mismas túnicas para marchar por las calles de Sudán contra las dictaduras.

Análisis: Sucesos en Sudán: ¿golpe extranjero o un cambio desde el interior?

El Ejército de Sudán ha tomado este jueves el control del país tras derrocar al presidente Omar al-Bashir, en el poder desde 1989.

Según el ministro de Defensa de Sudán, Awad Ahmed Benawf, se ha declarado estado de emergencia en todo el país durante tres meses y un “consejo militar” sustituirá por dos años al presidente, que actualmente está detenido por el Ejército.

Además, la Constitución del país —redactada en 2005— ha sido suspendida y ha entrado en vigencia un alto el fuego a nivel nacional, que incluye las regiones devastadas por la guerra como Darfur (oeste).

El consejo militar ha cerrado asimismo las fronteras del país y el espacio aéreo hasta otro anuncio. Igualmente, las próximas elecciones presidenciales serán convocadas cuando termine el período de transición.

Las protestas en Sudán estallaron a mediados de diciembre de 2018 después de que el Gobierno triplicó el precio del pan, en un país sumido en la crisis económica, pero pronto se tornaron en contra del presidente Al-Bashir.

Miles de manifestantes sudaneses permanecieron cinco días concentrados frente al cuartel general de las Fuerzas Armadas en Jartum, la capital, reclamando la renuncia del mandatario.

Aún se desconoce la verdadera intención de los indignados. El rechazo de los manifestantes a sus nuevos gobernantes –es decir el Ejército– ha aumentado los temores de que se desate un derramamiento de sangre, si los militares optan por la vía de la represión.

Es más, la decisión del Ejército de imponer el jueves un toque de queda fue el desafío más inmediato para los activistas a favor de la democracia.

Ahmed al-Montasser, un portavoz de la Asociación de Profesionales de Sudán (SPA, por sus siglas en inglés), que ha estado organizando los actos de protesta masivos, ha subrayado que la toma del poder por los militares es inaceptable.

Un comunicado de las Fuerzas de la Declaración de Libertad y Cambio, una coalición de los grupos de la sociedad civil, ha acusado al Ejército de perpetrar un “golpe de Estado interno y militar”.

Hay informes de muchedumbres coreando consignas contra los miembros de las Fuerzas Armadas en Atbara, Medani y otras ciudades.

El Ejército ha desempeñado un papel importante en una serie de los disturbios políticos en África, a veces explotando la ira popular ante la mala gestión económica de los gobernadores autoritarios para provocar cambios que, a menudo, no atienden las demandas de los pueblos en pro de la democracia.

Las Fuerzas Armadas de Sudán se granjearon la voluntad de los ciudadanos al protegerlos de los servicios de seguridad progubernamentales en los últimos días.

No obstante, un grupo de las autoridades sudanesas denuncia la injerencia de otros gobiernos en los asuntos internos del país. La inteligencia de Sudán opina que los disturbios que han azotado el país en los últimos meses habían sido organizados por el régimen Israel y ciertos Estados occidentales, encabezados por EE.UU.

Varios expertos en política internacional tambien aseguran que países árabes, como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), también están implicados en la actual crisis de Sudán, en especial después de que el presidente Al-Bashir viajó a Damasco para reunirse con su par sirio, Bashar al-Asad.

Al-Bashir, contra quien pesa una orden de arresto a nivel mundial emitida por la Corte Penal Internacional (CPI), consideró “legítimo” el clamor del pueblo por sus derechos y disolvió el pasado 22 de febrero el Gobierno para evitar que la actual crisis se profundizara.

Análisis: Todo lo que tienes que saber sobre el golpe de Estado en Sudán

Denis Lukyanov

En los últimos días Sudán se ha convertido en el foco de atención de los medios internacionales. El país africano vivió un golpe de Estado el 11 de abril, el que efectivamente puso fin a 30 años del Gobierno de Omar Bashir y abrió una nueva página en la historia sudanesa.

El derrocamiento de Bashir es la culminación de las manifestaciones que llenaron las calles de las ciudades del país desde hace cuatro meses. Como resultado del golpe de Estado el poder en el país ahora pertenece a los militares por un período de transición que durará, según anunciaron los propios militares, dos años.

Los militares no excluyen que el período de transición pueda acabar antes "en este caso el pueblo está listo para tomar parte en la vida política del país". Entre otras cosas, los militares disolvieron el Gobierno y ya participan en las consultas para crear un consejo militar de transición que controlará el país.

Después del golpe de Estado el ministro de Defensa del país el teniente general Ahmed Awad Ibn Auf protagonizó una intervención por la televisión y anunció el cambio de poder en el país. Los militares suspendieron la Constitución y ordenaron el cese de hostilidades en este país destrozado por los conflictos internos.

El máximo responsable

La figura clave en la situación es la del presidente Bashir. Nació el 1 de enero de 1944 en una aldea en la parte central de Sudán. A los 22 años se graduó en una academia militar en la capital del país, Jartum. Luego, estudió también en Malasia y Pakistán.

Tomó parte en la guerra de Yom Kipur contra Israel en 1973 al luchar del lado de las fuerzas egipcias. Después de la guerra, entre 1975 y 1979, fungió como agregado militar de Sudán en los Emiratos Árabes Unidos. Tras cumplir con su misión en EAU regresó a Jartum donde continuó su carrera militar.

En el año 1989 Bashir lideró un golpe de Estado contra el gobierno civil que tuvo como consecuencia el derrocamiento del primer ministro Sadiq Mahdi. Se proclamó presidente del Consejo del Mando Revolucionario para la Salvación Nacional y en 1993 se convirtió en presidente de Sudán.

Bashir ganó en las elecciones de 1996 con el 75% de votos a favor de él. Los años de su Gobierno se caracterizaron por una severa crisis política en el país cuando Sudán vivió una guerra civil desastrosa que duró más de 20 años y provocó por lo menos un millón de muertos —sobre todo por la hambruna—.

El conflicto acabó con la independencia de Sudán del Sur que fue proclamada en 2011. La Corte Penal Internacional dictó una orden de arresto contra Bashir al acusarlo de genocidio y crímenes de lesa humanidad  durante el conflicto en la provincia sudanesa de Darfur.

El propio Bashir declaró que no reconoce el fallo de la corte y continuó visitando otros países como líder de Estado, incluso a países que son miembros de la corte.

El presidente fue reelegido en 2000, 2010 y 2015.

Hora de elegir el camino

Las protestas contra Bashir fueron provocados por el aumento de los precios del combustible y el pan. Las primeras manifestaciones tuvieron lugar en el norte de Sudán a finales del pasado diciembre. El descontento pronto se propagó por el país entero.

A partir de entonces las protestas empezaron a ser mucho más organizadas. Las exigencias de los manifestantes cambiaron con el paso de tiempo. El tema económico quedó relegado a un segundo plano: los manifestantes empezaron a exigir la renuncia de Bashir.

A finales de diciembre el jefe de Estado anunció la introducción del estado de emergencia y se negó a crear un gobierno de transición. Sin embargo, prometió que ocuparía su puesto solo hasta el final de su mandato y que no participaría en las elecciones de 2020. Pese a todo esto, los manifestantes no quedaron satisfechos con estas concesiones.

La situación empezó a agravarse en el 6 de abril, el día del aniversario del golpe de Estado de 1985 en Sudán. Los manifestantes, inspirados por el éxito de las manifestaciones en Argelia que culminaron con la renuncia de su presidente, anunciaron una protesta por tiempo indefinido y se negaron a moverse de las calles.

Los participantes de las protestas explicaron que estaban dispuestos a negociar solo con el Ejército del país. Cuando las unidades de servicios especiales y de policía trataron de dispersar a la muchedumbre, se lo impidieron los militares al realizar disparos de advertencia al cielo. Dichas unidades no tuvieron otra opción que retirarse.

A lo largo de los últimos meses las protestas a menudo se volvían violentas y a menudo se convertían en enfrentamientos con la policía. Como resultado de estas confrontaciones, hasta 60 personas perdieron su vida, centenares fueron arrestados. Es posible que estas cifras sean inferiores a las reales.

Y ahora qué

El Ejército del país ya prometió que devolvería el poder al gobierno civil e incluso es posible que esto suceda antes del fin del periodo de transición —dos años— en caso de que la situación en el Estado mejore significativamente.

Además, los militares prometieron que no obstruirían la participación del partido Congreso Nacional —que antes del golpe era el partido gobernante— "siempre y cuando se comporten de manera razonable". Tampoco excluyeron que se reanude la Constitución.

No obstante, los sudaneses se han reunido cerca de la sede del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Sudán. Centenares de miles de sudaneses gritan eslóganes en contra de las decisiones tomadas por el consejo militar de transición.

La situación permanece inestable y por ahora queda poco claro qué puede pasar con el país en los próximos días. Pero una cosa está clara: el país nunca volverá a ser como era antes del día de ayer.

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