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Gustavo Koenig*

Estamos en guerra. El delegado norteamericano para la República Argentina, Mauricio Macri, pierde legitimidad, su imagen se deteriora, cae en las expectativas electorales. ¿Cómo podemos aprovechar el tiempo que le queda? piensa el Departamento de Estado norteamericano ¿En dónde podemos avanzar territorialmente? se pregunta el Almirante Kurt W. Tidd, máxima autoridad del Comando Sur, mientras patrulla el Atlántico.

Instalar de modo urgente bases norteamericanas y acuerdos coloniales con los británicos antes de que vuelva el “populismo”. Volver irreversible la colonización. Básicamente porque estamos en guerra y necesitamos de sus Recursos Naturales. Este puede ser a groso modo el pensamiento del imperio.

Vayamos al punto. Este gobierno no es lo mismo. No es simplemente un gobierno neoliberal. El proceso de extranjerización de un país puede tardar décadas y darse por varias etapas, en varios aspectos de su economía. Pero cuando la extranjerización es directamente sobre el territorio se llama ocupación.

Desde la dictadura genocida en Argentina se dio un profundo proceso de apertura comercial y destrucción del aparato industrial nacional. Si bien los militares conservaron algunas de sus joyas para evitar internas en las fuerzas, la financiarización de la economía argentina arranca con la dictadura pro norteamericana de Martínez de Hoz. Fue luego durante la democracia cuando más se deterioró la estructura industrial nacional. Básicamente porque el mito fundante de esa democracia fue la derrota militar en Malvinas. Los festejos del retorno democrático coinciden con una sombra en el espíritu nacional. La sombra de los caídos. La oscura presencia del opresor victorioso a pocos kilómetros de la nación.

Toda derrota bélica se paga. Y como toda guerra los vencidos deben firmar las pautas de rendición. Desde Versalles a esta parte se sabe que la imposición del sistema político de gobierno, la deuda y fundamentalmente la destrucción de la industria bélica del país vencido son clausulas fijas. Y también es bien sabido que el motor de toda industria nacional es de origen militar. Sin altos hornos, sin acerías, sin Fabricaciones Militares la industria nacional tiende a desaparecer. Y sin industria no hay trabajo. Y sin trabajo hay desocupados.

Conclusión: Los desocupados de la República Argentina son el resultado de la derrota en Malvinas. La rendición implicó la desindustrialización.

¿Cómo podemos ser tan cándidos de suponer que un país puede crecer, estructurarse en un proyecto de nación, engrandecer su industria y distribuir su población teniendo enfrente una base militar enemiga a 500 Km?

¿Alguien puede ponerse de pie con una bota aplastándole la cara?

Las privatizaciones menemistas completaron el escenario. En ese momento fueron los servicios públicos vendidos al extranjero como joyas de la abuela. El proceso de extranjerización avanzaba en el sentido de controlar el flujo económico, de direccionar la riqueza monetaria nacional hacia afuera.

El primer país del mundo que privatiza su empresa petrolera. La venta de YPF corona el proceso de extranjerización de la economía nacional.

Pero hay algo más para privatizar aun.

El aumento exponencial de la población mundial en los últimos 50 años y el incremento descomunal de la industrialización hacen evidente el escenario que Juan Domingo Perón pronosticara ya en 1953. El mundo estará ávido de comida y materia prima. Sin integración regional seremos pasivos observadores del saqueo a nuestras naciones. Es lo que estamos viviendo.

Cuando se trata de esta nueva forma de privatización sobre los Recursos Naturales hay que tener en cuenta algunas diferencias con respecto a las privatizaciones del flujo económico.

No se trata de flujo en este caso, sino directamente de stock, es decir, toda empresa que se instala en nuestro país para extraer un recurso natural controla a su vez una porción de territorio. Lo que se privatiza en este caso es el territorio mismo.

Pero nos hicimos los desentendidos con este proceso de extranjerización territorial y sus protagonistas transnacionales como Barrick Gold, Chevron y Monsanto. El ingreso de divisas y las fuentes de trabajo justificaron la colonización. Ahora la cosa pasó a castaño oscuro.

¿Cómo no despertó alarma en civiles y militares un presidente que niega en su asunción jurar por la Patria?

¿No es acaso el patriotismo un valor ineludible para ejercer la Primera Magistratura? ¿Para ser Comandante en Jefe?

Frente a las Islas Malvinas hay un territorio hermoso, pleno en diversidad genética, en recursos naturales y agua dulce del más excelso nivel.

Esas tierras patagónicas son ocupadas por terratenientes británicos, oh casualidad, de la misma nacionalidad de los que usurpan las Malvinas.

Pero por si fuera poco tal grado de indignidad, han tenido estos terratenientes el aval para construir en Sierra Grande, Playas Doradas, Provincia de Rio Negro, un aeropuerto privado. No para avionetas. Una pista de aterrizaje de las dimensiones del aeroparque Jorge Newbery. Repito: Un magnate británico tiene frente a las islas Malvinas un aeropuerto privado con capacidad logística militar.

¿Qué dijo el presidente de la nación, Mauricio Macri, cuando fue increpado en una conferencia de prensa sobre el asunto? No pasa nada, Lewis es mi amigo. Eso tampoco indignó a los argentinos.

El 11 de enero de 2017, a través del decreto 29/2017, el presidente Mauricio Macri facultó al Ministerio de Finanzas a tomar deuda por 20.000 millones de dólares y definió la jurisdicción a favor de tribunales en Nueva York y Londres. Acto seguido, dejó constancia de la renuncia de la Argentina a la Inmunidad Soberana y excluyó de este desistimiento a las reservas del Banco Central, los bienes diplomáticos, la herencia cultural, los depósitos bancarios y otros medios de pago.

Sin embargo, el decreto nada dice en su cuerpo de los bienes comprendidos en el artículo 236 del código civil. Se termina incluyendo expresamente como prenda a los Recursos Naturales, en caso de que Argentina no pueda afrontar el pago de intereses o del capital de deuda. Los Recursos Naturales, es decir el territorio mismo de la Nación, como garantía de la deuda.

El articulo 236 habla de las minas de oro, plata, piedras preciosas, sustancias fósiles (petróleo, carbón y gas). También Lagos no navegables y todos los bienes adquiridos por el Estado Nacional. Es decir que la guita es lo que menos le importa. Están más bien ávidos de riqueza. De riqueza natural.

A fines de Mayo del año 2016, Macri envía a EEUU una delegación del Ministerio de Defensa con el objetivo de desarrollar cooperación militar. ¿Dónde será esta cooperación norteamericana? En la Triple Frontera y en Ushuaia, lugares de acceso a las máximas reservas de agua dulce de Argentina, el acuífero Guaraní y la Antártida.

Debajo del continente Antártico se encuentran además los mayores yacimientos hidrocarburiferos de la región y una gran cantidad de minerales altamente estratégicos. El Acuífero Guaraní es la tercera reserva de agua dulce de la humanidad. Lo nuestro sí que es cooperación.

El 2 y 3 de Mayo de 2018 las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos ingresan a la Argentina bajo la excusa de realizar ejercicios militares conjuntos en el territorio nacional, pese a que el Congreso no lo autorizó.

Desde el 1 de septiembre de 2017 hasta el 31 de agosto de 2018 el “Programa de Ejercitaciones Combinadas” CORMORAN permitirá a los militares norteamericanos pasear por Trelew y Bahía Blanca sin problemas.

El 14 de Mayo de 2018 Argentina y Reino Unido firman un memorándum de entendimiento para la cooperación científica en la Antártida. También se marca un camino para un posible acuerdo pesquero en el Atlántico Sur. ¿Cómo puede el Reino Unido arrogarse el derecho de investigar la Antártida y pescar en el Atlántico Sur? Pues ocuparon las Islas Malvinas masacrando soldados argentinos, ese es su derecho. Desde ahí se sienten dueños de toda la proyección territorial de su base militar.

A poco más de 600 km de las islas Malvinas la empresa británica Echo Energy PLC anunció la perforación del primero de sus pozos petroleros en la Provincia de Santa Cruz. La legislación prohíbe a cualquier empresa tener actividades en Zonas de Seguridad Nacional. Imagínese si se lo permiten a una empresa nada menos que británica.

En un acto de generosidad el Comando Sur de los EEUU dona al gobierno de la provincia de Neuquén la construcción de una base con fines humanitarios. En la web del organismo militar norteamericano se puede leer “aprovechar las capacidades de respuesta rápida, la colaboración de naciones socias y la cooperación regional dentro de nuestra área de responsabilidad para apoyar los objetivos de seguridad nacional de los EEUU, defender los acercamientos sureños de los Estados Unidos y promover la seguridad y la estabilidad regional.”

En cristiano, que debemos entregar nuestro territorio para apoyar los objetivos de seguridad de los EEUU. Descuidar nuestra seguridad nacional por la de ellos. Casualmente la base humanitaria está a pocos kilómetros de Vaca Muerta, el mayor reservorio de Shale Oil de la Argentina, explotado por la norteamericana Chevron. No se nos vaya a ocurrir rescindir el contrato con la petrolera. Ahí vamos a recibir todo el peso de la “ayuda humanitaria”.

Es a las claras un gobierno de ocupación. No alcanza con identificar cual es su orientación ideológica. Basta con ver como colabora en la geopolítica. Habrá que superar las discusiones por modelos ideales de sociedad, habrá que superar las urgencias del ajuste económico para poder ver y analizar la situación, no solo como ciudadanos con derechos, sino como argentinos en riesgo.

Hace falta que toda la dirigencia argentina hable del terrible riesgo que implica para la Defensa Nacional este espantoso escenario. Entre otras cosas el silencio cómplice respecto a la incertidumbre del sospechoso incidente que hizo desaparecer el submarino ARA San Juan.

A la dirigencia preocupada por sus especulaciones de cara al 2019, frente a este escenario de usurpación territorial, le cabra la condena por traición a la Patria. No pueden poner por delante sus ambiciones de protagonismo electoral cuando el territorio argentino está siendo usurpado. El pueblo de la nación se los demandará. Cuando la Patria está en peligro todo es licito, menos no defenderla.

*Sociólogo U.B.A.Maestrando en Defensa Nacional – U.N.D.E.F.

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