Aunque Rusia y Arabia Saudí ocupen posiciones opuestas en relación a la cuestión siria, el rey saudí Salman bin Abdulaziz Saud realizó una visita oficial a Moscú por primera vez en la historia de las relaciones bilaterales. De acuerdo con el historiador Igor Delanoe, Rusia tiene la oportunidad de promover la normalización entre Arabia Saudí e Irán.

En entrevista con el medio francés Le Figaro, Delanoe, subdirector del Observatorio Franco-Ruso, consideró que Riad necesita a Moscú para fomentar sus posiciones en la región del Oriente Medio, donde la influencia de Irán no deja de crecer.

Según el historiador, pese a que los dos países siguen en lados opuestos en el conflicto sirio, la situación ha cambiado radicalmente en el terreno militar y político.

"Para los saudíes, Moscú es ahora parte de la solución, y no del problema", destacó Delanoe.

El experto apuntó que si anteriormente Arabia Saudí creía que Bashar Asad, presidente de Siria, tenía que marcharse, hoy él ya no puede perder la guerra. "La situación en el plano militar se puso de cabeza", consideró.

"Moscú es consciente de que el éxito de cualquier acuerdo sobre Siria es imposible sin el consentimiento de los países del Golfo Pérsico y, en primer lugar, de Arabia Saudí. Además, Rusia quiere poner fin al apoyo saudí a los grupos terroristas islámicos y a la oposición siria. Actualmente, existen las condiciones para un compromiso", aclaró el historiador.

Al hablar de las relaciones entre Rusia e Irán, Delanoe dijo que Rusia desea demostrar que cooperar con Irán en Siria no significa que seguirá el curso de Teherán en todo el resto o tampoco que prefiera los chiíes a los suníes. Sobre todo porque un 95% de los musulmanes rusos son suníes, subrayó.

"La visita del rey Salman es un poderoso símbolo, aunque Moscú no necesita demostrar su compromiso con las políticas multidireccionales en el Oriente Medio. Rusia ya ha desarrollado relaciones fructíferas con países suníes como Jordania, Egipto, Argelia o Turquía", consideró el experto.

Los saudíes, por su parte, "tratan de limitar los planes regionales de Teherán". Actualmente, para Arabia Saudí, el problema ya no es Bashar Asad, sino la creciente influencia iraní en el Oriente Medio, en particular en Siria e Irak, destacó.

"Ellos [los saudíes] entienden que Rusia es el primer garante del acercamiento entre turcos e iraníes, el cual se inició con las consultas de Astaná y se profundizó en el contexto del reciente referéndum en el Kurdistán iraquí, el cual causa preocupación tanto para Teherán como para Ankara", apuntó Delanoe.

Al ser preguntado si Rusia intenta debilitar la posición de EEUU en el Oriente Medio (Donald Trump, presidente estadounidense, realizó una visita oficial a Arabia Saudí en mayo), Delanoe apuntó que, en realidad, la política estadounidense en la región "ya ha sido seriamente debilitada por una serie de inconsistencias diplomáticas a lo largo de los años".

"Rusia no está tratando de reemplazar a Estados Unidos en el Golfo Pérsico. No tiene tales planes, especialmente porque los saudíes están satisfechos con las declaraciones belicosas de Washington sobre Irán. El objetivo real de Moscú es 'redondear los ángulos' entre Teherán y Riad, algo que los estadounidenses no son capaces de hacer", opinó el historiador.

"La tarea no es fácil, pero Rusia ya ha logrado hacer que Irán acepte unirse al acuerdo OPEP+, con Arabia Saudí, algo que se dudaba mucho en un principio. En ese sentido, Rusia tiene una fuerte carta bajo la manga", concluyó Delanoe.

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