Libros Recomendados

Portada - Últimas noticias

Brahim Aouissaoui, sospechoso del reciente atentado en Niza (Francia), ya había sido arrestado en 2016 por un episodio de violencia con el uso de un cuchillo, reveló a Reuters este viernes Mohsen Dali, un funcionario judicial tunecino.

El atacante, de 21 años y oriundo de Túnez, mató a tres personas con arma blanca en la iglesia de Notre Dame de Niza, Francia, la mañana de este jueves. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó el atentado como "un ataque terrorista islamista".

"Los musulmanes tienen derecho a matar a millones de franceses'': los polémicos tuits del exprimer ministro malasio

Mahathir bin Mohamad, exprimer ministro de Malasia, publicó este jueves una polémica serie de tuits en los que afirma, entre otras cosas, que los musulmanes "tienen derecho a estar enojados y a matar a millones de franceses". Sus comentarios llegan el mismo día en que el país europeo vivió una serie de atentados con armas blancas en varias partes de su territorio.

Mahathir, quien fue primer ministro de Malasia hasta el pasado mes de febrero, no hizo referencia directa a los ataques de este jueves, pero recordó la reciente decapitación de un profesor francés que había mostrado a sus alumnos caricaturas del profeta Mahoma. En ese sentido, aseguró que "el asesinato no es un acto que como musulmán aprobaría", pero matizó que la libertad de expresión no incluye "insultar a otras personas".

"Independientemente de la religión que profese, la gente enojada mata", alegó el hombre de 95 años, quien se desempeñó como primer ministro del país asiático dos veces, durante un total de 24 años.

"Los musulmanes tienen derecho a castigar a los franceses"

El político enfatizó que "en el curso de su historia, los franceses han matado a millones de personas", muchas de las cuales eran musulmanes. "Los musulmanes tienen derecho a estar enojados y matar a millones de franceses por las masacres del pasado", apuntó en uno de los tuits, que fue etiquetado por la red social con una advertencia que decía que violaba su política contra la glorificación de la violencia, y más tarde desapareció por completo de la plataforma.

En su hilo, Mahathir también calificó al presidente francés, Emmanuel Macron, de "muy primitivo" y poco civilizado, y planteó que "los franceses deberían enseñar a su gente a respetar los sentimientos de otras personas".

"Dado que usted ha culpado a todos los musulmanes y a la religión musulmana por lo que hizo una persona enojada, los musulmanes tienen derecho a castigar a los franceses", aseveró en un mensaje, en aparente referencia a las recientes declaraciones de Macron, que prometió intensificar la lucha contra el "separatismo islámico" en Francia y describió al islam como una religión "en crisis".

En relación a los llamados de algunas naciones musulmanas a boicotear los productos franceses, opinó que "el boicot no puede compensar los males cometidos por los franceses durante todos estos años".

"Las palabras pueden tener consecuencias"

Los comentarios del exprimer ministro fueron criticados por usuarios y políticos tanto locales como extranjeros, muchos de los cuales dijeron que estaba fomentando la violencia.

El ministro francés de Asuntos Digitales, Cédric O, tuiteó que habló con el director gerente de Twitter en su país y pidió la suspensión inmediata de la cuenta oficial de Mahathir bin Mohamad. "Si no, Twitter sería cómplice de un llamado formal al asesinato", escribió el ministro.

El alto comisionado de Australia en Malasia, Andrew Goledzinowski, se mostró "profundamente preocupado" por la declaración de Mahathir. "Sé que él no ha abogado, ni lo haría, por la violencia real. Pero en el clima actual, las palabras pueden tener consecuencias", indicó.

A su vez, el clérigo y político malasio Fathul Bari Mat Jahya instó al exprimer ministro a que elimine sus comentarios, ya que el islam "no enseña a sus seguidores a castigar al por mayor".

El Kremlin descarta que en Rusia pueda existir una revista como Charlie Hebdo

MOSCÚ (Sputnik) — En el Kremlin están seguros de que en Rusia no pudiese surgir una revista como Charlie Hebdo, declaró el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov.

Preguntado por los periodistas sobre la posibilidad de la existencia de tal medio en Rusia, Peskov respondió con un firme "No" y pidió no olvidar que Rusia es un país musulmán en parte.

"En Rusia viven hasta 20 millones de musulmanes, la religión prevaleciente es el cristianismo, pero el carácter único de Rusia consiste en que es un Estado multinacional y multiconfesional. Las confesiones sienten un pleno respeto mutuo, por eso la existencia de tal edición en nuestro país es absolutamente imposible, en particular debido a la legislación vigente", dijo.

El portavoz del Kremlin se negó a contestar a la pregunta de si es admisible, a juicio del Kremlin, hacer caricaturas de Dios.

"Es un tema tan sutil que es imposible debatirlo desde una posición oficial" dijo.

El tema de caricaturas de Charlie Hebdo ha vuelto a ser actual tras el asesinato en Francia del profesor de Historia Samuel Paty, decapitado por un terrorista en la comuna de Conflans-Sainte-Honorine, el 16 de octubre, por haber mostrado a los alumnos una caricatura de Mahoma durante una clase dedicada a la libertad de expresión.

El presidente Emmanuel Macron, al intervenir en la ceremonia nacional de despedida del profesor, declaró que Francia no renunciará a las caricaturas y seguirá defendiendo la libertad de expresión, lo que provocó una reacción negativa en el mundo islámico.

Análisis: Francia, en guerra contra un enemigo invisible

Luis Rivas

El terrorismo islámico y su ejército de asesinos espontáneos mantiene a Francia en vilo y en estado de amenaza permanente. Es una guerra contra un enemigo invisible.

Ciudadanos judíos, periodistas, jóvenes amantes de la fiesta y la música, militares, policías, sacerdotes católicos y fieles de la misma iglesia… La víctima de la barbarie islamista puede ser cualquiera y ese es el mensaje del islam radical contra la libertad, contra los valores que Francia representa.

El ataque en la Iglesia de Notre Dame de la ciudad de Niza es un paso más en la salvajada de los asesinos que firman su crimen al grito de "Alá es el más grande". El mismo día, en Lyon, otro individuo pudo ser reducido por la policía cuando se preparaba a actuar de la misma manera que el asesino de Niza, con el mismo proceder que el joven checheno que decapitó al profesor Samuel Paty.

Refuerzo de la seguridad

Las sinagogas ya estaban desde hace años vigiladas y bajo una estricta seguridad; las iglesias serán forzadas ahora a convertirse en fortalezas para frenar al islamismo nacional o importado. El presidente Emmanuel Macron y la mayoría de los políticos franceses, que ayer lloraban a Samuel Paty y hoy condenan el degollamiento de otros tres franceses, han tardado años en darse cuenta del peligro que se cernía sobre su país.

Hoy se anuncian otros 4000 soldados más, para añadir a los 3000 que forman parte de la "Operación Centinela", el dispositivo para la vigilancia por parte de los militares a los "centros sensibles". Pero, ¿después de las iglesias, qué puede venir? La mayoría de los franceses y su clase política fueron insensibles a los asesinatos de niños judíos en el colegio de Toulouse, en 2012, obra de Mohamed Merah. ¿Serán los colegios católicos el próximo objetivo?

Francia hace frente a un problema que no solo podrá frenarse con medidas policiales y militares. Las decisiones judiciales contra mezquitas e imanes radicales, contra organizaciones que crean el terreno abonado al islam radical y que son sufragadas con dinero público, o contra los militantes radicales señalados por los servicios de inteligencia, deben hacerse generalizadas y, sobre todo, efectivas.

Un mensaje claro

La enseñanza pública debe dejar atrás los complejos y la autoflagelación y empeñarse por todos los medios en defender los valores que desde hace siglos definen a Francia. Los representantes de los franceses de creencia musulmana deben ser claros en su mensaje de condena a los que asesinan en nombre de su religión.

Los partidos políticos que han hecho del voto musulmán su nuevo Eldorado, traicionando así el laicismo y los propios cimientos democráticos de su país deberían entonar su mea culpa para no ser considerados como colaboracionistas de un islamofascismo que amenaza con ocupar el país sin necesidad de tropas uniformadas.

Los últimos ataques en territorio francés han sido obra de un pakistaní, un checheno y, ahora, un tunecino que llegó desde la isla italiana de Lampedusa. Emmanuel Macron no podrá obviar que el sistema de asilo francés necesita una revisión y que la política de inmigración debe sufrir una reforma que se desprenda de la ingenuidad y el "buenismo" que la caracteriza desde hace décadas.

El atentado de Niza se produce, además, cuando desde el exterior se había lanzado una campaña antifrancesa que lideró voluntariamente el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, autoproclamado defensor de la causa musulmana mundial. Ankara no ha tardado en condenar el crimen, pero puede considerársele también como un colaborador indirecto del fanatismo que hace temblar los cimientos del Estado francés.

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente