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Con una poderosa operación, el Ejército ruso expulsó a los estadounidenses del oeste de Siria por completo.

Las fuerzas armadas de la Federación de Rusia llevaron a cabo una operación especial única para expulsar al contingente militar estadounidense de la parte occidental de Siria. Durante varios meses, los estadounidenses han preferido no aparecer en esta parte de la República Árabe; incluso se han suspendido los vuelos de los drones que, a la primera detección, son alcanzados por fuego desde el suelo o por medios poderosos de guerra electrónica.

Según las fuentes, en los últimos dos meses las tropas estadounidenses no han mostrado signos de su presencia en el oeste de Siria. Anteriormente, las patrullas militares estadounidenses se veían regularmente por allí, pero después de que los militares rusos y sirios tomaron el control de las carreteras, comenzaron a aparecer en el cielo cazas, helicópteros y drones norteamericanos.

En ese momento, el Ejército sirio comenzó a derribar drones estadounidenses y Rusia utilizó con éxito contramedidas electrónicas contra los mismos. Los sistemas de guerra electrónica en servicio con el Ejército ruso han destruido varios drones estadounidenses en Siria. A principios de este mes, EEUU perdió un dron en la República Árabe, que cayó entre las posiciones de las tropas controladas por Damasco y las fuerzas respaldadas por Ankara en la provincia occidental de Hasaka. Algún tiempo después, otro dron estadounidense sufrió un destino similar.

Recientemente, han comenzado a aparecer una gran cantidad de informaciones en los medios sirios sobre drones estadounidenses encontrados en varias partes del oeste de Siria, inhabilitados en circunstancias desconocidas. Anteriormente, durante el ataque a Siria con misiles por las fuerzas de la OTAN en abril de 2017, los sistemas de guerra electrónica rusos lograron derribar hasta 30-40 misiles de crucero atacantes sin necesidad de abrir fuego.

Tras estas actuaciones rusas, los estadounidenses han dejado de intentar establecer una presencia en la región del centro y oeste de Siria.

Irak forma comité para coordinar salida de tropas de EEUU

Las autoridades iraquíes forman un comité encargado de establecer un calendario para la retirada de las tropas de EE.UU. de su territorio nacional.

La decisión fue adoptada el jueves en el marco de una reunión, a la que asistieron el canciller iraquí, Fuad Husein, y el asesor de Seguridad Nacional del Gobierno iraquí, Qasem al-Arayi, así como varias otras autoridades pertinentes, anunció Ahmad al-Sahaf, portavoz de la Cancillería del país árabe, mediante un comunicado.

“La reunión tuvo lugar en la sede de la Cancillería hoy, jueves 15 de octubre de 2020, en la que surgió un comité técnico para emprender la tarea de coordinar con la parte estadounidense”, se lee en la nota.

Al-Sahaf explicó que el establecimiento de dicho comité sigue a una serie de reuniones entre funcionarios estadounidenses e iraquíes en los últimos meses. De hecho, en el pasado mes de agosto, Mustafa al-Kazemi, el premier iraquí, viajó a EE.UU., a la cabeza de una delegación de alto nivel, para mantener conversaciones con las autoridades estadounidenses. Poco después, el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, anunció que las dos partes habían acordado la retirada de las tropas norteamericanas durante un período de tres años.

Al respecto, el primer ministro iraquí anunció a principios de octubre la retirada parcial de unos 2500 soldados norteamericanos de Irak.

La decisión iraquí sobre la expulsión de las fuerzas extranjeras sigue a la aprobación, el 5 de enero, por el Parlamento de un proyecto de ley para expulsar a las tropas extranjeras del país árabe, justo dos días después de que EE.UU., en una operación terrorista en Bagdad (capital de Irak), asesinara al comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, el subcomandante de las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis.

La presencia militar estadounidense en el territorio nacional iraquí, bajo la excusa de luchar contra los grupos extremistas como Daesh, sigue generando indignación en este país, a medida que varios informes han revelado la involucración de Washington en distintos actos desestabilizadores en el territorio iraquí, incluido el apoyo a los terroristas, así como los ataques contras las posiciones de las fuerzas populares iraquíes que luchan contra el terrorismo.

Ante esa coyuntura, los grupos de Resistencia de Irak exigen la expulsión de las tropas de EE.UU. y, si no, “atacarán los intereses” de este país en su territorio nacional, según amenazan.

Análisis: A Israel no le basta el deslinde fronterizo, codicia todo El Líbano

Mohsen Khalif Zade

El Líbano e Israel, que permanecen formalmente en guerra, han sostenido una primera ronda de conversaciones para resolver una disputa sobre su frontera marítima.

Beirut y el régimen de Tel Aviv acordaron a principios de este mes tratar de resolver sus reclamos superpuestos en el Mediterráneo oriental luego de casi tres años de mediación estadounidense. Las negociaciones tuvieron lugar en la ciudad libanesa de Naqoura.

Dichas negociaciones fueron facilitadas por el subsecretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos de Asia Occidental, David Schenker, y el embajador de Estados Unidos en Argelia, John Desrocher. La reunión duró solo una hora, pero ambas partes acordaron reunirse nuevamente el 28 de octubre.

Las negociaciones se producen menos de un mes después de que los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Baréin acordaran normalizar lazos con Israel después de los acuerdos negociados por Estados Unidos, hecho que ha convertido la reunión de los libaneses con los israelíes en un tema cálido para los medios.

Conflicto marítimo entre Israel y El Líbano

El Líbano e Israel han permanecido en un estado formal de guerra desde la ocupación palestina por Israel en 1948. Si bien no existe una frontera terrestre acordada entre ellos, están comprometidos con un alto el fuego a lo largo de la llamada Línea Azul.

La frontera fue delimitada por la ONU después de que el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) expulsara a las fuerzas israelíes del sur del país en 2000, poniendo fin a 22 años de ocupación.

Es una de las fronteras más tensas de la región, donde los cascos azules de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en El Líbano (FPNUL) intentan que reine la calma.

La última gran confrontación entre la Resistencia libanesa (Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano, Hezbolá) e Israel se remonta a 2006. Una guerra devastadora que causó más de 1200 muertos en el lado libanés, sobre todo civiles, y 160 en el israelí, en su mayoría militares.

La disputa fronteriza cobra especial importancia debido a la posible presencia de hidrocarburos en el este del Mediterráneo. En febrero de 2018, El Líbano firmó su primer contrato de perforación en alta mar en dos bloques en el Mediterráneo, para petróleo y gas, con un consorcio conformado por los gigantes energéticos Total, ENI y Novatek.

El pasado abril, Beirut anunció que la perforación inicial en el Bloque 4 había dado signos de albergar gas, pero la reserva no es comercialmente viable.

La exploración del Bloque 9, que abarca una superficie de 330 millas cuadradas, no ha comenzado y es mucho más controvertida, ya que Israel también reclama la propiedad de una parte del mismo.

Lo que está en juego en el desacuerdo ha aumentado a medida que Israel y Chipre han comenzado a explotar el gas en alta mar, en el Mediterráneo oriental, dejando a los libaneses en busca de un impulso similar y vital para recuperar su economía.

Por todo lo indicado, las negociaciones entre los libaneses y los israelíes cobran importancia, ya que la delimitación de las fronteras marítimas entre las dos partes, como otros temas, se ha convertido en un asunto para la implementación de planes específicos, ideas y teorías impracticables para beneficiar al régimen de Tel Aviv.

La negociación indirecta entre El Líbano e Israel es puramente técnica y se ocupa exclusivamente de la demarcación de la frontera marítima y la perforación de gas en las aguas libanesas.

Es muy importante enfatizar en la realidad de dichas negociaciones porque algunos grupos libaneses están tratando de aprovechar estas conversaciones indirectas para atacar a la Resistencia libanesa y acusarla de aceptar la normalización de relaciones con el régimen sionista.

De ninguna manera se puede considerar estas negociaciones como diálogos para normalizar lazos de El Líbano con Israel, ya que dichas negociaciones son técnicas para deslindar las fronteras marítimas, y no niega el principio de enemistad con el régimen sionista.

El mejor ejemplo de dichos argumentos es las confesiones de los israelíes que han reconocido que a los líderes sionistas ni siquiera se les ocurren llegar a un acuerdo de paz con El Líbano. Es imposible normalizar las relaciones bajo la presión de las amenazas y los sobornos estadounidenses a los libaneses.

Por supuesto, el régimen israelí trata de fingir que ha sido reconocido por El Líbano, aunque es muy consciente de que nadie va a creer esta versión alucinante. En consecuencia, este régimen pretendería inducir que dichas negociaciones son políticas, no técnicas.

Es cierto que Estados Unidos está presionando a El Líbano, y Beirut necesita comenzar a perforar gas del Mediterráneo como un acto legal antes de cualquier sanción, presión u obstrucción, pero eso no significa que El Líbano esté de acuerdo en normalizar los nexos con Israel. El Líbano quiere alcanzar su derecho legal a acceder al mar sin caer en la trampa de normalizar las relaciones con el régimen ocupante.

Es obvio que el régimen israelí justificará la postura de algunos de sus aliados libaneses; y veremos que algunos dirán que la Resistencia está tratando de aprovechar esta oportunidad para fingir ante los libaneses que ha abandonado su política. Esta afirmación no es cierta en absoluto; la Resistencia libanesa ha soportado las condiciones más difíciles en los últimos años, pero no ha renunciado a sus ideales, y ahora no renunciará a sus posiciones y enfoques a cambio de delimitación de las fronteras o cualquier otra cosa.

Hay que admitir que para Israel la normalización de las relaciones con El Líbano y la Resistencia es mucho más importante que hacer la paz con todos los países árabes. Por eso, este régimen sabe que esta ilusión nunca se hará realidad. Anteriormente, Estados Unidos había ofrecido a la Resistencia dejar de luchar contra Israel a cambio de una presencia ilimitada en el Gobierno libanés. Si no hubieran conocido el valor y la importancia de la Resistencia, EE.UU. nunca habrían recurrido a las amenazas y la persuasión para sacarla del campo.

Tener un acceso al mar es un derecho inalienable de El Líbano. Beirut debe estar alerta en la negociación con el régimen ocupante; no debería darle oportunidad para que Israel aproveche de estas negociaciones y difunda noticias falsas sobre la Resistencia.

Hoy en día, mientras El Líbano se encuentra en una situación desesperada, su economía se ha visto dañada y su puerto más grande ha sufrido graves daños, y los EE.UU. insisten en que este país otorga concesiones terrestres y marítimas, en el este del Mediterráneo, en pro de Israel.

Afortunadamente, junto a la vigilancia del pueblo, el caso fronterizo está en manos del presidente del Parlamento libanés, Nabieh Berri, quien dijo que “no habrá retroceso alguno respecto a la demarcación de las fronteras de El Líbano con Israel”.

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