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Pekín critica los vuelos disfrazados que EE.UU. hace sobre el mar de la China Meridional con códigos de naves civiles y pide detener estas acciones provocadoras.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Wang Wenbin, denunció el miércoles la acción peligrosa de la Fuerza Aérea de Estados Unidos de utilizar de manera fraudulenta códigos de identificación electrónica de aeronaves civiles en las misiones de reconocimiento sobre las aguas disputadas del mar de la China Meridional.

El vocero señaló que este uso fraudulento es “una táctica habitual” del Ejército estadounidense: “Instamos a Estados Unidos a detener de inmediato estas acciones peligrosas y provocativas y evitar accidentes marítimos y aéreos”, agregó.

Su advertencia se produjo en la misma jornada en que los medios chinos informaron que un avión de reconocimiento RC-135W Rivet Joint de la Fuerza Aérea de Estados Unidos despegó el miércoles de una base aérea en Okinawa (Japón) a las 8:00 am (hora local) y poco después del despegue, su señal de identificación desapareció y luego apareció otra aeronave identificada como un avión de pasajeros de Malasia en una trayectoria de vuelo consistente con la misma ruta.

Según los informes, este incidente ha ocurrido durante tres días consecutivos para realizar un reconocimiento cercano en la isla de Hainan y en las islas de Xisha de China. La Iniciativa del Sondeo de Situación Estratégica del Mar de la China Meridional (SCSPI, por sus siglas en inglés), con sede en Pekín, confirmó que el mencionado aparato estadounidense abusó de los códigos de la aviación civil de Malasia entre los días del 8 al 10 de septiembre para hacer vuelos disfrazados y puso al corriente a las autoridades malasias a principios del mes en curso.

SCSPI informa en un tuit emitido el 8 de septiembre cómo el avión estadounidense RC-135W aparece en los radares con el código electrónico de una nave civil malasia.

 

Al respecto, Wang afirmó que, desde principios de este año, los aviones militares de reconocimiento de Estados Unidos han abusado más de cien veces de los códigos electrónicos de empresas de varios países sobre el mar de la China Meridional.

Las acciones peligrosas de Estados Unidos violan seriamente las reglas de la aviación internacional, ponen en peligro el orden aéreo y la seguridad, y amenazan seriamente la seguridad de China y de otros países de la región. Esta es una acción muy desagradable y Pekín se opone firmemente a este tipo de medidas”, censuró el portavoz de la Cancillería china.

El Gobierno de Pekín critica la presencia militar de los estadounidenses en su territorio marítimo y recalca que la militarización de esa región bajo la excusa de la libertad de navegación provoca inestabilidad y tensión. A medida que las tiranteces se agudizan entre EE.UU. y China, se alerta del creciente riesgo de un enfrentamiento entre ambos lados en la zona de Asia-Pacífico.

Canciller chino destaca "amistad indestructible" con Rusia

PEKÍN (Sputnik) — La amistad entre Moscú y Pekín es tan fuerte que ningún factor externo puede afectar su cooperación, declaró el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, en una entrevista con la agencia Xinhua tras su visita a Rusia.

"La cohesión de China y Rusia es como una roca y la amistad es indestructible, los factores externos no pueden influir sobre la colaboración estratégica entre los dos países", dijo Wang Yi.

El canciller destacó que en un entorno internacional cambiante "las relaciones sólidas entre Rusia y China son aún más importantes para mantener la paz y seguridad regionales e internacionales".

El jefe de la diplomacia china indicó que sostuvo su primer cara a cara con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, desde el inicio de la pandemia y en las negociaciones llegaron a un consenso sobre el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y la reacción ante los desafíos regionales e internacionales.

"Emitimos una declaración conjunta en la que expresamos nuestra posición común sobre casi todos los temas internacionales, China y Rusia se hicieron una fuerza estabilizadora importante en las relaciones internacionales de actualidad", subrayó.

También enfatizó que algunos países recurren a la política de terror psicológico, interfieren en los asuntos internos de otros, intentan contener y presionan sobre Rusia y China, socavan la seguridad y estabilidad de los dos países.

"Rusia y China seguirán desarrollando las relaciones orientadas hacia el futuro, promoviendo junto con la comunidad internacional la construcción de las relaciones basadas en mutuo respeto, justicia y cooperación de mutuo beneficio", dijo el canciller chino.

China exhorta a un repliegue "ordenado" de las tropas extranjeras desde Afganistán

"China seguirá avalando el proceso de paz en Afganistán. Llamamos a que países de la región y la comunidad internacional respeten el principio de la justicia y apoyen entre todos el restablecimiento de la paz en Afganistán, a una retirada responsable y ordenada de las tropas extranjeras para garantizar una transición suave", declaró Wang.

A fines de febrero pasado, representantes de EEUU y de los talibanes firmaron en Doha un acuerdo histórico que prevé el recorte del contingente militar estadounidense en Afganistán y la posterior retirada total de las fuerzas de EEUU y de la OTAN, siempre y cuando cese la violencia.

Desde entonces, las tropas estadounidenses se retiraron desde cinco bases militares en Afganistán.

El presidente Donald Trump dijo a principios de agosto que EEUU se propone reducir sus efectivos en Afganistán a 8.000, y luego a 4.000, aunque no concretizó las fechas.

Análisis: China-UE: la alianza que puede cambiar el mundo

Raúl Zibechi

Las relaciones entre China y la Unión Europea serán claves en el diseño de un nuevo orden mundial no centrado en EEUU.

Para China una alianza estratégica con Europa, con un papel destacado de Rusia, le permitirá darle todo su sentido a la Ruta de la Seda. Para una Europa a la deriva, puede ayudarla a reposicionarse como el centro político-económico global que supo ser.

Aunque la cumbre virtual realizada el pasado 14 de septiembre, en la que participaron el presidente Xi Jinping, la canciller Ángela Merkel, el jefe del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, decidió "acelerar las negociaciones sobre el acuerdo de inversiones entre China y la UE y cerrar el acuerdo durante este año", el camino está plagado de espinas.

La importancia que ambas partes concedieron a la cumbre se reflejó en la participación directa del presidente chino y de la canciller alemana, ésta porque su país ejerce la presidencia rotativa de la UE.

Ambas partes llegaron a la cumbre en medio de tensiones y dificultades. Para China la guerra comercial con EEUU, la crisis en la frontera con India, las tensiones con Taiwán y Australia, dibujan un panorama complejo, a lo que deben sumarse las diferencias que mantiene con Bruselas en asuntos económicos, políticos y diplomáticos.

La UE, por su parte, ha sido definida por un think tank europeo como "un barco a la deriva sin utensilios de navegación", por su "incapacidad total de previsión" y por la inexistencia de "los instrumentos operacionales" para resolver sus problemas a nivel interno e internacional. En efecto, la Comisión Europea tiene enormes dificultades para definir una política común ante la mayoría de los desafíos actuales.

Por el lado de China, la nota reinante es el optimismo, por lo menos en las declaraciones públicas. Global Times editorializó luego de la cumbre, que a pesar de las "diferencias ideológicas" existentes, "las dos partes continúan ampliando su cooperación e interacciones". El tono de la prensa china es que las relaciones económicas marchan muy bien, y que las diferencias se concentran en derechos humanos y "los asuntos relacionados con Xinjiang y el Tíbet, y la ley de seguridad nacional de Hong Kong".

Es evidente que Pekín busca orillar las importantes diferencias en el terreno económico, que la presidenta de la Comisión Europea, von den Leyen, destacó como un aspecto en el que "queda mucho, mucho por hacer".

Xi solicitó a la UE adherirse a la coexistencia pacífica, el multilateralismo, el diálogo y la apertura, comparando las diferencias en las relaciones entre Pekín y Bruselas con el antagonismo existente con EEUU. No obstante, la parte europea se empeñó en exigir la eliminación de las barreras a las inversiones europeas, un mayor acceso al mercado del dragón, sobre todo en áreas reservadas para las empresas chinas.

Respecto al acceso a los mercados chinos para las empresas europeas, la comisaria destacó que "no se trata de quedar a medias, se trata de reequilibrar la asimetría y de la apertura de nuestros respectivos mercados", por lo que "China tiene que convencernos de que vale la pena tener un acuerdo de inversión".

En esa dirección, South China Morning Post recordó que el lenguaje y el tono de la parte europea "continúa girando hacia una nueva era, en la que la competencia y la rivalidad están pasando a primer plano, y las áreas de asociación parecen limitadas y difíciles". La excepción, como destaca el medio, fue la canciller alemana Merkel, que se mostró confiada en que continúen los progresos en la relación bilateral.

El acuerdo de inversiones se viene negociando desde hace siete años. El trato igualitario para sus empresas que demanda la UE, está centrado en tres puntos, según Pepe Escobar:

  1. las telecomunicaciones;
  2. el mercado de automóviles que debería estar completamente abierto;
  3. la competencia desleal.

Según Europa, del acero chino por las cuantiosas subvenciones estatales.

Aunque China es un socio comercial vital para Alemania, la Federación de Industrias viene señalando que el dragón es, además de un socio, "un competidor sistémico", en particular por el papel que juega el Estado en apoyo de sus empresas. Sin embargo, Escobar estima que la principal dificultad estriba en la cuestión de los derechos humanos en Xinjiang que, a mi modo de ver, se utiliza por la UE como una forma de presión para abrir el mercado chino, al igual que el diferendo sobre Hong Kong.

La esperanza de firmar el acuerdo de inversiones antes de fin de año no parece nada sencilla, ya que las diferencias siguen siendo importantes y la UE no se va a conformar con cambios menores a la situación actual.

Por otro lado, la fuerte presión de EEUU sobre Europa en el contencioso con Huawei, así como con Alemania en torno al gasoducto Nord Stream 2, han conseguido debilitar la posición europea y abrir brechas entre sus socios. Como señala un artículo de opinión de Global Times, "la mayoría de los países europeos esperan maniobrar en la competencia entre las dos partes [China y la UE] para mejorar la influencia y la autonomía estratégica del Europa".

Llegados a este punto, creo que todas las partes tienen algo importante para perder si no se llega a un acuerdo de inversiones y a una alianza estratégica de larga duración. Menos EEUU que ganaría con una ruptura.

Para Europa, que sus empresas puedan acceder al mercado chino, además de una demanda razonable, representa una oportunidad para remontar la aguda crisis que viven sectores enteros de la industria y los servicios como consecuencia de la pandemia de coronavirus, además de las ya mencionadas dificultades que tiene la UE para proyectarse como potencia independiente en el escenario global.

Para China, el mercado europeo es vital, por dos razones. El principal proyecto estratégico chino, la Ruta de la Seda, establece un vínculo marítimo y terrestre para el intercambio comercial con el viejo continente, un mercado del que la industria del dragón no puede prescindir, por volumen y calidad de su consumo.

Además, la tecnología europea, que siempre fue apreciada y deseada por las grandes empresas y el Estado chinos, cobra una relevancia especial durante la presente guerra con EEUU, que tiene su punto nodal en las tecnologías.

Rusia también se verá beneficiada de una alianza entre a la UE y China, en parte porque secciones de la Ruta de la Seda pasan por su territorio, pero además porque empujaría a Europa cada vez más hacia el Este, poniendo distancias mayores con EEUU.

En el peor de los casos, si la alianza UE-China tropezara, el imperio decadente de Wall Street y el Pentágono tendría una sobrevida, con mejores condiciones para estirar su agonía. Todos los actores globales saben perfectamente lo que está en juego: el diseño de un orden pos-EEUU, que se acelerará después de la pandemia.

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