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CARACAS (Sputnik) — El barco cisterna iraní identificado como Honey arribó el 13 de septiembre a Venezuela con cerca de 2 millones de barriles de gas condensado, según la empresa Tanker Trackers.

"El supertanquero iraní VLCC que transporta dos millones de barriles de gas condensado aparece repentinamente en el terminal José, Venezuela", informó la empresa de rastreo de embarcaciones petroleras a través de su cuenta de Twitter.

​La embarcación, de acuerdo a lo que detalla la publicación que fue retuiteada por el canciller venezolano, Jorge Arreaza, atracó en el complejo Petroquímico José Antonio Anzoátegui, ubicado en la costa noreste del país.

Tanker Trackers informó de que lo más probable es que el buque Honey "haya navegado por todo el sur de África dado que su transpondedor estaba apagado".

Además, detalló que el nombre y el número de IMO, que es el utilizado para identificar los buques y va acompañado de siete dígitos, "se han pintado".

Hasta el momento el Gobierno no ha ofrecido declaraciones al respecto, ni tampoco se conoce específicamente cuál es su contenido.

Hace dos días se conoció que tres buques iraníes cargados con gasolina bordeaban África con los radares apagados como medida preventiva ante las amenazas de embargo hechas por Estados Unidos.

Desde hace dos semanas, la capital venezolana comenzó a padecer nuevamente la consecuencia de la escasez de gasolina, como ocurrió en marzo, cuando por primera vez la nación caribeña importó combustible de Irán.

La compra de gasolina de Irán alivió las largas filas en Caracas y algunos estados del país, y conllevó al alza del precio de este producto a una tasa internacional.

Venezuela ha presentado problemas para producir gasolina e importarla, desde que Estados Unidos aumentó las sanciones contra Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA), impidiendo a cualquier compañía que use su sistema financiero realizar transacciones con ella.

Análisis: Ataque a las refinerías de Venezuela está el libro de jugadas de EE. UU para un escenario de cambio de régimen

Tim Korso

En los últimos dos años, Venezuela ha frustrado un intento de golpe organizado por el líder opositor Juan Guaidó, un intento de secuestrar al presidente Nicolás Maduro y cortes de energía supuestamente causados ​​por sabotajes. Estos hechos fueron vinculados por Caracas directa o indirectamente con Estados Unidos, que ha estado buscando derrocar a Maduro.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó el 11 de septiembre que las autoridades del país capturaron a un espía que estaba planeando un ataque a una refinería . No dio más detalles, pero los informes de los medios sugieren que el espía, un ex agente de la CIA y la Marina de los EE. UU., estaba apuntando a la refinería de Cardón en el estado de Falcón, que recientemente había reabierto sus operaciones luego de una interrupción causada por las sanciones impuestas a la nación por la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Los expertos políticos entrevistados por Sputnik opinan que la mayoría de las declaraciones de Maduro deben tomarse con una pizca de sal, pero, a pesar de eso, suena convincente, agregan. Esta vez, las afirmaciones de Maduro tienen "bases lógicas", ya que golpear a las refinerías solo sería razonable en un escenario en el que Caracas está luchando por superar una crisis de combustible nacional, según Vinicius Vieira, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Sao Paulo. Cualquier acción para socavar la capacidad del gobierno de Maduro para producir combustible dañará su liderazgo, agrega.

"Los varios arrestos en mayo pasado, cuando una aparente incursión militar extranjera fue abortada, proporcionan más evidencia sobre la interferencia indebida de Estados Unidos en asuntos venezolanos", dijo Vieira, refiriéndose a un incidente de mayo de 2020 en el que las autoridades venezolanas detuvieron a varios mercenarios que buscaban secuestrar a Maduro, que más tarde fueron identificados como miembros de una compañía militar privada estadounidense llamada Silvercorp USA.

Cualquier nueva operación en Venezuela podría no solo ser un pretexto para tomar medidas enérgicas contra Maduro, sino también una forma de ganar puntos para la administración de Trump, antes de su candidatura a la reelección, sugiere el profesor.

No hay posibilidades de resistir los esfuerzos de desestabilización

La administración Trump admitió que busca derrocar a Maduro, y cerrar fuentes de efectivo para socavar la economía del país son tácticas de manual de los esfuerzos de cambio de régimen de Estados Unidos, dijo el profesor Heinz Dieterich, de la Universidad Autónoma Metropolitana, exasesor del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, subraya. Dieterich, quien estudió las estrategias de cambio de régimen del presidente estadounidense Ronald Reagan , dice que lo que está sucediendo en Venezuela en este momento es una típica "operación de destrucción contra infraestructuras vitales" del país.

“Esta política de cambio de régimen incluye asfixia financiera y económica, asfixia energética, aislamiento político y el uso de acciones paramilitares y militares”, explica el profesor.

Dieterich cree que el gobierno de Maduro "no tiene ninguna posibilidad" de resistir los intentos de la Casa Blanca de desestabilizar el país. Pero, al mismo tiempo, no significa que el proceso no se pueda gestionar, continúa el profesor, sugiriendo que Maduro podría renunciar, mientras recluta a Cuba, México y Uruguay, apoyados por China, Rusia y la UE como intermediarios para organizar una nueva elección sin la participación de Estados Unidos. Dieterich explicó que así se equilibrarán los intereses, ya que Cuba apoya a Maduro, Uruguay se opone a su gobierno y México hasta ahora se ha mantenido neutral en este conflicto.

Sin embargo, tal escenario es cuestionable, ya que Maduro ganó su segunda presidencia tan disputada hace solo dos años. En repetidas ocasiones rechazó los llamados del entonces jefe de la Asamblea Nacional dominada por la oposición, Juan Guaidó, y de los gobiernos occidentales para que dimitieran. Este último apoyó el reclamo de Guaidó de enero de 2019 de una presidencia interina a pesar de que no hay base legal para el cargo. Al mismo tiempo, Rusia, Turquía, China e Irán apoyaron a Maduro y condenaron los intentos de Occidente de inmiscuirse en los asuntos internos del estado latinoamericano. Posteriormente, Guaidó habría organizado un intento de golpe de Estado a fines de abril, y pidió sin éxito a los militares que se pusieran de su lado y lo ayudaran a derrocar al gobierno y al presidente electo.

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