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Las protestas contra el racismo tras la muerte de George Floyd han ido a menos este jueves en Nueva York, con un menor número de manifestantes que, eso sí, han vuelto a desobedecer el toque de queda en la Gran Manzana, con sus críticas dirigidas principalmente a la dureza de estos últimos días de la policía y la actitud del alcalde, Bill de Blasio, en las horas más bajas de su mandato.

En la octava jornada de protestas, el gran despliegue policial en la ciudad ha permitido dispersar a los manifestantes y detener a todos aquellos que se resistían a dejar la calle durante el toque de queda. También había muchos miembros de las entidades convocantes controlando que todo fuese pacífico.

Varios cientos de manifestantes se concentraron en las inmediaciones de la residencia del alcalde, conocida como Gracie Mason, colofón de una jornada de múltiples protestas por toda la ciudad, con menos participación que otros días. De las pocas cargas que hubo hoy la más complicada se registró a primera hora de la noche en el Bronx.

Pero las protestas pierden músculo y el gran despliegue policial ha permitido dejar atrás los saqueos y disturbios de principios de semana en Manhattan, donde los establecimientos aún siguen protegiendo sus escaparates con tablones de madera -algunos además con alambres de pinchos- y seguridad privada.

Los manifestantes recibieron hoy la entrada del toque de queda, a la ocho de la tarde, al grito de "arriba las manos, no dispares", uno de los lemas que se han escuchado en todas las protestas a lo largo y ancho de Estados Unidos tras la muerte con tintes racistas del afroamericano George Floyd a manos de un policía en Mineápolis (Minesota).

Media hora después de la entrada en vigor del toque de queda, la policía empezó a bloquear a los manifestantes en las calles del Upper East para proceder a detenerlos. Mientras se podía oír la megafonía de los coches patrulla alertando de que el toque de queda estaba en vigor y los ciudadanos debían volver a sus casas y abandonar las calles.

La mayoría de manifestantes blancos se pusieron al frente y, con las manos alzadas, algunos se iban dejando detener por policías. A pesar de que no ofrecieron ninguna resistencia mientras gritaban "manos arriba, no dispares", la policía redujo a golpes a algunos de ellos. Tras dos momentos de tensión y una veintena de arrestos, la policía logró dispersar la protesta, que se había desarrollado de manera pacífica.

"Luchamos contra el supremacismo blanco, estamos comprometidos con la acción", aseguraba momentos antes Patrick Bobilin, uno de los organizadores de la protesta silenciosa del parque Carl Schurz, junto a la residencia del alcalde, que el miércoles concluyó con decenas de detenidos.

Los manifestantes evitaron en esta ocasión aproximarse mucho a la residencia de Bill de Blasio y el organizador de la concentración, Patrick Bobilin, pidió a los congregados que no se dejaran abrumar por el sonido de las hélices de los helicópteros. "Dejad que los policías se muestren como los verdaderos agitadores", dijo.

Varios cientos de manifestantes lograron seguir su protesta hacia Times Square y después en el Bajo Manhattan, donde al final superaban en número los policías a los manifestantes, algunos de los cuales se resistían a dejar la protesta.

Los sanitarios también se manifiestan

Vestido con su uniforme de trabajador sanitario, Daniel, que trabaja en un hospital cercano, salió hoy a la calle por primera vez para mostrar su solidaridad con la comunidad negra.

"En los últimos meses hemos recibido un gran apoyo (por la pandemia del covid-19), lo menos que podemos hacer es mostrar un poco de apoyo a la comunidad negra", dijo Daniel a Efe al principio de la manifestación esta tarde en el Upper.

"No tengo miedo del toque de queda porque no tengo nada que perder, soy una afroamericana en América", aseguró por su parte una joven que prefirió no identificarse y que caminaba en la marcha junto a su bicicleta.

Lleva participando varios días en las protestas en distintos barrios de la ciudad, comentó a Efe, antes de insistir en que es necesario reconstruir la policía desde cero e invertir en las comunidades negras que históricamente han estado "subdesarrolladas y muy castigadas".

Brooklyn y Bronx

Al otro lado del East River, en Brooklyn, varios cientos de personas que se reunían para una vigilia de "Black Lives Matter" (Las Vidas Negras Importan) en el parque McCarren se manifestaron también de forma pacífica.

Más complicado fue en el Bronx. Una vez más, la policía se movió rápidamente en algunas áreas para hacer cumplir el toque de queda. En el barrio de Mott Haven, una fila de agentes en bicicleta impidió que cientos de personas avanzaran, gritándoles que retrocedieran. Al mismo tiempo, otro grupo de policías apareció detrás de los manifestantes, según medios locales.

Justo después de las ocho de la tarde, la policía comenzó a arrestar a la gente en la multitud, que se había estado manifestando pacíficamente. Algunos agentes con escudos antidisturbios empujaron a los manifestantes a las aceras aparentemente sin provocación. Aunque muchos manifestantes intentaron irse, con la policía por todos lados, no había una ruta para despejar el área.

Luego, alrededor de las 8:30 de la tarde, la policía cargó contra la multitud, balanceando sus porras y atacando a los manifestantes. Docenas fueron arrestados, obligados a sentarse en la calle con las manos esposadas, mientras que una persona fue trasladada en una camilla.

Minesota pide a los manifestantes que se hagan la prueba del covid

El gobernador de Minesota, Tim Walz, ha pedido a todos las personas que han asistido a las manifestaciones que se realicen la prueba diagnóstica del coronavirus. "Todo aquel que se ha manifestado debería hacerse una prueba del covid-19", ha señalado Walz en un mensaje a través de su cuenta en la red social Twitter, en el que ha proporcionado indicaciones adicionales y ha incluido información del Departamento de Salud de Minesota sobre cómo puede accederse a un test en la zona.

"Si crees que has estado expuesto, hazte una prueba cinco días después del evento. Si esa prueba es negativa, hazte una prueba otra vez 14 días después del evento", ha precisado. "Si comienzas a experimentar síntomas, hazte la prueba de inmediato", ha zanjado.

Las multitudinarias protestas han hecho que las autoridades estadounidenses temieran un repunte en el número de contagios en EEUU, que ya es el más castigado por la pandemia y suma casi 1,9 millones de casos y más de 100.000 fallecidos.

Precisamente, entre los que manifestaron su preocupación figuraba Walz. "Estoy profundamente preocupado por este tipo de incidente superpropagador", ha comentó. "Vamos a ver un incremento en (los casos de) covid-19. Es inevitable", reconoció.

Los Ángeles levanta el toque de queda

El alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, ha decidido suprimir el toque de queda que regía en la ciudad californiana gracias al tono moderado de los manifestantes. "Seguimos fuertemente comprometidos en proteger el derecho de los ciudadanos de Los Ángeles de hacer oír sus voces y asegurar la seguridad de nuestra comunidad", ha indicado Garcetti, según ha informado el diario 'Los Ángeles Times'.

Garcetti avanzó su decisión de levantar el toque de queda, vigente desde hacía cuatro noches, el miércoles. Ese mismo día, la medida entró en vigor a las 21.00 horas en vez de a las 18.00, un reflejo de la tranquilidad de las protestas y la buena vigilancia policial, destacó.

En este contexto, los manifestantes, que continúan en las calles angelinas, han retomado las protestas de forma pacífica durante todo este jueves, sin confrontaciones ni enfrentamientos entre ellos y la Policía, ha trasladado la cadena de televisión CNN.

Obama, Bush, Clinton y Carter acusan a Donald Trump de dividir EEUU

Las declaraciones de los ex presidentes tienen peso institucional, igual que la admisión por parte de gigantes de la empresa y las nuevas tecnologías de que EEUU tiene sigue practicando discriminación racial

Los cuatro ex presidentes vivos de Estados Unidos, el ex secretario de Defensa y 'estrella' de los dos primeros años del Gobierno de Donald Trump, el ex jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, el ex jefe de gabinete, y una senadora del Partido Republicano han atacado duramente la política del actual presidente para manejar las protestas -en ocasiones violentas y acompañadas de saqueos generalizados- desencadenadas tras la muerte del afroamericano George Floyd a manos del policía blanco Derek Chauvin, el 25 de mayo.

"Necesitamos un Estado que sea tan bueno como sus ciudadanos, y nos merecemos algo mejor que esto" (Jimmy Carter, presidente de 1976 a 1980). "La gente que tiene poder, debe ir por delante, responder a las preguntas, y hacer que cada vez más gente sea "nosotros" y cada vez menos personas sean 'ellos'" (Bill Clinton, presidente de 1992 a 2000). "Hay un camino mejor: el camino de la mejor: la empatía, el compromiso compartido, la acción decidida, y la paz basada en la justicia. Confío en que los estadounidenses, unidos, sean capaces de encontrar ese camino" (George W. Bush, presidente de 2000 a 2008). "Esto no es decidir entre esto y lo otro. Para lograr el cambio hay que hacer que la gente en el poder se sienta incómoda, y trasladar eso a soluciones prácticas y a leyes" (Barack Obama, presidente de 2008 a 2016).

Ésas son las frases del 'Club de los Presidentes' -como se conoce en EEUU a los ex jefes de Estado y de Gobierno- contra Donald Trump por la muerte de Floyd, cuya autopsia ha revelado que tenía coronavirus, aunque no falleció por esa enfermedad, sino por asfixia, y cuya muerte sigue provocando protestas masivas en EEUU, aunque en los últimos dos días éstas han sido mayoritariamente pacíficas y con menos saqueos.

Las declaraciones de los ex presidentes tienen peso institucional, igual que la admisión por parte de gigantes del mundo de la empresa como los líderes de las nuevas tecnologías como Amazon, Microsoft, Google, Apple, Uber y Lyft, o el mayor banco de EEUU, JP Morgan, de que EEUU tiene sigue practicando discriminación racial. Pero no tienen demasiada relevancia en el terreno electoral. La base de Trump cree firmemente que el presidente es el enemigo del 'establishment', y que todos los que le critican están vendidos. Incluso el que la senadora republicana Lisa Murkowski haya afirmado que no está segura de que vaya a apoyar la reelección del presidente en noviembre tiene poco peso. Murkowski representa a Alaska, un estado en el que Trump va a ganar.

Pero sí hay algunas afirmaciones que pueden tener un impacto más directo entre los seguidores de Trump. Entre ellas, la condena, en la revista 'The Atlantic', de las políticas del presidente realizada por el ex jefe del Estado Mayor, el almirante Mike Mullen. Y, sobre todo, la del general de cuatro estrellas y secretario de Defensa James Mattis, que goza de un prestigio inmenso entre la base de votantes de Trump, que ha acusado al presidente de ser un peligro para la Constitución, y ha comparado el tono divisivo de su retórica al de la Alemania nazi. Las afirmaciones de Mattis tienen peso, porque Trump siempre se ha identificado totalmente con los militares. Y ahora, la mayor estrella de las Fuerzas Armadas de EEUU, se ha vuelto en su contra. Aunque los votantes de Trump no le van a abandonar ni aunque Mattis le critique, para ellos es como si el elegido del 'trumpismo' hubiera cometido apostasía. Si hasta Mattis critica a Trump, ¿quién va a ser el siguiente? ¿Ivanka?

Es cierto que Mattis había salido del Gobierno en 2019 por su oposición al mandatario sobre la retirada de Siria, y que las relaciones entre los dos habían pasado de ser cordiales a inexistentes. Pero el calibre de sus ataques -como los de Mullen, en 'The Atlantic', que es propiedad de la viuda de Steve Jobs, Laurene Powell- es enorme. El general llega a comparar la retórica de Trump con la de la Alemania nazi al afirmar que "las instrucciones transmitidas a nuestro soldados antes del Desembarco de Normandía les recordaban que "el eslogan nazi para derrotarnos era 'Divide y vencerás'. La respuesta estadounidense es 'La unión hace la fuerza'. Debemos lograr la unidad para superar esta crisis, y confiar en que somos mejores que nuestros políticos".

El general declara incluso su apoyo a los manifestantes al afirmar que "las palabras 'Iguales Frente a la Justicia' están grabadas en el frontispicio del Tribunal Supremo. Eso es precisamente lo que los manifestantes están reclamando. No debemos distraernos porque unos pocos de ellos violen la ley", y afirma que la decisión de Trump de usar el Ejército para reprimir las protestas en la capital del país, Washington, es "violar los derechos constitucionales de sus conciudadanos".

Trump ha reaccionado atacando a Mattis en Twitter y diciendo que él le echó del cargo, y la Casa Blanca ha declarado que "el general no sabe lo que pasa en las ciudades", en un nuevo esfuerzo del presidente para crear una división entre las áreas rurales, donde se concentra su voto, y los núcleos urbanos, que son demócratas. Pocas horas después, otro general de los Marines, John Kelly -ex jefe del Mando Sur de EEUU, que supervisa América Central y del Sur, y ex jefe de gabinete de Trump hasta hace un año y medio- apoyaba a Mattis y negaba que le hubiera echado el presidente. En lugar de eso, según Kelly, Mattis dimitió.

Merkel denuncia el “asesinato” racista de George Floyd en EEUU

La canciller alemana, Angela Merkel, tacha de terrible el asesinato del afrodescendiente George Floyd por la Policía de EE.UU. cuando estaba detenido.

“El asesinato de George Floyd es algo terrible. El racismo es algo terrible. La sociedad estadounidense está muy polarizada. Creo que los políticos deben trabajar hacia la reconciliación”, ha indicado Merkel este jueves en una entrevista con el canal de televisión alemán ZDF.

Al enfatizar que siempre el racismo ha existido, en concreto, en Alemania, Merkel dijo “esperar” que las manifestaciones sean “pacíficas” en Estados Unidos.

La funcionaria alemana ha señalado que el estilo político del presidente estadounidense, Donald Trump, es muy “controvertido” y lo único que puede hacer es esperar que puedan trabajar juntos.

Floyd, un hombre de 46 años, murió el pasado 25 de mayo en Mineápolis, en el estado de Minesota (norte de EE.UU.), luego de que un policía blanco lo inmovilizara contra el suelo clavándole una rodilla en el cuello por varios minutos, mientras el afroamericano suplicaba que lo dejasen respirar.

La muerte de Floyd ha desatado manifestaciones en todo el país en denuncia de la violencia policial contra las minorías, especialmente los afroamericanos. También, varios países y organizaciones internacionales han mostrado su rechazo al asesinato de Floyd y han exigido a la Casa Blanca que ponga freno al asesinato de afrodescendientes a manos de agentes policiales.

Entre tanto, la postura racista del propio Trump ha agudizado las protestas. En respuesta a las manifestaciones en todo EE.UU., Trump anunció el masivo despliegue de miles de soldados fuertemente armados, efectivos militares y agentes del orden público, con el objetivo de detener las protestas y prometió usar el Ejército si no se sofocan las marchas.

Esta desmesurada respuesta de Washington a las protestas por la muerte de Floyd ha generado críticas a nivel internacional, desde las Naciones Unidas hasta diferentes países, con la excepción de los aliados de EE.UU.

Despiden a un guionista de la serie 'La ley y el orden' por comentarios amenazadores durante las protestas en Los Ángeles

El productor ejecutivo de la serie, Dick Wolf, aseguró que no toleraría esa conducta, por lo que finalizaría la relación laboral con el escritor.

Dick Wolf, productor ejecutivo de la serie policiaca 'La ley y el orden', despidió a Craig Gore, guionista de una serie derivada de este 'show', después de que este publicara comentarios amenazadores en su cuenta de Facebook en relación a las protestas que han tenido lugar en la ciudad de Los Ángeles durante los últimos días, informa la CBS.

"[Un supermercado de la cadena] Sunset está siendo saqueado a dos cuadras de mí. ¿Crees que no dispararé a los hijos de p**a que intentan joder mi propiedad, por la que he trabajado toda mi vida? Piénsalo de nuevo", comentó Gore en la entrada de Facebook, publicada esta lunes, que va acompañada de una foto en la que se le ve sujetando lo que parece ser un arma de grueso calibre en la entrada de su hogar.

La publicación no pasó le inadvertida a Dick Wolf, quien a través de la cuenta de Twitter de Wolf Productions declaró que no toleraría esa conducta, "especialmente en una hora de duelo nacional". "Despediré a Craig Gore inmediatamente", concluyó el productor.

Un saqueador roba una iMac en Nueva York pero otro grupo violento lo asalta y se la arrebata

Un hombre que supuestamente robó una computadora de escritorio Apple iMac durante los disturbios en Nueva York (EE.UU.) tras la muerte de George Floyd fue asaltado este martes por otro grupo violento que le arrebató el dispositivo.

El incidente fue grabado por otro participante en las protestas y se ha viralizado en la Red. En las imágenes se puede ver cómo un presunto saqueador camina por una calle de Nueva York con la computadora en sus manos.

No obstante, unos momentos después al hombre se le acercan dos personas que le tratan de arrebatar el dispositivo, cuyo precio oscila entre 1.000 y 2.300 dólares. Entre los tres empieza un rifirrafe y el joven que llevaba la iMac finalmente la deja en el suelo para defenderse. Acto seguido, uno de los asaltantes se lleva la computadora.

Los productos de la compañía de la manzana se han convertido en uno de los objetivos favoritos de los saqueadores, y numerosas Apple Stores fueron atacadas o dañadas en Washington, Los Ángeles, San Francisco, Nueva York y Filadelfia, entre otras ciudades del país.

Debido a ello, Apple activó un 'software' de proximidad que desactiva un dispositivo cuando se toma ilegalmente de una tienda.

Como la CNN, parte de la gusanera mediática, censuró a un policía porque no responde lo que ellos quieren… cuando los asesinados fueron policías negros.

Vandalizan una estatua de Mahatma Gandhi durante las protestas en Washington

Este miércoles, durante las protestas contra el racismo y la brutalidad policial ocurridas en Washington D.C., la estatua del líder independentista indio Mahatma Gandhi, ubicada en las cercanías de la embajada de la India, fue vandalizada.

En las fotos que han circulado en redes sociales se puede apreciar el rostro de Gandhi cubierto por pintura naranja, así como varios grafitis garabateados en el resto del cuerpo y la base que sostienen a la estatua.

De acuerdo a la agencia ANI, la Policía de Parques local, encargada de la protección de monumentos, ha iniciado una investigación sobre los hechos, sin que hasta el momento se haya identificado a los responsables.

"Siento mucho ver la profanación de la estatua de Gandhi en Washington D.C. Por favor, acepten nuestras sinceras disculpas", comentó el embajador de EE.UU. en la India, Ken Juster, a través de Twitter. "También estoy consternado por la horrible muerte de George Floyd y la terrible violencia y el vandalismo", agregó.

El falso vídeo de un agente negro del FBI detenido en las protestas de Minesota

El vídeo de la detención de un hombre negro se ha hecho viral en las redes sociales en medio de las protestas generalizadas de desigualdad racial en Estados Unidos. En muchas publicaciones se afirma que el hombre negro esposado por agentes de Policía es en realidad un agente infiltrado del FBI.

Sin embargo, se trata de un bulo. La detención se produjo el 1 de junio de 2019 en Rochester, una ciudad de Minesota que se encuentra a 150 km de Mineápolis. El Departamento de Policía de Rochester ha confirmado a Reuters por correo electrónico que, “contrariamente a los rumores de las redes sociales, el individuo no era un agente de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI)".

En el vídeo se puede ver como el hombre detenido cuestiona las acciones de la Policía en todo momento, acusando a los agentes de “perfilarle racialmente”. Los oficiales miran la identificación del hombre durante el vídeo, pero no hay conclusiones que afirmen cuál es la profesión del hombre.

Presentan cargos contra un famoso 'influencer' por su participación en saqueos y disturbios en EE.UU

El famoso 'youtuber' estadounidense Jake Paul, de 23 años, fue acusado este jueves por la Policía de participar el pasado fin de semana en saqueos y disturbios en la ciudad de Scottsdale (Arizona) y fue imputado por dos delitos menores: allanamiento de morada y reunión ilegal, informa The Verge.

"Tras los disturbios y saqueos que tuvieron lugar la noche del 30 de mayo de 2020 en el centro comercial Scottsdale Fashion Square, el Departamento de Policía de Scottsdale recibió cientos de avisos y videos en los que se identificaba al 'influencer' de las redes sociales, Jake Joseph Paul, como participante en los desórdenes", señalaron las autoridades en un comunicado.

Paul se encontraba presente en la protesta, después de que esta "fue declarada una reunión ilegal" y, además, "entró ilegalmente y permaneció dentro del centro comercial cuando estaba cerrado", detalló la Policía.

Por su parte, el joven negó su participación en cualquier actividad de saqueo y tuiteó este 4 de junio: "Presenta los cargos y volvamos a centrarnos en George Floyd y 'Black Lives Matter'".

El bloguero explicó el pasado domingo en su cuenta de Twitter que estaban en el lugar para filmar y "compartir nuestra experiencia y llamar más la atención sobre la rabia que se siente en cada barrio". "Para ser absolutamente claro, ni yo ni nadie de nuestro grupo estuvo involucrado en ningún saqueo o vandalismo", escribió.

Análisis: ¿Hacia dónde se dirige Trump con las protestas raciales en EE.UU.?

Ociel Alí López*

Las protestas sociales que se ha producido la última semana en decenas de ciudades de EE.UU., a raíz de la muerte de George Floyd en Minesota, no son un estallido más. No solo por la viralidad con que irrumpió, sino sobre todo por la complicada situación interna que hoy vive ese país.

Las 100.000 muertes por el coronavirus, así como la nula capacidad de respuesta para neutralizar una pandemia que venía desplazándose con conocimiento público mundial, es un indicio de debilidad que puede explicar parte de la contundencia de la protesta: el Estado está débil y las instituciones no controlan la situación del país. Esta explosión no se produce ante un país fortalecido, como en las anteriores revueltas de 1968, 1992 o 2014, sino en uno decaído, con casi dos millones de contagiados de Covid-19, fosas comunes y problemas sanitarios graves. Todo ello en las últimas semanas.

En una reunión telefónica publicada por varios medios, entre ellos CNN, Trump dijo a los gobernadores: "No entiendo que pasó en Minesota (…) En Minesota fueron el hazmerreír del mundo, se tomaron el departamento de Policía, la policía estaba corriendo por las calles (…) nunca he visto algo así (…) el mundo entero se estaba riendo. Lo que pasó en los Angeles, Filadelfia, Nueva York, fue un desastre. No entiendo lo que le pasó a los más finos en Nueva York (…) Si no les domináis, se van a hacer con vosotros, vais a parecer una panda de idiotas".

Si Trump no entiende, el mundo tampoco. ¿Qué pudo haber pasado en la principal potencia mundial para que sus conflictos internos se profundicen de manera tan radical?

La mencionada conferencia telefónica es representativa de la situación actual. En ella, el presidente llama "débiles" e "imbéciles" a los gobernadores. Sin embargo, al final, está llamando débil también a las instituciones, a los gobiernos de las principales ciudades y a su propio país. Esta reunión resume la situación de Trump en una palabra: impotencia, porque la forma que demanda para apagar el fuego es con más gasolina y la estructura oficial luce fisurada para acatarle.

El pasado miércoles, 3 de abril, el propio secretario de Defensa, Mark Esper, rechazó la amenaza de Trump de usar la Ley de Insurrección, con la que pueden usarse fuerzas militares para enfrentar las protestas sociales. Un nuevo obstáculo a sus deseos de movilizar al Ejército para apaciguar los ánimos.

Aunque ya ha militarizado Minesota (el epicentro), la aplicación de la ley en el resto del país está en veremos.

Con la declaración del secretario de defensa, la grieta llega al propio gabinete presidencial. Pero no queda allí. Con el distanciamiento y dura crítica de James Mattis, el famoso 'Perro Loco', un líder militar y exsecretario de Defensa venerado por Trump, la grieta ya afecta las instancias militares. En un artículo de opinión publicado en The Atlantic, Mattis ha afirmado: "Militarizar nuestra respuesta, como vimos en Washington DC, crea un conflicto, un falso conflicto entre la sociedad militar y la civil (…) Erosiona la base moral que garantiza un vínculo de confianza entre hombres y mujeres en uniforme y la sociedad a la que han jurado proteger, y de la cual ellos mismos son parte".

Mientras avanza la diatriba política, el país se va desgastando. En paralelo, medios y redes publican un video más apocalíptico que el anterior: centros policiales ardiendo sin bomberos que puedan apagar las llamas, toques de queda que los manifestantes no cumplen, medios y empresas digitales como Twitter condenando alocuciones presidenciales, gobernadores en abierta pelea con el presidente a pesar de la situación, fosas comunes por el virus, saqueos imparables y, lo último, un malestar en el área de defensa con su principal funcionario.

Todo un cóctel diabólico al que no se ven salidas posibles, especialmente si al que le toca tranquilizar termina siendo el más belicoso y busca más bien avivar el activismo supremacista, las confrontaciones civiles y la legitimación de las acciones represivas e, incluso, militares, sin ningún indicio de querer utilizar su mano izquierda.

La delicada situación, que requiere de un estadista, un político con capacidad de dialogar o negociar en situación de debilidad, tiene como protagonista a un empresario acostumbrado a mandar y a que le obedezcan. Pero eso no está ocurriendo, ni en el estado ni en el país. Así las cosas, se generan dudas sobre la capacidad de su liderazgo para atravesar la tempestad.

Una vez declaradas las protestas como "terrorismo nacional", Trump dirige toda la atención geopolítica hacia lo interno de su propio país y ya no hacia países y culturas enemigas. El antagonista ya no está en Irán o Afganistán, el riesgo de muerte ya no viene de Colombia en forma de droga, ni se presenta en forma de misil atómico coreano. El enemigo es interno, tiene ciudadanía estadounidense y, por lo tanto, la "lucha contra el terrorismo" no depende de la movilización de contingentes y armas militares hacia el exterior, sino hacia el interior del país.

Ya no hay "choque de civilizaciones", como tanto se citó a Huntington después del 11 de septiembre, sino una especie de choque endógeno que cambia el sentido de EE.UU. como potencia militar mundial.

En conclusión, el policía del mundo está ocupado por ahora en mantener el orden dentro de su casa. Mientras vemos si lo logra, el mundo ha quedado sin policía y eso puede traer consecuencias.

Un mundo sin policía

Específicamente este 2020, año de presidenciales, ha sido catastrófico. Como dijimos, las 100.000 muertes del coronavirus tienen una especial connotación. Este país, acostumbrado a ganar guerras, ha sido el peor del mundo en la gestión del virus. Responsabilizar a China intenta insuflar nacionalismo para amortiguar la tragedia. Pero también, eleva al adversario a una escala superlativa, a un nivel destructivo incluso superior al propio. Quien crea el relato de la culpabilidad de China en la propagación del Covid 19, deberá preguntarse cómo será el siguiente ataque y si el responsable de contenerle será tan ingenuo como el actual presidente, que le restó importancia incluso cuando ya había arropado Norteamérica. EE.UU. no ha respondido a la tragedia como país privilegiado y es posible que ya sea tarde para hacerlo: el conflicto se trasladó a la calle y el virus pasó a segundo nivel de importancia.

El ministro chino de relaciones exteriores, Wang Yi, ha advertido que las relaciones entre ambos países están al borde de una guerra fría. La competencia por la productividad entre ambos colosos pueda estar desequilibrada en la actualidad debido al daño causado por el coronavirus en Norteamérica, a diferencia de China, que pudo controlarlo mucho más rápidamente.

Para más señas, un viejo aliado, Europa, parece alejarse cada vez más de su tutela. Merkel acaba de negar su participación en la cumbre presencial del G7 que está convocando Trump, según analistas, como parte de su campaña electoral. Además, dentro de pocos días, en julio, Israel tiene programado anexarse Cisjordania, lo que va a implicar la apertura de un nuevo frente en medio oriente, en el que se va evaluar si la correlación de fuerzas está variando o se mantiene a favor de Israel. Pero seguro, Europa defenderá sus intereses que, en este caso, son contrarios.

El conflicto con Irán también alza vuelo y aumenta las respuestas retadoras. En mayo, el país persa trasladó cinco barcos petroleros a Venezuela, adentrándose en el caribe americano y burlando todo el andamiaje de sanciones diseñado por la actual gestión contra ambos países. Atrás quedó el consenso en el Consejo de Seguridad, tutelado por Bush en 2006 para aplicar sanciones a Irán. En este tema, EE.UU. ha quedado solo.

Después del descontrol interno, los adversarios de esta zona podrían leer que la potencia está debilitada e intentar aprovecharse. Pero pueden estar equivocados.

La fortaleza militar está intacta

EE.UU. sigue siendo el país de mayor fuerza militar y usará todo su poder para mantener su posición privilegiada. Pero lo curioso es que, cuando debe mostrar el músculo en el plano geopolítico para mantener preponderancia, entonces deberá primero controlar su situación interna y abatir, si se quiere, al enemigo, que posee pasaporte estadounidense y es ciudadano de ese país.

A pesar de ello, Trump tiene hasta noviembre, mes de las presidenciales, para mostrar contundencia ante su electorado más conservador y dispone de muchas herramientas bélicas para ello. Hay un sector de electores que esperan ver un presidente victorioso en alguna parte del mundo, y en una campaña electoral cerrada se requiere cederles el pedimento.

Pero antes debe controlar las manifestaciones y, de usar las armas contra ellas, puede terminar abriendo una zanja que recrudecerá el conflicto histórico y eso puede dividir al sector militar, que ya está crujiendo, según las declaraciones de Esper y Mattis.

Por ahora se requiere mejorar la imagen. Hoy, EE.UU. parece más un país de América latina que el país más rico del mundo. Lo que ocurre parece una prolongación de las protestas que ocurrieron a finales del año pasado en Ecuador, Chile, Colombia, Puerto Rico y Haití. Pues ahora le tocó al país del norte, e igual que los presidentes de las naciones latinoamericanas, la continuidad de Trump está en riesgo.

Hacia dónde va Estados Unidos

Es probable que el estado profundo retome el relato del país liberal y democrático. Que haga de los próximos meses un tiempo de transición hasta la llegada a la Presidencia de Joe Biden, que va a volver al discurso afrodescendiente de Obama y acercarse al subversivo Sanders. Este tipo de gobiernos demócratas, históricamente, han sido llamados para apagar el fuego.

Pero Trump no está muerto políticamente. El supremacismo blanco, pero también la alianza que ha hecho con la clase trabajadora, puede volver con fuerza avasallante teniendo como objetivo reprimir duramente las manifestaciones. Seguramente sectores de ultraderecha también preparan movilizaciones armadas como las realizadas en Michigan. En todo caso, no hay datos que den cuenta de que la derrota de Trump sea inminente y, por el contrario, muchas gestiones aprovechan este tipo de situación caótica para fortalecerse. Según este escenario, el grado de profundidad en el conflicto puede reproducir el lado más salvaje de los norteamericanos.

Otra opción es que ninguna fuerza pueda vencer a la otra y se genere un agónico conflicto que se alargue en el tiempo y haga sumir a la nación en una severa lucha interna, rozando la guerra civil y la mutación en un estado fallido.

Lo que ocurra en EE.UU. va a impactar en el mundo. Cada escenario producirá reacomodos geopolíticos que muchas veces ocurren por la fuerza. Por los momentos, todos los ojos se dirigen hacia ese país y el resto del mundo mira con cautela pero toma sus previsiones.

*sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela.

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