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Un capitán retirado de la Policía de la ciudad de San Luis (Misuri, EE.UU.) fue asesinado este martes por saqueadores mientras estaba protegiendo una casa de empeños. Su muerte fue vista públicamente durante una transmisión en Facebook Live, informan medios locales.

Ann Marie Dorn, esposa de David Dorn, relató que su marido trabajaba en la tienda, perteneciente a un amigo, y llegó allí cuando se activó la alarma antirrobo. Aproximadamente a las 2:30 (hora local) recibió un disparo en el torso y falleció en el lugar.

Hasta el momento no hay detenidos por el caso. Las autoridades ofrecieron una recompensa de 100.000 dólares por toda información que resulte crucial para la investigación.

Entre tanto, varias personas han reportado en las redes sociales que la muerte del policía retirado fue vista durante una transmisión en Facebook Live. En ese contexto, un portavoz de esa compañía afirmó que están "entristecidos por lo que tuvo lugar en San Luis". "De acuerdo con nuestra política, el video ha sido cubierto con una pantalla de advertencia, pero permanece en la plataforma para que la gente pueda tomar conciencia o condenar el evento", indicó.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, se pronunció en su cuenta de Twitter sobre la muerte de Dorn y expresó su "mayor respeto" a la familia del policía fallecido. "Nuestro mayor respeto a la familia de David Dorn, el gran capitán de la Policía de San Luis, que fue brutalmente baleado y matado por despreciables saqueadores la pasada noche. Honramos a nuestros agentes de la Policía, quizás más que nunca antes. ¡Gracias!", escribió este 2 junio.

Tim Fitch, exjefe de la Policía de San Luis, calificó a Dorn de "verdadero funcionario público", que siempre estuvo "protegiendo y sirviendo todo el camino hasta el final".

Choques con la Policía y cientos de detenidos en una nueva noche de protestas contra la violencia policial en EE.UU.

Multitudinarias manifestaciones han vuelto a llenar las calles de decenas de ciudades de EE.UU. en protesta por la muerte de George Floyd. El ciudadano afroamericano falleció el pasado 25 de mayo en Mineápolis (Minesota, EE.UU.), como consecuencia de "un paro cardiopulmonar" que se produjo mientras estaba siendo reducido por un agente de la ley (o quizá varios) que lo inmovilizó y le aplicó "compresión en el cuello" con la rodilla durante más de 8 minutos cuando estaba ya esposado y detenido.

A lo largo del día, las protestas se desarrollaron con carácter pacífico, pero después del toque de queda se desencadenaron enfrentamientos con la Policía. En varias ciudades, los agentes emplearon gases lacrimógenos para dispersar la multitud y se llevaron a cabo decenas de arrestos.

Por su parte, el Departamento de Policía de Nueva York confirmó el arresto de unos 200 manifestantes en toda la ciudad, cifra que probablemente vaya en aumento. Durante la jornada anterior los agentes detuvieron a unas 700 personas. Entre tanto, la ciudad ha sufrido múltiples casos de saqueos, e incluso tiendas de Manhattan han sido asaltadas por los vándalos.

Se reportó que una gran multitud había quedado atrapada en el puente de Manhattan, cercado por los agentes en ambos lados, pero al parecer la Policía finalmente permitió a los manifestantes abandonar el área pacificamente.

Asimismo, numerosos manifestantes salieron este martes a las calles de la ciudad de Brockton ubicada en el estado Massachusetts. La protesta se volvió violenta cuando algunos de sus participantes lanzaron fuegos artificiales y botellas de vidrio contra los agentes de Policía, que en respuesta emplearon gas pimienta y lacrimógeno, así como balas de goma, para dispersar a la multitud.

En la ciudad de Milwaukee (estado de Wisconsin), la Policía también disparó gases lacrimógenos contra los participantes en las protestas, después que estos arrojaran piedras y botellas contra los agentes.

"Se les ordenó a los manifestantes que se dispersaran por tratarse de una reunión ilegal, y después que arrojaran piedras y vidrios a nuestros oficiales", tuiteó la Policía. "Un sospechoso que estaba entre la multitud con una pistola fue detenido por el MPD. Para nuestra seguridad y la seguridad de nuestros residentes, usamos gases para dispersar a la multitud. Estamos pidiendo que todas las personas se dispersen".

Mientras tanto, la policía de la ciudad de Charlotte, en Carolina del Norte, comunicó que había arrestado a un manifestante que estaba armado con "un rifle AR y dos cargadores de 30 cartuchos". A esto agregó que, tras "ser asaltados con botellas, piedras y agentes químicos", en las calles de la ciudad se desplegaron agentes antidisturbios para dispersar a la multitud.

La ciudad de Atlanta (Georgia) informó sobre 25 detenciones, mientras que el Departamento de Policía de Los Ángeles (California) reportó que centenares de personas fueron detenidas durante las protestas, que se llevaron a cabo en diferentes partes de la ciudad y el condado, incluyendo Hollywood, el centro de Los Ángeles y el vecindario residencial de Hancock Park, donde reside el alcalde Eric Garcetti.

Decenas de ciudades estadounidenses declararon el toque de queda durante el pasado fin de semana, con la finalidad de controlar los disturbios en el marco de las manifestaciones.

El presidente Donald Trump anunció este lunes la movilización de "todos los recursos federales disponibles, civiles y militares", contra los disturbios, y prometió "tomar una acción rápida y decisiva" y enviar a "miles y miles de soldados fuertemente armados, efectivos militares y agentes del orden público". Asimismo, recomendó a los gobernadores llamar a la Guardia Nacional.

Activistas usan montacargas para forzar la entrada a una tienda

Un numeroso grupo de saqueadores recurrió este lunes a un método bastante insólito para asaltar una tienda de electrónica en la ciudad de Fairfield (California, EE.UU.). El incidente, que se produjo en el marco de multitudinarias protestas en todo el país por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de la Policía, quedó registrado en video y reveló que los vándalos usaron dos montacargas telescópicos para forzar la entrada al establecimiento, identificado como Best Buy.

Se desconoce la magnitud de los daños inflingidos a esa propiedad, de la cual huyeron los saqueadores al escuchar las sirenas de las patrullas. La Policía local sospecha que los asaltantes pudieron hacerse con los dos carromatos de carga que utilizaron para forzar la entrada en una zona de construcción aledaña, que pertenece al centro comercial, informan los medios locales.

No fue ese el único local que sufrió actos de vandalismo durante la jornada. Los agentes reportaron que entre 12 y 20 establecimientos fueron saquedos por grupos delinctiivos.

"Estas personas estaban allí, claramente, para causar estragos y aterrorizar, estaban allí para saquear y dañar. Esa era su intención y lo que estaban haciendo", afirmó el teniente Jausiah Jacobsen, y agregó que la Policía no cree que los perpetradores sean residentes de la ciudad.

Los casos de saqueo y vandalismo llevaron a las autoridades locales a imponer un toque de queda en todo el condado a partir de las 8 pm del martes. La medida permanecerá en vigor al menos hasta el jueves, y los funcionarios del condado no descartan que se pueda extender aún más si la policía no logra sofocar la violencia.

Los saqueos oscurecen las protestas en Nueva York y Trump exige mano dura

«¡Oeste, hacia el Oeste!», grita un chaval que ejerce como guía informal de una de las manifestaciones en Nueva York por la muerte de George Floyd. Es blanco, va de negro, y controla las movimientos desde una bicicleta de carreras vieja. Se tapa la cara con algo que se ve poco estos días: un pañuelo con la bandera de EE.UU. «Por allá hay policía», explica a ABC sobre el cambio de rumbo. Ha pasado media hora del toque de queda impuesto a las ocho de la tarde. El alcalde, Bill de Blasio, lo adelantó tres horas después de que en la víspera varias zonas de Manhattan fueran pasto de saqueos.

El grupo se para ahí mismo y se escucha un discurso mientras se hinca una rodilla, un gesto que inició el jugador de fútbol americano Colin Kaepernick -le costó su carrera-, que dividió al país -para algunos, es una afrenta al ejército de EE.UU.- y que con las protestas generalizadas en todas las grandes ciudades estadounidenses apunta a ser normalizado. La rodilla adquiere estos días un sentido mayor: fue con la que un agente de policía, Derek Chauvin, apretó durante casi nueve minutos contra el cuello de Floyd, un hombre negro, desarmado, esposado y sujeto por otros dos policías.

Es la esquina de Broadway y la calle 8, en el Greenwich Village, el que fuera el barrio de la bohemia neoyorquina buena parte del siglo XX. Apenas levantan la rodilla los manifestantes, un estruendo sacude al grupo, de unas trescientas personas. Un puñado de chavales han roto los ventanales de una tienda de GAP. Saltan los cristales, la gente huye por todos lados, un saqueador se escapa con una sonrisa y un maniquí debajo del brazo. Llega la policía, el grupo se recompone, sigue la marcha.

Esa ha sido la tónica de las protestas de la tarde y noche del martes en Nueva York: protestas en su mayor parte pacíficas oscurecidas por actos vandálicos aislados. Media docena de manifestaciones, algunas improvisadas, han serpenteado las calles de Manhattan y de Brooklyn. El toque de queda impedía la presencia de protestas, pero la policía está haciendo la vista gorda si no hay incidentes. El problema es que ocurren. Más tarde, otro grupo han arrancado los tablones protectores de una tienda de Zara y han cogido las prendas que han podido. La policía ha realizado un puñado de arrestos, que se suman a las decenas en el resto de la jornada.

Más tarde, han seguido los destrozos, los saqueos y los enfrentamientos con la policía en otras zonas del Sur de Manhattan. Es una realidad -protestas pacíficas teñidas de disturbios- que se ha vuelto a repetir en otras grandes ciudades del país, que prolongan las manifestaciones por el último caso de abusos policiales. Hubo concentraciones en la capital, Washington; gas lacrimógeno contra los manifestantes en Atlanta; protestas enfrente de la casa del alcalde, Eric Garcetti, en Los Ángeles; disturbios en Milwaukee o Portland y recordatorios y homenajes, una noche más, a Floyd en Mineápolis.

Pero la mayor parte de la atención se la llevó Nueva York, por el alto número de manifestantes y por ser la principal ciudad del país. Donald Trump, que creció e hizo carrera en el ladrillo en la Gran Manzana, aprovechó para centrar sus peticiones de mano dura en la que fue su ciudad. Criticó que a la policía no se la estaba dejando hacer «su magia» pero que «por el impulso que les han dejado tomar a la izquierda radical y a otros, van a necesitar más ayuda».

A pesar de que la mayoría de las protestas son pacíficas, el presidente de EE.UU. aseguró que Nueva York está «totalmente fuera de control», que el alcalde, Bill de Blasio, y el gobernador, Andrew Cuomo, deben «acabar con los disturbios ya» y se preguntó que «cuándo pedirán ayuda al Gobierno Federal».

Bush, responsable de cientos de miles de asesinatos en Irak y Afganistán, apoya las protestas y critica a los que las quieren silenciar

Las protestas en Estados Unidos después de la muerte de George Floyd a manos de la Policía han provocado las reacciones de los antiguos presidentes de Estados Unidos. Por desgracia, en todas las legislaturas, los mandatarios se enfrentaron a la muerte de algún afroamericano mientras estaba bajo custodia policial o a la brutalidad de los agentes. Cada uno lo abordó de una manera diferente. Si el predecesor de Donald Trump, Barack Obama, enviaba una carta de apoyo a los manifestantes esta semana, ayer fue el turno del ex presidente George W. Bush.

El ex mandatario, republicano, indicó que la asfixia de George Floyd reflejaba un “preocupante fracaso” de cara al racismo en Estados Unidos y urgió a los manifestantes a que sean escuchados. Su modo de encarar esta crisis es completamente diferente a la postura que ha tomado el actual presidente y compañero de partido, Donald Trump.

Eso sí, sin mencionar directamente el nombre del actual mandatario en todo el comunicado, Bush aboga por la “empatía” como respuesta a las protestas raciales y ha considerado que es hora de que Estados Unidos examine sus trágicos fracasos. Tanto él como su la ex primera dama, Laura Bush, han estado “angustiados por la brutal asfixia de George Floyd”, así como “perturbados por la injusticia y el miedo que asfixian” al país.

“Es hora de que escuchemos. Es hora de que Estados Unidos examine nuestros trágicos fracasos, y mientras lo hacemos, también veremos algunas de nuestras fortalezas”, señaló Bush.

El que fuera el 43º presidente de Estados Unidos consideró que “sigue siendo un fracaso sorprendente que muchos afroamericanos”, especialmente jóvenes," sean acosados y amenazados en su propio país".

Pero a la vez destacó como una fortaleza que los manifestantes, “protegidos por fuerzas del orden responsables, marchen por un futuro mejor”, en lo que pareció un guiño a las movilizaciones de los últimos días.

En su mensaje, Bush apuntó que “el mayor desafío de Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo unir a personas de orígenes muy diferentes en una sola nación de justicia y oportunidad”. Y recordó a los grandes héroes estadounidenses, que han sido figuras de unión (desde Abraham Lincoln a Martin Luther King).

De igual forma, consideró que las respuestas a los problemas del país “se encuentran viviendo de acuerdo con los ideales estadounidenses -la verdad fundamental de que todos los seres humanos son creados iguales y dotados por Dios de ciertos derechos”.

Críticas a los saqueos

El ex mandatario puntualizó que “el saqueo no es liberación, y la destrucción no es progreso”, pero indicó que la paz duradera “requiere de una justicia verdaderamente igualitaria”.

“El Estado de Derecho depende en última instancia de la equidad y la legitimidad del sistema legal. Y lograr justicia para todos es el deber de todos”, agregó Bush, al asegurar que se sirve mejor a los vecinos cuando se trata de entender su experiencia.

“Amamos a nuestros vecinos como a nosotros mismos cuando los tratamos como iguales, tanto en protección como en compasión. Hay una mejor manera: la empatía, el compromiso compartido, la acción audaz y una paz enraizada en la justicia”, planteó el ex gobernante

“La única forma de vernos a nosotros mismos con una verdadera luz es escuchar las voces de tantos que están sufriendo y afligidos”, dijo Bush en un comunicado. Quizá la frase más significativa del comunicado sea la siguiente: “Aquellos que se propusieron silenciar esas voces no entienden el significado de Estados Unidos, o cómo se convierte en un lugar mejor”.

El último incidente de un hombre negro desarmado muriendo a manos de un agente de Policía blanco alza preguntas preocupantes que necesitan ser confrontadas, añadió Bush.

“Esta tragedia, en una larga serie de tragedias similares levanta una pregunta que se tendría que haber respondido hace mucho tiempo: ¿Cómo acabamos con este racismo sistémico en nuestra sociedad?”, reflexionó el ex presidente Bush.

Roger Waters pide a los manifestantes no recurrir a la violencia, ya que "los disturbios solo ayudan a Trump"

Una auténtica leyenda del rock, Roger Waters, manifestó este martes su opinión sobre las masivas protestas que sacuden las calles de EE.UU. desde la semana pasada por la muerte de George Floyd. En declaraciones a RT, pidió a los manifestantes no caer en la trampa tendida por el presidente del país, Donald Trump, y centrarse en la desobediencia civil pacífica.

"Trump está intentando, con todo ese asunto de sostener la Biblia, reforzar la idea de que quiere una guerra civil entre la supremacía blanca de derecha cristiana y cualquiera que esté dispuesto a levantarse con un bate de béisbol y decir que no", afirmó Waters.

El artista dijo comprender que mucha gente esté "desesperadamente enojada" por la muerte de Floyd y otros afroamericanos que han fallecido a manos de los policías "corruptos" en todo el país. A pesar de ello, suplicó a los manifestantes no recurrir a la violencia para buscar justicia, ya que así solo brindarían "ayuda" a Trump.

"Tienen que recordar a Mahatma Gandhi, tienen que recordar cuán importante es la protesta no violenta y también cuán efectiva es... Dejen los bates de béisbol en casa, los disturbios solo ayudan a Trump", advirtió.

Uno de los cabecillas de las manifestaciones en Washington: "La Policía ha sido orquestadora, autora y directora de la violencia que hemos visto"

Para poner fin a las protestas, que en algunos casos derivaron en saqueos y vandalismo, el presidente del país, Donald Trump, anunció este lunes la movilización de "todos los recursos federales disponibles, civiles y militares", contra los disturbios, y prometió "emprender una acción rápida y decisiva" y enviar a "miles y miles de soldados fuertemente armados, efectivos militares y agentes del orden público". Asimismo, recomendó a los gobernadores recurrir a la Guardia Nacional.

Por su parte, uno de los organizadores y líderes de base de las protestas en Washington, Sean Blackmon, afirmó en declaraciones a RT este martes que considera que el culpable de desatar la violencia en las protestas es, precisamente, la Policía estadounidense.

"La Policía no está ahí para el diálogo. Y, por supuesto, llevar a los militares no va a facilitar ningún tipo de diálogo", dijo Blackmon. "La Policía ha sido orquestadora, autora y directora de la violencia que hemos visto en Washington DC y a lo ancho del país".

El activista sostuvo que a Donald Trump "le importa más la propiedad que las víctimas humanas". "Por eso dijo que 'cuando comienza el saqueo, comienzan los disparos'". Al mismo tiempo, Blackmon enfatizó que los manifestantes no disponen de los mismos recursos que los agentes de Policía, como "granadas explosivas, gases lacrimógenos, pistolas", aparte de pertrechos de protección como cascos o escudos.

"Sobre todo, los manifestantes no tienen capacidad para brutalizar y matar personas y salirse con la suya, que es exactamente lo que ha hecho la Policía en el caso de George Floyd y otros", concluyó.

La Policía disuelve a manifestantes inmigrantes contra la brutalidad policial en París

Este 2 de junio, manifestantes han salido a las calles de París para expresar su rechazo a la brutalidad policial contra la comunidad afroamericana y exigir justicia para Adama Traoré y George Floyd. Las protestas se llevan a cabo como parte de los movimientos 'Justicia para Adama' y 'Black Lives Matter'.

Para dispersar a los presentes, muchos de los cuales protagonizaron disturbios en la capital francesa, la Policía empleó gas lacrimógeno.

Adama Traoré fue arrestado en julio del 2016 mientras estaba paseando con su hermano en Beaumont-sur-Oise, una pequeña ciudad al norte de París. Horas después, murió bajo custodia policial. Las circunstancias de su fallecimiento todavía se desconocen y están bajo investigación, pero este caso se volvió emblemático para la lucha contra la brutalidad policial en Francia.

Por su parte, George Floyd falleció el pasado 25 de mayo en Mineápolis (Minesota, EE.UU.) como consecuencia de "un paro cardiopulmonar" que ocurrió mientras estaba siendo reducido por un agente de la ley (o varios) que lo inmovilizó y aplicó "compresión en el cuello" con la rodilla durante más de 8 minutos mientras estaba detenido.

Análisis: La mayoría apoya las protestas, pero hasta los Demócratas quieren militares en la calle

Una mayoría estadounidense apoya las protestas contra la brutalidad policial tras la muerte de George Floyd, pero también ven con buenos ojos que se saque al cuerpo reservista de la Guardia Nacional para contrarrestar las manifestaciones y, en último extremo, al Ejército. Esa es la conclusión que se extrae de la última encuesta realizada por la agencia de comunicación Morning Consult, que afirma que una mayoría de ciudadanos estadounidenses cree que lo peor aún está por llegar.

La encuesta, realizada entre el 31 de mayo y el 1 de junio, asegura que el 54% de los estadounidenses está a favor de las protestas, desencadenadas por la muerte del afroamericano George Floyd, después de que un policía de Mineapolis le asfixiara con la rodilla el pasado 25 de mayo en el vecindario de Powderhorn, en Minéapolis. Su muerte ha encendido la mecha de la discriminación racial y sacado a miles de personas a la calle en más de 75 ciudades del país en plena pandemia.

Las manifestaciones se están convirtiendo poco a poco en un grito contra Trump, después de que el lunes atacara verbalmente a los protestantes, amenazase con utilizar el Ejército contra ellos y ordenase dispersar una protesta en el parque Lafayette, frente a la Casa Blanca, para aparecer, biblia en mano, ante una emblemática iglesia baptista en una demostración de fuerza. En ese sentido, el apoyo de una mayoría de ciudadanos a las protestas pone en riesgo la reelección de Trump, que sale perdiendo contra el candidato demócrata Joe Biden en prácticamente todas las encuestas que se han publicado en el último año.

Preguntados por la posible evolución de este levantamiento, los estadounidenses lo tienen claro: el apoyo a las protestas también se trasluce en pesimismo sobre el futuro de su país. Un 54% de los ciudadanos encuestados asegura que lo peor de las manifestaciones aún está por llegar.

¿Ejército en las calles?

Otro de los aspectos más polémicos de los últimos días, también reflejado en la encuesta de Morning Consult, ha sido la voluntad de Donald Trump de sacar el Ejército a las calles de Estados Unidos para reprimir las protestas, pese a la dudosa legalidad y a la reticencia de los líderes de cada estado. “He recomendado a cada gobernador que reciba la Guardia Nacional en un número considerable”, aseguraba Trump hace unos días. “Si una ciudad o un estado se niega a tomar acciones que son necesarias para defender la vida y la propiedad de sus residentes, mandaré al Ejército de Estados Unidos y rápidamente resolveré el problema”.

De momento, la cuestión reside en los 50 estados del país. Trump no puede desplegar las Fuerzas Armadas salvo caso de insurrección, secesión o una obstrucción contra la autoridad de EEUU, algo que es muy improbable que ocurra. En su lugar, los estados pueden pedir ayuda a sus guardias nacionales. Hasta la fecha, 21 lo han hecho. Y cuentan con el apoyo popular: seis de cada diez demócratas están a favor de echar mano de la Guardia Nacional para calmar las protestas mientras que en el bando Republicano esa cifra asciende al 93%.

En cuanto al Ejército, una mayoría de estadounidenses están dispuestos a recurrir a él para ayudar a la policía a controlar las protestas. El 77% de los Republicanos y el 48% se muestran a favor de hacerlo. Tan solo un 43% del partido liderado por Joe Biden se opondría a ver soldados en las calles.

Washington, el campo de batalla de Trump

De momento, el candidato Demócrata para las elecciones presidenciales de noviembre se ha mostrado muy crítico con el uso partidista del Ejército por parte de su rival. A la amenaza de Trump de desplegar el Ejército frente a lo que considera "actos de terrorismo doméstico", Biden ha querido posicionarse también junto a los manifestantes. En un mensaje en Twitter, el veterano político criticó que el presidente "esté usando al Ejército estadounidense contra el pueblo estadounidense" y apeló a la unidad del país para derrotarlo.

Estas cifras explicarían por qué Trump se ha mostrado tan insistente, incluso pese a la negativa o a la reticencia de algunos de sus oficiales, a sacar al Ejército a las calles de Washington, ciudad que no pertenece a ningún estado y que por su estatus especial permite al presidente recurrir a tropas. El presidente de EEUU anunció el pasado lunes la movilización de "miles de soldados fuertemente armados" y de agentes de policía en la capital del país, después de calificar las protestas como actos de "terrorismo doméstico".

Sobre este asunto, varios funcionarios del Pentágono han reconocido al Daily Beast que fue la Casa Blanca y no el Departamento de Defensa, que normalmente se encarga de estas movilizaciones, quien pidió sacar al Ejército a las calles de la capital. Un ejemplo de esta superposición de autoridad serían los helicópteros militares que están sobrevolando la capital estadounidense, que forman parte de una petición más amplia del equipo de Trump para militarizar la ciudad.

La encuesta de Morning Consult no se acaba ahí. El 55% de los estadounidenses cree que la violencia de la policía contra los ciudadanos es un problema más grave que la violencia de los ciudadanos contra las autoridades. Además, el 61% está de acuerdo en que “muchas personas blancas no reconocen las verdaderas ventajas que tienen”, una cifra 12 puntos superior a la misma encuesta en 2019. El 51%, por su parte, asegura que “mucha gente no se toma el racismo lo suficientemente en serio hoy en día”, una subida del 25% respecto al año anterior.