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Se proyecta que la moneda digital soberana china, que se puede ofrecer al público el próximo año, reemplace el papel moneda. Los analistas dicen que incluso puede cambiar el equilibrio global del poder económico.

El Banco Popular de China la semana pasada reveló planes para tener su moneda digital soberana lista a tiempo para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022. Ya se están realizando pruebas limitadas en cuatro ciudades de todo el país.

«Mirando hacia atrás años después, los dos eventos históricos definitorios de 2020 serían la pandemia de coronavirus, y la otra sería la moneda digital [de China]», dijo un investigador principal del Centro de Investigación de Finanzas Digitales de la Universidad de Pekín, Xu Yuan, al sur de China. Morning Post.

Al iniciar estudios en su propia unidad digital desde 2014, Beijing ha tomado medidas enérgicas contra el uso de todas las criptomonedas, como bitcoin. El comercio de criptomonedas se ha detenido en unos 100 intercambios en el país desde 2017, en cumplimiento de la regulación sobre fraude y lavado de dinero. «Ven una oportunidad de ser un líder mundial aquí», dijo Bloomberg, Andrew Polk, cofundador y jefe de investigación económica de Trivium China (un consultor con sede en Beijing).

Los expertos dicen que los planes de China han generado preocupaciones sobre una nueva amenaza al dominio financiero de Estados Unidos. Según Aditi Kumar y Eric Rosenbach de la Harvard Kennedy School, la versión digital del renminbi chino eventualmente podría permitir a Irán y otros países evadir más fácilmente las sanciones de los Estados Unidos o mover dinero sin que Washington lo descubra. Explicaron en un artículo para Asuntos Exteriores que algún día podría ser posible transferir la moneda digital a través de las fronteras sin pasar por sistemas de pago internacionales basados ​​en dólares.

El exsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, Henry Paulson, ha argumentado que la amenaza al estatus del dólar como la moneda preferida del mundo «no es una preocupación seria». Afirmó que incluso si un yuan digital demuestra ser altamente móvil en todo el mundo, el dólar estadounidense es ampliamente confiable, y el petróleo y otros productos clave aún tienen un precio.

Sin embargo, según el CEO de Sino Global Capital, Matthew Graham, el yuan digital podría alentar a otros países y personas en el extranjero a unirse a la tecnología y la moneda de China.

«Es muy posible que otros países adopten el marco de China, y luego una ventaja de primer jugador se convierta en un fuerte efecto de red», dijo a Bloomberg, y agregó: «Este es el mejor escenario para China».

El yuan digital estará vinculado al número de teléfono inteligente del titular, y las transacciones se realizarán a través de una aplicación. Los usuarios podrán transferir dinero entre cuentas tocando teléfonos, como si tuvieran un cambio físico de efectivo. La moneda será de curso legal, por lo que podría cambiarse sin necesidad de un banco como intermediario.

La actividad industrial china supera las expectativas tras la pandemia

La industria china se recupera más rápido de lo esperado. Según los datos de los analistas, China es la primera economía importante del mundo cuya actividad de producción comenzó a crecer después de la recesión causada por la pandemia.

Según los datos publicados por la Oficina Estatal de Estadística de China, el Índice de Gestores de Compras (índice PMI) se ubicaba en 50,7 en mayo, lo que significa un aumento de la actividad de producción. Anteriormente, varios analistas habína pronosticado que los valores del índice de mayo estarían por debajo de 50.

Una recuperación adelantada en un mundo globalizado

Por un lado, las estadísticas indican que la economía se estabiliza gradualmente después de que el PMI de China cayera a un récord de 35,7 en febrero. En marzo era de 52. Sin embargo, en ese momento, la Oficina Estatal de Estadísticas de China instó a no ser demasiado optimista y advirtió que el crecimiento del índice puede deberse al efecto de una base baja en febrero. De todos modos, los datos positivos sobre la actividad de producción en abril (50,8) y mayo pueden indicar que la producción industrial de China está creciendo constantemente por tercer mes consecutivo.

Por otro lado, el componente del índice para los nuevos pedidos de exportación se mantuvo muy bajo, en 35,3. Esto significa que la producción en China está creciendo actualmente más rápido que la demanda externa. De hecho, la caída de la producción en febrero, según IHS Markit, se debió principalmente a una fuerte disminución de la demanda extranjera. La epidemia de coronavirus se ha propagado rápidamente por todo el mundo y las correspondientes restricciones impuestas por la mayoría de los países y aún vigentes impiden en diversos grados la recuperación económica y empresarial. Los valores del PMI por debajo de 50 en mayo en otras grandes economías del mundo significan una menor actividad de producción.

En este contexto, China realmente se destaca como el primer país en dar la vuelta a la situación al abrir instalaciones de producción y devolver la vida económica y social a la normalidad, indicó a Sputnik Xu Xuemei, experta del Centro para la Economía Mundial y el Desarrollo del Instituto Chino de Asuntos Internacionales.

"El ritmo de la recuperación económica de China es el más rápido del mundo. Según el PMI de mayo, los otros países no cruzaron el umbral de los 50", subrayó al señalar que en EEUU el índice es 43,1, en la zona euro es 39,4, en Japón es 38,4, en Corea del Sur es 41,3.

Según la experta, el impacto de la epidemia en las economías de otros países está lejos de haber terminado, a diferencia de China.

"El regreso del PMI a la zona de crecimiento en China sugiere que el efecto de la reanudación de la producción y el regreso al trabajo en China es mucho más fuerte que en otros países, y la producción local todavía se está recuperando", declaró.

Apuesta al mercado interno

Mientras que China mantiene ahora una tasa de crecimiento de la actividad productiva sin precedentes, sus socios extranjeros tardan en recuperarse y los mercados para los productos chinos se reducen. Mientras tanto, China está altamente involucrada en la cadena de suministro mundial, que significa que tiene la gran proporción de bienes intermedios en su estructura de producción.

Por ejemplo, en la India, los fabricantes de productos electrónicos dependen en un 60% de los bienes intermedios chinos. En la producción de maquinaria y equipo, esta dependencia es del 47%.

No obstante, la experta asegura que un aumento rápido de la actividad productiva en China no provocaría un exceso de existencias.

Según ella, aunque anteriormente China había luchado con la crisis mediante el aumento de las exportaciones, esta vez las autoridades apuestan por el mercado interno que debería sacar al país de la recesión.

"Tenemos muchos consumidores, y el mercado interno tiene un enorme potencial. Creo que la estimulación activa de la demanda interna ayudará a cubrir los efectos negativos de una reducción de la demanda externa", manifestó, al detallar que el mercado interno apoyará a compañías chinas en tiempos difíciles.

Las empresas también deben adaptarse a las nuevas condiciones, prestando más atención a la investigación de las necesidades del mercado interno, declaró Xu Xuemei.

La experta duda que exista un problema de exceso de existencias porque las empresas chinas ya han estudiado las necesidades y tendencias de los mercados extranjeros durante la pandemia y no van a aumentar irreflexivamente la producción.

Al mismo tiempo, la experta cree que la demanda externa se recuperará gradualmente porque varios países ya han empezado a levantar las restricciones .

"Comenzaron a levantar gradualmente las restricciones y a reanudar la actividad comercial en el extranjero. La demanda externa se recuperará gradualmente y las cadenas de suministro mundiales funcionarán con normalidad", afirmó.

El Banco Mundial estimó que las exportaciones mundiales disminuyeron en un 11,9% en marzo de 2020 en comparación con el mismo período del año anterior. El FMI, a su vez, espera que la economía mundial disminuya para el año 2020.

Las autoridades de China, por su parte, no establecieron objetivos de crecimiento del PIB este año. Pekín decidió centrarse en la calidad del crecimiento y en la mejora del nivel de vida de las personas.

Las principales tareas para el resto del año son mantener el desempleo al mínimo, crear nuevos trabajos y finalmente deshacerse de la pobreza. Estos objetivos son la base de la política económica. En particular, se hace hincapié en el mercado interno y en el apoyo al poder adquisitivo de la población. Aunque varios expertos occidentales señalan que las medidas de estímulo económico de China son muy modestas, los mercados bursátiles chinos crecen en medio del optimismo sobre las perspectivas de recuperación y las medidas adoptadas por las autoridades para reactivar la economía.