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Todas las plataformas de ultraizquierda se han unido para congregar a sus radicales en lo que denominan ya como «paseos antifascistas». Las zonas elegidas por los cachorros comunistas son todas las que demuestran que la movilización crítica con el Gobierno liderado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias por la gestión del coronavirus no es de «ricos» y «pijos», sino que se extiende por toda España y engloba a todos los niveles de renta.

«En Alcorcón, Vallekas, Coslada, Quintana, Carabanchel, Móstoles, Usera, Vicálvaro, Moratalaz… únete a los paseos antifascistas» señala Izquierda Castellana. Hasta «enterrar en el mar» a los críticos con el Gobierno, concluye la plataforma antisistema.

Toque de corneta en las clásicas agrupaciones radicales de ultraizquierda que han respaldado siempre los mismos movimientos que Podemos. En las mismas que han llegado a contar en innumerables ocasiones con el apoyo del partido de Pablo Iglesias, como ha ocurrido con la ‘Coordinadora 25-S’.

Izquierda Castellana, Distrito 14 Moratalaz, Alkorkón Combativo, Coordinadora 25-S, Koslada Antifa, Jauría Antifascista 032 – Vicálvaro, y un largo listado de plataformas antisistema se han sumado a reclamar la concentración masiva de sus radicales en las calles para frenar las protestas de las movilizaciones críticas con el Gobierno y la gestión del coronavirus.

Izquierda Castellana, a través de sus redes ha llamado «en Alcorcón, Vallekas, Coslada, Quintana, Carabanchel, Móstoles, Usera, Vicálvaro, Moratalaz…» a unirse «a los paseos antifascistas, contra la ley mordaza, en defensa de la sanidad pública, esta crisis no la pagamos». Esta formación radical incluye un lema: «A pasear, a pasear, hasta enterrarlos en el mar. ¡No pasarán!».

Por su parte, Distrito 14 Moratalaz llamaba ayer mismo a «volver a llenar la plaza, exigiendo, de nuevo, una sanidad totalmente pública y el fin de la impunidad fascista. No dejemos que empañen nuestras protestas».

La plataforma incluía una cita expresa: «Nos vemos hoy, a las 20:30, recordad llevar mascarillas y mantener la distancia de seguridad en la medida de lo posible. Menos cacerolas. Más sanidad».

Jauría Antifascista 032 – Vicálvaro va a más e incluye directamente en sus mensajes una llamada para organizarse: «Organízate con nosotrxs  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla ».

Alkorkón Combativo, por su parte, insta a sus «jóvenes rebeldes» a defender «sus barrios»: «No es nuevo que pretendan criminalizar con un burdo montaje a la juventud combativa de Moratalaz, siempre comprometida y luchadora por causas justas. ¡Los barrios los defiende la juventud rebelde!».

Coordinadora 25-S, la plataforma organizadora de los «rodea el Congreso» por su parte, ha redistribuido los mensajes de Distrito 14 Moratalaz en muestra de su respaldo.

Hay que recordar que la defensa de Podemos por parte de estas plataformas de ultraizquierda es habitual. Y el compromiso de Pablo Iglesias con algunas de ellas, igualmente. El secretario general de Podemos, de hecho, mostró su apoyo a las manifestaciones convocadas por la Coordinadora 25-S en los «rodea el Congreso» celebrados durante la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno.

«Es saludable que los ciudadanos ejerzan los derechos civiles. En todo caso saludaré, porque el protagonismo lo tiene la gente y nuestro trabajo está dentro», afirmó en aquel momento Pablo Iglesias.

La Coordinadora 25-S promovió ya las protestas que en 2012 llamaron a rodear el Congreso de los Diputados para reclamar la apertura de un proceso constituyente.

Marlaska no envió policía a Moratalaz pese a la convocatoria ultraizquierdista alentada por Podemos

El Ministerio de Interior no envío ni un solo policía a la cacerolada contra el Gobierno que este miércoles se celebró en Moratalaz (Madrid) pese a que existía la convocatoria de un grupo ultraizquierdista afín a Podemos para reventar la protesta. Un joven taxista y su pareja fueron agredidos sin que un solo agente policial estuviera allí para protegerles.

La protesta contra el Ejecutivo lleva varios días celebrándose en ese distrito madrileño sin un solo incidente. Sin embargo, Distrito 14 decidió que estos manifestantes no tenían derecho a mostrar su opinión política y pasaron a la acción. En el cartel de la contramanifestación lo dejan claro: «Menos cacerolas. Miércoles 20 de mayo. Av. Moratalaz a las 20:30″, indicaban junto a la imagen de un hombre con la bandera de España en el punto de mira.

Fuentes presentes este miércoles en la avenida de Moratalaz aseguran a OKDIARIO que en el momento de la reyerta «no había ni un sólo policía». Los antifascistas, con una intención de provocar, atravesaron la manifestación constitucionalista lanzando insultos a las personas que se concentraban con banderas de España. «¡Puta fascista!», gritaron a Mamen, la mujer del taxista agredido.

Inicialmente, ninguno de los manifestantes quiso contestar a las provocaciones e insultos. «La mayoría de los manifestantes eran personas de edad avanzada», apuntan fuentes presenciales. Pero, como era de esperar, en algún momento saltaría la chispa. Mamen, de 40 años y  peluquera, se manifestaba con su pareja taxista, Alberto. Ambos son autónomos y llevan dos meses sin poder trabajar y sin cobrar ninguna prestación. A Mamen la insultaron y trataron de amedrentarla físicamente. Alberto reaccionó rápido y lo impidió. De repente una avalancha de antisistemas se enfrentaron a él en una acción coordinada de «todos contra uno».

«Allí no había policía, ningún furgón», cuenta este taxista a OKDIARO. En las imágenes de la reyerta colgadas en Internet se puede observar cómo efectivamente no había presencia policial. «Tardaron en venir mucho tiempo», asegura Alberto. “Estoy seguro que fueron órdenes de arriba”, apunta.

Mamen añade que «el día anterior hubo un gran despliegue policial». Sin embargo, coincidiendo con las palabras del vicepresidente Pablo Iglesias animando a montar escraches en los domicilios de Isabel Díaz Ayuso y de Santiago Abascal, entre otros, «dejó de venir la Policía».

Antecedentes

El colectivo ultraizquierdista de Distrito 14 acumula altercados. Su antecedente más conocido fue su campaña titulada «La caza del pijo» en la que apalearon a una militante de Ciudadanos que disfrutaba de las fiestas de Moratalaz en la caseta del partido naranja en julio de 2016.

Todo ello desató un tsunami político. Los grupos municipales de la oposición, en ese entonces Partido Popular y Ciudadanos, pidieron aprobar una moción de condena a esa agresión. Sin embargo, el partido que gobernaba, la coalición en la participaba Podemos y estaba liderada por Manuela Carmena apostó por apoyar a este grupo violento. Les permitió hacer una rueda de prensa en la Junta Municipal del distrito para argumentar el porqué de la iniciativa de «La Caza del Pijo» y de camisetas con lemas como «Odia a Cristina Cifuentes».

Así lo ha recordado el actual alcalde José Luis Martínez-Almeida que ha responsabilizado a Distrito 14 de los altercados de Moratalaz. Este grupo penetró entre los manifestantes con banderas de España y el joven taxista acabó en el hospital tras el apaleamiento.

«Este tipo de comportamientos no tiene cabida en la ciudad de Madrid. Son violentos que durante la legislatura pasada hicieron La Caza al Pijo. Reivindicaron estos hechos, se intentó una condena, y es el discurso del odio el que caracteriza a ‘Distrito 14′», ha expresado el regidor en rueda de prensa.

El Gobierno encarga al CNI rastrear las convocatorias de caceroladas frente a las casas de ministros

El Gobierno se ha tomado muy a pecho la protección de las viviendas de sus altos cargos durante las caceroladas ciudadanas de protesta. Hasta tal punto que en el operativo diseñado por el Ministerio del Interior juega un papel fundamental la información aportada por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que evalúa a diario la evolución de dichas caceroladas para determinar si es necesario reforzar los dispositivos policiales en las viviendas de los ministros, como ya ocurre en el chalet del vicepresidente Pablo Iglesias.

Efectivos y vehículos de la Guardia Civil protegiendo el perímetro, la escolta personal de Policía Nacional blindando el interior y el CNI aportando información de inteligencia para prever la evolución de las protestas frente a la casa de Iglesias en Galapagar (Madrid). Así ha definido Interior el operativo de seguridad que protege en su domicilio al vicepresidente Pablo Iglesias y a la ministra de Igualdad, Irene Montero. Pero no son los únicos miembros del Consejo de Ministros que están bajo estrecha observación estos días.

Fuentes de Interior revelan a OKDIARIO que el Gobierno ha encargado a un equipo operativo del CNI una completa «vigilancia» ante el aumento de protestas y caceroladas en las proximidades de las viviendas de altos cargos del Ejecutivo. De todos, pero principalmente Iglesias, Montero y el ministro de Fomento, José Luis Ábalos.

Rastrear el origen de las protestas

El plan de seguridad involucra al CNI en cuestiones puramente de inteligencia y prevención de riesgo: su misión es anticiparse a convocatorias, detectar su origen y ‘objetivos’, identificar a cabecillas de las protestas y calibrarlas para poder diseñar un operativo acorde con el nivel de la ‘amenaza’. Una labor que se desarrolla principalmente en internet y en redes sociales. Las fuentes consultadas ni confirman ni desmienten si existe algún operativo ‘físico’ en el lugar.

Esta es una labor un tanto sorprendente si se tiene en cuenta que, en los cinco días de protestas frente a la vivienda de Iglesias, no se ha producido incidente alguno más allá de una subida de los decibelios por el ruido provocado por los golpes contra el menaje de cocina que portan los manifestantes.

Análisis: De cayetanos y borjamaris a manolos y marilolis: la izquierda pierde la calle

 

Juan Soto Ivars

Si las manifestaciones contra el Gobierno se hubieran mantenido en su cayetana apariencia de los primeros compases, el regalo para la izquierda hubiera valido su peso en oro. Yo mismo participé de la mofa. Parecía que sí, que eran los borjamaris quienes marchaban solos a las barricadas, o sea, con Taburete y Hombres G cantando el 'Bella Ciao'.

Sí, lo parecía: señoras y doncellas se aventuraban más allá de los ajardinados límites del club Puerta de Hierro, “el cazo, ¿dónde lo guarda esta mujer?”. Y ese inolvidable patricio en el asiento trasero del descapotable diciéndole al chófer: “Ambrosio, a la manifa”. Desde el móvil, se hacía difícil distinguir la realidad de la invención.

Se podía fantasear, pero era evidente que la protesta no se mantendría pija y patriótica más allá de las primeras horas. Los espejos del callejón del gato son traicioneros. Primero resultó que no era un palo de golf lo que golpeaba la señal de tráfico sino una escoba, y se dio este momento tan quijotesco en el que se desbarataba la industria de los encantadores. No habían visto los ojos el artículo de lujo aporreando la señal sino los prejuicios, pero sorprendentemente hay quienes todavía se niegan a envainársela.

Pese a que pronto fue evidente que la protesta brotaba lo mismo en barrios pijos que en barrios humildes, pese a que las caceroladas se multiplicaban con estruendo en Aluche, Carabanchel, Vallecas o Tetuán, pese a que Javier Negre hacía presumir a los manifestantes ante la cámara de sus currículos precarios, “yo soy un parado”, “yo soy una cajera”, la izquierda cultural sigue todavía con el raca-raca de las manifestaciones borjamaris.

A la derecha nunca le ha costado esfuerzo levantarle el trofeo del apoyo de las clases populares a sus adversarios, y el nacionalpopulismo está demostrando ser todavía más hábil que el PP en su extracción de votantes de entre los más desfavorecidos de España. Pero es normal, si lo pensamos un poco, que muchos pobres se pongan contra la izquierda, puesto que la izquierda se ha pasado los últimos 15 años contra los pobres.

Han machacado al pobre con que la música que le gusta es ordinaria, que sus películas de acción y sus pachangas de fútbol son brutalizantes, que sus modales callejeros son intolerables y que separan las piernas demasiado cuando vuelven en el metro reventados del trabajo. Mientras idolatraban a un pobre irreal, le repetían al verdadero que sus pequeños lujos son un atentado contra el planeta, que su vocabulario y su léxico agreden el gusto de los ángeles, que ellos son unos pollaviejas y ellas unas alienadas, etc.

En esta tradición de pintar al trabajador como no es sino como debería ser, ahora parece que los ideólogos están incluso dispuestos a sostener que el pobre es rico con tal de no moverse de la primera impresión de esta protesta. Por más claros que sean los indicios de que este conflicto no es de clase sino de banderas y aspiraciones, la caricatura sigue dibujándose. Hasta donde alcanza la vista, no veo más que avestruces con la cabeza metida en un hoyo del suelo.

Ya he señalado aquí que las semejanzas entre el movimiento contra el Gobierno y el 'procés' catalán son enormes. Debajo de una bandera, puede marchar la vaca junto al que la ordeña sin que a nadie se le pongan los pelos de punta. Lo que se cuece en España es un 'procés' destinado no a la independencia de una república imaginaria sino al restablecimiento imaginario de una democracia contra una dictadura que no existe. De la misma forma que el 'procés' catalán arrancó con los estragos de la crisis económica, el 'procés' español se está anticipando a la debacle que se aproxima a la velocidad de un camión desbocado.

En fin: estamos a viernes, y el Ministerio de Interior ya ha deslizado que se valdrá de la ley mordaza para perseguir a los instigadores de la protesta. La misma ley mordaza que iban a derogar, y con la que han cosechado más de medio millón de avisos de multa. Me parece una idea tan fabulosa como apagar un incendio poniendo delante el culo y soltando ventosidades.

Entretanto, ya se han visto las primeras hostias en la calle entre manifestantes azules y rojos. Para mí, es la constatación de que la izquierda ha perdido definitivamente el control de la situación. La rabia con que unos vecinos de Aluche gritan fascistas a otros vecinos de Aluche es un síntoma claro de desesperación. Es un buen momento para recordar a los opinadores certificados de la izquierda verdadera que, en España, ese azul que llaman fascista es con frecuencia la tintura del mono de trabajo de un albañil.

Fuente: El Confidencial, OKDiario

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