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La unidad de la Guardia Civil especializada en riesgos biológicos advirtió ya en enero de que era necesario comenzar a tomar medidas de prevención frente al coronavirus. Así consta en un informe que elevaron tras conocer el avance de la pandemia en China.

Cada vez salen a la luz más voces de alarma que recibió el Gobierno sobre lo que se avecinaba con el coronavirus. La última, que ha podido constatar OKDIARIO, partió de una unidad de la Guardia Civil especializada en actuaciones frente a riesgos de carácter biológico. Concretamente de las Unidades de Defensa NRBQ (siglas de Nuclear, Radiológico, Biológico y Químico, sus cuatro frentes de acción).

Esta unidad puso de manifiesto en enero las dificultades que podrían provocarse a raíz del brote de coronavirus. Lo hizo tras analizar la información técnica que procedía de China y tras comprobar el alcance de las drásticas medidas que se estaban tomando en el país asiático.

En un informe que ha conocido este periódico, técnicos de la unidad ponen en conocimiento del Estado Mayor de la Guardia Civil la necesidad imperiosa de tomar decisiones inmediatas para poder elaborar un protocolo de actuación frente al virus. Una ‘hoja de ruta’ para que los agentes de todo el cuerpo pudiesen estar bien pertrechados de material y de conocimientos frente a la amenaza que, según valoraban, podría acabar afectando a España. Como así ocurrió.

Ese informe hacía especial hincapié en lo referente a zonas aduaneras, áreas de contacto directo con viajeros procedentes de otros países. En aquel momento el Estado Mayor no consideró oportuno tomar medidas especiales de protección. En aquellos días se confirmaba la primera muerte en Wuhan (China).

La decisión de comenzar a tomar medidas no se tomó hasta el mes de febrero. Fue entonces cuando se elaboraron los protocolos de protección para los agentes de la Guardia Civil. Además, su aplicación no tuvo efectividad hasta la proclamación del estado de alarma, cuando se comenzó a repartir el material necesario para ello.

Las Unidades NRBQ de la Guardia Civil están «orientadas a la primera actuación ante una situación de emergencia» como la que vive actualmente España. Son capaces de «adoptar las primeras medidas preventivas y de reacción». La Guardia Civil también cuenta con UPI’s, Unidades de Primera Intervención, diseñadas para actuar de forma inmediata y evaluar el riesgo que supone una emergencia en la que medie una amenaza biológica o de otro tipo especial.

La Cámara de Cooperación Hispano China ofreció 4 vendedores de test avalados pero Sánchez eligió al timador

El Gobierno de Pedro Sánchez ha sido timado con una partida de test defectuosos contra el coronavirus. Un fraude que empresas privadas cazaron y esquivaron pero el Gobierno no supo eludir. Pero, además, el error fue obstinado: la Cámara para la Cooperación Hispano China ofreció cuatro vendedores registrados por el Gobierno chino y avalados por ese organismo que eran capaces de realizar envíos de tests a España. Pero Sánchez optó por el timo asegurando en público que estaban “homologados”.

La Camara de Cooperación Hispano China “se registró oficialmente en España en 2015. El propósito de la Cámara de Comercio es servir a los miembros, salvaguardar los derechos e intereses legítimos de sus miembros, esforzarse por desarrollar puentes y vínculos, y promover el desarrollo de la cooperación en educación, cultura, comercio, inversión etc. […]”, tal y como señala la carta de presentación de esta Cámara en su propia web.

Cuenta con sede en Madrid, y cuatro sucursales más en España. Y ofreció hasta cuatro vendedores al Gobierno español para poder realizar una compra segura de material sanitario: en este caso concreto, de test de detección del coronavirus.

El organismo ofreció hasta cuatro vías de compra seguras. Sin sorpresas.

De hecho, el timo al Gobierno de Sánchez reviste características llamativas. Porque la empresa privada solicitó toda la información de forma preventiva al mismo vendedor y, tras ver que no se trataba de una compra fiable, canceló la operación, encontró otro operador y ya dispone del pedido. Se trata de una historia increíble para cualquier gobierno serio, pero que ha sucedido y ha retrasado aún más la llegada de los necesarios y muy escasos test.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, reconoció ya este viernes la enorme metedura de pata y señaló que España va a devolver 640.000 test de diagnóstico rápido adquiridos a una empresa china sin licencia, precisamente, por no contar con los estándares de calidad y fiabilidad exigidos.

Es decir, que tras recibirse 58.000 de estos test de detección del coronavirus sin suficiente fiabilidad, el Ejecutivo ha optado por desprenderse de todos ellos. Con el retraso y pérdida de dinero consecuente.
 Así lo confirmó el titular de Sanidad en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que explicó que España está realizando varias operaciones en China que están abiertas y que permitirán adquirir hasta cinco millones de test. Es de esperar que con más éxito que la de los defectuosos.

De la polémica operación, los primeros 8.000 test que llegaron a España no pasaron los filtros de calidad que tiene el Sistema Nacional de Salud, a pesar de que el producto tenía todas las garantías y el certificado necesario para operar en la UE, según la versión de Moncloa.

Pero lo cierto es que esas comprobaciones se hicieron más tarde de lo que las realizan los operadores privados acostumbrados a comprar productos sanitarios en el mercado chino.

Un operador privado contactado por OKDIARIO, que ha preferido mantener su anonimato, ha señalado, de hecho, que las compras en ese mercado es conveniente que se realicen «con conocimiento de cómo funciona». «Siempre piden el dinero por adelantado, en especial a los compradores públicos por lo tarde que pagan, y el Gobierno español no ha querido adelantar el dinero durante mucho tiempo. Por ese motivo, de hecho, se han perdido varias compras”, aclara.

El operador añade que ha habido prisas finales y, en esa situación, y sin conocimientos del terreno que se pisa «se ha caído en un fabricante que habíamos rechazado varios de nosotros, porque con un análisis preventivo, era bastante fácil ver que daba menos garantías que otros proveedores”. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sin embargo, había presumido el sábado pasado en una comparecencia en Moncloa de haber adquirido estos tests, que ya dio como «fiables y homologados», sin serlo.

La Embajada China en España informó este jueves de que la empresa vendedora carece de licencia. Moncloa quiso enmendar el fiasco afirmando que los test habían sido adquiridos por medio de un proveedor nacional, cuyo nombre se ha negado a revelar este viernes el ministro Illa. El titular de Sanidad se ha limitado a decir que es un proveedor «habitual» con el que trabaja el Gobierno y que tenía todas las garantías.

Las revelaciones de OKDiario: El Consejo de Médicos de España estalla: “Ni un día más sin test ni médicos en la toma de decisiones”

El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España no aguanta más. Acaba de emitir un documento en el que denuncia que la situación de desprotección actual del personal sanitario no puede continuar «ni un día más». «Ni un test de menos. Ni un día más sin que los profesionales estén en la toma de decisiones», añade.

Cuando son ya 12.298 los sanitarios contagiados por el coronavirus, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España (CGCOM) acaba de emitir un durísimo comunicado en el que clama por una solución urgente al despropósito y desprotección que atraviesan los médicos y al sinsentido de algunas de las decisiones oficiales adoptadas.

Con el título «Ni un día más, ni un test de menos», el Consejo de Médicos de toda España afirma que «en estos momentos difíciles, posiblemente los más difíciles de la historia vital de la gran mayoría de los españoles, es necesario seguir manteniendo un mensaje de confianza, de serenidad y de prudencia».

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«Los profesionales de la salud están en primera línea sin los EPIs adecuados», denuncian los médicos

«Ni un día más sin los recursos diagnósticos y terapéuticos necesarios. La necesidad creciente de capacidad en cuidados intensivos no está afectando a todos las Comunidades Autónomas (CCAA) con igual intensidad. Deben establecerse con urgencia planes de cooperación a nivel nacional sin que esto suponga merma de la asistencia en ningún territorio. Es obligado ayudar a quien más lo necesita. Es obligado no dejar atrás a ningún recurso sanitario público o privado tanto en la producción diagnostica y/o terapéutica», subraya el comunicado.

El texto señala, igualmente: «Ni un test de menos. Insistimos en la importancia de realizar todos los test de diagnóstico de coronavirus que sean necesarios. Saber cuántos casos reales hay y dónde están es esencial para el abordaje de esta pandemia». Porque «la principal ventaja del diagnóstico basado en la PCR es que permite tomar las decisiones adecuadas: Aislamiento para los pacientes (hospitalario, en domicilio o en otros centros); Alta (a domicilio o a otros centros de apoyo) y ordenar las cuarentenas para los contactos. Asimismo, permite un manejo correcto del personal sanitario y su reincorporación. La epidemia no se frenará si no la frenamos nosotros, evitando nuevos contagio».

«Saber cuántos casos reales hay y dónde están es esencial para el abordaje de esta pandemia», dicen los médicos

El comunicado de los médicos entre de lleno en otro asunto: el de las decisiones oficiales que se están adoptando. Y en ese aspecto señala: «Ni un día más sin que los profesionales estén en la toma de decisiones. Ha llegado el momento de que en la toma de medidas sanitarias urgentes que la situación demanda se cuente con los más capacitados y competentes. Es hora de que la voz de los que día a día están dando ‘soluciones a pie de obra’, juntos, trabajando codo a codo, entorno público y privado, como una sola sanidad de todos, con una sola vocación de dedicación y compromiso por no dejar a nadie atrás y clamando el máximo apoyo para combatir está dura realidad pasen a coliderar la toma de decisiones».

Por ello «demandamos ‘un gabinete de crisis’ donde las decisiones clínicas (competenciales y organizativas), de todos los sectores sanitarios implicados, que están liderando la asistencia en situaciones límite, tomen el protagonismo que la situación demanda, independientemente de las necesarias consideraciones epidemiológicas e investigadoras. Hoy más que nunca todos juntos somos la solución».

Los sabían… El Gobierno pidió suspender un congreso evangélico en Madrid por el coronavirus 2 días antes del 8-M

El Gobierno de Pedro Sánchez emplazó el pasado 6 de marzo a los organizadores de un congreso evangélico en la Caja Mágica de Madrid a suspender este evento previsto para el 19-21 de marzo por el riesgo de contagio que ya suponía el coronavirus. Así lo hizo en una carta firmada por la directora general de Salud Pública, Pilar Aparicio Azcárraga, a la que ha tenido acceso OKDIARIO, sólo dos días antes de la manifestación ideológica del 8-M que reunió a 120.000 personas en la capital y que el Ejecutivo, vía Delegación del Gobierno, permitió.

En concreto, el Ministerio de Sanidad recomendó a la organización del Congreso Mundial de las Asambleas de Dios 2020, donde estaba prevista la asistencia de alrededor de 4.000 personas, el aplazamiento (o en su caso, la suspensión) del evento «hasta que se haya verificado por la autoridad sanitaria el control de la transmisión de la enfermedad y del riesgo asociado». El documento está fechado el 6 de marzo y lleva la firma de la directora general de Salud Pública, Pilar Aparicio Azcárraga, nombrada para este cargo por la ex ministra socialista Carmen Montón.

El oficio, titulado Recomendaciones de medidas extraordinarias en relación con la situación provocada por el nuevo coronavirus COVID-19, decía que «los eventos multitudinarios de cualquier tipo, con amplia presencia de personas procedentes de cualquiera de las zonas del mundo en que se ha constatado transmisión del virus SARS-CoV-2, se consideran evento de riesgo para la transmisión de este patógeno y suponen un riesgo para la salud de la población». Entre esas zonas se encontraban Italia y China.

 

En cambio, la manifestación del 8-M en Madrid, una cita jaleada por PSOE y Podemos que reunió a 120.000 personas en el centro de la capital, no fue considerada por el Ministerio de Sanidad como «evento de riesgo» y fue permitida por la Delegación del Gobierno sin ninguna medida de seguridad sanitaria.

Ante la misiva recibida del Ministerio de Sanidad, la Federación de Asambleas de Dios (Fade) decidió aplazar su congreso al próximo mes de noviembre por «motivos de fuerza mayor, en solidaridad con la sociedad, defendiendo el interés social general y en favor de la salud pública, además de procurar la integridad de la salud de los participantes». El 6 de marzo, fecha de la carta del Ministerio Sanidad, había en España 8 fallecidos (dos de ellos en Madrid) y 374 contagios confirmados (137 en dicha región).

 

Un informe de la UE revela que alertó en 10 ocasiones a España del peligro del coronavirus antes del 8-M

No sólo la OMS alertó al Gobierno de Pedro Sánchez de la gravedad del coronavirus y de la necesidad de adoptar medidas para contener su contagio. También el Consejo de la Unión Europea alertó a España y al resto de Estados miembros hasta en 10 ocasiones de la necesidad de prevenir la embestida del Covid-19.

El documento que hoy muestra OKDIARIO fue fechado por el Consejo de la Unión Europea el 2 de marzo. Dos días después Italia anunciaba el cierre de colegios y universidades. En el documento, remitido por la Secretaría General del Consejo al Comité de Representantes Permanentes/Consejo, se anunciaba el ‘Asunto: Preparación de la sesión del Consejo de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores del 6 de marzo de 2020. COVID-19’. De nuevo, ese otro plazo también era previo al 8-M.

El texto del documento enumera todos los trabajos, reuniones y advertencias lanzadas por la UE a los Estados miembros. Y en él se detallan todas las fechas en las que se lanzaron esas alertas por Europa. A partir de ahí, unos países decidieron hacer caso -la mayoría-. Otro no.

 

“El 30 de enero de 2020, la OMS declaró que el brote de Covid-19 constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional. Aconsejó a todos los países que se prepararan para adoptar medidas de contención, como la vigilancia activa, la detección temprana, el aislamiento y el manejo de los casos, el seguimiento de contactos y la prevención de la propagación”, señala el documento.

En la UE, el Comité de Seguridad Sanitaria, en colaboración con la Comisión, “coordina la comunicación de riesgos y crisis y las respuestas de los Estados miembros a las amenazas transfronterizas graves para la salud. Hasta el 2 de marzo de 2020, se habían convocado 10 reuniones de dicho Comité en respuesta a la Covid-19”, señala con detalle el texto del informe.

Más alertas

También en febrero y con tiempo para haber reaccionado se promovieron más alertas: “El 13 de febrero de 2020, la Presidencia croata convocó una sesión extraordinaria del Consejo EPSCO en la que los ministros de Sanidad cambiaron impresiones sobre las medidas adoptadas y debatieron los medios y las posibilidades de un planteamiento coordinado para proteger la salud pública en la UE. Los ministros reflexionaron además sobre las repercusiones de situaciones inesperadas en terceros países en la provisión de medicamentos y productos sanitarios en la UE y han convenido en que es necesario realizar un análisis exhaustivo de la situación”. España, en esas fechas, seguía sin provisionar el material preventivo necesario que ahora busca en los mercados internacionales exponiéndose a timos como el recién sufrido con los test de detección del coronavirus.

Desde el 21 de febrero de 2020, el Consejo constata ya que “se ha registrado un aumento significativo de los casos de Covid-19 en Italia, y en otros Estados miembros también ha comenzado a registrarse un aumento de los casos, lo que indica que la enfermedad se está contagiando actualmente dentro de la UE y no se limita, como antes, a casos importados”, destaca. Pero el Gobierno de Pedro Sánchez decidió durante aquellos días defender que “España no era Italia” y enviar a sus supuestos técnicos, como Fernando Simón a asegurar que “a lo sumo, tendremos algún caso aislado”.

Defensa tiene preparados buques militares medicalizados para "cuando se nos pida"

El jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), Miguel Ángel Villaroya, afirmó este domingo que los buques de la Armada que cuentan con unidades medicalizadas están "a disposición de ser desplegados donde hicieran falta" y "cuando se nos pida".

Así lo hizo en la rueda de prensa que ofreció, junto a los demás portavoces del Comité de Gestión Técnica, desde el Palacio de la Moncloa tras la reunión diaria con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que ensalzó la labor de los militares en la lucha contra la expansión del Covid-19 destacando que "siempre están para apoyar a la ciudadanía.

El general Villarroya apuntó que el buque LHD Juan Carlos I -el de mayor envergadura de la flota española-, así como los cuatro buques de asalto anfibios (BAA) de la Armada y los hospitales de campaña militares (tipo ROLE 2), están "en disposición de ser desplegados allí donde hiciera falta", "pero cuando se nos pida".

Así, el general insistió en que "siempre actuamos a petición de los responsables de atención sanitaria en las comunidades autónomas, estamos haciendo apoyo a instalaciones a números hospitales, y continuar haciendo allí donde se nos requiera".

El jemad recordó el lema del EMAD, "el valor de lo conjunto", que en el ambiente militar alude a la acción "coordinada" de todos los ejércitos pero que en la coyuntura actual, dijo, es la acción de "todos los españoles para derrotar el Covid-19".

El general detalló parte del operativo militar puesto en marcha este domingo y que desarrollan 6.223 efectivos, entre los que está también el personal de Sanidad Militar incorporado a la lucha contra esta epidemia.

Dividió la actuación de las Fuerzas Armadas en tres capítulos. Por un lado, desinfección de numerosas críticas y de servicios esenciales, entre ellas el aeropuerto de Vitoria, las estaciones de ferrocarril de Málaga, Granada y Córdoba, dos hospitales, 12 centros de salud y 153 residencias de mayores.

En segundo lugar, el apoyo en el traslado de personas fallecidas al Palacio de Hielo de Madrid desde diversos hospitales, que ayer les llevó a participar en el traslado de 84 fallecidos, así como en el traslado de pacientes moderados entre los hospitales de Madrid, que ayer fueron 40. También participan en el transporte de pruebas biológicas entre el ministerio de Sanidad y el laboratorio del Instituto de Microbiología Carlos III.

HOSPITAL DE CAMPAÑA EN EL GREGORIO MARAÑÓN

Como tercer eje de la actuación militar, el general subrayó el apoyo a la instalación que de un hospital de campaña en el Gregorio Marañón y al mantenimiento de los instalados en Ifema y en la Fira del Barcelona. También el montaje de un complejo hospitalario de aislamiento preventivo en Melilla.

Junta a todo ello, expresó el apoyo habitual a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la seguridad de las centrales nucleares, así como al suministro de agua potable en Córdoba y la aportación de material clínico al hospital de Leganés y al de Getafe.

Por último, el jemad avanzó que un avión de transporte militar Airbus A-400M está en la ciudad china de Shanghái para cargar diverso material sanitario que se estima que llegará mañana a mediodía a España.

Fuentes: OKDiario, El Confidencial

Análisis: Todo lo que el Gobierno no quiso escuchar

Fernando Díaz Villanueva

Los terminales mediáticos del Gobierno, que siempre fueron unos cuantos y ahora son más porque andan las televisiones, las radios y los periódicos con la publicidad en mínimos, llevan días distribuyendo la especie de que España está llena de listos a toro pasado, de capitanes a posteriori que saben ahora lo que antes ignoraban. Es cierto. La población general, recluida en casa, en muchos casos quedándose sin empleo y enfrentada a una crisis económica de dimensiones desconocidas, sabe sobre este tema mucho más ahora que hace uno o dos meses.

Esto se debe a que lo estamos padeciendo en carne propia. No es mismo intuir que una potencia extranjera vaya a invadir el país a que lo invada de verdad. La información con la que cuenta el ciudadano de a pie es necesariamente limitada, también lo es su tiempo y su formación. Pocos son los que saben de astrofísica, epidemiología o estrategia militar. Para eso mismo tenemos al Estado, que en España es elefantiásico, da empleo a más de tres millones de personas y se come cada año la mitad de la riqueza nacional. Este detalle lo obvian los que andan pregonando como loros lo de los capitanes a posteriori.

Habría, por lo tanto, que preguntarse si había motivos fundados para que las autoridades, en lugar de transmitir una falsa calma y repetir que la enfermedad provocada por el coronavirus era como una simple gripe estacional, se hubiesen preparado sino para esto, si al menos para algo parecido. La cruda realidad es que el día que se decretó el confinamiento de la población (el 15 de marzo) en España no había ni respiradores, ni mascarillas y el protocolo previsto era puro papel mojado que se vio superado por los hechos en cuestión de horas.

Lógicamente, no todo lo que está pasando es atribuible al Gobierno. El virus en sí mismo surgió muy lejos de aquí. Habría que preguntar al régimen chino por qué tardaron tanto en informar de la gravedad del mismo. En enero la OMS alertó que los sistemas sanitarios no estaban preparados para una pandemia de transmisión aérea. Ni el español ni ningún otro en todo el planeta. Hubo también personajes conocidos e influyentes que avisaron de esto en aquellos días. Gente como Bill Gates, fundador de Microsoft y hoy reputado filántropo, o Nassim Taleb, un pensador y superventas en varios idiomas con más de medio millón de seguidores en la red social Twitter advirtieron de lo que venía con tiempo más que suficiente para que los Gobiernos tomasen precauciones. Pero no hicieron nada porque esto del Covid-19 lo veían como una enfermedad lejana que llegaría hasta aquí sólo de manera muy marginal y perfectamente controlable.

Esto, como digo, no es imputable en exclusiva al Gobierno español. Todos sin excepción pecaron de idéntica confianza suicida. Lo que sí es imputable directamente al ejecutivo de Pedro Sánchez son desastres como el centro de coordinación dirigido por Fernando Simón, un tipo, no lo olvidemos a quien estamos pagando para que se dedique en exclusiva a seguir exhaustivamente la evolución de esta enfermedad. Debió, por ejemplo, haber tomado buena nota del informe que publicó el 21 de febrero el Imperial College. En él se afirmaba de un modo explícito que dos tercios de los casos exportados de China permanecían indetectables. Sólo esto debió provocar que se encendiesen todas las alarmas de la sala de mando que controlaba el propio Simón. Esto sucedió, como ya he dicho, el 21 de febrero, ese mismo día el presidente de la OMS, Tedros Adhanom, advirtió de que existía una ventana de oportunidad para contener un virus que si se extendía a nivel mundial lo haría exponencialmente. El aviso de Adhanom llegó tarde para otras partes del mundo, pero no para Italia o España, cuya curva de contagios empezó dispararse entre finales de febrero y principios de marzo.

Tres semanas más tarde, el 13 de marzo, cuando el Gobierno de Sánchez aún debatía si declarar o no el confinamiento y había ya 4.334 casos confirmados, Adhanom advirtió en una rueda de prensa que la estrategia para contener el contagio debía ser total. No bastaba sólo con cuarentenas, no bastaba sólo con hacer test, no bastaba sólo con imponer el distanciamiento social, tenía que hacerse todo a la vez porque el virus es extremadamente contagioso. Esta información llegó al Gobierno antes que a la población porque las comunicaciones de la OMS se hacen previamente a las autoridades de los Estados miembros de la organización. El Gobierno español decidió por su cuenta y riesgo no hacer test porque lo consideraba inútil.

El 23 de febrero el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades calificó de esenciales las medidas tomadas por el Gobierno italiano para contener el brote ya que en aquel momento habían detectado que el contagio comunitario estaba en marcha. Ese día, con 132 positivos sobre 3.000 test y dos fallecidos, Giuseppe Conte aisló once localidades del norte, canceló el carnaval de Venecia y suspendió las clases en tres regiones. A pesar de que eso estaba sucediendo a menos de mil kilómetros de nuestra frontera el Gobierno español ni se inmutó, todo lo contrario, tres días más tarde, el ministerio de Sanidad publicó un tuit que decía lo siguiente: “Al llegar de una zona de riesgo puedes hacer vida normal. Si tras 14 días no tienes ningún síntoma no es necesario tomar medidas”.

Este tuit es del 26 de febrero, cuando los contagios en progresión geométrica ya habían dado comienzo en Italia. Ese día tenían 470 casos, al siguiente 655 y dos días más tarde estaban por encima de mil. En España el día 26 había 13 casos, una semana después, el 4 de marzo, había 228, es decir, 18 veces más. ¿Cómo es posible que el Gobierno no supiese ver la progresión que tenía delante de sus narices? Pero no sólo no lo supo (o no lo quiso) ver, sino que evitó tomar medidas suaves pero elementales como prohibir los actos multitudinarios o cerrar los cines, los estadios, los teatros y las salas de fiestas.

 

Docuemento de la Policía Nacional de 24 de enero

Ocultación de datos

Y no lo digo ya por las manifestaciones del 8-M, que por descontado, estoy hablando también de los partidos de Liga que debieron jugarse a puerta cerrada o actos como el que Vox convocó en la plaza de Vistalegre el mismo 8 de marzo. Ninguno de estos actos debió haberse celebrado como precaución básica, pero el Gobierno no sólo no los impidió, sino que sus miembros animaron a asistir a las manifestaciones del día 8, manifestaciones a las que muchos de ellos acudieron personalmente con las consecuencias para la salud, también personales, ya conocidas por todos. Aparte de esto hicieron otra cosa que entra en el terreno de lo criminal. Lo anterior, siendo muy generosos, podríamos considerarlo una imprudencia, esto fue algo deliberado. Durante dos días, el 7 y el 8 de marzo, el ministerio de Sanidad no facilitó datos ni de casos ni de fallecimientos. El día 6 había 365 casos y cinco fallecidos, se hizo entonces el silencio y el lunes 9 llegó el jarro de agua fría con 999 casos y 16 fallecidos.

¿Por qué esos días no se informó? A esta fundamental pregunta el Gobierno no ha respondido. Tampoco ha explicado como, a pesar de que ya se sabía que el contagio era comunitario y había entrado en fase exponencial, tardaron seis días más en tomar medidas. Las primeras, recordémoslo, las adoptó la Comunidad de Madrid esa misma semana, no el Gobierno central, que quedó paralizado como un zorro cruzando de noche una carretera. Esos días de retraso inexplicable están costando vidas humanas y una factura de miles de millones de euros. No sabemos ni cómo ni cuándo, pero de esta pesadilla muchos deberían responder.

Fuente: Vozpopuli

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