Portada - Últimas noticias

Nacho Cardero. Pedro Sánchez rectifica y anuncia el cierre de la actividad económica de servicios no esenciales. España sigue los pasos de Italia. Es cuestión de días que veamos a nuestro país compitiendo por el liderar el ranking de mayor número de fallecidos por Covid-19. Entonces abriremos los ojos y nos preguntaremos qué ha sucedido para que hayamos fallado con tanto estrépito en la crisis del coronavirus. Por qué tantos muertos.

“Es uno de los momentos más oscuros y dramáticos de la historia reciente de España”, sentencia Giles Tremlett en The Guardian. “El gobierno socialista de Pedro Sánchez ha reaccionado tarde y torpemente”. El Ministerio de Trabajo prohíbe los despidos sin haber realizado un impacto económico previo; Sanidad devuelve un pedido de 640.000 test defectuosos anunciado en ‘prime time’ por el presidente del Gobierno; Exteriores se excusa de haber comprado unas gangas que “luego evidentemente no lo son”…

Es como si amaneciéramos todos los días con un 11-M. Como aquella fatídica fecha, pero multiplicado por tres. Un día tras otro. Madrid ha habilitado una morgue en el Palacio de Hielo y otra en la Ciudad de la Justicia ante la saturación de las funerarias. Esta vez no hay manifestaciones. No se puede salir a la calle. Después de que Fernando Simón –incomprensible que continúe en su puesto– comparezca en rueda de prensa para comunicarnos los fallecidos y hacer unos pronósticos que no se cumplen, el español medio se prepara el vermú, ojea la programación de Netflix y abre las ventanas para airear.

Nos hemos acostumbrado demasiado fácil a la cifra por eso de que lo importante es tratar de conservar “el trabajo, la familia, el televisor grande que te cagas, la buena salud, el colesterol bajo, la hipoteca, y así ir tirando, mirando hacia delante, hasta el día en que la palmes”, decían en Trainspotting. Antes de aplaudir a las 20 horas, Facetime en familia.

La sociedad se ha amoldado lo más dignamente posible a la situación y ha sido comprensiva con su clase política. Más de lo que le correspondería. La sociedad civil y el mundo de la empresa han ido por delante de las Administraciones. Lo han hecho por lealtad, pero también por miedo. Toca arrimar el hombro.

Esta semana, cuando se alcancen nuevos máximos de fallecidos y comiencen a conocerse los primeros datos económicos derivados de la crisis, desde los parados al hundimiento de los precios, habrá una sacudida en la opinión pública. Cientos de miles de españoles en la calle y muchas empresas sin poder costear las nóminas. Se pedirán responsabilidades. Adiós al trabajo, adiós al televisor que te cagas, adiós a la tregua.

Hay quien todavía quiere justificar que este descontrol –mira lo que le ha ocurrido a Boris Johnson en Reino Unido– es lugar común de los países occidentales y que poco se puede hacer para atajar lo imparable. Pero lo cierto es que España siempre ha ido por detrás. Unas tras otra, sus previsiones se han visto superadas acarreando un coste que no se puede medir solo en puntos de déficit de PIB.

A finales de la semana pasada, durante más de 72 horas, la Comunidad de Madrid no recibió ni una sola mascarilla del Ministerio de Sanidad. Tan solo 600 batas y 2.000 guantes. Setenta y dos horas son muchas horas. Según datos de la CAM, desde que comenzó la crisis, el Ministerio solo ha suministrado 1,7 millones de unidades de todo tipo de material a la comunidad, “cuando nuestros centros sanitarios consumen solo en un día 2,1 millones”.

Son los propios hospitales los que, ‘alea jacta es’, se están aprovisionando por su cuenta. Lo hacen con bolsas de basura en sustitución de batas impermeables, gafas de buceo del Decathlon, gorros de ducha de hoteles y chubasqueros desechables.

Algunos de los recursos que el personal sanitario de Madrid usa ahora para protegerse. (EC)

El ministro Illa cometió el error de incautar el material sanitario que cruzaba por nuestras fronteras y ahora ningún proveedor quiere suministrar a España. Para un puñado de mascarillas hay que ponerse a la cola. Las partidas ya están reservadas para Alemania ‘et alii’, que se han adelantado. Tampoco el Partido Popular está para muchas caceroladas contra el Ejecutivo socialista. Los dos aviones con suministros que la Comunidad de Madrid anunció que había adquirido a China ni han llegado a Barajas ni parece que vayan a llegar.

Los mandatarios no parecen sentirse concernidos por la variable ‘t’ de tiempo, cuando no hay que ser un genio matemático para saber que al ganar un día, unas horas, a la pandemia, lo que haces es disminuir el factor de multiplicación, lo que luego se traduce en vidas humanas. Tarde y mal. Solo así se puede definir la gestión del Ejecutivo. Estamos surfeando la pandemia con unos capitanes que jamás han salido a alta mar.

“¿Quieres salvar la Línea Río Norte, o no? Si el ferrocarril pudiera permitírselo, arrancaría cada trozo de raíl de la red y lo sustituiría. Hay que reemplazarlo todo. Nada de lo que hay aguantará mucho más. Pero no podemos permitírnoslo. Primero hay que salir de este bache. ¿Quieres que salgamos adelante, o no?”, preguntaba Dagny Taggart en ‘La rebelión del atlas”. Con las UCIs colapsadas y sin respiradores, la cifra de fallecidos no va a mejorar. No lo va hacer por mucho que diga Fernando Simón. Se necesitan líderes y decisiones rápidas, imaginativas y contundentes. ¿Queremos salir adelante o no queremos salir adelante?

La Policía revela que tenía orden de comprar mascarillas y guantes desde enero 

El Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, ha revelado este mediodía que el Cuerpo lleva desde enero intentando conseguir material de protección contra el coronavirus. En la rueda de prensa habitual de cada día, el mando policial ha subrayado que «hace ya dos meses que el director general de la Policía nos encargó a la Subdirección General de Logística que empezáramos a mover la compra de mascarillas y de guantes».

González hacía esta afirmación a modo de aclaración, tras haber explicado minutos antes en la rueda de prensa que «desde la Dirección General de la Policía llevamos tres meses intentando hacer las compras tanto de mascarillas, como de guantes como de todos los medios de protección». «¿Tres meses, querrá decir tres semanas?», le ha tratado de corregir el secretario de Estado de Comunicación Miguel Ángel Oliver, a lo que el DAO ha contestado que eran dos meses.

La revelación del mando policial supondría que el Ministerio del Interior se estaba preparando para la pandemia mucho antes de lo admitido por el departamento y aún por el propio gobierno, que el día 8 de marzo permitió salir a las calles de toda España multitudinarias manifestaciones con motivo del Día de la Mujer negando que hubiera riesgo alguno. En una petición de ayuda material enviada por el Gobierno al Centro de coordinación de Respuesta de Desastres de la OTAN, se sitúa como fecha del inicio del «desastre» el día siguiente, 9 de marzo. El Ejecutivo no aprobó el Real Decreto de declaración del estado de alarma y las medidas correspondientes hasta el 14 de marzo.

Cesan al responsable de la Policía que redactó el primer protocolo de actuación frente al coronavirus

El Sindicato Unificado de Policía (SUP) denuncia el cese de José Antonio Nieto González, el responsable de la Policía Nacional en materia de prevención en riesgos laborales que redactó el protocolo de actuación frente al coronavirus. Según afirman, se trata del "máximo especialista" en la materia dentro del cuerpo. La decisión estaría basada en la filtración del documento en el que se detallaban las primeras medidas de prevención entre los agentes antes de que se hiciese público por las vías oficiales.

Según detalla el sindicato, la Dirección de la Policía ha culpado a Nieto González de la filtración del documento a un grupo de trabajo policial de técnicos en prevención de riesgos laborales, horas antes de su publicación oficial con la firma del director, Francisco Pardo Piqueras.

"El funcionario cesado recibió el documento del comisario que dirige la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales y Acción Social sin alerta alguna sobre su carácter de borrador, provocando que el facultativo procediese como si se tratara de una resolución ya en vigor", detallan desde el SUP.

El sindicato asevera que el documento "fue filtrado con posterioridad y trascendió internamente en diversos chats de WhatsApp sin que ese hecho generase disfunción alguna o llegara a filtrarse públicamente".

En medio de la crisis

José Antonio Nieto González, que contaba con una dilatada trayectoria al servicio de la Policía Nacional, ha sido cesado cuando apenas le faltaban tres meses para alcanzar la jubilación. El sindicato lamenta que la decisión se haya adoptado en medio de la actual crisis del coronavirus: "La decisión descabeza un servicio esencial para proteger e informar a los compañeros en momentos de incertidumbre".

La instrucción dictada saltó a los medios de comunicación el pasado 24 de enero, mucho antes de que la epidemia adquiriese la actual magnitud en nuestro país. En ella se instaba a los agentes de los aeropuertos a usar guantes de nitrilo de un solo uso y mascarillas al tratar con pasajeros procedentes de China y de otras zonas afectadas por el virus. También a evitar aglomeraciones, a lavarse las manos y a cubrirse la boca al estornudar o toser.

Simón predijo que el confinamiento daría resultados en 10 días y 17 después hay 5.636 muertos más

El portavoz de la célula de crisis del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, advirtió el pasado 11 de marzo que la efectividad de las medidas que el Gobierno estaba tomando para controlar el coronavirus no podría conocerse hasta pasados «nueve o diez días». Aquel día había 54 muertos. Transcurridos 17 días, el número de muertos se ha multiplicado por más de mil: el COVID-19 ya ha acabado con la vida de 5.690 personas.

No fue una predicción demasiado acertada. En la rueda de prensa que Fernando Simón ofreció el pasado 11 de marzo, el portavoz del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias advirtió que la efectividad de las medidas que se tomaran a partir de ese momento sólo se podría conocer en un plazo de «9 a 10 días».

Aquel día se decretaron las primeras medidas encaminadas al aislamiento social para combatir el virus, como el cierre de colegios y universidades en la Comunidad de Madrid, suspensión de fiestas y multitudes (como las Fallas) o la recomendación generalizada de teletrabajo. Cuatro días más tarde, el Gobierno ordenaba el confinamiento de todo el país y decretaba el estado de alarma.

5.636 muertos más

Han transcurrido exactamente 17 días desde aquel anuncio y las cifras del coronavirus en España continúan disparadas. 5.690 personas han fallecido por el COVID-19. 5.636 más que los 54 decesos que se habían registrado en el momento en el que Simón ofreció aquella rueda de prensa. Se han multiplicado un 10.500%.

De hecho, España ha batido este sábado el funesto récord de víctimas mortales en un sólo día. En 24 horas, el país ha registrado un total de 832 fallecidos más. De todo el mundo, sólo Italia ha conseguido superar un día esa cifra: los 973 fallecidos registrados ayer viernes 27 de marzo.

«Es difícil que veamos el efecto antes de 9 o 10 días, aunque su efecto real se esté produciendo antes», defendía Simón en una comparecencia por la que fue muy criticado al no haber podido contener su risa en un determinado momento.

Simón advertía que, en base a los criterios epidemiológicos, era necesario dejar transcurrir ese plazo de días para que los contagiados pudiesen empezar a notar síntomas y fuesen asimilados por el sistema sanitario español.

El coronavirus estaría causando más muertes de las notificadas por el Gobierno

La mortalidad del coronavirus estaría siendo mayor de lo que reflejan los datos ofrecidos día a día por el Gobierno. Tanto, que en algunas zonas de España el virus la habría llegado a duplicar. Así lo pone de manifiesto un informe elaborado por el Instituto de Salud Carlos III al que ha accedido el diario El País.

A lo largo de las últimas semanas, España ha experimentado un crecimiento exponencial tanto de los infectados como de las muertes a consecuencia del Covid-19. Este viernes alcanzaron ya la cifra de 4.858 fallecidos. El documento del centro público revela que la información que ofrece día a día el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, muestra únicamente una porción de la realidad de la epidemia.

La razón es que sólo se incluye en esos datos a los pacientes que han perecido tras haber dado positivo por coronavirus en los análisis clínicos. Quienes fallecen en su domicilio sin haber sido sometidos a prueba alguna, quedarían fuera de la estadística oficial.

Según el estudio, hay muertes que se registran con causas de defunción genéricas como la neumonía y que no son incorporadas a los registros por coronavirus ya que a pesar de los síntomas, no se realizaron las pruebas diagnósticas.

Los datos del informe del centro sanitario público se basan basa en su red de Vigilancia de los excesos de mortalidad, que controla a través de los registros civiles de España los fallecimientos diarios y los compara con la media de los ocurridos desde 2008.

Las muertes se disparan en algunas regiones

En Castilla y León, las muertes registradas se elevaron hasta las 885, cuando la media de los diz años anteriores indica que deberían haber fallecido unas 500 personas.

También son significativos los datos en la Comunidad de Madrid y en Castilla-La Mancha. En la primera región, se registraron entre el 10 y el 16 de marzo un 66% más de las 794 defunciones previstas por la media. Y en la segunda, se notificaron entre el 15 y el 24 de marzo un 75,5% más de muertes de lo esperado.

El informe resalta también un retraso en la notificación de defunciones en registros civiles de algunas comunidades, especialmente en Galicia, Madrid o La Rioja. Asimismo, el documento notifica "excesos de mortalidad" respecto a la previsible en otras regiones como Aragón, Cantabria, Cataluña, ComunidadValenciana y Navarra.

Análisis: ¿Quiere el Gobierno que la prensa crítica no cuente este desastre?

Rubén Arranz

Le han preguntado este viernes a María Jesús Montero sobre la posibilidad de restringir los movimientos de los periodistas si se endurece el estado de alarma y ha contestado con unas frases que merece la pena reproducir, para pleno disfrute de los amantes de la oratoria:

"Los ministerios estamos a disposición del Ministerio de Sanidad, porque, en este momento, en este país, la clave es la emergencia sanitaria. Por eso, todos los servidores públicos tenemos que estar coordinados. Eso no es óbice para que cada uno trabaje en todos los escenarios posibles (…). Siempre vamos a estar a disposición de lo que la evaluación de la situación dictamine".

Resulta difícil atribuir un significado concreto a esas afirmaciones, porque no lo tienen, lo que lleva a preguntarse acerca de los requisitos que debe cumplir una persona para que le nombren portavoz de un Gobierno. En cualquier caso, Montero no ha desmentido ese supuesto, lo que, como poco, puede levantar sospechas sobre la posibilidad de que los periodistas pudieran dejar de tener libertad de movimiento durante esta crisis. Antes de escribir este artículo, el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, ha recibido un mensaje en el que se le solicitaba una aclaración al respecto. La petición no ha sido atendida.

Quizá porque la respuesta a una cuestión tan sencilla también deba pasar el filtro de Sanidad. Vaya usted a saber el porqué.

¿Torpeza o prepotencia? Imponen la censura y lo ponen por escrito

¿Qué pretende el Gobierno?

Son tiempos de crisis y es aquí cuando la propaganda adquiere una mayor relevancia, pues resulta fundamental para apuntalar la verdad oficial, que suele estar compuesta por un elevado porcentaje de mentira. Los mensajes pro gubernamentales se extienden estos días como la pólvora y calan en los ciudadanos; prueba de ello es que no han sido muchos quienes se han planteado si el confinamiento dará resultado, si los datos que ofrece el Ministerio de Sanidad son fiables, si el endurecimiento de las medidas del estado de alarma traerá algo bueno o si el mundo podrá volver plenamente a la normalidad antes de que se encuentre la vacuna contra el Covid-19.

Para que ocurra todo eso, hace falta una buena legión de medios que se presten a ejercer de palmeros y el Gobierno la tiene. Vaya que si la tiene.

Pedro Sánchez apeló el pasado sábado, en su discurso televisado, a que los españoles huyeran de quienes “extienden bulos y falsedades” y se informaran a través de fuentes fidedignas. Dicho en boca de un gobernante, eso debe llevar a sospechar de que su pretensión es la de pastorear a la opinión pública para que no tenga grandes dudas de la versión oficial. Máxime si después transmite a los españoles un paternalismo que resulta, cuanto menos, llamativo: “El país os protege, os cuida y combate esta ola con tesón”.

El deje autoritario podría llegar a resultar anecdótico si quedara en eso: en un 'lugar común' de un discurso. Ahora bien, el hecho de que Montero haya sido incapaz -o no le haya dado la gana- de desmentir la posibilidad de que los periodistas vean limitada su capacidad de movimiento hace sospechar. Porque, si eso ocurriera, el Gobierno confirmaría su nula permeabilidad a las críticas.

¿En la cresta de la ola?

No hay que perder de vista que la propaganda gubernamental ha transmitido a los ciudadanos la idea de que esta semana será la peor de la crisis del coronavirus y que se alcanzará la cresta de la ola. El problema es que la enfermedad aún está fuera de control y nada hace pensar que en los próximos días la infección vaya a comenzar a remitir. En este contexto de dudas, sería una enorme puñalada a la libertad de expresión que el Gobierno dificultara que los periodistas, fotógrafos y camarógrafos accedieran a las puertas de los hospitales, de las morgues y de los cementerios, pues por allí tienen todavía que desfilar muchos cientos de víctimas. Por esta razón, es necesario que el Ejecutivo aclare sus planes a este respecto.

Sea como sea, puede estar tranquilo el presidente, pues cuenta con buenos aliados en las tertulias de referencia que, a diario, se esfuerzan de forma concienzuda por despejar las criticas que recibe el Ejecutivo. Dijo este jueves Antonio García Ferreras que los medios que vuelcan las culpas de la expansión del coronavirus en las manifestaciones feministas del 8 de marzo son de “derecha” y de “ultraderecha”. Desde luego, sería falaz afirmar que los contagios que se han registrado en los últimos días sólo se produjeron en estas movilizaciones, pero poca duda hay de que el Gobierno fue negligente al apelar a las mujeres a que acudieran en masa a la 'protesta'.

La estrategia de situar dentro de la trinchera a quien cuestiona el discurso oficial es tan antigua como demagoga y mezquina, y de esto último andan sobrados algunos de los paladines televisivos españoles. Ferreras sabe muy bien lo que hace y por qué lo hace; y ayer tocaba relativizar las consecuencias del 8-M, dado que Carmen Calvo, que acudió a la marcha que se celebró en Madrid, acababa de dar positivo por Covid-19.

Las iras iban dirigidas esta mañana contra Alemania y Países Bajos, a quienes ha puesto a caer de un burro por su falta de solidaridad (“desvergonzados”, etc.). Cada día, contra quien toque con tal de defender 'la gran verdad' oficial. En Telecinco, unas horas antes, un reportero afirmaba que el hecho de que Sanidad haya detectado que una parte de las pruebas del coronavirus eran defectuosas significaba que se habían extremado los controles sobre el material recibido.

Quizá a veces nos excedamos en la crítica, pero, desde luego, siempre es más necesaria que este tipo de lisonjas lamentables. O que ofrecer a los espectadores, cada día, decenas de minutos de ruedas de prensa ministeriales que sólo aportan una visión interesada de la realidad. En España, se ha mostrado más a los DAO policiales que a los muertos por la enfermedad. Lo dicho: el Gobierno puede estar tranquilo.

N.d.a.: Varias horas después de la publicación de la intervención de la ministra y de la petición de aclaración al Gobierno, ha respondido lo siguiente: "La libertad de información y lo que ello supone es un derecho garantizado por nuestra constitución (...) Lo que pasó es que la pregunta planteó un escenario tan imprevisto que ella (María Jesús Montero) recurrió por reiteración a la idea de que todo nuevo escenario debe contar con el aval de los expertos. Fue un intento de no dar ninguna importancia a ese supuesto, ninguna verosimilitud, hasta el punto de no mencionarlo ella en su respuesta".

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

HONOR Y RESPETO

PARA LOS QUE NOS DEJARON POR EL COVID-19