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Según un miembro del Comité de Seguridad y Defensa del Parlamento iraquí, las tropas estadounidenses han comenzado a retirarse de sus 15 bases militares y su presencia en el territorio iraquí ahora se limita a dos bases de Ain al Asad y Erbil.

El miembro del Comité parlamentario de Seguridad y Defensa, el diputado Ali al Ganimi, confirmó este domingo el comienzo de la retirada de las fuerzas estadounidenses de algunas de sus bases ubicadas en el territorio iraquí.

“EEUU ha comenzado a abandonar Iraq y sus fuerzas se comprometieron a retirarse de sus quince bases militares”, dijo en un comunicado, una copia de la cual llegó a la agencia libanesa Al Ahed.

Señaló que la presencia de los estadounidenses ahora se limita a dos bases en Erbil y Ain al Asad, esta última en la provincia occidental de Al Anbar.

Ain al Asad es la base aérea más importante en Iraq donde están estacionadas las tropas estadounidenses.

Durante la noche del martes al miércoles 8 de enero, al menos 13 misiles cayeron sobre la base de Ain al Asad, en el desierto al oeste de Iraq, donde los soldados estadounidenses están situados.

Estos ataques fueron una represalia iraní por el martirio del general Soleimani, asesinado por drones estadounidenses por orden de Donald Trump. A raíz de esto, las autoridades iraníes amenazaron con “respuestas aún más devastadoras” en caso de un nuevo ataque norteamericano.

“Los estadounidenses persisten en permanecer en las dos bases (Erbil y Ain al Asad). Pero el pueblo y los parlamentarios insisten en la retirada de todas las tropas estadounidenses de todas las bases iraquíes”, reafirmó Ali al Ganimi.

El jueves pasado, el Departamento de Defensa de EEEUU afirmó que no tenía intención de retirar sus fuerzas de Iraq y dijo que su objetivo era permanecer en Oriente Medio.

“No tenemos intención de retirarnos de Iraq y nuestro objetivo es permanecer en Oriente Medio”, dijo un portavoz del Pentágono antes de agregar: “Continuamos planificando y reubicando nuestras fuerzas y esperamos la reanudación de las operaciones sobre el terreno”.

El domingo 5 de enero de 2020, en una sesión extraordinaria, los diputados iraquíes aprobaron una decisión que “obliga al gobierno a preservar la soberanía del país” y pide “la retirada total de las tropas estadounidenses del país”.

Las Fuerzas de Movilización Popular, Hashid al Shaabi, han anunciado, por otro lado, la creación de puestos de seguridad regulares cerca de la frontera siria para contrarrestar la infiltración de terroristas del Daesh en el país.

Los combatientes de Hashid al Shaabi anunciaron el domingo el establecimiento de puestos de seguridad regulares alrededor de la ciudad de Al Qaim, en la provincia occidental de Al Anbar, para proporcionar seguridad en las afueras de la ciudad, en la frontera sirio-iraquí.

“La ciudad de Al Qaim es la puerta de entrada para los terroristas del Daesh desde la vecina Siria. Cientos de terroristas se están moviendo a través de las áreas de Al Anbar con ayuda estadounidense”, dijo un miembro del Hashid a RT.

Fuentes de la guardia fronteriza iraquí y testigos presenciales en Al Qaim informaron también sobre la construcción de una nueva base militar por parte de las Brigadas de Hezbolá (Kataib Hezbolá), un componente de las Fuerzas de Movilización Popular iraquíes.

¿"Traumatismo craneal" en vez de "fallecidos"?: Militares de Irán acusan a EE.UU. de ocultar el verdadero número de bajas que dejó su ataque en Irak

El portavoz de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, Ramazan Sharif, afirma que las autoridades estadounidenses están manteniendo en secreto la verdad sobre el número de bajas provocadas por los ataques efectuados el pasado 8 de enero contra bases iraquíes que albergan a tropas norteamericanas.

"La palabra 'fallecidos' se ha convertido en un 'traumatismo cerebral' en las publicaciones estadounidenses", dijo Sharif, señalando que Washington "no cambiará nada" ocultando la verdad sobre el daño infligido a la base Al Asad.

Irán lanzó decenas de misiles balísticos de corto alcance contra la base aérea de Al Asad, ubicada en el oeste de Irak, y contra una instalación estadounidense en la región kurda del norte, en represalia por el ataque de EE.UU. del pasado 2 de enero en el aeropuerto de Bagdad, en el cual fue asesinado el importante general iraní Qassem Soleimani y otras 11 personas.

Inicialmente el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que el ataque iraní no había causado víctimas ni heridos y que "solo se produjeron daños mínimos en las bases". Sin embargo, dos semanas más tarde el portavoz del Departamento de Defensa de EE.UU., Jonathan Hoffman, reconoció que "se habían diagnosticado conmociones cerebrales y lesiones cerebrales traumáticas a 34 efectivos en total" a consecuencia del ataque. El 10 de febrero el Pentágono elevó esta cifra a 109 efectivos.