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MOSCÚ (Sputnik) — Dos militares de Estados Unidos fallecieron y otros dos resultaron heridos después de que una bomba explotara en el sur de Afganistán, comunicó la misión de la OTAN en el país asiático, citado por la agencia Khaama.

Se añade que la explosión se produjo el 11 de enero en la provincia de Kandahar.

Según varios medios, los talibanes reivindicaron la autoría del ataque.

Afganistán vive una situación de inestabilidad debido a los ataques que lanzan los talibanes y, desde 2015, el grupo terrorista ISIS (autodenominado Estado Islámico, prohibido en Rusia y otros países), pese a la fuerte presencia militar de EEUU y sus aliados.

Hasta ahora, los talibanes han condicionado el proceso de paz en Afganistán a la retirada de las tropas extranjeras e insisten en acordar el calendario de su repliegue con EEUU, no con el Gobierno afgano.

Bombardeo estadounidense en Afganistán deja 30 civiles muertos

Decenas de civiles perdieron la vida en un reciente bombardeo realizado por Estados Unidos en la provincia de Herat, en el oeste de Afganistán.

Según ha informado sábado la agencia de noticias afgana Khaama Press, en un bombardeo de EE.UU. llevado a cabo el pasado miércoles en la ciudad de Shindand, al menos 30 civiles murieron. Además, 38 disidentes del grupo armado Talibán, aliados al Gobierno, resultaron muertos.

El medio afgano ha señalado que los líderes tribales de la zona exigen una investigación sobre el incidente y piden al Ejecutivo afgano explicaciones por la muerte de los inocentes.

El viceministro de Interior para Seguridad, el general Joshal Saadat, a su vez, ha asegurado que está en marcha una investigación, avisando que “aún es demasiado pronto para saber lo que ocurrió realmente”. Entre tanto, EE.UU. ha denunciado que fue un ataque coordinado con las fuerzas de seguridad.

Entre los fallecidos se encuentra el mulá Nangialai, un disidente talibán contrario a los insurgentes. “El mulá Nangialai lidera una facción escindida de los Talibán que combate en el bando del Gobierno y nos tememos que el Gobierno afgano esté asesinando sistemáticamente a quien abandona la guerra”, ha afirmado un líder tribal, Tur Mohammad Zarifi, a Khaama Press.

Por su parte, el gobernador de Herat, Abdul Qayum Rahimi, ha indicado que el ataque aéreo es muy complicado y el Gobierno es responsable de responder a la población.

En 2001, bajo el pretexto de la “lucha contra el terrorismo” se realizó la invasión de Afganistán por parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), encabezada por EE.UU. Paradójicamente, tras 18 años de guerra, la inseguridad sigue reinando en gran parte del territorio afgano y ha ayudado a la expansión de grupos extremistas, como EIIL (Daesh, en árabe).

Un reporte publicado el pasado octubre anunció que durante el tercer trimestre de 2019 se había establecido un récord, con 1174 civiles muertos y 3139 heridos, la mayoría de los cuales eran niños y mujeres.

Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reveló en abril que los ataques de Estados Unidos en Afganistán son más mortíferos para los civiles que los atentados de grupos insurgentes como Talibán.

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