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Regresa la campaña antirusa en España a cuenta de la situación en Cataluña. A pesar del ridículo que ya hizo el inefable Alandete cuando cobraba de El País (ahora lo hace del diario monárquico y ultraconservador ABC), la prensa pesebrera vuelve a rebotar las monsergas magufas que se generan en las siniestras covachas criminales de los servicios de inteligencia de la OTAN, especialmente los británicos.

El ministro de Asuntos Exteriores español en funciones, Josep Borrell, tachó de patraña que España haya dejado de cooperar con Rusia en materia de lucha contra la desinformación como publicó el diario El País.

"La afirmación de que España ha renunciado a cooperar con Rusia en la lucha contra la desinformación" es fruto de la "calenturienta imaginación del periodista", dijo Borrell en un desayuno informativo para presentar a la presidenta del Grupo de los Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, Iratxe García.

En concreto, Borrell pidió una intervención para aclarar que la información publicada "era inventada".

El País señala que el ministro de Exteriores, Josep Borrell, recibió en Madrid a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, donde firmaron la creación de un grupo de trabajo conjunto para luchar contra las amenazas a la ciberseguridad y la manipulación informativa.

"Un año después, no hay ni rastro de ese órgano. Aunque en público nunca lo admitió, Borrell acabó retractándose de ese compromiso", señala el diario, algo que Borrell califica de "falso".

Ante la información publicada, Borrell resaltó en todo momento que la posición de España es la contraria y desmintió "rotundamente" todo lo publicado.

"La supuesta voluntad de España de dejar de luchar contra la desinformación no tiene ningún fundamento" dijo, al añadir un "rotundo desmentido".

Además, el ministro criticó en términos muy duros esta "forma de hacer periodismo" que pasa por "inventarse noticias o especular sin respeto a la realidad".

En este contexto recordó las famosas fake news y señaló que "desgraciadamente, muchas veces es la prensa digamos, seria, quien contribuye a generarlas".

Supuesta actividad de inteligencia rusa en Cataluña

Además, Josep Borrell aseguró desconocer si un tribunal de España está investigando las sospechas de la supuesta interferencia de la inteligencia rusa en el proceso independentista en Cataluña, tal y como revela el diario El País.

"Yo no tengo la más remota idea de esta información", aseguró Borrell en referencia a la publicación de El País.

"El juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón ha abierto una investigación que mantiene secreta sobre las supuestas actividades en Cataluña durante el procés de un grupo ligado a los servicios de inteligencia rusos", publica el periódico, citando fuentes policiales y judiciales.

Por su parte, Borrell asegura que espera que el periodista "esté bien informado" porque, como cita las fuentes de "forma genérica" no se puede contrastar si es "fruto de su imaginación" o si tiene "información privilegiada".

Según El País, la investigación corre a cargo de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional y se enfoca en la llamada Unidad 29155, a la que los servicios de inteligencia occidentales han acusado reiteradamente de "desestabilización" en Europa.

Por parte de la Audiencia Nacional, todavía no han contestado de forma oficial ni ante la petición de Sputnik a estas informaciones.

La verdad es que si en juez de la Audiencia Nacional ha podido ser engañado por unos anacletos ineptos que no se enteraron donde se escondían decenas de miles de urnas en Cataluña junto a millones de papeletas, si además da lugar para que los corifeos de prensa, radios y TV, a sueldo del pesebre infame que se esconde en las alcantarillas más podridas de este país vuelvan con la matraca de la “injerencia rusa”, entonces… indudablemente España es más que nunca yun país de pandereta, mamarrachos, babosos, arrastrados y cobnardes…

El embajador ruso en España cree que los artículos de El País son motivo de consultas sobre ciberseguridad

MADRID (Sputnik) — Las afirmaciones del diario español El País de que España renuncia a cooperar con Rusia en la lucha contra la desinformación, de por sí podrían ser motivo para convocar consultas bilaterales al respecto, declaró el embajador ruso en Madrid, Yuri Korchaguin.

Se prevé que el grupo que se encarga de esta cooperación, recordó, se reúna en caso de que aparezca una nueva información sobre la "huella rusa".

"Esta publicación en El País puede y debe ser motivo para una reunión que averigüe quién está detrás de ella, de dónde surgió la información y por qué hubo que volver a acusar a Rusia", propuso Korchaguin.

Después de que en 2017 la prensa española se viese inundada de infundadas acusaciones sobre la presunta injerencia de misteriosos hackers rusos en la crisis catalana, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, propuso a su colega español, Josep Borrell, crear un grupo de trabajo conjunto para combatir las ciberamenazas y la manipulación informativa.

El embajador Korchaguin recordó que fue precisamente El País quien empezó a publicar "falsas noticias sobre la presunta injerencia rusa en el 'procés'" y supuso que quizás aquellos que generaban entonces las fake news estén ahora "tan asustados por el posible resultado de las investigaciones de los expertos que intentan adelantarse y acusar a España y a Rusia de pretender crear semejante grupo".

Simultáneamente, otro artículo de El País dice haber confirmado por "una fuente judicial y dos policiales" que el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón abrió una investigación secreta sobre "las supuestas actividades en Cataluña durante el 'procés' de un grupo ligado a los servicios de inteligencia rusos".

No obstante, su autor precisa que esa investigación "se centra en un grupo militar de élite denominado Unidad 29155, a la que los servicios de inteligencia de varios países vinculan con supuestas maniobras de desestabilización en Europa".

El jefe de la misión diplomática rusa en España recordó que "en el espacio mediático de Europa Occidental y EEUU circulan fantasías diversas sobre grupos que llegaron por dos horas y luego se fueron".

También en el artículo de El País se habla de un presunto agente ruso que visitó Cataluña.

"Un turista llegó y luego se fue. Algo realmente muy raro", ironizó el diplomático ruso.

El embajador no ocultó su indignación.

"No me sorprende que haya fuerzas que buscan socavar las relaciones de amistad entre Rusia y España, que se desarrollan de modo positivo. Sí me sorprende que un periódico de renombre se deje guiar por esas fuerzas y de hecho coopere con ellas, ofreciendo sus páginas para todo tipo de especulaciones y falsas noticias", dijo Korchaguin a la prensa.

Tal vez se trate, supuso el embajador, de que "el periódico esté perdiendo popularidad y lectores, y de este modo busque llamar la atención y ganarse un dudoso prestigio".

O "podría ser que se trate de una exitosa operación de las fuerzas destructivas que procuran arruinar nuestras relaciones y para ello se valen del periódico y lo manipulan", añade.

"Es lamentable en cualquiera de los casos", constata.

El embajador ruso pronosticó nuevas publicaciones con un contenido similar, "tras lo cual aparecerán ciudadanos preocupados, o alguien más, que preguntarán al Gobierno por qué mantiene silencio".

"A mi parecer, los españoles, que no padecen de la miopía política, deben pensar en que el inicio de la promoción de esas noticias no solo puede tener efecto exterior, sino también interior", agregó.

Respecto a la denominada "injerencia", Korchaguin recordó la postura oficial de Rusia declarada por la Cancillería en 2017.

"El Ministerio de Exteriores de la Federación de Rusia, partiendo de los principios básicos del derecho internacional, considera que los sucesos en Cataluña son asuntos internos de España. Esperamos que la situación sea solucionada a través del diálogo, en el marco estricto de los intereses de una España unida y próspera, con el respeto de las garantías de los derechos y las libertades de los ciudadanos de este país", decía la declaración.

Un eurodiputado del partido en derribo, Ciudadanos, “informará” a Bruselas de la imaginativa injerencia rusa en Cataluña

MADRID (Sputnik) — El eurodiputado de Ciudadanos Jordi Cañas avanzó que informarán a la Comisión europea y al Parlamento europeo de la supuesta injerencia rusa.

"Informaremos a la Comisión Europea y al Parlamento Europeo para que conozcan los aliados del separatismo catalán", señaló Cañas en las redes sociales.

Según el eurodiputado de Ciudadanos, la "injerencia rusa en el proceso catalán es evidente".

"Su objetivo es desestabilizar a la Unión Europea debilitando a sus estados miembros", apunta en la red social Twitter.

El diario El País publicó este 21 de noviembre detalles de una investigación sobre la supuesta interferencia de la inteligencia rusa en el proceso independentista en Cataluña.

"El juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón ha abierto una investigación que mantiene secreta sobre las supuestas actividades en Cataluña durante el procés de un grupo ligado a los servicios de inteligencia rusos", publica el periódico, citando fuentes policiales y judiciales.

Según El País, la investigación corre a cargo de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional y se enfoca en la llamada Unidad 29155, a la que los servicios de inteligencia occidentales han acusado reiteradamente de "desestabilización" en Europa.

Por parte de la Audiencia Nacional, todavía no han contestado de forma oficial ni ante la

Análisis: Paranoias y faltas de rigor periodísticos

Francisco Herranz

La fijación de ciertos medios de comunicación europeos por Rusia empieza a ser enfermiza e incluso paranoide. Los contenidos de algunos artículos de prensa son muy poco rigurosos y serios, lo que no solo reduce la credibilidad de las cabeceras afectadas sino que también incomoda a las cancillerías de los países donde se editan.

El último ejemplo de esta preocupante tendencia nos la acaba de ofrecer el diario El País, referente periodístico en todo el mundo hispano, el periódico español más vendido en formato de papel. Nadie cuestiona su dilatada trayectoria histórica desde que nació allá por abril de 1976, en plena Transición española, ni su contribución a la consolidación de la democracia en España. Sin embargo, durante los últimos cuatro años, estamos asistiendo a su obsesión por los temas rusos desde un prisma únicamente negativo, lo que le ha dejado, en ocasiones, en mala posición y a los pies de los caballos.

Rusia es el ogro

El País acaba de publicar una noticia en la que afirma que "España ha renunciado a cooperar con Moscú en la lucha contra la desinformación". Ese es el titular. La periodista que firma la crónica subraya que Madrid ha frenado un proyecto sobre la creación de un grupo de trabajo conjunto para luchar contra las amenazas de ciberseguridad y manipulación informativa firmado en noviembre de 2018 entre el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. El País alega que las razones para descartar ese acuerdo de colaboración, esta oferta "envenenada", se basan en el "riesgo de injerencias" de Rusia, en especial, "los indicios de que como mínimo parte de la desinformación que lastra a la Unión Europea —en menor medida a España— se origina en territorio ruso".

El propio Borrell se mostró muy indignado cuando los chicos de la prensa le preguntaron sobre este asunto en concreto durante un desayuno informativo. El ministro rechazó tajantemente que España haya dejado de colaborar con Rusia en la lucha contra los ataques informáticos y las fake news. Todo es "fruto de una calenturienta imaginación, de inventarse las noticias. Esto es especular sin ningún respeto y en base a consideraciones inventadas; todo lo que se dice sobre Exteriores es una pura patraña", declaró Borrell, francamente malhumorado.

"Cuando hablamos de 'fake news', a veces nos imaginamos a personas escondidas en una cueva, pero a veces es la prensa a la que consideramos seria la que contribuye al ruido", añadió criticando indudablemente a El País pero sin citarle de forma expresa.

No es tampoco casual que este alboroto se produzca precisamente ahora cuando el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, se encuentra en una posición bastante comprometida, buscando apoyos parlamentarios para que prospere la moción de su investidura que apruebe un Ejecutivo de coalición, algo inédito en la historia de España desde la época de la Segunda República.

Miembro del Gobierno socialista desde junio de 2018, Borrell es una persona muy experimentada (fue presidente del Parlamento Europeo entre 2004 y 2007, además de ministro en la década de los años 90 junto a Felipe González) y sin pelos en la lengua, a quien no se le puede acusar de ser un político prorruso. De hecho, unas declaraciones suyas, llamando a Rusia "amenaza", provocaron que el embajador español en Moscú, Fernando Valderrama, fuera citado por las autoridades rusas para expresarle su sorpresa y decepción ante unas expresiones que consideraron "inamistosas".

El País en el centro de la tormenta

La fuerte queja de Borrell, quien ocupará en breve el puesto de vicepresidente de la Comisión Europea y Alto Representante de Política Exterior de la Unión Europea (UE), no es un caso aislado. El País lleva desde 2014 machacando sobre el presunto papel de Rusia en la campaña de injerencias en la actual crisis política que atraviesa Cataluña. El principal autor de los artículos, el entonces director adjunto David Alandete, quien ahora trabaja para el diario Abc como corresponsal en Washington, prestó declaración en diciembre de 2017 ante una comisión del Parlamento del Reino Unido que investigaba si había conexiones o no entre las noticias falsas sobre el Brexit y Cataluña.

Un vídeo, largamente aireado y comentado en las redes sociales, demostró que Alandete no tenía ninguna prueba documental o fehaciente para sustentar sus graves denuncias. "La única prueba que yo tengo como periodista es que organizaciones de televisión rusas afiliadas al Estado han estado difundiendo abiertamente propaganda que beneficia a aquellos que defienden la independencia en Cataluña", se le escucha decir con claridad en la grabación efectuada en una sala del Palacio de Westminster. ¿Es eso acaso una evidencia? ¿No es más bien una conjetura, una interpretación?

Dentro de esta paranoia mediática parece que todo lo ruso apestara, que los rusos fueran los malos de la película, sinónimo de diablo, muerte, operaciones encubiertas y arrogancia. El doble rasero que tanto les perjudica alcanza todos los recovecos informativos.

Hace unos cuantos días, el analista español Pedro Baños, coronel en la reserva, se lamentaba públicamente del uso sesgado de las palabras a la hora de informar de los sucesos que están ocurriendo en Libia. "Cuando los emplea Rusia, los llaman 'mercenarios'. Cuando lo hace EEUU, los llaman 'contratistas'. Pero los que desinforman son otros, ¿verdad?" Para ilustrar su comentario, Baños utilizaba una crónica de… El País.

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