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WASHINGTON (Sputnik) — Las autoridades estadounidenses irrumpieron en la Embajada de Venezuela en Washington, donde durante semanas estuvieron viviendo activistas locales en un intento de proteger el edificio para que no fuera tomado por los partidarios del líder opositor Juan Guaidó, informó un corresponsal de Sputnik desde el sitio.

Los activistas que permanecían dentro de la embajada no fueron arrestados y las autoridades se retiraron del edificio, colocando los candados en la puerta principal como estaban cuando llegaron, dijo el periodista.

"La policía, que había cortado las cadenas en la puerta principal, parece haberse retirado. Han retrocedido, han vuelto a poner los candados en la puerta de entrada, la gente todavía está adentro (de la embajada) No han sido arrestados. Eso está confirmado ", le dijo a Sputnik Brian Becker, director del grupo Act Now to Stop War and End Racism (ANSWER).

"Autoridades de EEUU violan el derecho internacional al ingresar al edificio de la embajada de Venezuela en Washington DC, sin la autorización del Gobierno Bolivariano y del presidente Nicolás Maduro", señaló la vicepresidencia de Venezuela en la red social Twitter.

​Hace semanas un grupo de activistas estadounidenses del grupo Code Pink se atrincheró en la sede diplomática en Georgetown desde donde protestan por la política de EEUU hacia Venezuela.

El 9 de mayo, los activistas denunciaron que las autoridades cortaron la electricidad de la embajada.

Los simpatizantes del mandatario Maduro desean evitar que los seguidores del opositor Juan Guaidó, autoproclamado "presidente encargado", tomen esa sede diplomática.

"Odian la ley internacional": Activistas contra la entrada policial en la Embajada venezolana en EE.UU.

"Es increíble. Ya hace más de un mes que estamos ocupando la Embajada para protegerla de la gente de Guaidó, y hoy llegó la Policía diciendo que estamos allí de forma ilegal y que la Embajada pertenece al representante de Guaidó, Carlos Vecchio", contó a RT Medea Benjamin, cofundadora del movimiento 'Codepink', uno de los que encabezaban la vigilia en el edificio diplomático venezolano en Washington para impedir que fuera entregado a la oposición venezolana.

Los movimientos sociales, agrupados en Colectivos por la Paz (Collectives for Peace, en inglés), formado por 'Codepink'y 'Popular Resistance', entraron en la Embajada de Caracas después de que el edificio fuera abandonado por el personal diplomático tras la ruptura de relaciones entre ambos países, y de que los partidarios del diputado opositor Juan Guaidó tomaran los edificios del Consulado venezolano en Nueva York y la oficina venezolana del Agregado Militar en Georgetown.

Según aseguran los activistas, recibieron las llaves de la Embajada de los propios diplomáticos del Gobierno electo de Venezuela, por lo que su estancia en la propiedad diplomática de Caracas fue completamente legal.

Este lunes se reportó que todos los activistas habían sido desalojados del recinto diplomático. No obstante, según aseguró la cofundadora de 'Codepink' en declaraciones a RT, aún hay cuatro personas que permanecen dentro pese a la irrupción de los oficiales.

"Lo que nos sorprendió mucho es que la Policía no quiso entrar en la Embajada para sacar a la gente que está allí", agregó. Según opina Benjamin, ello se explica por "la gravedad" de ingresar a una propiedad diplomática de un país sin obtener el permiso de su Gobierno, algo que prohíbe el derecho internacional.

Según la advertencia emitida a través de un 'comunicado' —documento que no lleva membretes ni firma— de las supuestas autoridades norteamericanas, las personas que no cumplan la orden de "desalojar la Embajada" estarían violando la ley federal y local y "serían arrestadas e imputadas criminalmente". Sin embargo, en el texto se reconocen a Vecchio y a Gustavo Tarre Briceño, designado por Guaidó como su 'embajador' ante la Organización de Estados Americanos (OEA), como 'representantes legítimos' de Caracas, a pesar de que sus designaciones son ilegales a la luz de la Constitución venezolana.

"No quieren respetar la ley"

El pasado 24 de abril se cumplieron tres meses desde que el presidente venezolano ordenara regresar a Caracas a todo su personal diplomático acreditado en EE.UU., tras la ruptura de relaciones entre ambos países. No obstante, la Convención de Viena establece la obligación de los Estados de resguardar las instalaciones y los activos de los países que se usan para fines diplomáticos, aunque se rompan las relaciones.

"Yo creo que EE.UU. y gente como John Bolton [asesor de Seguridad Nacional de EE.UU.] odian la ley internacional y no quieren respetar la ley, pero es interesante que han esperado cinco semanas para darnos una orden de salida", indicó la activista.

Desde su autoproclamación, Guaidó intenta hacer ingresar a la sede diplomática a quien designó arbitrariamente como 'representante' ante ese país, Carlos Vecchio, y a su 'embajador' ante la OEA, Gustavo Tarre Briceño.

España confirma que el golpista Guaidó se reunió con Leopoldo López en su Embajada en Caracas

MADRID (Sputnik) — El ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, informó que el autoproclamado "presidente encargado" de Venezuela, Juan Guaidó, se reunió durante la jornada del 12 de mayo con el líder opositor Leopoldo López en la Embajada española en Caracas.

"Guaidó visitó la Embajada de España y naturalmente se encontró con el señor Leopoldo López", dijo Borrell en rueda de prensa ofrecida desde Bruselas, tras acudir a la reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea.

Según el jefe de la diplomacia española, la visita de Guaidó a la delegación diplomática se enmarca "dentro de los contactos normales que nuestro embajador mantiene con todos los agentes relevantes en el proceso político de Venezuela".

"Fue un puro encuentro rutinario", insistió, antes de pedir a los medios de comunicación "no dar más importancia" a la visita.

De hecho, el canciller español llegó a justificar el encuentro entre ambos porque "la embajada es pequeña" y "naturalmente se vieron" mientras Guaidó visitaba al embajador español.

Borrell insistió en que España no otorga "trascendencia" al asunto y se mostró convencido de que el encuentro no vulnera los llamados de Madrid a evitar que la delegación diplomática se convierta en un centro de activismo político para la oposición venezolana.

López se alojó en la delegación diplomática española tras ser liberado de su arresto domiciliario por fuerzas dirigidas por Juan Guaidó, con quien participó en un intento de levantamiento militar contra el Gobierno de Nicolás Maduro el pasado 30 de abril.

El representante en EEUU de Guaidó pide reunión con el Comando Sur

CARACAS (Sputnik) — Carlos Vecchio, representante en EEUU del diputado opositor venezolano Juan Guaidó, solicitó una reunión con el Comando Sur para discutir una posible "cooperación".

"Embajador Vecchio solicita oficialmente al Comando Sur de EEUU reunión con delegación técnica del Gobierno Interino de Venezuela", publicó la Asamblea Nacional (parlamento unicameral, en desacato) en Twitter.

En la carta publicada por el parlamento y firmada por Vecchio, la oposición pide apoyo a las fuerzas militares estadounidenses para "restaurar la democracia" en la nación caribeña.

"Agradecemos planificación estratégica y operativa para que podamos cumplir nuestra obligación constitucional hacia el pueblo venezolano, a los efectos de aliviar su sufrimiento y restaurar nuestra democracia", reza la misia dirigida al jefe del Comando Sur, Craig Faller.

El texto fue publicado dos días después de que Guaidó, quien en enero se autoproclamó "presidente encargado" de Venezuela, afirmó haber dado órdenes a su "embajador" en Washington de establecer contactos con el Ejército estadounidense.

Desde Washington se ha amenazado en reiteradas ocasiones que la opción militar en Venezuela aún está sobre la mesa.

Guaidó también aseguró el 11 de mayo seguir en contacto con sus "aliados" de EEUU, país que lo reconoció de inmediato como "presidente encargado" el 23 de enero.

El líder opositor también afirmó haber recibido supuestamente una "muy positiva declaración" de China.

Arriban a Venezuela 2 millones de insumos médicos desde China

CARACAS (Sputnik) — Unos 2 millones de insumos médicos llegaron a Venezuela desde China, informó el ministerio de Comercio Exterior e Inversión Internacional.

"Llega a Venezuela un cargamento de aproximadamente 2 millones de insumos médicos procedente de la República Popular China, como parte de la cooperación técnica entre los dos países", señaló el ministerio de Comercio en la red social Twitter.

En marzo pasado, el Gobierno venezolano también anunció que recibió 65 toneladas de medicamentos y material médico quirúrgico desde China, como parte de un primer lote que llegaría al país caribeño.

Mientras, en febrero arribaron a Caracas 933 toneladas de medicamentos provenientes de Rusia, Cuba y China.

El presidente Nicolás Maduro ha denunciado que EEUU le mantiene "secuestrados" 5.000 millones de dólares, que serían destinados a la compra de insumos para fabricar medicamentos.

Además, en abril, el Jefe de Estado le exigió al Gobierno de Portugal liberar más de 1.700 millones de dólares que le mantiene retenidos, y que dijo serían usados para adquirir medicinas.

En tanto, el Gobierno venezolano firmó un acuerdo con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para permitir el ingreso de ayuda humanitaria al país, pero con la condición de que no fuese politizada y que cumpliese con los protocolos de seguridad extrema.

La ayuda de la Cruz Roja comenzó a llegar al país caribeño el pasado 16 de abril, y ha sido distribuida en parte de sus centros y en el sistema de salud pública nacional.

El Gobierno venezolano afirma que el país no vive una crisis humanitaria, sino que sufre dificultades sociales provocadas por el bloqueo impulsado por EEUU y sus aliados.

Venezuela lamenta asesinato del antropólogo colombiano Luis Salamanca

CARACAS (Sputnik) — El Gobierno venezolano condenó el asesinato del antropólogo colombiano, Luis Salamanca, y denunció que en lo que va de año al menos 51 líderes sociales han muerto en Bogotá.

"Ser líder social en Colombia hoy es casi una condena a muerte, Venezuela lamenta el asesinato del antropólogo y gestor cultural, Luis Manuel Salamanca Galindez, en el departamento de Huila; sólo en 2019 han sido asesinados 51 dirigentes sociales, según Naciones Unidas", señaló el canciller Jorge Arreaza en la red social Twitter.

​El diplomático venezolano además rechazó que en su mayoría los dirigentes sociales asesinados en el país vecino son: defensores de comunidades afrocolombianas, indígenas, campesinas, población LGBTI y garantes de los derechos de las mujeres.

Salamana, de 64 años, fue asesinado de varios disparos el sábado en la noche en el municipio de San Agustín, al sur del departamento de Huila, reseñaron medios colombianos.

Análisis: Estados Unidos y sus halcones se irán de Venezuela

Salvador González Briceño

*Guaidó es desechable, y ya no le funciona ni a la CIA ni a sus “amigos”

*Pistoleros y golpistas no tendrán éxito, por el apoyo popular y las milicias

*Los halcones mejor que se pongan aprender las lecciones de la historia

Venezuela sigue amenazada, y acosada por el imperio estadounidense de manera persistente; o dicho de la peor manera, sin quitar el dedo del gatillo. Alguien acaba de decir que Washington actúa como cowboy con respecto a Venezuela, la idea hollywoodense de la conquista del oeste, a punta de pistola.

Es la fobia por Nicolás Maduro, o la filia contra su gobierno. Se les olvida que ese no es asunto de ningún poder extranjero, corresponde a los propios venezolanos. Se deja de lado que Maduro fue electo en mayo de 2018 en un proceso electoral transparente y confiable —electrónico, boleta cruzada y observadores—, que ya quisieran muchos países que presumen “democracia” electoral.

Es decir, Maduro no es ningún usurpador del poder. Ganó en elecciones incluso “adelantadas” a petición de la oposición con casi el 68 por ciento de los votos, de un total de 8 millones de votantes que acudieron a las urnas voluntariamente.

Es el presidente de su país, en términos del propio orden constitucional, de un reglamento electoral avalado por sus propias instituciones. Un asunto jurídico de los propios venezolanos, le guste o disguste a muchos. Como cualquier país soberano, en busca de su propio camino, sin injerencismo extranjero neocolonialista.

Por ejemplo, la oposición mediática venezolana se ocupó de propagar que Maduro no tenía el apoyo popular, que incumplía los procedimientos legales y que no contaba con el apoyo internacional. Fake news. Nada cierto, salvo lo del apoyo internacional de donde se engancharon los opositores de la derecha para buscar detractores afuera.

De nada sirve que países como los propios Estados Unidos de América (EUA), incluso dos conjuntos de naciones como la Unión Europea o la OEA —la última que atiende a intereses ajenos a los propios; Luis Almagro es completamente parcial—, repudien a Maduro cuando el pueblo no.

No importa, lo que vale es el entramado institucional, como el Consejo Nacional Electoral de Venezuela, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), el Consejo Moral Republicano, hasta la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela de 2017 (que luego avaló a Juan Guaidó); y el respaldo extranjero conformado por más de 20 países, entre los que destacan Rusia, China, Turquía, Corea del Norte y las propias Naciones Unidas.

Luego entonces, así sea en segundo mandato, Nicolás Maduro es el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Les guste o no a los halcones gringos. Por eso no deja el poder, y menos se reconoce al auto declarado, el 23 de enero pasado como “presidente encargado” Juan Gerardo Antonio Guaidó Márquez, diputado de la Asamblea Nacional Constituyente de la cuál es presidente.

La plaza pública no lo hace popularmente aceptado. Todo lo contrario. Cada vez convoca menos, porque carece de aceptación, seguidores y presencia. Cada vez resulta más claro que Guaidó es alfil estadounidense, de intereses extranjeros. Él ha sido el promotor de los intentos fallidos de golpe de Estado en su país.

Alguien ha dicho también que Guaidó ya vale más muerto que vivo para la CIA y sus más cercanos colaboradores. Ni consigue el golpismo ni ejerce como lo que se declara: presidente “encargado”. Carece de credibilidad entre los venezolanos, como pretenden los medios de comunicación estadounidenses.

Guaidó acepta últimamente que Maduro ya lo quiere preso. Se victimiza. Por supuesto no es Maduro sino sus acciones. Cualquiera lo hubiera declarado ya un traidor por promover el golpismo, incluso acompañado de Leopoldo López ahora. Pero ciertamente habría que preocuparse por Guaidó. Siendo inútil a la CIA Maduro tendría que ocuparse de su vida. No sea que EUA lo desaparezca y le cargue la culpa a Venezuela.

Con o sin Guaidó, lo cierto es que los halcones de Trump no quitan el dedo del renglón. Insisten en derrocar a Maduro, que renuncie o que se vaya, por ser un presidente ilegítimo. Pero no hay motivo para tantas amenazas, ni orquestación de los intentos de golpe de Estado.

Ahí están los operadores, violadores del derecho internacional del pasado en el presente, que acosan por varios frentes. Es el gabinete de halcones vs. Venezuela: Elliott Abrams, de negro historial en Medio Oriente y América Latina; John Bolton, el promotor de la invasión militar; Mike Pompeo, como exdirector de la CIA y experto en espionaje; Marco Rubio, útil por la promotoría de sanciones económicas, y; Mauricio Claver-Carone, agente del bloqueo y los “derechos humanos”.

Son los pistoleros de Hollywood. Mejor dicho, los actores de las películas tipo Clint Eastwood, el actor-productor admirado de Trump; hasta de la mirada. Los agentes del golpe de Estado contra Maduro.

Entre todos han estado orquestando el golpismo contra Maduro por todas las vías imaginables. Las acciones han sido continuas. De hecho el golpismo es permanente, porque viene desde que les falló el derrocamiento de Hugo Chávez allá en 2002 al mismísimo Elliot Abrams. Una serie de operaciones apoyadas desde afuera, pero apoyadas adentro.

Es la derecha venezolana de vocación golpista la que se cuelga las medallas. Así lo ha manifestado desde 2002, y con las guarimbas por años: en 2007, 2013, 2014, 2017, con destrucción de infraestructura y numerosas muertes de ciudadanos venezolanos. Súmese la intentona magnicida de 2018, con la explosión controlada desde el aire de drones.

No negocia sino que arrebata. Ya en 2015 como oposición, la oposición propuso un proceso electoral que luego desconoció; lo mismo sucedió en 2018, cuando avanzadas las negociaciones anunció el retiró de los “acuerdos para el diálogo y la paz”. A punto de la firma, tras una llamada telefónica de Rex Tillerson —el nuevo presentador de la Doctrina Monroe para la región del “patio trasero”— desde Bogotá, reunido como estaba con Juan Manuel Santos.

Así los recovecos del golpismo promovido desde Washington, el tema claramente no funciona, no ha funcionado ni funcionará. Porque ha carecido del apoyo de las dos principales apuestas, de las que Guaidó y los operadores han tratado de echar mano para derrocar a Nicolás Maduro: 1) Ganar consenso del respaldo popular, los llamados a la gente a participar no tienen eco, lo dejan solo; 2) Apostarle a fraccionar las cabezas de los generales de las Fuerzas Armadas no les ha servido de nada, los militares son leales a la cauda bolivariana de Chávez y Maduro.

Al contrario. Tanto acoso por muchas vías —la manipulación mediática, el boicot energético, la cancelación de cuentas de dinero y oro en bancos extranjeros, amenazas de invasión territorial, etcétera—, ha fortalecido al gobierno chavista.

Maduro avanzó, desde enero de 2019, en la conformación de 50 mil “unidades populares de defensa” en todos los barrios, pueblos, ciudades y caseríos, en apoyo o complemento de las FANB en la defensa integral del país. Con aspiración a llegar a los 2 millones. Cosa complicada para cualquier invasor, así sea mercenaria como lo propone la empresa que se alquila para la guerra Blackwater, que amenaza crear un ejército de 50 mil hombres.

La organización popular no es poca cosa. Es ni más ni menos que el pueblo en armas. Y los estadounidenses lo saben, por eso insisten en desarticular a los poderes internos antes que atreverse a una invasión militar. Porque no se atreverán. Vietnam les dejó una gran lección.

Por eso el llamado de Mike Pence al Tribunal Supremo de Venezuela, para ponerse “de lado de la historia” (¡recontrasic!), que se coloque al margen de la democracia y propicie el golpe de Estado. Injerencismo puro y simple. Puro porque no le interesa violentar el orden internacional; simple por pecar de ingenuo y vil.

Lo cierto es que, luego de ensayar varios intentos, y no atreverse a emprender una invasión, quizá el único camino que les quede a los halcones sea la del mercenariato. ¿Se atreverán Iván Duque, presidente de Colombia, o Jair Bolsonaro de Brasil apoyar una acción militar o injerencista desde sus territorios? No. El costo, lo saben, sería demasiado alto. Incluso para el entreguista de Duque, que carece de apoyo popular y los colombianos no quieren eso contra un pueblo históricamente hermanado.

¿Qué contra eso? ¿Qué harán los estadounidenses frente a la fortaleza popular de las milicias? Eso es cosa seria. Y se supone que los halcones han leído la historia del papelón que jugó su país en Vietnam. ¿Hasta dónde pretende Washington llegar? ¿Realmente pretende Trump apoyar a sus pistoleros aventureros actuar en contra de Cuba, de Nicaragua u otro país de la región?

Los contrapesos internacionales cuentan. Y les guste o no al gabinete halconero Rusia está detrás, o con un paso adelante. China igual. Que si no quieren los gringos la presencia de esos países en la región, ¿acaso seguimos viviendo en tiempos de la Guerra Fría para pretender que los cotos de poder territorial siguen siendo rebanadas de pastel?

Corre la tesis que la operación secreta estadounidense no es tirar presidentes cuanto desarticular gobiernos, para generar el caos mediante la violencia y crear muchos territorios “libres” y aplicar la tesis del divide y vencerás. Pero eso tampoco funcionará.

Ni en contra de Venezuela ni la región centroamericana o latinoamericana en general. Incluso con gobiernos títeres, como los hay ahora en varios países afines a Washington, porque la vocación popular latinoamericana es pacífica.

Además, que la presencia de países como Rusia y China que están en la disputa por la conformación de un nuevo orden internacional en contra de los EUA, no lo admite, está el pueblo organizado que es la primera defensa territorial venezolana.

Cabe recordar, finalmente, el ejemplo de Vietnam, ese pequeño país que le dio tremendas lecciones a la historia mundial en contra de tres imperialismos: japonés, francés y gringo.

Contra este último, la unidad popular vietnamita demostró que ni el imperio puede contra un pueblo. Tanto Ho Chi Ming como el general Vö Nguyën Giáp le mostraron a Lyndon B. Johnson y al general William Westmoreland que un pueblo unido no se doblega.

Cierto que el ejército estadounidense “ganó” todas las batallas con más de 1 millón de efectivos, aviones, tanques y helicópteros, pero con la movilización de 80 mil vietnamitas y una estrategia militar ciertamente suicida, Giáp les ganó la guerra. Murieron 58 mil militares estadounidenses vs. 1.1 millón de vietnamitas.

Pero la opinión pública, aquella compuesta por jóvenes rebeldes estadounidenses (del peace and love, la mariguana y el rock; la rebelión de los 60), y buena parte de la sociedad inconforme con la muerte de sus soldados, presionó al grado de doblegar a Johnson e impedir que intentara siquiera la reelección.

Así comenzó el declive político y militar de los EUA en la guerra. Y así la perdió. La primera víctima fue Johnson, y Westmoreland la pagó toda su vida pasando por “chivo expiatorio”.

En Venezuela no le iría mejor a Washington. A los halcones hay que ponerlos aprender lecciones de historia, la historia de los pueblos. Son los pueblos los que califican, al final, todas las opciones que los violentos dicen “poner sobre la mesa”. Y cuando declaran eso es porque les quedan pocas, o ninguna alternativa. Mejor que se retiren. Eso sería más digno para un imperio tan desacreditado en todo el mundo.