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Las autoridades de la autoproclamada República de Kosovo se han apoderado de la infraestructura, las empresas y la tierra que le pertenecen a Serbia, lo que contradice las disposiciones de la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU.

La misión de la ONU en Kosovo, a la que Belgrado confió la gestión de su propiedad, en lugar de protegerla de los reclamos ilegales albaneses solo contribuyó a que estas se perdieran, escribe Brankica Ristic para Sputnik Serbia.

Según los datos de un estudio de la ONG Centro de Política Práctica (Centar za praktisnu politiku), publicados en 2016, cada segundo 16 euros del presupuesto de Serbia van a Kosovo y Metojia.

Pristina —la capital de la región autoproclamada de Kosovo— le roba a Belgrado casi 11.000.000 de euros por año, subrayó Ristic. Así, representantes de las redes eléctricas serbias (Elektromreze Srbije) anunciaron oficialmente un robo de electricidad a gran escala.

En el período de 1961 a 1990, la infraestructura y el desarrollo de las empresas en Kosovo y Metojia, según fuentes no oficiales, recibieron inversiones por un monto de 17.600 millones de dólares por parte de la entonces Yugoslavia. Antes de la desintegración de este país, el 48% de los subsidios presupuestarios para el desarrollo de las regiones se gastaron en Kosovo.

El profesor de derecho internacional Dejan Mirovic sostiene que los albaneses de Kosovo se han apropiado de todas las propiedades serbias en el Kosovo central y meridional.

"Todo esto fue construido durante la Yugoslavia. Desde el punto de vista legal, no tienen nada más que la base militar estadounidense Camp Bondsteel. No se puede ni hablar de un acuerdo final mientras que Pristina use de manera ilegal nuestra central eléctrica de Obilic", señaló Mirovic a Sputnik.

El autoproclamado Gobierno de Kosovo también usa la empresa pública Trepca —un complejo de minas y empresas industriales en el territorio de Kosovo— que en su estado actual cuesta alrededor de 85.000 millones de dólares.

Según las estimaciones del Banco Mundial, los recursos minerales de la región se estiman en unos 13.500 millones de euros (15.600 millones de dólares). Las reservas geológicas de lignito llegan a unos 15.000 millones de toneladas, mientras que las reservas de estaño y zinc se estiman en 51 millones de toneladas, lo que corresponde al 74,1% de todas las reservas de Serbia.

Las reservas de níquel y cobalto son aproximadamente de 19,9 millones de toneladas y los depósitos de bauxita contienen aproximadamente 1,7 millones de toneladas de mineral, lo que debería ser suficiente para producir 425.000 toneladas de aluminio.

De acuerdo con otras estimaciones del Banco Mundial, con las que están de acuerdo los expertos de la Facultad de Geología de la Universidad de Belgrado, las reservas de carbón de Kosovo serían suficientes para alimentar dos centrales térmicas y producir electricidad suficiente para cien años. El Ministerio de Energía de Serbia en 2009 informó que el costo de esta energía sería igual a 100 millones de euros.

Con esta información se puede concluir que el propietario de Trepca se convierte automáticamente en el líder en el campo de energía en toda la región.

Al explorar el potencial de las minas de Kosovo, expertos estadounidenses llegaron a la conclusión de que sus reservas durarían aproximadamente 16 siglos. Sus depósitos de siete minerales estratégicos —estaño, zinc, plata, níquel, manganeso, molibdeno y boro— se estiman en 1.000.000 millones de dólares.

Dejan Mirovic recordó a Sputnik que, de conformidad con la  de la ONU, Serbia ha confiado la gestión de sus bienes a la Misión de la ONU en Kosovo. No obstante, en su opinión, todas las decisiones tomadas por los representantes de la misión sobre la propiedad de los serbios deben ser sometidas a revisión.

"La mediación de la UE en cuestiones de propiedad no tiene sentido, porque Bruselas continúa practicando graves violaciones del derecho internacional", afirmó el interlocutor de Sputnik.

De acuerdo con el especialista en derecho internacional, es un "robo sin precedentes" lo que ocurre bajo la careta de la ONU, a pesar de que la resolución 1244 no prevé ninguna revisión de los derechos de propiedad en Kosovo y Metojia. Por el contrario, el documento establece que los cambios en los derechos de propiedad sin el consentimiento del Estado o de las personas jurídicas son inaceptables.

Los albanokosovares han usurpado un 80% de las 1.088.699 hectáreas de las tierras kosovares.

La mayoría de las empresas serbias fue vendida a través de un proceso de privatización que no exige establecer el derecho de la propiedad antes de venderla, sino que permite determinarlo en el tribunal después de la transacción. Desde 2006, 145 empresas serbias se han vendido de esta manera.

Serbia acusa al régimen israelí de festejar un “pogromo” antiserbio en Croacia

El embajador serbio ante el régimen israelí critica la insensibilidad sionista al sufrimiento ajeno por la presencia de F-16 israelíes en un evento en Croacia.

“Israel y los judíos han tenido un pasado difícil y deberían entender las dificultades y sufrimientos de otras naciones”, ha dicho este domingo el embajador Milutin Stanojević en una entrevista concedida para criticar la participación israelí en una conmemoración de la Operación Tormenta de 1995, con la que Zagreb expulsó a más de 250 000 serbios del actual territorio croata.

El régimen de Tel Aviv envió tres aviones de guerra a Croacia la semana pasada, a fin de que participaran ayer domingo en una exhibición militar festiva conmemorativa de la operación militar, con el objetivo de facilitar una venta israelí de 12 F-16, de aquí a 2020, para sustituir los 12 viejos Mikoyán-Gurévich MiG-21 de fabricación soviética que posee la Fuerza Aérea croata.

La participación israelí en el festejo ha sido muy mal acogida en Serbia. En 2015, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia dictaminó que el Ejército croata había cometido graves crímenes de guerra contra la población civil serbia, aunque rechazó la demanda de Belgrado de que se reconocieran los hechos como genocidio.

En su entrevista, publicada por The Times of Israel, Stanojević recalca la “profunda decepción” de Belgrado por la presencia de pilotos y cazas israelíes en el país vecino, y señala que para los serbios “la Operación Tormenta de 1995 fue una especie de pogromo”, en alusión a los violentos motines antijudíos de la historia europea.

El desplazamiento de la población serbia de la actual Croacia “fue el mayor éxodo de una nación desde la Segunda Guerra Mundial”, asegura el embajador, antes de enfatizar que la participación israelí en las celebraciones croatas “no es un gesto amistoso hacia Serbia” y que hasta ahora no había habido participación oficial extranjera en el evento anual.

El presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, mostró también su irritación con el régimen de Tel Aviv declarando el sábado que, igual que “(el dictador alemán Adolf) Hitler quería un mundo sin judíos, Croacia y su política querían una Croacia sin serbios” al lanzar la operación de limpieza étnica de 1995.

Uno de los militares israelíes desplazados a Croacia para promocionar la venta de los aviones de guerra, el general de brigada Mishel Ben Baruch, dijo el viernes que era “un honor” poder participar en el 23.º aniversario de la Operación Tormenta.

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