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Al sacar a EEUU del PAIC, Donald Trump corre el riesgo de quedarse solo en el ámbito internacional. Incluso el ministro británico Boris Johnson, ni hablar de los diplomáticos franceses y alemanes, expresó su escepticismo respecto a la estrategia de enfrentamiento con Irán.

Según el analista político de Financial Times, Philip Stephens la primera víctima de esta "decisión peligrosa para la región, para el mundo al mismo tiempo y totalmente innecesaria" de Trump ha sido la llamada solidaridad transatlántica.

"En un lado está ahora EEUU junto con Israel y Arabia Saudí. Y en el otro, pues, el resto del mundo", explicó Stephens.

El presidente Donald Trump devolvió a la agenda internacional la perspectiva de una gran guerra en Oriente Medio. Para los actores geopolíticos serios del planeta, será imposible evitar participar en ella de manera directa o indirecta, advirtió Iván Danílov, columnista de Sputnik y autor del blog Crimson Alter.

Según Danílov, a diferencia de los casos de Siria y Corea del Norte, en Irán, Trump no está buscando acuerdos, sino que está dispuesto a desatar un conflicto directo con los aliados europeos de EEUU para hacer posible una solución militar del problema iraní.

Philip Stephens señaló que "la situación recuerda a la preparación para la guerra en Irak", pero esta vez EEUU actuaría sin aliados europeos.

En este caso ni siquiera funcionaron las tácticas tradicionales de los medios y la presión pública sobre los que no apoyaron al presidente estadounidense, observó Danílov. La presentación de los supuestos "materiales secretos iraníes sobre el programa nuclear" por el Gobierno israelí y su promoción por ciertos medios occidentales no produjeron el efecto esperado.

Sin embargo, esto no impidió que Trump rompiera el acuerdo nuclear, pero una restauración en toda regla del régimen de sanciones internacionales contra Irán parece ser una tarea casi imposible, opinó el periodista.

Para lograr unos graves daños económicos, EEUU tiene que convencer a la Unión Europea, China y la India —los principales compradores de petróleo iraní y los principales socios económicos de Irán— para que se unan a las sanciones de modo formal o informal. Vale la pena recordar que incluso en condiciones de las sanciones de la ONU contra Irán impuestas antes de la conclusión del acuerdo nuclear, el Gobierno de Obama no había conseguido presionar a Japón, Corea del Sur, la India y China para que introdujeran restricciones a las importaciones de petróleo de Irán.

Teniendo en cuenta que los líderes de la Unión Europea están en contra de las acciones de la Administración Trump, el regreso de las sanciones europeas también es poco probable. Los intentos de EEUU de imponer sanciones y multas a las empresas y los bancos europeos de petróleo, que continúen cooperando con Irán, darán lugar a una exacerbación del conflicto entre la Unión Europea y Estados Unidos y una posible acción de represalia de la UE contra las empresas estadounidenses.

El periodista recordó que cuando EEUU amenazó con introducir medidas contra las empresas europeas que participan en la financiación y construcción del Nord Stream 2, el Gobierno alemán respondió con la amenaza de tomar represalias.

La renuencia de los líderes europeos a ceder ante la presión está condicionada tanto por los intereses de las empresas europeas como por consideraciones políticas internas.

Sin embargo, es imposible descartar que la Administración Trump no se concentre en imponer sanciones, sino en pasar más rápido a la fase militar de enfrentamiento.

"Si lo miramos desde el punto de vista pragmático, para Rusia, esta situación es beneficiosa: los precios del petróleo están subiendo, y junto con las tensiones geopolíticas, hay una demanda creciente de armas rusas y su apoyo diplomático. Además, dado el desagradable comportamiento de EEUU, la demanda de unos socios sanos y fiables en el diálogo geopolítico está creciendo, incluso en Europa", concluyó Danílov.

"Si Rusia fuera más emocional, Oriente Medio ya habría estallado en llamas"

Oriente Medio se somete a una nueva guerra mundial, declaró el líder sirio en su entrevista al medio griego Kathimerini. Borgán Bezpalko, miembro del Consejo presidencial ruso para relaciones internacionales, comentó a Sputnik las declaraciones del mandatario sirio.

"Es totalmente obvio que en Oriente Medio se está librando una guerra subsidiaria, la que ciertos países quieren aprovechar mediante el uso de grupos armados. Cabe señalar que no solo me refiero a una superpotencia como Estados Unidos, sino también a sus aliados regionales", pronunció el analista.

A su entender, Rusia no tuvo ninguna otra opción, sino intervenir en la guerra civil en Siria. Como consecuencia, su contingente limitado cambió el curso de este conflicto armado así que aseguró la ventaja a las autoridades legales de Siria.

"Al mismo tiempo, Rusia no responde a las provocaciones, no cruza las líneas rojas que había trazado para sí misma. Si el Gobierno ruso fuera más emocional, como por ejemplo el presidente estadounidense, estas líneas se convertirían en un pretexto para un conflicto a gran escala, y Oriente Medio ya habría estallado en llamas", manifestó.

"Rusia prefiere actuar con moderación y luchar solo contra los enemigos que ya había determinado desde el principio. Son los grupos terroristas como Daesh —autodenominado Estado Islámico, proscrito en Rusia y otros países— y otros parecidos", agregó.

Según prosiguió, esta táctica tranquila y confidente comprobó su efectividad en Siria.

"[Los rusos] prestamos apoyo a nuestros aliados, pero al mismo tiempo reaccionamos con prudencia a las provocaciones y no permitimos que el conflicto se desarrolle por una vía caótica e incontrolable", apuntó el entrevistado.

En su entrevista al medio griego Kathimerini el presidente sirio, Bashar Asad, enfatizó que "Estados Unidos busca crear un conflicto con Rusia, humillarla o debilitarla". Sin embargo, "gracias a la prudencia de los rusos", Siria ha logrado evitar una escalada.

China reforzará la cooperación económica con Irán y ayudará a este país a sortear las sanciones de EEUU

China sabrá aprovechar la ocasión para reforzar la cooperación con Irán de modo que pueda sortear las sanciones estadounidenses, según los expertos consultados por Sputnik. El gigante asiático se encargará de crear las plataformas internacionales necesarias para mantener el acuerdo con Irán.

Del mismo modo, Pekín mantendrá y garantizará el diálogo entre todas las partes involucradas en el acuerdo nuclear, según explicó en un comunicado el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Geng Shuang.

La posición de Pekín posterior a la retirada de EEUU del acuerdo nuclear iraní, firmado por el país asiático, Rusia, el Reino Unido, Francia, Alemania y el propio Irán, la expresaron el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Geng Shuang, y el Representante Especial de la República Popular China para Oriente Medio, Gong Xiaosheng.

“China e Irán mantienen el contacto a nivel comercial periódicamente y continuaremos cooperando en esa línea, respetando siempre nuestras obligaciones internacionales”.

El gigante asiático siempre ha encontrado una salida a las sanciones más duras impuestas a Irán, ya estuviesen relacionadas con la restricción del acceso al petróleo iraní o a su sistema bancario, algo que ha recordado a Sputnik Irina Fiódorova, experta del Centro de Investigación Iraní del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de las Ciencias de Rusia. Añade, de hecho, que no será por experiencia: China ya sabe cómo aprovechar la oportunidad para estrechar la cooperación que mantiene no solo con Irán, sino con la Unión Europea y América Latina “cuando otros países, sujetos a las estrictas sanciones estadounidenses, se han negado a cooperar con ellos”.

De esa misma experiencia se sirven las empresas chinas que han caído en la lista negra de Washington.

Fiódorova está convencida de que China fundará entidades que operen y cooperen exclusivamente en y con Irán, de forma que las sanciones estadounidenses no les afecten demasiado. China, “como siempre ha hecho”, aprovechará la ventana de oportunidades que se le presente.

Pekín deberá encargarse ahora de que todas las partes que están interesadas en proteger la integridad y el rigor del acuerdo iraní mantengan el contacto. Aquí el gigante asiático será clave porque es “un jugador imparcial y justo en la escena internacional” subraya a Sputnik Ji Kaiyun, de la Universidad Suroeste de Jiaotong (China).

“Se hace aún más necesario persuadir a Irán de que no responda rápidamente. Y también iniciar un diálogo constructivo con la Unión Europea”.

China tiene a su alcance todas las herramientas necesarias para que el diálogo entre las distintas partes del acuerdo fluya. Eso incluye crear las plataformas internacionales que lo hagan posible e invitar a sus socios a sentarse a la mesa de negociaciones.

Hay quien cree que, si China y la Unión Europea logran condenar conjuntamente las sanciones de EEUU con Irán, siempre será posible para ambos encontrar formas legales de contrarrestarlas, lo que sin duda será una poderosa señal que llegará hasta Washington. China podría, incluso, ayudar a la Unión Europea a eludir las sanciones estadounidenses. No sería la primera vez que estas pasan de refilón por los países europeos.

Esta opción es la que comparte Tytti Erästo, investigador y experto en desarme nuclear y en no proliferación de armas del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo. Su opinión la cita el periódico South China Morning Post. Fiódorova no está de acuerdo. Para ella, a China no le interesa ayudar a los países europeos a que eludan las sancione estadounidenses y siempre que coopere con ellos lo hará en su propio beneficio. No dará nada gratis. “China no es de esos países”, señala. Eso sí. Continuará aprovechándose de esa ventana de oportunidades.

Análisis: Carga nuclear de Trump contra sus aliados

Luis Rivas

El 'Trumpexit' del Acuerdo Nuclear, firmado en julio de 2015, despierta en Europa una inquietud mucho mayor que las fantasías sobre la utilización de la bomba atómica.

El levantamiento de las sanciones económicas a Irán, a cambio de la renuncia al enriquecimiento de uranio, había abierto la puerta a un mercado de 80 millones de personas y a un negocio cifrado en 600.000 millones de dólares.

Irán se convirtió hace dos años en el nuevo 'El dorado' de compañías europeas necesitadas de nuevas fronteras. Pero el acuerdo internacional pactado con Teherán por el Reino Unido, Francia, China, Rusia y Estados Unidos, contó con la firma del Presidente Barack Obama. Hoy, su sucesor en el cargo se honra de mostrar ante las cámaras cómo, de un plumazo, se acaba con un acuerdo internacional que despoja a sus propios aliados, y sin embargo  competidores comerciales, de miles de millones de dólares para sus economías.

Las tres potencias europeas con peso económico —pero no tanto político— se han desgañitado para vender a la ciudadanía el horror de un cataclismo nuclear que es más bien un desastre más prosaico: la pérdida de contratos para sus compañías en Irán.

Estados Unidos, con Donald Trump al frente, quizá ya no tiene la fuerza o el interés en representar al gendarme político del mundo, pero sigue llevando la chapa de Sheriff comercial del planeta. El ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, manifestaba así su protesta sobre la decisión de la Casa Blanca: "Es inaceptable que Estados Unidos se erija como gendarme económico mundial". ¿Es algo nuevo?

El jefe de Le Maire, Emmanuel Macron, había hecho creer a sus socios europeos que sería capaz de convencer a Trump de mantenerse dentro del acuerdo. Pero la diplomacia de las palmadas, besos y abrazos no sirvió para forzar al Presidente norteamericano a incumplir una de sus promesas electorales y obsesiones postelectorales.

La industria francesa celebró  por todo lo alto en 2015 la reapertura de los negocios con Teherán. El presidente de la empresa petrolera Total, Patrick Pouyanne, hablaba del "día histórico en el que volvemos a Irán". Su alegría era materializada en una primera inversión de 5.000 millones de dólares. Airbus acordaba la venta de 100 aviones A320 a Iran Air y a Zagros Airlines, por un precio de 19.000 millones de dólares. Renault vendió en 2017 160.000 automóviles en Irán. Peugeot copa el 30% del mercado automovilístico iraní. La compañía Accord planeaba la construcción de nuevos hoteles. Aeropuerto de París, Vinci, Alstom, Sanofi…los grandes actores de la industria francesa ya habían iniciado su instalación o retorno a Irán. Hoy saben que sus inversiones se tambalean por orden de Washington.

Al Presidente Macron le siguió en las visitas de angustia europea la Canciller alemana. Pero Angela Merkel sabía que su poder de persuasión con Trump es inexistente. El mandatario norteamericano no se ha cansado de subrayar el desequilibrio comercial que su país mantiene con Berlín, y menciona cada vez que puede a la marca Volkswagen como uno de los causantes del problema.

​El embajador de Estados Unidos en Berlín fue uno de los primeros y más claros traductores de la decisión de Trump: "Las compañías alemanas que hacen negocios con Irán deben abandonar el país". Una orden que los empresarios alemanes no se tomaron muy bien. El Presidente de la cámara de comercio germano-iraní, Michael Tockuss, dijo que esperaba que el Ministerio de Exteriores de su país  informara al embajador que él no es quien dicta la política alemana.

No de la economía en general, pero sí en el caso de la política comercial hacia Irán. En este 'anti Plan Marshall', las compañías alemanas pueden perder más que plumas. Además de la mencionada Volkswagen, Siemens está en peligro. La firma llegó a un acuerdo en 2016 para renovar los ferrocarriles iraníes y dotar con 50 locomotoras al país.

Otro de los signos definitorios de la 'nueva diplomacia' norteamericana es el distanciamiento con Londres. Trump ha vapuleado la histórica 'Special Relationship', menosprecia a Theresa May y no cuenta con Londres como aliado seguro. May dice haber intentado persuadir al presidente norteamericano de no abandonar el acuerdo internacional con Irán. No solo en sus escasos encuentros, sino en  "más de doce conversaciones telefónicas".

​El resultado está a la vista: Rolls-Royce pensaba poder dotar de motores a los Airbus. British Petroleum seguirá viviendo de los recuerdos de su pasado en Irán; Vodafone se verá obligada a reempaquetar sus celulares; British Airways cancelará sus proyectos de líneas aéreas con Irán.

La Unión Europea e Irán hicieron negocios por 9.200 millones de dólares en 2015; en 2016, la cifra llegó a 16.400 millones; el pasado año ya desbordaba los 25.000 millones.

Si los grandes bancos ya eran reacios a conceder créditos para la inversión en Irán, a pesar del pacto internacional, ahora dejarán de mirar definitivamente hacia ese país, a menos que una solución de última hora lo remedie. Algo en lo que no creen ni los más optimistas voceros de cualquier capital europea.

Europa comprueba una vez más su debilidad ante el dólar, la moneda política que el Departamento del Tesoro blande para disuadir de hacer negocios a las empresas de los aliados. La multa norteamericana a la entidad bancaria francesa BNP-Paribas en 2014, 9.000 millones de dólares, vuelve a ser la cifra más recordada por los banqueros europeos.

Europa ha seguido en las últimas décadas las indicaciones que su aliado norteamericano le dictaba en su comportamiento diplomático y, por lo tanto, comercial. Cuando Obama ocupaba la Casa Blanca, muchos europeos veían esas 'sugerencias' barnizadas de un toque 'moral' y 'progresista'. Donald Trump les está mostrando que la independencia de criterio es una condición indispensable para ser soberanos, por encima de la ideología que defiendan los inquilinos del Despacho Oval.

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