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Continúa la masiva salida de empresas de Cataluña rumbo al resto del territorio español. Este jueves, el Banco Sabadell confirmaba que trasladaba su sede social a Alicante, mientras que CaixaBank anunciará este viernes que Palma será su nueva sede social.

Este viernes continúan surgiendo nuevas empresas que están estudiando muy seriamente abandonar Cataluña. Según informa Der Spiegel, la farmacéutica alemana Bayer, una de las principales del planeta, dejaría Cataluña para marcharse a Murcia.

Pero sin duda, la gran noticia de este viernes es la posible salida de Freixenet, empresa que tiene la sede en Sant Sadurni d’Anoia. El presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet, José Luis Bonet, ha confirmado que propondrá al consejo de administración de la compañía el cambio de sede social fuera de Cataluña.

“No depende de mí, depende del consejo, pero desde luego yo lo propondré”, ha declarado Bonet en declaraciones a RNE.

Otra empresa que ha confirmado que tratará su posible salida de Cataluña es SEAT, que podría trasladarse a Madrid en las próximas horas. En la actualidad, la compañía que forma parte de Vokswagen, está radicada en Martorell (Barcelona).

Junto a su sede social, SEAT tiene en Martorell la mayor factoría automovilística en España, con cerca de medio millón de vehículos ensamblados durante el pasado año.

Empresas alemanas anticipan planes para abandonar Cataluña si se proclama la independencia

Empresas alemanas que desde territorio catalán operan para toda España se muestran proclives a cambiar la localización de sus sedes si finalmente se proclama la independencia de Cataluña.

En declaraciones recogidas por el medio español 'Vozpópuli', la Cámara de Comercio Alemana en España admitió que "la deslocalización física de grandes infraestructuras productivas o de servicio es difícil, por razones obvias". Sin embargo, aseguró, "una empresa, independientemente de que su matriz sea nacional o internacional, buscará vías para estructurarse de tal forma que, en el supuesto de independencia, ésta no le afecte o le afecte al menos de la forma más limitada posible".

Por eso es probable que estas empresas, tal como señala la mencionada institución alemana, busquen "un nuevo domicilio social y fiscal o almacén central fuera de las fronteras de la Comunidad Autónoma para garantizar su operatividad administrativa en el resto del territorio nacional y comunitario, y evitar así posibles obstáculos arancelarios en su actividad más allá de la Comunidad Autónoma donde actualmente produzcan o desde donde comercialicen actualmente su producto o servicio".

Desde Alemania, fuentes de la Cámara Alemana de Industria y Comercio (DIHK) han confirmado que "la incertidumbre está perturbando a nuestras empresas", y arguyen que "la inestabilidad política es una amenaza directa para el desarrollo económico". Prevén por esa razón que "las empresas reaccionarán cada vez más ante la escalada con restricciones a la inversión".

La Cámara de Comercio Alemana en España también explicó que si "una empresa se instaló en España hace años en una región concreta, no lo hizo por seleccionarla como mercado objetivo, sino porque le interesaba la totalidad del mercado español o europeo, el volumen total de clientes potenciales, la productividad o competitividad del país y otros costes (logísticos, energéticos, etc.) asociados a sus inversiones".

Entre las seis primeras empresas de Cataluña por facturación, la primera (Seat), la quinta (Volkswagen) y la sexta (Lidl) son alemanas y tienen sus sedes en Barcelona. El banco central alemán (Deutsche Bundesbank)contabiliza 1.300 empresas alemanas en España, de las que el 40 % están en Cataluña.

AGBAR traslada su sede social de Barcelona a Madrid

El consejo de administración de la Sociedad General de Aguas de Barcelona (Agbar) ha decidido trasladar "de forma temporal" su sede social de Barcelona a Madrid debido a la situación política que vive Cataluña.

La decisión se ha tomado "con el fin de preservar la seguridad jurídica de los inversionistas" y no supone, "en ningún caso", afectación alguna al servicio que las diferentes operadoras del grupo prestan en todo el territorio catalán.

Agbar, que este año celebra su 150 aniversario, está participada al 100% por Suez Environnement España, empresa perteneciente al grupo francés Suez.

De hecho, la multinacional gala ya trasladó hace dos años de Barcelona a Madrid su domicilio fiscal en España.

La decisión de la compañía se produjo en pleno proceso soberanista catalán, si bien la empresa subrayó entonces que este traslado respondía estrictamente a cuestiones "administrativas y organizativas".

Agbar, presidida por Ángel Simón, es accionista de diversas operadoras del ciclo integral del agua en Cataluña, como son Aigües de Barcelona -empresa mixta que suministra agua a buena parte del área metropolitana-, Sorea o Cassa, que mantienen su domicilio social actual.

Aguas de Barcelona tuvo durante años su sede corporativa en la icónica torre de Jean Nouvel de la plaza de Glòries de Barcelona, actualmente propiedad de Merlin Properties, pero hace dos años se trasladó a un edificio de alquiler en la Zona Franca de la capital catalana.

El origen de Aguas de Barcelona se remonta a 1867, cuando se constituyó en Lieja (Bélgica) la Compagnie des Eaux de Barcelone, que es el precedente más antiguo de la actual compañía.

Inicialmente estaba formada con las aportaciones del Crédit Général Liégeois, la Compagnie Générale des Conduites d'Eau y otros capitales belgas y franceses y su objetivo era dotar al nuevo barrio del Ensanche -Eixample- de la infraestructura de abastecimiento de la que carecía Barcelona hasta entonces.

Agbar es la última de las muchas empresas que en los últimos días han anunciado que trasladan su sede social fuera de Cataluña debido a la incertidumbre que genera el proceso soberanista y la posibilidad de que el Parlament haga en los próximos días una declaración unilateral de independencia.

CaixaBank, Gas Natural, Banco Sabadell, Naturhouse, Oryzon, Eurona, Banco Mediolanum, Arquia Banca o Dogi son algunas de las compañías que han decidido mover su sede a otras ciudades españolas, una decisión que ya tienen sobre la mesa otras empresas catalanas como Freixenet, Renta Corporación o Catalana Occidente.

Colonial valora trasladar su sede de Barcelona

Colonial valora trasladar su domicilio social fuera de Cataluña, siguiendo el camino que en los últimos días han tomado otras grandes compañías cotizadas catalanas. Fuentes del mercado consultadas por este diario aseguran que la empresa tiene previsto el traslado. La inmobiliaria, que emplea como sede un edificio en la Avenida Diagonal de Barcelona, no ha querido hacer comentarios sobre esta cuestión.

El valor en Bolsa de la socimi se ha visto sometido a una fuerte presión durante los últimos días por el desafío independentista del Gobierno catalán. Colonial alcanzó el pasado día 15 de septiembre los 8,6 euros por acción, el valor más alto en los dos últimos años. Sin embargo, los acontecimientos sucedidos en Cataluña en la última semana han reducido el valor de mercado de la empresa, que el viernes cerró a 7,75 euros por acción tras perder un 1,4%. El jueves la agencia Moody's alertó en un informe que el aumento de la tensión política en Cataluña podía afectar al crédito de las socimis Merlin y Colonial; a pesar de ello, la agencia no rebajó el rating de ambas empresas.

La socimi presidida por Juan José Brugera cuenta con activos inmobiliarios, la mayoría edificios de oficinas, situados en París, Madrid, y Barcelona. De acuerdo al informe financiero anual de 2016, Colonial ingresó el pasado año 30,3 millones por las rentas cobradas en Barcelona (42,5 millones en Madrid, y 198,13 en París). El valor total de los edificios con los que cuenta la compañía supera ligeramente los 8.000 millones de euros; los edificios situados en Barcelona tienen un valor de 761 millones.

Apuesta por Barcelona

A pesar de la situación política en Cataluña, la apuesta de Colonial por el mercado de Barcelona es clara. En mayo de 2016 adquirió la sociedad Moorage Inversiones 2014, propietaria de unos terrenossituados en Barcelona por 44,74 millones. Y en septiembre del pasado año vendió un inmueble en la calle Ausias March de Barcelona por 15 millones.

Este año, el pasado día 3 de febrero, Colonial acordó la creación de una sociedad conjunta con la empresa Inmo, de la familia Puig, para construir un edificio de oficinas en Barcelona. Además, el 28 de diciembre pasado acordó la compra de la sede en España del grupo alemán Bertelsmann, en la calle Travesera de Gràcia por 42 millones.

El nivel de ocupación de los edificios de Colonial en Barcelona es del 97%. En sus resultados semestrales de este año, el grupo explica que en 2018 "se ofrecerán en Barcelona un total de 50.000 metros cuadrados de nueva construcción de oficinas, pero estos niveles no alcanzan a satisfacer la demanda de oficinas actual,debido a que una parte importante están ya pre-alquilados".

La compañía añade en la presentación de sus pasados resultados semestrales que durante el periodo 2017-2020 "los principales consultores inmobiliarios prevén un aumento medio de rentas prime por encima del 4%, permitiendo a Barcelona posicionarse como una de las primeras ciudades europeas en crecimiento de rentas". Colonial estima que la renta de los mejores edificios de oficinas en Barcelona ronda los 22,5 euros por metro cuadrado (30 euros por metro cuadrado en Madrid).

Entre los inquilinos de los edificios de Colonial en Barcelona se encuentran Caixabank y Gas Natural, que han anunciado el traslado de sus domicilios sociales a Valencia y Madrid, respectivamente. Y también el Ayuntamiento de Barcelona, que emplea como sede de Urbanismo un inmueble de la socimi.

La compañía destaca en la presentación de sus resultados entre enero y junio la renovación de alquileres acordada con el Ayuntamiento de Barcelona en el edificio Diagonal Glories, 11.000 metros cuadrados; la renovación con CaixaBank de más de 7.000 metros cuadrados en el edificio de Diagonal 530; la renovación de casi 6.000 metros cuadrados con Liberty Seguros en el edificio de Illacuna; y la renovación de 2.500 metros cuadrados con CaixaBank en el edificio de Diagonal, 609-615.

Horas extra y objetivos anuales cumplidos: Santander y Bankia se ponen las botas

"Nos están enterrando en dinero", aseguran los empleados de una céntrica sucursal del Banco Santander en Madrid. "Hemos superado objetivos de todo el año en una semana", añaden. En una oficina de Bankia, también en la capital, comentan a El Confidencial que "en solo cuatro días, desde el pasado domingo, nos han entrado 700.000 euros. Es impresionante el ritmo al que estamos trabajando".

La casuística salpica todo el territorio nacional. Desde otra oficina bancaria de Galicia, por ejemplo, aseguran que "ha venido un cliente con 400.000 euros de golpe" y comentan que "vamos a cumplir objetivos sin pestañear". Mientras, desde una sucursal del Santander en Toledo reconocen "no dar abasto". Y eso, a pesar de los cambios de sede anunciados por los dos bancos catalanes en un intento por despejar dudas.

Aunque no hay cifras oficiales, las entidades catalanas aseguran que las salidas de depósitos no son preocupantes. El miedo a las consecuencias que podría tener la independencia –es decir, corralito y devaluación de la hipotética moneda catalana–, por muy improbable que sea, y el rechazo a las firmas catalanas de muchos ciudadanos como reacción al desafío independentista están provocando un trasvase hacia bancos 'españoles'. Incluso muchos ciudadanos catalanes están redomiciliando sus cuentas en poblaciones limítrofes.

Los bancos más beneficiados, según esta 'anecdotal evidence', son Santander, Bankia y Bankinter, entidades percibidas por el gran público como claramente españolas y sin apenas lazos con Cataluña. BBVA se ha quedado rezagada ya que, aunque su origen no es catalán, es la principal entidad de esa comunidad tras las compras de CatalunyaCaixa y Unnim.

Los clientes a pie de calle se han movilizado al igual que lo han hecho los usuarios de banca privada o los inversores institucionales de la City. Ante el desconcierto, las dudas o el simple desconocimiento, la espiral ha ido creciendo a lo largo de la semana, situación a la que tanto Banco Sabadell y CaixaBank han tenido que responder de manera gradual –hasta anunciar cambio de sede– para traquilizar y defender los intereses de sus clientes y accionistas.

Los bonus por objetivos

Este movimiento de fondos tiene su correlato en la remuneración de los empleados. En banca, lo normal es que una parte importante del salario sea variable ligado a objetivos, que son por lo general cuantitativos. Por eso, en las entidades que están recibiendo este maná, los empleados están encantados porque van a superar "de largo" los objetivos anuales de captación de recursos (pasivo), lo que va a disparar los bonus.

La otra cara de la moneda se vive en las oficinas las entidades catalanas, donde los trabajadores han visto esfumarse su paga variable en menos de una semana. Por eso, Comisiones Obreras ha pedido a la cúpula de CaixaBank que estas retiradas de depósitos no se tengan en cuenta a la hora de calcular los bonus, ya que se deben a circunstancias totalmente ajenas al desempeño de los profesionales.

En este contexto, el banco de negocios Goldman Sachs asegura que Sabadell y CaixaBank tienen una posición de liquidez muy holgada y, además, cuentan con acceso ilimitado al BCE. Por otro lado, ambas entidades han anunciado el traslado de sus sedes a Alicante y Valencia, respectivamente, para tranquilizar a sus clientes en el sentido de que seguirán en la zona euro, bajo la supervisión del BCE y protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos pase lo que pase.

 

El demoledor artículo de un empresario holandés explicando por qué se va de Cataluña

En Cataluña no sólo viven catalanes independentistas o catalanes que se sienten españoles, también muchos extranjeros que trabajan allí como Marco Hulsewe, un holandés que lleva afincado en Barcelona más de 20 años, desde 1995, y que hoy en día es propietario de una empresa financiera.

Hulsewe ha decidido hablar de lo que está ocurriendo en Cataluña y lo hace en un demoledor artículo que se publica este viernes Expansión, en el que empieza por contar una conversación de cuatro altos directivos extranjeros que trabajan en Barcelona y que admiten que "estamos pensando en marcharnos de Barcelona. Si sigue así la situación, nos vamos".

¿Por qué? Pues para empezar nos explica algunas cosas que le han ocurrido en los últimos tiempos. "Ya no me hablo con mi suegro", cuenta antes de añadir otra terrible anécdota: "Me he peleado con el vecino de la escalera por quitar un póster de Ómnium Cultural y me insultó por no ser catalán".

El empresario recuerda sus experiencias en países como Alemania o la antigua Yugoslavia –en la que estuvo junto antes del inicio de las guerras– para asegurar que "la democracia es muy frágil" y se muestra convencido de que el daño del "golpe de Estado a cámara lenta" tanto a la economía como a la sociedad civil catalanas "irá para largo".

Lo más sorprendente del artículo, sin embargo, es cuando repasa algunas de las cuestiones que hasta ahora sólo unos pocos comentaban en Cataluña o incluso en el resto de España: la prohibición del castellano en la educación: "En Barcelona, donde el 70% es castellanoparlante, el español está prohibido en la enseñanza hasta los 6 años, y luego sólo dos horas a la semana".

También habla de los "casos de corrupción por parte de las autoridades catalanas" sobre los que hay "un gran silencio. La omertà", y destaca que "el Pater Familias de la gran cleptocracia pudo emitir su voto el 1 de octubre con total tranquilidad".

"Nadie habla de corrupción, ni de que en el informe Pisa Cataluña está por detrás de Portugal –recuerda–, ni que en el índice de competitividad de las regiones europeas Cataluña está en la zona más baja de la tabla, a la altura de las regiones del sur de Italia".

Finalmente, asegura que "nos iremos de Cataluña con el tiempo. Queremos vivir en libertad. Estamos hartos de la supremacía nacionalista, estamos hartos de que nos traten como unos invitados".

Un éxodo de 64.000 millones

El éxodo constante de empresas catalanas, diez en la última semana, ha descolocado por completo al tándem Puigdemont-Junqueras. El traslado de algunos grupos empresariales «medianos» desde 2015, como en el caso del 29º grupo hotelero español, Derby Hotels, de Barcelona a Madrid era un coste asumible, en este caso de 72 millones, para la ensoñación independentista.

Sin embargo, en las últimas 48 horas tres trasatlánticos catalanes han decidido poner pies en polvorosa: Caixabank, rumbo a Valencia; Sabadell, a Alicante, y Gas Natural Fenosa, a Madrid. El impacto económico y, sobre todo, sentimental, al tratarse de empresas catalanas «de toda la vida», nacidas en muchos casos en esa región hace más de un siglo, y grandes motores de la vida social y cultural de Cataluña y del resto de España.

El terremoto que ha provocado en la facción secesionista la hégira empresarial que comenzó el pasado martes, con el anuncio de traslado de la biofarmacéutica Oryzon Genomics de Cornell de Llobregat a Madrid, ha ido generando fisuras que han derivado en grietas incontrolables. La brecha abierta por la banca catalana junto con la salida, también a Valencia, de la división española de Banco Mediolanum, ha dejado además a Cataluña huérfana de bancos de un plumazo cuando era la comunidad autónoma con más peso en el sector financiero español hasta la celebración del referéndum del pasado primero de octubre.

Sin embargo, lo peor está por llegar ya que, tras la decisión de la banca y de Gas Natural Fenosa, una de las mayores empresas industriales con sede en Cataluña, los anuncios de planes de contingencia para seguir la estela de estas grandes firmas se han sucedido sin freno. Hasta el momento, según los cálculos realizados, el éxodo suma 64.000 millones de facturación entre las empresas que se han ido y las que han anunciado su salida si la Generalitat prosigue con el sainete.

De hecho, dos de las marca señeras de la región, por ser embajadoras del cava, uno de sus productos catalanes más reconocidos en todo el mundo, se atrevieron ayer a anunciar que se saldrán de Cataluña. El presidente de Freixenet y de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, indicó ayer que propondrá al consejo el cambio de sede social en el caso de declararse la independencia. «Hasta ahora creía que la independencia no se haría, pero empiezo a pensar que me he equivocado y si ésto es así tendremos que actuar como muchos», dijo.

También Codorníu se plantearía mudar fuera de Cataluña su sede en Sant Sadurní d’Anoia. «Si se produjese la declaración de independencia, cambiar nuestra sede es una opción que ya nos hemos planteado», aseguró la compañía, que se expresó en los mismos términos que Catalana de Occidente. Abertis, participada al 22,25% por Criteria Caixa, podría tomar la misma senda que Caixabank.

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