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La asociación AUGC ha solicitado al ministro Juan Ignacio Zoido que facilite una pasarela para los 'mossos' que se sienten traicionados: "Hemos recibido muchísimos mensajes"

Hay un grupo considerable de Mossos d’Esquadra indignados con el papel que ha jugado su cuerpo policial en los días previos al referéndum de independencia y, en especial, con la pasividad mostrada el 1 de octubre al no retirar las urnas antes de que abrieran los colegios. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) solicitó ayer oficialmente al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, que facilite una 'pasarela' a aquellos 'mossos' que quieran pasarse a la Guardia Civil o a la Policía Nacional. No fue una petición vacía sino basada en hechos. La AUGC asegura que ha recibido muchas peticiones y no quiere "darles la espalda".

En un comunicado, la asociación señala: "La AUGC está conociendo en las últimas horas la confesión de numerosos 'mossos' que reconocen no compartir las ideas independentistas y sentirse enormemente presionados en sus actuaciones policiales. Estos agentes están llegando a pedir directamente ayuda a los guardias civiles con quienes tienen la ocasión de conversar. Por ello, nuestra asociación ha puesto sus servicios jurídicos a disposición de estos 'mossos".

"Nos han llegado muchísimos mensajes de 'mossos' que está avergonzados con la actitud de sus superiores. No quieren seguir en el cuerpo y nos piden ayuda. De ahí surge esta solicitud de pasarela profesional. Le pedimos al ministro Zoido que permita a esos 'mossos' hacer el trasvase a Guardia Civil o a Policía Nacional", adelanta Juan Fernández, portavoz de la AUGC. "Del mismo modo que muchos guardias civiles y policías se integraron en los Mossos d’Esquadra cuando se formó el cuerpo, vemos lógico que se pueda dar el paso contrario. La cuestión sería ver la forma de encajar a esos agentes".

Los 'mossos' que quieran abandonar el cuerpo tendrían la garantía de entrar en Guardia Civil o Policía Nacional y, en base a un concurso por méritos, competir por los distintos puestos vacantes con sus nuevos compañeros. "Hablamos de un tercio de 'mossos' d’Esquadra contrarios al proceder de su cuerpo. Eso son al menos 5.000 agentes”, subraya Fernández. No obstante, esos efectivos encajarían rápido porque Policía y Guardia Civil “van a necesitar ampliar sus dotaciones en Cataluña. Tras la actuación de los Mossos el 1 de octubre, el Estado necesita disponer de agentes en quienes pueda confiar de cara al futuro”.

En este punto, José Antonio Méndez, presidente de la Asociación Independiente de la Guardia Civil-Profesional (ASIGC), advierte de que los Mossos d’Esquadra "han demostrado que ya no son válidos para actuar como policía judicial". "Hacer esta pasarela es algo lógico y le ahorra al Estado mucho dinero que debería gastar en incrementar los efectivos de Guardia Civil y Policía en Cataluña. Los Mossos han quedado en una posición muy delicada. Los jueces y fiscales han perdido su confianza en ellos como agentes de policía judicial, y es previsible que los cuerpos españoles soporten una mayor carga de trabajo en adelante".

Y prosigue: "Sé de 'mossos' muy cabreados con el operativo del 1-O. Este trasvase es una bofetada a Puigdemont y un mensaje a esa mayoría silenciosa que está aguantando en Cataluña y que supone más del 60% de la población".

Brecha salarial

El gran problema de este trasvase no es cambiar una insignia por otra. Es cambiar un salario que supera fácilmente los 2.000 euros por otro que apenas pasa de 1.500. "Los que vengan irán a peor, eso deben saberlo. Aquí las condiciones laborales son pésimas, no hay sindicatos, la Guardia Civil tiene además un carácter militar al que no están acostumbrados, hay movilidad geográfica por España, son 700 euros menos de sueldo más pagas extra… Entonces, a quien quiera pasarse a la Guardia Civil con lo que conlleva, porque quiere estar en un cuerpo que defiende los derechos de los españoles, lo recibimos con los brazos abiertos", resume Pedro, guardia civil destinado en Cataluña.

Desde la asociación Independientes de la Guardia Civil (IGC) también señalan este inconveniente para que haya un número significativo de 'mossos' dispuestos a perder entre 500 y 700 euros de salario. Y advierte de que, en caso de que ese no sea un obstáculo para los 'mossos' indignados, su integración no podría ser inminente. "Deberían pasar por la academia para formarse en Extranjería, cuya competencia es de la Policía; o en Fronteras, que lo lleva Guardia Civil. Ellos son expertos en seguridad ciudadana y tráfico, pero necesitarán más conocimientos", dicen desde IGC.

Para Méndez, de ASIGC, el evidente problema de la brecha salarial podría resolverse "en tres años". “Ese es el tiempo que nos confirman en el Congreso que podría llevar la equiparación salarial de Guardia Civil y Policía Nacional con las policías autonómicas".

Los Mossos no se lo creen

Desde los Mossos d’Esquadra se toman la pasarela con ironía. "El 'mosso' que haya pedido a la Guardia Civil un traslado es porque tiene 56 o 57 años y sabe que pasará a la reserva activa en algún sitio donde tenga casa, y lo ve como un plan inmejorable para jubilarse. Aprovecha la cotización que ha acumulado en los Mossos y se evita tener que jubilarse a los 65 años", explica Josep Miquel Milagros, portavoz de la Unión Sindical de la Policía Autonómica de Cataluña (USPAC).

"Todo esto es política. Y la Guardia Civil y la Policía nos están usando como cabeza de turco con fines políticos. Es como si yo ahora digo que aquellos guardias civiles o policías que no quieren dedicarse a hostiar a la gente se vengan a los Mossos. Estamos muy crispados con la actuación de los cuerpos policiales españoles el 1 de octubre y con su actitud ahora hacia nosotros", prosigue Milagros.

El portavoz de USPAC apoya la actuación del cuerpo el pasado 1 de octubre. "Eso no quiere decir que estemos con Trapero, estamos con el cuerpo de Mossos y con el compromiso que adquirimos al entrar". Para finalizar, Milagros se muestra muy escéptico con que jueces y fiscales dejen de confiar en ellos como policía judicial: "Solo ocurrirá si un juez está tan ideologizado que no confíe en nosotros. Pero serían casos aislados".

‘Mossos’ despiden con abrazos a los policías alojados en Pineda de Mar

En Pineda de Mar, en Barcelona, se hospedan desde hace días 400 agentes de la Policía Nacional para el operativo especial por el referéndum ilegal de Cataluña. Este jueves, algunos mossos se han acercado hasta el hotel donde se alojan los policías nacionales para despedirlos con abrazos y gestos de cariño. Una imagen significativa si se tiene en cuenta las fricciones que han surgido con la policía autonómica, que mantuvo una actitud pasiva en la mayoría de los casos el pasado domingo y se limitó a levantar acta en los puntos de votación, en lugar de intervenir. Una situación que tiene divididos a los propios mossos d’Esquadra: algunos de sus agentes se sienten utilizados por su jefe, Josep Lluís Trapero, imputado por un delito de sedición, y otros se enorgullecen de ser la policía del pueblo. Aunque estaba previsto que la estancia de Policía Nacional y Guardia Civil finalizara este 5 de octubre, Juan Ignacio Zoido, ministro de Interior, informó el martes de que se prolongaría hasta el día 11, pero la fecha no es definitiva y lo más seguro es que aplace. Sin embargo, los agentes han dejado este jueves el hotel de Pineda de Mar debido al fin de los contratos y a los episodios de acoso de los últimos días. Interior ha reservado habitaciones para los agentes en Huesca, Zaragoza, Teruel y Castellón, informa Óscar López-Fonseca.

Después del pasado 1 de octubre, cientos de independentistas acosaron a los agentes a las puertas de su hotel para protestar por las cargas policiales del pasado domingo, igual que ocurrió en el municipio de Calella, de la misma provincia. Dentro del hotel de Pineda, los agentes de la Policía Nacional respondieron con cánticos como "yo soy español" mientras ondeaban banderas de España y pronunciaban "¡que nos dejen actuar!". Los Ayuntamientos de sendos pueblos "negociaron" con los hosteleros para que les invitaran a marcharse, pero el Ministerio del Interior decidió mantenerlos en los establecimientos. Este miércoles y como respuesta, decenas de personas se concentraron también en el hotel de Pineda para trasladarles su apoyo. Los manifestantes corearon consignas como "No estáis solos"o "¡España. una! ¡España, libre! o, ¡No somos fachas, somos españoles". Más de 5.000 policías y guardias civiles están desplazados para reforzar los efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado en Cataluña durante esta crisis.

"La Policía pidió ayuda y nos ordenaron no acudir"

El papel de policía amable que se reservaron los Mossos d'Esquadra el 1-O ha provocado la ira de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Como daño colateral, el plan de evitar el uso de la fuerza para evitar el referéndum también ha dividido a la policía de la Generalitat. «La misma fractura que hay en la sociedad, se vive aquí dentro», resume un agente de las unidades antidisturbios del Área de Recursos Operativos (ARRO) en una conclusión similar a la que llegan 'mossos' consultados de unidades y destinos distintos.

El ambiente se repite, en mayor o menor medida, en comisarías, chats y foros de policías. Agentes y mandos se enfrentan entre el autoelogio por ser vistos ahora como una «policía simpática» por no cargar contra ciudadanos y la autoflagelación profesional por «abandonar a su suerte a compañeros» de la Policía y Guardia Civil. «Ahora nos desprecian con razón» sostiene el agente antidisturbios que, como el resto, pide el anonimato. «Lo puedes llamar traición a los compañeros y al Estado», asegura sin esconder su posición en el debate actual. Su avatar en la aplicación de mensajería móvil es una bandera de España.

Ilustra su «indignación» en su experiencia durante el domingo en una localidad de Tarragona. Según su relato, "la decisión de no actuar en absoluto estaba tomada con antelación". Como ejemplo rememora que su unidad no fue convocada hasta las 6.00 de la mañana del 1-O, la misma hora a la que debían estar clausurados los colegios, según la instrucción enviada a los 17.000 agentes por Trapero dos días antes. "El 'briefing' [reuniones donde los mandos explican el trabajo del día] no acabó hasta las 7.00" recuerda, antes de denunciar la postura de su subinspector. "Nos dijo que no íbamos a actuar porque no era un problema policial, sino político".

La inacción que atribuye a sus mandos asegura que duró toda la jornada. «Estuvimos 14 horas sin salir de la base. Y cuando llegaban avisos de las UIP [antidisturbios de la Policía] pidiendo ayuda, nos ordenaban no acudir», rememora. La situación provocó reacciones que tacha de «vergüenza» entre los 14 policías que ese día esperaron en vano para actuar. «Dos compañeros tiraron el uniforme al entrar al vestuario. Yo pedí disculpas al primer UIP que vi el lunes», sostiene.

Otro agente destinado en Barcelona lamenta que "en todo momento" les aseguraron que la misión era "detener el referéndum". En concreto, con un trabajo preventivo de clausura de colegios que, a la hora de la verdad, no se llevó a cabo. "Cuando el día 1 las unidades de seguridad ciudadana llegaban a los colegios, quedaba clara la imposibilidad de hacer nada", con cientos de personas concentradas ante los puntos de votación. De ahí las escenas de uniformados limitándose a simular un empujón a los concentrados y marchándose tras levantar acta. "Se negó incluso apoyo para garantizar la seguridad de las patrullas" bajo el argumento de que "más de una patrulla podía provocar a los votantes".

En otra unidad de Barcelona, con mayoría soberanista entre sus miembros, «la división no es tan evidente» y se vio con buenos ojos la decisión de no cargar, dice otro agente También ironiza. «Hay quienes olvidan que hemos hecho intervenciones tan duras como las del domingo», en referencia al desalojo de la acampada del 15-M, en 2011, y que dejó más de 100 heridos.

El portavoz de un sindicato constata la división asegura que «hay bajas por no denunciar públicamente la actuación de la Guardia Civil y la Policía.Y también por no atacar a la cúpula de Mossos por no actuar». Y reconoce que ha habido roces y peleas en comisarías a raíz del 1-O.

En un foro policial consultado por este diario, varios agentes evidencian por su cuenta la situación y se enfrentan entre quienes celebran la decisión de Trapero de «poner a los Mossos a ayudar a las personas». Otros se limitan a lamentar que no se cumpliera con el trabajo de «cumplir la ley».

Policías desplazados a Cataluña el 1-O: "Nos traían a sus hijos de cinco años para llamarnos hijos de puta"

En el hotel de Pineda de Mar (Barcelona) donde se alojaban desde hace días unos 300 agentes de Policía Nacional todo había transcurrido con relativa normalidad. Hasta después del 1-O. Entonces empezó el asedio, tal cual lo relatan los que lo vivieron. «Usaban a los niños. Nos mandaban a sus hijos de cinco o seis años a llamarnos 'hijos de puta'. En el pueblo, salíamos a la calle y todo el mundo nos miraba con hostilidad. Entonces leías en sus labios cómo nos llamaban 'hijos de puta' sin producir sonidos, sólo vocalizando».

Ese fue sólo el comienzo, un aviso de lo que iba a ocurrir: «Al principio creíamos que era cosa nuestra, que nos estábamos obsesionando, hasta que una chica nos dijo: 'Tenéis a todo el pueblo muy caliente. Todos os odian. En el chat de los vecinos donde está metido todo el pueblo se está hablando todo el rato de vosotros, os la van a montar esta noche'».

Y así fue, poco a poco: «No nos daban de comer en los bares, no nos limpiaban la ropa en las lavanderías. De repente no podíamos comer ni tomar un café más que en unos pocos sitios. No podíamos salir a la calle. Al final empezó a venir la gente, los Mossos acordonaron el hotel para protegernos y nos quedamos allí encerrados».

El encierro duró horas y llegó la supuesta llamada del Ayuntamiento para exigir la expulsión de los agentes, bajo amenaza de cerrar el hotel cinco años, según una carta del establecimiento. Desde el martes pasado la Fiscalía ha abierto diligencias por un presunto delito de odio por este caso, y el mismo martes el Ayuntamiento y los hoteles desmintieron que se hubiera producido esa amenaza.

Pero lo que sí se produjo fue la petición de que abandonaran el hotel, como relatan los agentes que todavía están allí. El mayor golpe moral, según estos policías, llegó al comprobar que les echaban. «Cuando nos dijeron que nos íbamos, llorábamos de impotencia mientras hacíamos las maletas. A casi todos se nos saltaban las lágrimas. Y los jefes decían: 'Eh, con la cabeza bien alta, que hemos hecho nuestro trabajo', pero era muy humillante que nos echaran y tuviéramos que salir como delincuentes, escoltados por los Mossos, que nos habían estado haciendo peinetas un día antes, que llegaron hora y media tarde el domingo y que se reían cuando la gente nos insultaba».

«Después algunos Mossos empezaron a pedirnos perdón, pero les dijimos que el domingo nos habían dejado tirados, que no eran compañeros, que han faltado al juramento que hicieron cuando entraron a formar parte del cuerpo».

En el hotel hubo momentos muy complicados: «Cuando estábamos encerrados tuvimos que bajar las persianas de metal porque nos escupían y tiraban piedras y huevos a las ventanas. Por la noche, después de pasar todo el día reventados, no podíamos dormir por la cacerolada, los gritos y los insultos».

Algo más tarde, «llegaron unos compañeros de Andalucía y tuvieron que pasar varias horas escondidos en un hangar porque les apedrearon. Cuando por fin salieron y llegaron al hotel empezamos a aplaudirles, y ya nos vinimos arriba, gritamos 'viva España' y 'viva la Policía'; empezamos a animarnos».

Para ellos, la situación cambió a mejor cuando supieron que no tenían que marcharse: «Los ánimos también empezaron a subir cuando Interior nos ordenó quedarnos, porque no podíamos rendirnos sin más, y luego la gente empezó a salir con banderas españolas a la calle, a decir que no estábamos solos. En la misma calle de al lado del hotel, que el día antes estaba llena de independentistas, empezó a llegar mucha gente con banderas españolas. Pero lo ocurrido antes, para todos fue sin duda el peor día de nuestras carreras».

El martes empezaron de manera espontánea estas muestras de apoyo y ayer también hubo otras.

Fuente: El Mundo

Profesionales de televisión se niegan a realizar directos en Cataluña por el acoso de los independentistas

Reporteros, técnicos y operadores de cámaras que durante estos días están realizando la cobertura sobre la crisis catalana se han negado a realizar directos en determinadas zonas conflictivas. Los profesionales denuncian sentirse desprotegidos por parte de los Mossos d´Esquadra y aseguran que sólo están recibiendo ayuda por parte del cuerpo de Bombers de la Generalitat.

Según ha podido saber El Confidencial Digital, algunos profesionales de los medios de comunicación han solicitados no realizar conexiones en directo en “puntos calientes” de Cataluña, debido al riesgo al que son expuestos en estas zonas conflictivas.

Las fuentes consultadas por ECD aseguran que trabajadores de diversas empresas -entre las que se encuentra Mediapro- se han negado a realizar una cobertura informativa frente a la Jefatura Superior de la Policía de Cataluña ubicada en la vía Laietana de Barcelona.

Estos profesionales denuncian haber vivido episodios violentos y correr riesgo en determinados lugares donde “el objetivo de los independentistas es increpar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y a los medios de comunicación nacionales”.

Hay que recordar que tras la celebración de la consulta ilegal cerca de medio millar de personas se concentraron el pasado lunes -2 de octubre- en la Jefatura de la Policía Nacional. Los manifestantes insultaron a los agentes por las cargas realizadas durante el rederéndum independentista y acusaron a los profesionales de los medios de “manipular y no contar la verdad”.

Otras zonas conflictivas en la ciudad condal son la plaza Universitat y la plaza Catalunya donde se manifestaron más de 15.000 estudiantes en vísperas de la huelga general.

Nos sentimos desprotegidos por los Mossos”

En conversaciones con este confidencial periodistas -y demás profesionales de los medios- aseguran sentirse “desprotegidos por los Mossos d`Esquadra ante las intimidaciones, amenazas, abucheos e insultos” que están recibiendo en el ejercicio de su profesión durante la cobertura de la crisis secesionista.

La labor de proteger a reporteros y operadores de cámaras destinados en Cataluña, la está realizando el cuerpo de Bombers de la Generalitat. Los bomberos están desempeñando esta función a consecuencia de que “la policía autonómica no está cumpliendo su deber”.

Periodistas en que han vivido estas escenas cuentan a ECD que los bomberos se han acercado a ellos y les han dicho: “tranquilos, quedaros con nosotros que no os va a pasar nada”.

Añaden que los ciudadanos catalanes “tienen un gran respeto al cuerpo de bomberos”. Y recuerdan que lograron que la plataforma de estudiantes independentistas 'Universitats per la República' suspendiera una acampada, convocada para dar continuidad a la jornada de paro y huelga general.

Atribuyen parte de esta consideración hacia los miembros del cuerpo de Bombers, a la acción realizada por éstos durante el 1-O: los bomberos intentaron realizar un cordón entre los policías y los manifestante en un colegio electoral de Barcelona. Finalmente, los agentes de la Policía Nacional cargaron contra el cuerpo de bomberos. La imágenes se 'viralizaron' en Internet pocos minutos después de producirse el acontecimiento. Vea el vídeo aquí.

La Sexta y TVE han sido los medios más increpados

Las mismas fuentes aseguran que los medios que han recibidos más amenazas e insultos han sido laSexta y TVE.

Hay que mencionar que Atresmedia está realizando una gran cobertura sobre la crisis catalana y una emisión continua sobre los acontecimiento que están ocurriendo durante estos días en la comunidad. Esto implica un mayor número de profesionales desplegados en la ciudad condal comparado con el realizado por otras cadenas de televisión. Por tanto, al tener mayor presencia son los que más situaciones conflictivas están sufriendo.

Un ejemplo de esto es la situación vivida por el equipo de 'Al Rojo Vivo' que tuvo que salir del Parlament catalán escoltado por los Mossos, tras recibir amenazas de muerte mientras realizaban conexiones en directo.

También los profesionales de RTVE han sido uno de los que más acusaciones de “manipulación” han recibido por parte de los independentista. Hay que recordar que parte de la redacción se ha manifestado en contra de la cobertura realizada por la televisión pública durante el referéndum del 1-O.

El Consejo de Informativos, órgano que representa a los trabajadores, ha emitido un comunicado y ha exigido la dimisión inmediata del director de los Servicios Informativos José Antonio Álvarez Gundín.

¿Mintió Toni Comín?

La Conselleria de Salud ha dado una cifra definitiva de heridos el 1-O cercana a las 900 personas. Una cifra que no distingue entre heridos y atendidos. Por ejemplo, las imágenes de una ciudadana que afirmaba que le habían roto cuatro dedos de una mano de forma premeditada por parte de la Guardia Civil. La ciudadana en cuestión también afirmaba que había sido agredida sexualmente.

Horas más tarde, ella misma dijo que no tenía dedos rotos sino simplemente una capsulitis en un dedo; que había dicho que tenía los dedos rotos por la tensión del momento. Eso es difícil de entender pero se puede comprender porque es humano.

Sin embargo, Toni Comín no ha dicho una palabra del tema. Esta mujer fue atendida por el Servicio de Emergencias. Comín, cuyo departamento se ha desvivido por informar sobre el número de heridos/atendidos de forma periódica, sabia cuál era el diagnóstico de la joven, pero mantuvo silencio. Dejó conscientemente que corriera el bulo. Pudo poner luz y prefirió callarse.

Las voces silenciadas de la actual situación de Cataluña

Los medios de comunicación catalanes tienen "un discurso excluyente" que invisibiliza a millones de ciudadanos para "uniformizar la sociedad catalana y vender al resto del mundo la ficción de un pueblo único e indivisible", opina el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Armando Fernández-Steinko.

"Hay que romper ese esquema del 'pueblo catalán'. Yo soy el 'pueblo catalán', pero como no soy independentista, como muchos otros catalanes, pues no formamos parte del 'pueblo catalán'. Se reduce todo a un problema entre Cataluña y España que es cómo desarrollan el discurso los independentistas", afirmó el catedrático, consultado por Sputnik.

La vuelta del franquismo

Fernández-Steinko consideró que, de hecho, existe una "raíz franquista en España", pero que no solo los catalanes, sino todos los españoles son "víctimas de esa raíz". Por esa razón, el experto, consideró que es tan importante explorar el "espacio intermedio", pues, según él, "los independentistas reducen esa complejidad, esa raíz, a la dicotomía entre Cataluña y España".

"La dicotomía entre Franco contra Cataluña es una dicotomía que no se sostiene porque nosotros, fuera de Cataluña, hemos sido como mínimo igual de víctimas de Franco que los catalanes", subrayó el profesor.

Además, agregó que "había muchos catalanes en el Gobierno franquista y muchos catalanes que colaboraron activamente con el franquismo". Fernández-Steinko apuntó que esto "no es un problema de Cataluña contra España, sino de España consigo misma".

"Yo soy medio catalán y me tienen amargado… porque en los medios salen los argumentos de Rajoy, que es el de Madrid, y el de [el presidente del Gobierno de Cataluña, Carles] Puigdemont, como si en el término medio no estuviéramos muchísimos, yo diría que la inmensa mayoría", aseveró el experto.

El sociólogo aseguró que las personas del "término medio" no apoyan al "tonto de Rajoy" o a la España franquista y que son "tan víctimas como Cataluña".

"Yo no estoy ni con unos ni con otros, y como yo, hay muchísima gente. Por esto nosotros no se lo perdonamos a Puigdemont, que nos haya metido en esta tesitura", sostuvo el catedrático.

Represión policial

Fernández-Steinko condenó la agresividad y la violencia de las fuerzas de seguridad del Gobierno español. Según el profesor, las autoridades "quisieron demostrar que eran muy machos" y que nadie en Cataluña votaría "a pesar de que el referéndum ya estaba bastante anulado y técnicamente inhabilitado".

El experto consideró que Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de España, "cometió un error muy grave" y "cayó en la trampa de los independentistas", ya que la fuerte represión policial a la votación "beneficia la hoja de ruta independentista".

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