Geoestrategia

altUna de las consecuencias geopolíticas del triunfo del evangélico Jair Messias Bolsonaro es la creación de un eje hemisférico con el presbiteriano presidente estadounidense, Donald Trump, y con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lo cual reverberará con el alejamiento de Brasil con China y la probable salida de los BRICS y del Mercosur.

Alfredo Jalife-Rahme

altSi bien la noción del presidente de los Estados Unidos de "América primero" parece indicar una reducción de la antigua política estadounidense de expansión geopolítica en muchas partes del mundo, este no es el caso. Por el contrario, el viejo sueño de dominar la región más rica en energía del mundo, Eurasia, se continúa viviendo en los Estados Unidos como el objetivo fundamental del expansionismo de los Estados Unidos, claramente manifestado a través de los cientos de bases militares en el mundo y su continua insistencia en mantener bases militares en Afganistán, que se encuentran en una de las conjunciones territoriales más importantes de Eurasia, incluso después de retirarse formalmente del país y terminar con la guerra de 17 años. Por otro lado, no se puede enfatizar lo suficiente que la política sigue centrada en Rusia y China,

Salman Rafi Sheikh*

altLa confluencia de actores y factores de poder en torno a la figura de Jair Bolsonaro como Presidente, se debe a diversos intereses que pretenden, cada uno, alcanzar sus  objetivos y metas, resituando a Brasil como eje regional  pero bajo el liderazgo geopolítico israelí y en concordancia franca con el diseño del Pentágono. El alineamiento instantáneo con el Estado de Israel y el Pentágono, le garantizaría a Jair Bolsonaro el apalancamiento y la fortaleza imprescindibles para ocupar el Palacio del Planalto y le daría el empuje exigido para imponer  el proceso de cambios en lo económico,  lo político y lo social, para el agrado de los socios, aliados y la base de votantes cumplimentando, por supuesto, con la agenda original.

Diego Pappalardo

altSi bien el asesinato de Jamal Khashoggi parecía un caso típico de la incapacidad de la dinastía Al-Saud para soportar las críticas, para Turquía, este asesinato ofreció una oportunidad para degradar a Arabia Saudita a nivel regional e internacional y utilizar esta situación para mejorar su propio perfil regional e internacional.

Salman Rafi Sheikh*

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