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Leonid Savin

Activistas en Taiwán instan a "construir una solidaridad panasiática contra la tiranía": el ataque se dirige contra China

La edición británica de The Economist escribe una condena contra el rey de Tailandia, Maha Vachiralongkorn, que quiere restaurar la monarquía absoluta. La publicación dice que allá por 1932, los revolucionarios proclamaron el fin de la monarquía absoluta de Tailandia, en honor a lo cual se erigió un monumento, pero en diciembre de 2018 el monumento fue desmantelado (1). En agosto, los activistas erigieron una placa en el corazón del distrito real de Bangkok en protesta. “El pueblo expresó su intención de que este país le perteneciera al pueblo, no al rey”, decía la inscripción. Un día después, la placa desapareció. Pasando a los acontecimientos políticos actuales, el artículo de The Economist señala que después de meses de protestas ardientes, estas se convirtieron en manifestaciones masivas en todo el país. A pesar de las numerosas detenciones de líderes y la emisión de un decreto especial que prohíbe la reunión de más de cinco personas en lugares públicos, las acciones continúan. En respuesta, las autoridades utilizaron cañones de agua, gases lacrimógenos y cilenciaron a la prensa.

Otra publicación británica, The Guardian, anuncia que la juventud del Sur de Asia ha salido a luchar contra la tiranía (2). Se observa que los eventos en Tailandia se asemejan a los procesos que han tenido lugar en Hong Kong desde junio de 2019.

Las tácticas, tomadas de las manifestaciones de Hong Kong, han ayudado a que el movimiento de protesta no se disipe tras el arresto de líderes y los intentos del primer ministro tailandés Prayut Chan-och de prohibir las concentraciones masivas. Aunque es ilegal criticar a la familia real tailandesa, los estudiantes aun así el corren riesgos. El rey Vachiralongkorn ha vivido en Alemania la mayor parte del año y ha sido criticado por su indiferencia ante las "consecuencias de la pandemia" (el coronavirus también se utiliza aquí con fines políticos) y la profundización de la crisis económica en Tailandia.

Los hechos muestran que las protestas se están convirtiendo en algo extraño. Por ejemplo, en las protestas del 25 de octubre se utilizaron las banderas de los separatistas uigures, que en 2015 protagonizaron un ataque terrorista en Bangkok, como resultado de lo cual murieron 20 personas.

Taiwán no se hace a un lado. Grupos de activistas de Hong Kong, Taiwán y Tailandia han formado un movimiento internacional llamado Milk Tea Alliance. El hashtag #MilkTeaAlliance ganó popularidad en las redes sociales en abril de 2020 y se convirtió en producto de una guerra virtual principalmente entre los usuarios de Internet de la República Popular China y jóvenes tailandeses que defendían a un famoso actor tailandés. Todo empezó con un retweet de este actor, protagonista del exitoso programa 2gether, Wachirawit “Bright” Chivaari, en el que Hong Kong era llamado “el país”. El actor se disculpó, pero los usuarios de PRC no estaban satisfechos y atacaron a la novia del actor. Cuando uno de los usuarios la elogió por verse como una "niña china", ella respondió, "niña taiwanesa". Para los usuarios de la República Popular China, esto sonó como un insulto, y después de que ella publicó un tweet en la que se decía que el COVID-19 podría haberse originado en un laboratorio chino, las críticas se intensificaron en ataques violentos. El actor y su novia encontraron apoyo en otros países del sudeste asiático.

Los debates sobre China se han convertido en un apoyo a los movimientos democráticos en Asia en general. Las respuestas enojadas de los usuarios de la República Popular China permitieron que el bando contrario convirtiera un hashtag ordinario en algo parecido a un movimiento político.

Los hongkoneses se unieron rápidamente al movimiento de apoyo tailandés. El debate en las redes sociales se amplió aún más cuando el activista demócrata de Hong Kong Joshua Wong tuiteó su apoyo a los manifestantes tailandeses. Mencionó que las autoridades tailandesas lo incluyeron en la lista negra y lo detuvieron en 2016 cuando viajó a Bangkok para dar conferencias en universidades. Al final del verano, Joshua Wong tuiteó nuevamente: "A medida que la situación en Tailandia se vuelve crítica, espero que todas las personas amantes de la libertad puedan ponerse del lado de Tailandia".

Y en Taiwán apareció la Alianza para la Democracia Tailandesa. Los activistas de la Alianza en sus discursos demuestran la historia de la represión política en Tailandia desde 1932 hasta la actualidad; lo que discute la difícil situación de los disidentes políticos tailandeses que viven en el exilio. Los manifestantes en Taiwán hicieron demandas al gobierno tailandés: disolver el parlamento, desarrollar una nueva constitución democrática (se excluye la participación militar en su redacción), detener la persecución de los críticos del gobierno.

Taipei también expresó su solidaridad con los manifestantes en Hong Kong, acusando a los líderes de Hong Kong de socavar sistemáticamente la libertad de expresión y reunión. Los activistas taiwaneses dijeron que esperan "construir una solidaridad panasiática contra la tiranía en toda la región". Al mismo tiempo, comenzó a difundirse el hashtag #StandWithThailand, utilizado activamente en Hong Kong y Taiwán (3).

El proceso que ha comenzado puede recibir apoyo en varios países vecinos. La cuenta de filipina de Milk Tea Alliance ya apareció.

Los usuarios indios también han comenzado a mostrar interés en la Milk Tea Alliance. Para muchos indios, la Alianza es atractiva, en primer lugar, porque tiene una orientación anti-china. Todo lo que recuerda a China y al menos de alguna manera se correlaciona con la cultura china comenzó a ser criticado por los activistas de la Alianza. En septiembre, los activistas de la Alianza llamaron a boicotear a Mulan, lanzando un nuevo hashtag #BoycottMulan en Internet (4), a pesar de que la película fue filmada por un estudio de Disney en Estados Unidos y no por directores chinos.

Bajo la influencia de estos discursos, la sinofobia en algunos países del sudeste asiático comienza a adquirir dimensiones de epidemia. En un entorno así, es especialmente fácil manipular la opinión pública. Y Voice of America, financiado por el gobierno de los Estados Unidos, retrata a la Milk Tea Alliance como un movimiento de solidaridad que lucha "con humor" por la democracia y los derechos humanos (5).

Notas:

1. https://www.economist.com/briefing/2020/10/14/thailands-king-seeks-to-bring-back-absolute-monarchy?

2. https://www.theguardian.com/world/2020/oct/25/fighting-tyranny-with-milk-tea-the-young-rebels-joining-forces-in-asia

3. https://www.scmp.com/week-asia/politics/article/3106645/thailand-protests-milk-tea-alliance-stirring-global-support

4. https://thehill.com/changing-america/enrichment/arts-culture/515207-what-is-the-milkteaalliance-and-why-is-it-boycotting

5. https://www.voanews.com/east-asia-pacific/milkteaalliance-brews-pan-asian-solidarity-democratic-activists

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