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Enrique Refoyo

Este 15 de noviembre de 2020 se celebrará la segunda ronda en las elecciones presidenciales de Moldavia en las cuales compiten el actual presidente, Igor Dodon, del Partido de los Socialistas de la República de Moldavia (PSRM), y Maia Sandu, dirigente del Partido de Acción y Solidaridad (PAS).

La situación a pie de calle en Chisinau, la capital de Moldavia, es de tranquilidad y normalidad como un sábado más de un otoño cada vez más frío y nublado. A diferencia de lo que podemos encontrar en las citas electorales en España, no existe un ambiente electoral marcado por la cartelería electoral, sea en pequeñas pegatinas o grandes pancartas colgando de farolas o en grandes paneles. Todo parece tranquilo y puede serlo, pero está por ver cuál será el estado de ánimo en Moldavia durante el venidero día electoral y cuáles serán las reacciones de los simpatizantes de uno y otro candidato presidencial.

Moldavia en una línea de fractura geopolítica

El primer aspecto a observar cuando se analizan los acontecimientos en Moldavia es que hasta 1991 formó parte de la Unión Soviética. Desde entonces ha sido un país en constante zozobra entre oriente y occidente o más propiamente, entre Rusia y el espacio euroasiático hacia el Este, y la Unión Europea y Norteamérica hacia el Oeste.

Desde entonces, los diferentes gobiernos moldavos y principales partidos han estado divididos por esta fractura geopolítica, que también se reflejan en la influencia mediática y política externa. Es muy notable y evidente la influencia occidental materializada en la Unión Europea, siendo que podemos encontrar la bandera de la Unión Europea ondeando en lugares tan significativos como la Casa del Gobierno, junto con la misma bandera de Moldavia.

No obstante, Moldavia no es un Estado miembro de la Unión Europea, sino que es país candidato al acceso y que tiene una fuerte influencia occidental para continuar el desarrollo de los cambios internos en Moldavia para habilitar su acceso con el tiempo. Otro detalle relevante es que el propio ministerio de exteriores se denomina Ministerio de Asuntos Exteriores e Integración Europea, lo cual señala un serio intento por encajar en la Unión Europea.

Dos candidatos, dos perspectivas

La mencionada fractura geopolítica tiene su reflejo actual en que desde medios de comunicación occidentales y organizaciones políticas relacionadas, catalogan a Maia Sandu como la candidata progresista, liberal y pro-europea. Mientras tanto, catalogan a Igor Dodon como el títere de Putin al servicio de Rusia. De ese modo es fácil comprender cuál será la excusa mediática en caso de derrota electoral de la candidata Sandu: Hubo fraude electoral cometido por injerencia rusa. No puede faltar semejante excusa recurrente en el establishment occidental, y concretamente desde la dirigencia de la Unión Europea respaldada por el impulso estadounidense. En caso de victoria, sin duda afirmarán que ha vencido la opción del progreso.

Pero además de las previsibles declaraciones por el lado de los partidarios de Sandu, también es muy previsible el surgimiento de protestas supuestamente espontáneas contra la victoria electoral de Dodon. En pocas palabras, el estallido de una revolución de color al estilo de lo visto en casos recientes como Bielorrusia. De esta manera se reservan una segunda carta para lograr la victoria política por medio de una fuerte presión política utilizando una protesta supuestamente repentina, pero a la luz de la experiencia histórica, nunca es repentina sino bien preparada para llevar una masa de manifestantes al punto más emblemático de la capital en el país objetivo. En este caso, será la gran plaza entre la Casa del Gobierno, el Arco del Triunfo y la estatua de Esteban el Grande (Stefan cel Mare).

Por otro lado, una revalidación electoral de Dodon, tampoco significará un abandono inmediato y absoluto de la orientación hacia la Unión Europea ya que igualmente ha gobernado desde 2016 y los únicos cambios respecto a los presidentes anteriores fue un incremento de las relaciones comerciales con Rusia en el marco de la Unión Euroasiática. De esta manera, Moldavia se encuentra geopolíticamente entre dos polos económicos mundiales, con una Unión Europea más cercana, económicamente relevante en el mundo y con unos valores en muchos casos opuestos a los moldavos cristianos, y con una Unión Euroasiática algo más lejana, pero más extensa geográficamente y de valores más coincidentes.

Mañana se verá, en primer lugar, cuál será el resultado y además del territorio moldavo, también será relevante el territorio de la República de Transnistria (Pridnestrovia), pues en la primera ronda tuvo mayoría de votos el actual presidente Dodon, mientras que en los votos de moldavos en el extranjero la mayoría resultó para Sandu.

Cabe destacar sobre el caso de los transnistrianos que pueden votar en los comicios moldavos desde hace pocos años y solo en colegios electorales determinados al otro lado de la frontera o línea de control. Pudiendo pasar para votar, pero debiendo volver de inmediato al territorio de su República, cuyo estatus y existencia siempre ha estado en vilo por las disputas geopolíticas entre Rusia y diferentes países occidentales.

Visto así, quedan reflejadas las principales fracturas, previsiones y tableros donde ambos candidatos han tratado de lograr y mantener un apoyo que puede resultar decisivo en la victoria electoral de este domingo 15 de noviembre de 2020.

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