Denis Lukyanov

EEUU incrementa sus fuerzas en la región ártica y da ya pasos que deberían preocupar a Moscú. El Pentágono ordenó el traslado de nuevos cazas de quinta generación F-35A a Alaska. Se prevé que las aeronaves participen en los ejercicios. Sputnik explica cómo Washington planea solidificar su presencia en el extremo norte del planeta.

A finales de junio el Pentágono envió a la base aérea Eielson, en Alaska, tres cazas de quinta generación F-35A. Los primeros dos cazas llegaron en abril, el tercer avión llegó en mayo de 2020 así que ahora el número total de los aviones F-35A en la base se cifra en seis.

Está previsto que dos de los aviones F-35A recién llegados participen en los ejercicios, que se celebraron en el estado de Alaska, imitando a los cazas rusos. Las autoridades militares estadounidenses prevén que para diciembre de 2021 otros 48 cazas F-35A se unan. De esta manera el estado más septentrional del país obtendrá la mayor concentración de estos novedosos aviones militares.

Está previsto que los pilotos de los cazas F-35A de la base aérea Eielson continúen entrenándose junto con el 18 Escuadrón Agresor equipado con los aviones F-16 Fighting Falcon y los F-22 Raptor de la Tercera Ala desplegada en la base aérea Elmendorf-Richardson, también ubicada en Alaska.

EEUU avanza en el extremo norte

Desde 2013 en Estados Unidos existe la Estrategia Nacional para la Región Ártica, que regula las acciones de Washington en el extremo norte del planeta.

Además, el país constantemente aumenta su presencia en la región: en particular, envía cada vez más aviones de combate a la zona.

Alaska es el mayor centro para la presencia militar de EEUU en la zona ártica: allí cuenta con 28 aeródromos de diferentes tamaños que puede recibir hasta 600 aviones de combate. La base aérea Eielson es uno de los principales baluartes del país norteamericano en la región, y por eso recibe unos de los primeros cazas F-35A en Alaska.

De acuerdo con los planes de EEUU, los aviones militares y submarinos son las armas con las que EEUU a corto plazo podría tratar de contener a la Federación de Rusia en el Ártico.

Ahora que los F-35A solo están en la parte inicial de su largo camino hacia Alaska —que durará aproximadamente un año y medio—, el estado cuenta con la presencia de 42 aviones F-22, cuya tarea principal es brindar apoyo y proteger los sistemas de defensa antimisiles. Entretanto, estos cazas de superioridad aérea también tienen capacidades ofensivas y podrían ser usados para realizar un ataque contra el que cuestiona los intereses estadounidenses en la región.

La agrupación militar desplegada en el estado de Alaska se cifra en 27.000 efectivos y, además, 14 buques de guardia costera. Y es de esperar que el tamaño de esa agrupación crezca en el futuro.

Asimismo, los militares estadounidenses desean mejorar la presencia naval en la zona: aumentan el calado de los puertos del estado para que sean capaces de recibir buques de mayor tonelaje, sobre todo, cruceros.

Otra parte importante del camino hacia la mayor presencia de EEUU en el Ártico que el país baraja es la compra o el desarrollo de sus propios rompehielos, un tipo de nave importante si desea fortalecer su presencia en el extremo norte del globo.

Intereses y capacidades de Washington

Ya durante la presidencia de Barack Obama EEUU señaló que tenía intereses fundamentales de seguridad nacional en el Ártico. Según la política oficial de la Administración Obama, el país norteamericano está listo para defender los suyos en la zona por sí solo o en colaboración con otros países, socios y aliados.

Es obvio que la Federación de Rusia no forma parte de ninguna de las dos listas: Moscú es el adversario potencial de Estados Unidos en la zona ártica y Washington ni quiera trata de esconderlo. Tampoco esconde las intenciones militaristas que tiene referente a su presencia en esa región.

La lista de los intereses de Estados Unidos incluye el despliegue de defensa antimisiles y sistemas de alerta temprana, disuasión estratégica, presencia naval permanente y los vuelos en la zona. Los planes militares de EEUU, entre otras cosas, están encaminados a la protección de su presencia comercial en el Ártico.

Los estadounidenses empezaron su expansión en la región ártica ya a finales de la década de los 2000, pero en aquella época carecían de capacidades para solidificar su presencia. Ahora las cosas están cambiando y EEUU empieza a jugar un papel cada vez más importante en la región.

Pero sería incorrecto decir que EEUU estaba ausente en el Ártico en el pasado porque desde hace décadas tiene a su disposición la base aérea de Thule, situada en el noroeste de Groenlandia.

Esta base está ubicada solo a unos 1.500 kilómetros del Polo Norte y sirve como un importante punto de referencia para las operaciones estadounidenses en la zona. En el pasado la base fue utilizada para enviar y recibir los aviones espías que realizaban tareas de reconocimiento cerca de las fronteras norte de la Unión Soviética.

Hoy la importancia de esa base es incluso mayor teniendo en cuenta el creciente interés y las nuevas capacidades de Washington en el Ártico. Groenlandia y Alaska son las dos puertas de EEUU al Ártico.

Rusia no ataca, sino que se defiende en el Ártico

Rusia desplegó los sistemas de misiles antiaéreos S-400 en las islas árticas rusas, pero lo hizo exclusivamente con fines defensivos, declaró en una entrevista con Sputnik el embajador en misión especial del Ministerio de Exteriores de Rusia, Nikolái Korchunov.

Los países miembros de la OTAN acusan a Rusia de militarizar el Ártico y usan este pretexto como excusa para aumentar su propia presencia militar en la zona, incluso con la ayuda de los países que no tienen salida a la región. Asimismo, se aumenta la intensidad y la cantidad de los ejercicios militares en el Ártico. En estas maniobras Rusia es designado como el principal adversario, agregó.

Las actividades rusas encaminadas a la modernización de sus Fuerzas Armadas y los entrenamientos militares rusos en la zona no son excesivos y tienen un solo propósito: la defensa de sus territorios. Las acciones de Rusia son la respuesta a la situación geopolítica y militar y no buscan amenazar a otros países que tienen salida al Ártico ni violan ningún acuerdo internacional, prosiguió el diplomático.

Korchunov también subrayó que Rusia en ninguna ocasión desplegó sus contingentes militares en los territorios árticos de otros países ni dio permiso a otros países para que desplegasen sus tropas en la zona ártica rusa.

Al mismo tiempo, la Administración Trump hace todo lo posible para no permitir el aumento de la influencia de sus adversarios en la zona ártica. E insiste también en el papel extraordinario de su país en los asuntos del extremo norte al tratar de imponer su propio enfoque sobre la presencia en esta zona de importancia primordial, concluyó.

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