Andrew Korybko

Desde una gran perspectiva estratégica, el equilibrio entre la BRI (Belt & Road Initiative, Iniciativa del Cinturón y la Carretera [de la Seda]) y el AAGC (Asia-Africa Growth Corridor, Corredor de Crecimiento Asia-África) permitiría a Rusia participar en los procesos de integración euroasiáticos tanto continentales como marítimos, con el objetivo de facilitar la eventual convergencia de ambos en Afganistán para mejorar la seguridad del continente después de que el conflicto termine inevitablemente, escribe Andrew Korybko, analista político estadounidense radicado en Moscú.

La incertidumbre euroasiática

El largo proceso de integración euroasiática se ve desafiado por la crisis económica provocada por la respuesta descoordinada del mundo al COVID-19, pero la situación es aún más grave tras el reciente choque fronterizo entre China y la India. Por lo tanto, incumbe a Rusia, cuya gran estrategia del siglo XXI la prevé como la fuerza equilibradora suprema de Eurasia, equilibrar a sus dos socios estratégicos al tiempo que toma la iniciativa en la organización de la respuesta consolidada de Eurasia a esta crisis. Esta es la única manera realista de avanzar efectivamente los tres intereses multipolares compartidos en el contexto contemporáneo.

El triángulo Rusia-India-China (RIC) es el núcleo de los esfuerzos sinérgicos de los BRICS y la OCS (Organización de Cooperación de Shanghái), pero el incidente de Galwan exacerbó la desconfianza mutua indo-sino que existía antes de este choque. Además, esa escaramuza mortal está siendo explotada por los EEUU para tentar a la India a desentenderse de las iniciativas de integración euroasiática en las que China también participa. El objetivo de Rusia debe ser naturalmente asegurar que la India no se aleje demasiado de Eurasia, mientras que simultáneamente mantiene sus dos duramente ganadas relaciones de confianza con China, lo que podría interpretar como sospechoso cualquier esfuerzo de acercamiento demasiado entusiasta por parte de Moscú hacia Delhi.

El peor escenario posible

La tarea en cuestión se ve dificultada por la militarización estratégica de los Estados Unidos de lo que puede describirse como nacionalismo económico. Los responsables políticos estadounidenses están aprovechando los problemas preexistentes de la India con la Iniciativa del Cinturón y la Carretera (BRI) de China para atraer al país desde las iniciativas de integración euroasiática antes mencionadas en las que también participa China. En este contexto, es preocupante el rechazo de la India a la Asociación Económica Regional Completa (RCEP, Regional Comprehensive Economic Partnership) dirigida por China en noviembre pasado, las actuales conversaciones de libre comercio entre la India y los Estados Unidos y la posibilidad de aportar una dimensión económica multilateral al "Cuadrilátero" centrado en el aspecto militar.

Sin el liderazgo visionario de Rusia, existe el temor creíble de que China e India se muevan rápidamente a lo largo de una trayectoria de rivalidad posiblemente irreversible que podría culminar en una Guerra Fría Asiática entre ellos, que funcionaría esencialmente como un subconjunto de la Nueva Guerra Fría entre los EEUU y China.

Los Estados Unidos tienen interés en actualizar este escenario porque avanzan en su estrategia indo-pacífica de contener a China dividiendo y gobernando Eurasia a lo largo del próximo siglo. Rusia debe evitar el peor de los escenarios y hacer todo lo posible para asegurar que el RIC, el núcleo de los BRICS y la OCS, se mantenga fuerte y unido a toda costa.

Tres pasos para el éxito

Lo que sigue son tres propuestas de políticas interconectadas para responder a este gran desafío estratégico:

1. Reafirmar enérgicamente la neutralidad estratégica de Rusia

Rusia no puede permitirse el lujo de ser percibida por China o la India como que se pone de parte de cualquiera de ellos, de lo contrario su acto de equilibrio del siglo XXI fracasará. Los alcances a uno de ellos deben proceder en paralelo con los alcances simétricos al otro. Un medio eficaz de mantener el equilibrio entre ellos sería si Rusia intenta revivir el Movimiento de los NoAlineados. El autor publicó un artículo académico escrito conjuntamente para la revista Vestnik de la MGIMO sobre la búsqueda de esto junto con la India, pero ahora podría ser mejor avanzar esta propuesta independientemente considerando cuán negativamente China podría percibir tal movimiento después del Incidente de Galwan.

2. Implementar y articular un punto medio entre la globalización y el nacionalismo económico

No hay ninguna posibilidad realista de volver al modelo de globalización pre-COVID en un futuro próximo, porque podría resultar desastroso para las economías nacionales después del cierre paralizante, pero la transformación en arma del nacionalismo económico de los Estados Unidos podría invertir los procesos de integración euroasiática si no se le pone freno. Ante este dilema, Rusia debe aplicar, articular y promover urgentemente un equilibrio entre estos modelos económicos aparentemente contradictorios para ayudar a salvar la creciente división indo-sino antes de que resulte irreconciliable a este respecto. Liderar con el ejemplo implementando este modelo híbrido en casa podría resultar ser el método más convincente.

3. Equilibrio entre la BRI y el Corredor de Crecimiento Asia-África (AAGC) Indo-Japonés

China y la India están llevando a cabo proyectos de integración trans-regional diferentes, pero no son necesariamente mutuamente excluyentes, y sería mejor que Rusia participara en ambos para facilitar la eventual convergencia de estas dos visiones a través de su socio compartido de Gran Potencia. Si bien el puente terrestre euroasiático y un posible corredor comercial trans-afgano ruso-pakistaní podrían considerarse iniciativas de la BRI, el Corredor de Transporte Norte-Sur (NSTC, North-South Transport Corridor) y el Corredor Marítimo Vladivostok-Chennai (VCMC, Vladivostok-Chennai Maritime Corridor) pueden considerarse conectados extraoficialmente con el AAGC, lo que demuestra que los bloques de construcción para el equilibrio ya están presentes.

Kabul en la encrucijada

Ampliando la última propuesta, cabe señalar que Afganistán se encuentra en la encrucijada de los tres corredores comerciales trans-regionales de los países del RIC. El Corredor Económico China-Asia Central-Oriente Medio de la BRI puede conectar por ferrocarril a la República Popular con el Afganistán una vez que se haya completado la infraestructura adecuada en ese país y en Kirguistán; el Corredor Chabahar de la India ya está tratando de lograr esa conectividad ferroviaria; y un posible corredor comercial ruso-pakistaní (RuPak) podría hacer lo mismo. Las tres grandes potencias están interesadas en garantizar la estabilidad del Afganistán después de la guerra, lo que puede lograrse mejor mediante esfuerzos económicos combinados a este respecto.

Debe prestarse especial atención a la importancia de la propuesta de RuPak como una extensión simétrica favorable a China que se llevará a cabo paralelamente a la ampliación del VCMC que se anunció durante la asistencia del Primer Ministro Modi al Foro Económico Oriental el pasado mes de septiembre (2019). Es la clave para mantener la buena voluntad y la confianza con China, ya que el Pakistán es el anfitrión del proyecto insignia del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC, China-Pakistan Economic Corridor) de la BRI. Por lo tanto, es poco probable que Beijing considere al VCMC de una manera poco amistosa mientras el progreso proceda en paralelo con RuPak. Esta propuesta podría optimizar la estrategia de equilibrio de Rusia entre China y la India, si se aplicase.

Preparándose para SPIEF-2021

Aunque es cierto que es ambicioso, Rusia debería planear la realización de progresos tangibles en las tres propuestas de políticas interconectadas del autor para el Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF, Saint Petersburg International Economic Forum) del próximo año. Esto aumentaría enormemente las posibilidades de que el RIC pueda recuperarse de los reveses inesperados del presente año (COVID-19 y el incidente de Galwan). Aplicando su previsto papel equilibrador de manera significativa, Rusia retendría la viabilidad de los procesos de integración euroasiáticos, al tiempo que compensaría los esfuerzos de actores externos como los EEUU para interferir con lo anterior.

Desde una gran perspectiva estratégica, el equilibrio entre la BRI y el AAGC permitiría a Rusia participar en los procesos de integración euroasiática tanto continental como marítima, con miras a facilitar la eventual convergencia de ambos en el Afganistán para mejorar la seguridad del continente una vez que el conflicto termine inevitablemente. La introducción de un modelo híbrido entre la globalización y el nacionalismo económico, así como la reafirmación de su neutralidad estratégica de manera simbólica y/o sustantiva, también podría convertir a Rusia en un precursor mundial de la nueva guerra fría y aumentar inconmensurablemente su atractivo de poder blando.

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