Alexander Dugin

Hola, estás viendo el programa de Dugin Guideline. El 30 de agosto de 1844, nació el fundador de la geografía política y el padre de la ciencia geopolítica, el científico alemán Friedrich Ratzel.

Las ideas de Ratzel tuvieron un tremendo impacto en los clásicos del pensamiento geopolítico como Mackinder, Mahen, Haushofer o Peter Savitsky y se convirtieron en la base de esta ciencia. Ratzel, siguiendo al francés Montesquieu, llamó la atención de los historiadores eruditos y los politólogos en el hecho de en qué medida el entorno natural afecta a la sociedad humana. Si en el siglo XIX, especialmente después de Schelling, Hegel y Marx, los pensadores de ese entonces pusieron la historia en primer plano, el tiempo y sus cadenas semánticas, entonces Ratzel, al contrario del estado de ánimo predominante del momento, puso el espacio en primer plano. Este es el descubrimiento más importante de Ratzel: el espacio tiene sentido, así como el tiempo tiene sentido. La historia es tiempo que tiene sentido.

Ratzel también se enfoca sobre el espacio que tiene sentido. En alemán Raumsinn. Este espacio especial no es cuantitativo, sino cualitativo. Ratzel llama a este espacio "espacio vital", Lebensraum. Por lo tanto, Ratzel introduce una nueva disciplina: la antropogeografía, es decir, la geografía del hombre o la doctrina del hombre como fenómeno geográfico. Pero dado que la sociedad humana se expresa necesariamente en la política, la geografía política se convierte en sinónimo de la antropogeografía. Con este nombre, la disciplina fundada por Ratzel ingresó al arsenal de la educación clásica, tanto en ciencias políticas como en el campo de la sociología, la antropología y los estudios culturales.

Ratzel muestra que los mismos pueblos, ubicadas en diferentes entornos geográficos, se desarrollarán de diferentes maneras. Los habitantes del Norte libran una heroica guerra contra el frío, adaptando su cultura y, lo más importante, sus políticas a los desafíos del clima hostil. El desierto y la estepa requieren un nomadismo constante, y esta forma de vida nómada en sí misma dicta el predominio de cualidades militares, la voluntad de hierro - "voluntad grande", como lo indica el Códice de Genghis Khan a los mongoles, la jerarquía rígida y el poder vertical. Las llanuras aluviales de los ríos y los prados de agua son favorables, por el contrario, a las comunidades rurales con una estructura más o menos democrático y policéntrica. Las ciudades portuarias conducen al desarrollo del comercio y la usura, así como a la libertad moral y al cosmopolitismo. La vida en el bosque solo puede ser tribal, y las tribus mismas pueden ser extremadamente pequeñas y móviles. La vida en las montañas excluye la presencia de un Estado centralizado.

Cuántos paisajes, cuántos tipos de política. Tantas tierras, tantos pueblos viviendo en ellas. La tierra está viva, su naturaleza, sus relieves tienen un significado político, imponiendo en gran medida a las personas las condiciones de esta vida geográfica secreta. La política es un espejo de la tierra. Así es como nace la geopolítica: la política, donde la tierra está viva, donde los significados espaciales comienzan a desempeñar un papel más importante y a veces decisivo. La geografía no es un fondo pasivo sobre el cual se desarrolla la historia. La geografía toma parte activa en la historia, dictando a veces no solo las fronteras y los alrededores, sino también los significados mismos.

La doctrina de Friedrich Ratzel fue recogida por una miriada de distinguidos seguidores. En Rusia, fueron los filósofos euroasiáticos, desde Trubetskoy y Savitsky hasta Lev Nikolayevich Gumilev. Los euroasiáticos aplicaron las ideas de Ratzel a Rusia y descubrieron un término especial que abarca una enorme variedad de significados: "Eurasia". Eurasia es la matriz geográfica de Rusia, que dicta la estructura del destino ruso. El continente de Eurasia quiere estar unido. Y a lo largo de milenios, uno u otro pueblo que se encuentra en Eurasia, en algún momento, asume la misión de unir a Eurasia en un solo Imperio. La geografía es el destino. Y así, concluyeron los euroasiáticos, los rusos fueron el último pueblo en el tiempo en asumir este destino del gran espacio, de subordinar su historia a él. Así nació Rusia-Eurasia. No solo un país: son un poder geopolítico, un Estado-mundo, un Estado-civilización, un poder mundial gigantesco. Y el espíritu ruso se ha convertido en el espacio para la liberación del significado del espacio euroasiático, reflejando y expresando este significado. Incluso el nombre de nuestro grupo étnico, los grandes rusos, ya contiene una escala euroasiática. La Gran Rusia es un único y necesario Imperio continental. Y combina todas las zonas geográficas y climáticas, los paisajes y relieves.

Esta es la relevancia del gran pensador alemán Friedrich Ratzel: científicamente justificó la necesidad e inevitabilidad de la misión imperial del pueblo ruso. Solo por esto debemos estar extremadamente agradecidos y apreciarlo mucho a él.

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera