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El segundo reactor de fusión nuclear en suelo británico (MAST Upgrade) se ha encendido con éxito y ha generado su primer plasma, reportó la Autoridad de Energía Atómica del Reino Unido a finales de octubre. Este lanzamiento confirmó que todos los componentes del sistema pueden trabajar juntos para calentar el gas hidrógeno hasta la fase del plasma —el 'cuarto estado de la materia'—, que con el tiempo permitirá sacar energía útil del proceso.

La construcción de esta instalación costó al Gobierno británico más de 71 millones de dólares y duró siete años. El comunicado oficial admite que básicamente se trata de un Tokamak (acrónimo del término ruso correspondiente a la "cámara toroidal con bobinas magnéticas") y un análogo al proyecto en construcción en la localidad de Cadarache del sudeste de Francia, el cual será mucho más grande.

Ambas máquinas requieren intensos campos magnéticos para confinar el plasma, o aislarlo de las paredes del reactor, pero este no es un objeto que se pueda controlar al 100 % y esto implica ciertas inconveniencias para la tecnología. Las repentinas inestabilidades del plasma que ocurren en el reactor interrumpen el confinamiento, provocan escapes de calor, que a su vez suspenden la generación de energía e infligen daños a algunos componentes clave del reactor.

Soluciones para superar las inconveniencias

El británico MAST Upgrade se concibió en un intento de superar este problema y, tecnológicamente, es diferente en comparación con el enfoque establecido para el reactor francés (que es en realidad fruto de una amplia cooperación internacional, que incluye a Rusia, China y EE.UU. y no solo países europeos). La nueva instalación del Centro de Energía de Fusión con sede en Gulham, condado de Oxfordshire, tiene una forma más parecida al corazón de una manzana que a una rosquilla, que es la propia del Tokamak de Cadarache.

Además, se proyectó un desviador de las cargas de calor y energía para las partículas que salen del plasma, un  dispositivo denominado 'Super-X'. Si este desviador funciona con éxito, podrá reducir 10 veces la salida de calor en comparación con lo que era posible hasta ahora. Los ingenieros británicos creen que la nueva forma y este dispositivo pueden proporcionar una mayor estabilidad al plasma, pero aún no se sabe si las tecnologías ofrecidas son realmente eficientes.

Del primer experimento al potencial centenario

La primera prueba del concepto MAST se llevó a cabo en 1999 y en el año 2013 las autoridades dieron por terminado ese proyecto experimental para construir otro, actualizado en su lugar. Esta nueva versión debe ser más potente y demostrar un mejor rendimiento, pero su puesta en servicio está programada solo para 2040, fecha que la ministra de Ciencia, Amanda Solloway, confirmó en el evento de extracción del primer plasma.

Solloway se mostró favorable a la idea de convertir al Reino Unido en un "líder mundial en la energía de fusión" y "capitalizar su increíble potencial como fuente de energía limpia", afirmando que este potencial podría durar cientos de años.

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