EEUU y el Reino Unido han señalado a Rusia por haber probado presuntamente armamento en la órbita terrestre. Moscú, por su parte, niega las acusaciones y reitera que siempre ha defendido la desmilitarización del espacio. Sputnik ha contactado con el experto en la materia Alexéi Leonkov para analizar si esas declaraciones tienen fundamento.

El Cosmos-2543 se halla en el centro de la polémica generada por EEUU y el Reino Unido. Este satélite de inspección tiene la función de investigar los satélites militares rusos que se encuentran en la órbita para permitir que desarrollen su actividad.

"Hablamos de satélites con funciones de comunicación y otras funciones que trabajan para el Ministerio de Defensa [ruso], nada más (...) ¿De dónde han sacado que se trata de armas antisatélite? Solo se pueden hacer conjeturas", apunta Leonkov.

La doctrina militar de Rusia no trata el asunto de la militarización del espacio. La legislación rusa sí incluyó en su momento el medio cósmico como escenario de actuación en caso de producirse amenazas militares. Sin embargo, eso, dice el experto, solo se hizo en respuesta a unos documentos equivalentes que aprobaron anteriormente EEUU y otros países de la OTAN.

"Los estadounidenses tienen una nueva doctrina, la de la batalla multidominio, en la que el espacio se considera campo de combate", dice el entrevistado. Nada de esto ocurre en Rusia.

Entonces, ¿a qué se deben las acusaciones?

El experto considera que las acusaciones de parte de Londres y Washington pueden tratarse de una maniobra de distracción y, a su vez, de recaudación. "Actualmente los programas cósmicos de Estados Unidos están experimentando ciertas dificultades financieras y de otros tipos", sostiene el especialista.

Y es que EEUU está embarcado en grandes proyectos espaciales, como la iniciativa Starlink de SpaceX, con la que Elon Musk planea crear una constelación de satélites de internet.

Tampoco hay que olvidar el Comando Espacial, la nueva rama del Ejército de EEUU que se formó en 2019. Entre otras cosas, de este dependen todos los grupos de satélites, ya sea de comunicación, transmisión aérea o inteligencia, que trabajan para el Pentágono. Su dotación presupuestaria empezó por unos cientos de millones de dólares, pero el Comando Espacial de EEUU cada vez requiere más fondos.

Todo esto se traduce en inversiones multimillonarias, y la forma que tiene Washington de conseguir el dinero que necesita, dice Leonkov, es distrayendo a los contribuyentes. Mientras despistan a la opinión pública con supuestas amenazas de parte de Rusia y China, los programas de militarización del espacio van engordando su presupuesto.

Interferencia y destrucción de satélites

Precisamente los satélites de Starlink tienen cuatro antenas que, si bien cumplen el cometido declarado de la empresa de brindar conexión a internet a usuarios y servicios en la Tierra, también operan en un rango que les sirve para realizar otras funciones:

"Cualquier especialista en guerra electrónica dirá que ese mismo es el rango operativo [para esa actividad], dado que este permite penetrar de manera segura en los mecanismos de obtención de información transmitida por señales" y perturbar su funcionamiento, asegura el interlocutor de Sputnik.

En el peor de los casos, todos los países saben que sus sistemas antimisil pueden recurrir a la explosión termonuclear a gran altura. De producirse ese escenario, todos los sistemas de satélites que están funcionando en este momento quedarían inhabilitados al cabo de dos o tres meses, pero Leonkov resalta que esto solo ocurriría en caso de un conflicto global.

¿Talón de Aquiles? España reforzará su sistema de satélites militares

Los satélites del sistema Helios II dejarán de estar operativos a finales de 2021. La ministra de Defensa, durante su visita al Centro de Sistemas Aeroespaciales de Observación, ha manifestado comprender la necesidad de hallar un hueco en los presupuestos para proceder a su sustitución.

Margarita Robles, ministra de Defensa de España, ha convenido en reforzar el sistema de satélites militares nacional, habida cuenta de que el que se comparte con Francia, Bélgica, Grecia e Italia, próximamente entrará en la obsolescencia.

El Centro de Sistemas Aeroespaciales de Observación (CESAEROB), situado en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz, supervisa y analiza las imágenes que captan desde el cosmos los dos satélites militares del sistema multinacional Helios II y también por el Paz, un satélite de observación español de uso también civil, creado por el Ministerio de Defensa. Pero la pérdida de los dos primeros dejará cojo a este último, que recoge imágenes de tipo radar que necesitan complementarse con las de tipo óptico e infrarrojo que le sirven los otros.

Así se lo ha explicado a Margarita Robles el coronel Juan Carlos Rivero Merchán, al mando de las instalaciones y sus equipos. La preocupación de los militares españoles sobre la próxima desaparición del sistema Helios II hace que la incorporación de España al sistema francés CSO se estime como posible mientras se dilucida la creación de un programa propio como el que representa el satélite Paz.

La ministra Robles ha calificado de "muy importante" la apuesta satelital y ha acordado "reforzar" este capítulo mediante la inclusión de una partida presupuestaria y la planificación de programas aeroespaciales. Margarita Robles también ha destacado que el mundo actual "no es concebible" sin la ayuda de estos artefactos, pues aparte de surtir de datos a los servicios de inteligencia del país, también aportan información útil para la agricultura, el medio ambiente y la prevención de catástrofes naturales.

A diferencia del sistema Helios II, de naturaleza exclusivamente militar, el Paz puede atender ruegos de empresas privadas, universidades o diversas organizaciones, también extranjeras, para satisfacer objetivos científicos.

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