Armas autónomas de nueva generación podrían causar accidentes "a gran escala" si comienzan a "comportarse de manera inesperada", advierte la científica de la computación Laura Nolan.

Una nueva generación de armas autónomas podría provocar accidentalmente una guerra o causar "atrocidades masivas", alerta en declaraciones a The Guardian la exingeniera de software de Google Laura Nolan, que apunta al riesgo de que estas tecnologías que utilizan inteligencia artificial se comporten "de manera inesperada".

Nolan renunció a Google el año pasado en protesta por su participación en el proyecto Maven, destinado a ayudar al Pentágono a mejorar sus tecnologías de vigilancia mediante aviones no tripulados.

Potencial desastroso

Sin embargo, esta científica de la computación opina que las armas autónomas, a las que se refiere como "robots asesinos", representan un riesgo aún mayor para la raza humana que los drones —controlados por equipos militares de manera remota—, ya que tienen potencial de hacer "cosas calamitosas para las que no fueron programadas originalmente".

"¿Cómo distingue la máquina de matar en su propio vuelo entre un combatiente de 18 años y [un joven] de 18 años que está cazando conejos?", se pregunta la ingeniera.

Nolan asegura que "podría haber accidentes a gran escala, porque estas cosas comenzarán a comportarse de manera inesperada", por lo que sugiere que cualquier sistema de armas avanzado "debería estar sujeto a un control humano significativo", o, de lo contrario, ser prohibido, "porque son demasiado impredecibles y peligrosos".

"Muy pocas personas están hablando de ello", pero, si no se tiene cuidado con una o más de estas armas, "estos robots asesinos podrían iniciar accidentalmente una guerra repentina, destruir una estación de energía nuclear y causar atrocidades masivas", advierte la científica.

El Ejército de EE.UU. ensaya un sistema móvil de defensa contra drones

El Departamento de Investigación y Desarrollo de Capacidades de Combate de EE.UU. probó en junio de este año BLADE, un nuevo sistema de defensa contra pequeños vehículos aéreos no tripulados, informa un comunicado del Ejército de Tierra estadounidense.

El país norteamericano está desarrollando el sistema BLADE como parte de un programa más amplio crear un sistema de varias 'capas' contra drones de varias clases así como contra misiles de crucero y proyectiles de mortero y de cañón.

El programa supone el desarrollo de ametralladoras aéreas, láseres y misiles de alta precisión, cada uno de los cuales está pensado para destruir objetivos aéreos específicos.

En particular, el sistema de defensa láser MMHEL está destinado para tirar abajo drones medianos y proyectiles de morteros.

El sistema BLADE está constituido por una torreta CROWS modificada a control remoto dotado de una ametralladora M2 de calibre 12,7 mm. Esta torreta cuenta además con un radar compacto para detectar objetivos aéreos de pequeño tamaño, una cámara termográfica y un sistema optoelectrónico con modos de funcionamiento diurno y nocturno.

El proyecto se torna de importancia especial en vistas a la experiencia de los militares rusos, que se ven obligados a repeler incesantes ataques de drones extremistas contra su base aérea en Siria, o tomando en cuenta los ataques con vehículos aéreos no tripulados lanzados el sábado pasado por los rebeldes hutíes de Yemen contra refinerías de Arabia Saudita.

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