Mientras el nuevo coronavirus se expande por todo el mundo, crece la hipótesis de que el COVID-19 es fruto de una guerra biológica de EE.UU. contra China e Irán.

Las autoridades chinas, iraníes y rusas, en sus recientes declaraciones, han señalado que la actual crisis de salud pública que ha provocado el coronavirus podría venir de armas biológicas fabricadas por EE.UU.

El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, ordenó el jueves a las Fuerzas Armadas del país que llevaran a cabo “ejercicios de defensa biológica” ante la hipótesis de que la pandemia del COVID-19 sea, en realidad, una guerra biológica.

Esta hipótesis no es exclusiva de Irán, se está planteando a nivel internacional. Los defensores de esta teoría apuntan a la presencia de tropas estadounidenses en la ciudad china de Wuhan unas semanas antes del brote: un hecho que Pekín ha confirmado oficialmente.

El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Zhao Lijian, en su cuenta de Twitter, dijo que el Ejército de EE.UU podría haber llevado el coronavirus a Wuhan, la ciudad más afectada por el brote.

Escribió este tuit después de que el director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EE.UU., Robert Redfield, admitiera el miércoles en la Cámara de Representantes que algunos estadounidenses, que aparentemente murieron de gripe, dieron positivo de COVID-19 en un diagnóstico póstumo.

Políticos rusos también dan como buena esta teoría. El líder del Partido Liberal Demócrata ruso (LDPR, por sus siglas en inglés), Vladimir Zhirinovski, ha subrayado que EE.UU. cuenta con varios laboratorios secretos cerca de China y Rusia y que, desde hace 20 años, tratan de crear una arma biológica contra los rusos, pero no ha tenido éxito y, por eso, lo ha hecho contra los chinos.

ADN del COVID-19, apunta a EEUU y no China como origen del letal virus

Los estudios sobre el genoma del letal COVID-19, aparecido en China, apuntan a que este coronavirus podría haberse sido originado en otro lugar del mundo como EE.UU.

En los primeros días de la propagación a nivel mundial del brote del nuevo coronavirus, denominado COVID-19, hubo controversias sobre algunos aspectos de esta enfermedad, como su naturaleza, características, síntomas y tratamiento, pero lo que puso en alerta a todos los expertos y los medios era el lugar de aparición de este virus que comenzó a extenderse a todo el mundo desde un mercado de mariscos de la ciudad china de Wuhan a finales de diciembre de 2019.

En ese momento, pocos distinguirían entre la “identificación” y la “creación” de este misterioso virus. El hecho es que el COVID-19 fue “detectado” por primera vez en el citado mercado de mariscos de Wuhan, pero ¿fue necesariamente “creado” en ese mismo lugar?

La propagación de un virus desconocido desde China al resto del mundo se convirtió desde esas fechas en un asunto de primer orden para la parrilla del prime time de los noticieros de los medios de comunicación global, liderados, por supuesto, por las potentes corporaciones estadounidenses, en cubrir todo lo que concerniera a esta enfermedad y augurando a su público de la destrucción completa del mundo responsabilizando de ello al gigante asiático y obviando la naturaleza inofensiva del COVID-19 en comparación a la influenza común en términos de letalidad.

Cualquier noticia sobre la crisis de coronavirus, originada en China, no solo empujaría a la economía china a la bancarrota, sino que también favorecería a los intereses de Estados Unidos en medio de la guerra comercial entre Washington y Pekín, y es por eso que a muchos se le viene a la mente que a lo mejor la fuente de la cepa del virus podría provenir de Estados Unidos.

Hasta ahora, han surgido algunos motivos para pensar de esta forma, ya que, varios expertos estadounidenses han confesado que algunos enfermos locales se han contagiado del COVID-19 por razones “desconocidas” y sin que hubieran viajado a los países epicentro de su transmisión o que tuvieran contacto con personas infectadas con el coronavirus.

Aunque todavía puede ser demasiado pronto para llegar a una conclusión definitiva, el portal digital Global Research Analytics recopiló recientemente una parte de un informe de Larry Romanov, experto en economía de la Universidad de Fudan, con sede en Shanghai, publicado al respecto con el título de “El coronavirus de China: una evolución impactante. ¿Es posible que su cepa se originó en Estados Unidos?”.

Conforme a esta publicación, los primeros estudios científicos sobre el genoma del nuevo coronavirus muestran que China no es la fuente de esta enfermedad. Para argumentar su teoría, Romanov anota que después del brote del COVID-19 los medios de comunicación occidentales rápidamente tomaron el podio y lanzaron la versión de que aparentemente se había originado y extendido desde el país asiático.

Sus reclamos, escribe, era que el patógeno se originó en animales en un mercado húmedo de Wuhan. De hecho, el origen del virus fue desconocido durante mucho tiempo, pero ahora, según informes de medios chinos y japoneses, parece probable que el coronavirus se originó en varios lugares y comenzó a extenderse solo después de que fuera introducida al mercado de mariscos en la citada urbe china de más de 13 millones de habitantes.

Además, añade, algunas pruebas sugieren que la cepa del virus no se habría originado en China en ningún caso, tal y como apuntan algunas agencias de noticias japonesas y otros medios al señalar que podría haber sido engendrado por primera vez en Estados Unidos.

Después de recoger muestras de ADN —ácido desoxirribonucleico que contiene las instrucciones genéticas usadas en el desarrollo y funcionamiento de todos los organismos vivos— de entre población china, los investigadores primero demostraron de forma concluyente que este virus no se originó desde el marisco, sino también desde múltiples puntos de origen incierto habría llegado al referido mercado de los mariscos en Wuhan y, a partir de allí, es cuando empezaría su periplo infeccioso alrededor del mundo.

Al respecto, el periódico chino Global Times informó en su día de que según un nuevo estudio realizado por investigadores chinos se ha percatado de que la cepa del COVID-19 puede haberse originado a principios de noviembre, un mes antes de que se detectaran sus primeros casos de contagios en Wuhan.

El estudio, publicado en Chinashio, una de las fuentes chinas gratuitas disponibles para los investigadores en el campo de la ciencia, sugiere que el nuevo coronavirus provenía de una o más fuentes en el bullicioso mercado de mariscos y luego debido a los múltiples contactos cercanos entre las personas que realizaban sus compras en ese lugar se inició la cadena de propagación a otros lugares en un corto plazo de tiempo.

Estos resultados se derivan del análisis de datos genómicos, fuentes de contaminación y la ruta del brote de varias cepas del nuevo coronavirus recogidas de toda China, acota la publicación china.

Los investigadores que realizaron el estudio creen que los portadores originales trasmitieron el virus a los trabajadores y vendedores del mercado de mariscos, y luego estos contagiaron a los compradores de sus productos.

Las autoridades médicas chinas llevaron a cabo investigaciones rápidas y extensas sobre el origen del virus, identificando todas las especies y variantes mutadas mediante la recolección de aproximadamente 2 muestras del nuevo genoma coronario de cinco países diferentes en los cinco continentes.

Durante su análisis, concluyeron que los nuevos brotes del coronavirus comenzaron a propagarse nada más finalizarse los Juegos Mundiales Militares de 2019 que se celebró en Wuhan entre los días 18 y 27 de octubre.

Por su parte, los expertos japoneses en una investigación independiente sostienen que esta enfermedad no se originó en China, sino que vino de fuera de este país asiático.

Esto significa que el COVID-19 se originó en un país distinto de China, pero ahora surge la pregunta de dónde está el verdadero origen del nuevo coronavirus. Si las autoridades chinas verificaran los genomas del virus de dos países diferentes para encontrar el origen del patógeno, probablemente tendrían una razón convincente para buscar fuera de las fronteras chinas.

Con estas revelaciones, se ha ido tomando fuerza la teoría de que el brote del coronavirus se originara en EE.UU., en este sentido, el medio japonés Asahi Shimbun informó a principios de febrero que el brote del coronavirus se había originado dentro del territorio estadounidense, no en China, y algunas o muchas de las 14 000 muertes por gripe común en Estados Unidos que se produjo durante el año puede haber sido el resultado de una infección por el COVID-19.

El rotativo People Daily China citando a Asahi Shimbun escribe que algunos de estos estadounidenses pueden haber sido infectados sin saberlo con el coronavirus y es muy posible que el Gobierno de EE.UU., presidido por Donald Trump, no se haya percatado completamente hasta qué punto este nuevo patógeno se ha extendido entre su población.

Ante la insistencia de los medios asiáticos de que este brote se habría originado en el suelo estadounidense, a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EE.UU. no les quedó otro remedio que anunciar que se pondrían a trabajar en los laboratorios gubernamentales situados en Los Ángeles, San Francisco, Seattle, Chicago y Nueva York para evaluar a las personas con síntomas similares a la gripe común con el objetivo de detectar si han sido infectadas con el nuevo coronavirus.

Al respecto, Asahi Shimbun asegura que nadie sabía hasta la fecha la causa de la muerte en las víctimas de la gripe estadounidense porque la Administración Trump o se niega a examinar a las personas para detectar qué virus originó sus fallecimientos u oculta los resultados de dichas pruebas.

Lo que no aclara el medio nipón es si este virus coronario infectó a la población estadounidense de forma natural o accidental o fue intencional. Empero, lo que es claramente evidente es con qué destreza los medios occidentales han ido rehuyendo de informar de cualquier dato que apuntara a EE.UU. como el origen del brote de la enfermedad que hasta ahora ha infectado a más de 145 000 personas de 140 países del mundo, y de las cuales han muerto más de 5000.

Un virólogo taiwanés aseveró en un programa televisivo, transmitido el 9 de febrero en Taiwán, que, tras analizar algunos cuadros y diagramas de flujo sobre los cambios genéticos del nuevo coronavirus, puede plantear la posibilidad de que este patógeno se habría originado en Estados Unidos.

Conforme a sus palabras, la cepa del COVID-19 que ha infectado a un reducido grupo de taiwaneses, en concreto a tan solo 49 personas, de las cuales se ha confirmado la muerte de una de ellas, solo se ha visto en Australia y EE.UU., y dado que Taiwán no ha sido infectado por australianos, solo puede haber ingresado dentro de este territorio desde Estados Unidos.

La lógica subyacente aquí es, expone el especialista taiwanés: “La ubicación geográfica que tiene la mayor diversidad de especies del virus debe ser necesariamente la fuente del origen del virus, ya que una especie de virus no puede derivar de la ‘nada’”.

El experto sugiere que solo en Estados Unidos se ha detectado la presencia de las cinco especies conocidas de coronavirus, y que es probable que las cepas de estos patógenos en otros países se hayan originado en este territorio. Mientras que, agrega, en Wuhan y gran parte de China solo hay una variante del coronavirus y así como en Taiwán, Corea del Sur, Tailandia, Vietnam, Singapur, el Reino Unido, Bélgica y Alemania.

Además, aclara que el tipo del coronavirus que se encuentra en Corea del Sur y Taiwán es diferente del que se encuentra en China. Este brote puede ser más contagioso, pero mucho menos letal; ya que esto puede explicar por qué la tasa de mortalidad coronaria en Taiwán es un tercio de la de China o en el caso de Corea del Sur, con 7137 casos confirmados solo se han registrado 50 muertes.

La prevalencia de la propagación del COVID-19 en Irán e Italia no se ha ensayado todavía, pero las autoridades persas aseguran que el genoma del patógeno que ha contagiado a más 12 700 iraníes, de las cuales 611 han perdido la vida, es similar al que contagió a más de 80 000 ciudadanos chinos, de los que murieron unos 3189.

Mientras en Italia se han contagiado 17 600 personas y fallecido unas 1266, resulta que los datos proporcionados por el Gobierno de Irán confirman que la cepa coronaria detectada entre los pacientes es la especie más letal al tener una tasa de mortalidad de entre 2 % y 5 %.

Ahora bien, a causa del gran volumen de cobertura y el enfoque mediático de Occidente en China, la mayoría del mundo cree que el brote del coronavirus se ha originado en este país asiático para extenderse a todas las demás naciones del mundo. Sin embargo, esta narrativa parece totalmente equivocada, ya que estos medios eluden con mucha astucia informar los casos confirmados de contagio en EE.UU., y menos aún la cifra de las víctimas mortales; y todo esto responde ante la imperativa de no relucir la incapacidad del Ejecutivo de Trump de afrontar la catástrofe sanitaria que les espera a los estadounidenses y, por ende, alejar de los focos mediáticos el hecho de que este patógeno que va a cobrar numerosas vidas entre la población de esta nación, probablemente, se habría creado en un laboratorio científico de este mismo país norteamericano.

COVID-19: ¿Una pandemia de ingeniería?

El coronavirus actual, COVID 19, está alterando las economías, los viajes y la vida diaria en todo el planeta. Ha borrado hasta el 10% de la liquidez financiera de naciones como Estados Unidos, aunque sea temporalmente, y lo peor aún está por venir.

Detrás de esta triste historia hay algo más siniestro. COVID 19 no solo "pudo haber sido" diseñado como un arma biológica sino que "muy probablemente así fue" diseñado.

Comencemos a reflexionar:

Todos los esfuerzos imaginables se han utilizado para conspirar, combinar y confundir con el COVID 19.

Esta es la enfermedad humana más infecciosa de la historia con un período de incubación imposible, semanas de infección aérea sin síntomas, una enfermedad poco probable. ¿Está diseñado, es bio-guerra?

Esta es una enfermedad relacionada con el SARS (síndrome respiratorio agudo severo) y MERS (síndrome respiratorio del Medio Oriente), todos coronavirus. De Merriam-Webster:

Definición de coronavirus: cualquiera de una familia (Coronaviridae) de virus de ARN monocatenarios que tienen una envoltura lipídica tachonada con proyecciones en forma de maza, infectan a aves y muchos mamíferos, incluidos los humanos, e incluyen los agentes causantes de MERS y SARS

Primer uso conocido de coronavirus: 1968, con el significado definido anteriormente

NOTA: La palabra CORONA + VIRUS fue introducida por un grupo de virólogos como un breve artículo "Coronavirus" en la sección "Noticias y opiniones" de Nature (vol. 220, no. 5168, 16 de noviembre de 1968, p. 650): "... aviar. El virus de la bronquitis infecciosa tiene un aspecto microscópico electrónico característico parecido, pero distinto, al de los mixovirus. Las partículas tienen un perfil más o menos redondeado ... también hay una "franja" característica de proyecciones de 200 Å de largo, que son redondeadas o en forma de pétalos, en lugar de afiladas o puntiagudas, como en los mixovirus. Esta apariencia, que recuerda la corona solar, es compartida por el virus de la hepatitis del ratón ... En opinión de los ocho virólogos, estos virus son miembros de un grupo previamente no reconocido que sugieren que deberían llamarse coronavirus, para recordar la apariencia característica por la cual estos los virus se identifican en el microscopio electrónico ".

Hasta ahora se sabe poco sobre la tasa de mortalidad de COVID 19, hasta ahora muy inferior al 34.5% para MERS, pero posiblemente más, incluso mucho más, que el 9.63% para SARS. Muchos no están de acuerdo con estas cifras, pero los datos son escasos, peor, los datos no existen.

MERS tardó un año en matar a 106 personas y el SARS, que también tardó meses en propagarse, mató a 813 antes de ser sofocado. Sin embargo, dependiendo de cuándo lea esto, COVID 19 puede haber infectado más de un millón, no 200.

Metodología

Podemos hacer algunas declaraciones generales sobre COVID 19 y lo haremos ahora:

En pocas palabras, hay actores que pueden desatar una pandemia global como componente de una operación a largo plazo de "teoría del caos".

Esos mismos actores lo harían y lo han hecho, una y otra vez, sin importar el costo en vidas humanas. Creo que ahora se puede señalar con seguridad el 11 de septiembre y sus consecuencias como una de esas operaciones.

También se podrían citar varios esfuerzos de cambio de régimen e incluso completar los nombres de las naciones involucradas, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Arabia Saudita e Israel.

COVID es probablemente poco más que una prueba de funcionamiento para algo mucho más mortal. Es muy posible que nuestros amigos solo estén recopilando datos, "big data", por así decirlo, y sabemos cuánto aman sus datos.

Retroceso

Otra forma de aprender y discernir es dar marcha atrás a lo que se nos dice, lo que no se nos dice y los patrones de cómo estamos "mal informados".

En primer lugar, no se nos dice nada, o lamentablemente poco sobre la naturaleza de la enfermedad en sí, los síntomas, por ejemplo, y la progresión de la enfermedad. ¿Por qué es eso?

De los infectados y los que mueren, aparte de las figuras públicas en Irán y ahora Italia, no se sabe nada.

Lo que se distingue hasta ahora, a pesar de todos los esfuerzos para evitar que se escape cualquier información utilizable, es que es poco probable que los niños contraigan la enfermedad o, si lo hacen, corren el riesgo de morir.

Sabemos que las muertes son entre personas mayores, pero ¿qué edad tienen? ¿Personas con qué otras vulnerabilidades? Hay suficientes datos disponibles para informar al público sobre el riesgo, pero eso se está reteniendo.

Los que retienen dicha información lo hacen de manera sospechosa.

Igualmente sospechosa o quizás mucho más sospechosa es la enfermedad en sí misma, ¿cómo se desarrolló, cómo se convirtió en algo diferente a todo lo anterior, una "tormenta perfecta"?

No solo no se proporciona información útil, sino que no hay discusión pública sobre algo que debería haber sido de gran interés. Por lo tanto, nos hemos tropezado con una "línea roja" que parece y necesita retroceder en cuanto a quién contiene y censura lo que normalmente es información vital para el público.

Creemos que ese retroceso conduce a un virus diseñado, una modificación al SARS que tomará hasta 2 años en detenerse, costará $ 50 mil millones o más y tendrá otro efecto que no se discute pero que afectará al lector: el COVID 19 es 99% de miedo y 1% de epidemia.

Las conspiraciones

La teoría de la conspiración dominante durante los primeros días de febrero de 2020 expuso una hipótesis de que COVID 19 fue creado para atacar racialmente a chinos e iraníes.

Sin embargo, un mes después, con la enfermedad arrasando a Italia y otras naciones también, esa teoría está muerta.

Varias naciones, ciertamente los Estados Unidos, han estado recolectando muestras genéticas de poblaciones de naciones que podrían considerar como objetivos, principalmente Rusia.

¿Están los Estados Unidos ahora o planean atacar a Rusia con un arma biológica, una pandemia de ingeniería genética? Basado en el comportamiento de los Estados Unidos en los últimos 20 años y el liderazgo actual en Washington, la respuesta sería "probablemente" no, pero no del todo "por supuesto".

Otra teoría implica la tecnología 5G. Se postula que las emisiones de 5G alteran el ADN. Sin embargo, no hay absolutamente ninguna ciencia que justifique que la radiación no ionizante que impacta el ADN.

De hecho, es fácil rastrear el origen de estas conspiraciones hasta la anti-ciencia basada en Trump que también niega el calentamiento global y la comunidad "anti-vacunas" que cree que el tétanos, la fiebre tifoidea, la poliomielitis y la difteria son "enfermedades infantiles normales" como la rabia.

Políticamente, estos grupos generalmente apoyan la intervención militar en nombre de los intereses israelíes (entre los estadounidenses), la tortura y los asesinatos selectivos a pesar del "daño colateral" y los derechos humanos basados ​​en la raza y la religión.

A medida que los orígenes se remontan a afirmaciones extravagantes hechas por expertos altamente interesados e incluso por la actual administración estadounidense, en el peor de los casos contra la ciencia, se hace visible la mano de quienes pueden ser responsables de la pandemia de COVID 19.

Conclusión

Las mentiras, la censura y las teorías de conspiración cuasi oficiales serían parte integrante de una pandemia de ingeniería. En cuanto a quién y por qué es temprano todavía para afirmarlo.

Al igual que el 11 de septiembre, el impacto masivo en los mercados financieros y de productos básicos es evidente y los algoritmos que deberían haberse creado hace mucho tiempo para discernir las tácticas de "desastre con fines de lucro" han sido prohibidos incluso de la discusión.

En 2010, una serie de televisión, Rubicon, que trajo exactamente este tema, fue misteriosamente cancelada a pesar de su popularidad y costos de producción extremadamente económicos. Del New York Times:

“El programa sigue a un conjunto de analistas y gerentes de una API ficticia, una compañía privada que sintetiza los datos proporcionados por varias agencias de espionaje estadounidenses. Cualquiera que escriba sobre televisión para ganarse la vida seguramente se sentirá atraído por esta historia de personas arruinadas y bien intencionadas que intentan dar sentido a las narrativas con lagunas inexplicables e inconsistencias desafiantes.

Pero hay mucho más para "Rubicon" que su atractivo nerd. Ahora que las teorías de la conspiración han pasado de los márgenes al centro de la vida política, las preguntas que "Rubicon" hace sobre la manipulación de la verdad y las formas en que los poderosos ocultan intencionalmente sus agendas más codiciosas son más convincentes que nunca ".

Hoy, los analistas de "API / Rubicon" están consignados a la ficción y el público se ha quedado con el miedo y las mentiras como consuelo.

Lo que queda fuera es que puede haber responsables y, lo que es peor, que esto puede ser solo el comienzo.

COVID-19: evidencia adicional de que el virus se originó en los EE. UU.

Larry Romanoff

Como recordarán los lectores del artículo anterior (El coronavirus de China: una actualización impactante. ¿El virus se originó en los Estados Unidos?), los epidemiólogos y farmacólogos japoneses y taiwaneses han determinado que el nuevo coronavirus casi seguramente se originó en los EE. UU. ya que ese país es el único que tiene los cinco tipos, de los cuales todos los demás deben haber descendido el de Wuhan en China que tiene solo uno de esos tipos, que lo hace en analogía como una especie de "rama" que no puede existir por sí misma, sino que debe haber crecido de un "árbol".

El médico taiwanés señaló que en agosto de 2019, EE.UU. tuvo una serie de neumonías pulmonares o similares, que los estadounidenses atribuyeron a 'vapear' de los cigarrillos electrónicos, pero que, según el científico, los síntomas y las condiciones no podían explicarse cigarrillos electrónicos. Dijo que escribió a los funcionarios estadounidenses diciéndoles que sospechaba que esas muertes probablemente se debieron a un coronavirus. Afirma que sus advertencias fueron ignoradas.

Inmediatamente antes de eso, los CDC cerraron totalmente el laboratorio biológico principal de las Fuerzas Armadas de los EE. UU. en Fort Detrick, Maryland, debido a la ausencia de salvaguardas contra fugas de patógenos, emitiendo una orden completa de "cese y desistimiento" a las fuerzas armadas. Fue inmediatamente después de este evento que surgió la epidemia del "cigarrillo electrónico".

 

Captura de pantalla de The New York Times 08 de agosto de 2019 

También tuvimos a los ciudadanos japoneses infectados en septiembre de 2019, en Hawai, personas que nunca habían estado en China, estas infecciones ocurrieron en suelo estadounidense mucho antes del brote en Wuhan, pero solo poco después del cierre de Fort Detrick.

Luego, en las redes sociales chinas, apareció otro artículo, consciente de lo anterior pero que presentaba más detalles. En parte, declaró que cinco atletas "extranjeros" u otro personal que visitaba Wuhan para los Juegos Militares Mundiales (18-27 de octubre de 2019) fueron hospitalizados en Wuhan por una infección indeterminada.

El artículo explica más claramente que la versión del virus de Wuhan podría haber venido solo de los EE. UU. Porque es lo que ellos llaman una "rama" que no podría haberse creado primero porque no tendría "semilla". Tendría que haber sido una nueva variedad derivada del 'tronco' original, y ese tronco existe solo en los EE. UU. (1)

Se ha especulado mucho públicamente que el coronavirus se había transmitido deliberadamente a China pero, según el artículo chino, es posible una alternativa menos siniestra.

Si algunos miembros del equipo de EE. UU. en los Juegos Militares Mundiales (18-27 de octubre) se hubieran infectado con el virus de un brote accidental en Fort Detrick, es posible que, con un largo período de incubación inicial, sus síntomas pudieran haber sido menores, y esas personas podrían fácilmente haber "recorrido" la ciudad de Wuhan durante su estadía, infectando potencialmente a miles de residentes locales en varios lugares, muchos de los cuales viajarían más tarde al mercado de mariscos desde donde el virus se propagaría como un incendio forestal (como lo hizo) .

Eso explicaría también la imposibilidad práctica de localizar el legendario "paciente cero", que en este caso nunca se ha encontrado ya que habría habido muchos de ellos.

Luego, Daniel Lucey, un experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Georgetown en Washington, dijo en un artículo en la revista Science que se confirmó que la primera infección humana se produjo en noviembre de 2019 (no en Wuhan), lo que sugiere que el virus se originó en otro lugar y luego se propagó. a los mercados de mariscos. "Un grupo puso el origen del brote tan pronto como el 18 de septiembre de 2019". (2) (3)

La descripción de los primeros casos sugiere que el brote comenzó en otro lugar.

El artículo dice:

“Como casos confirmados de un nuevo virus que surge en todo el mundo con una velocidad preocupante, hasta ahora todos los ojos se han centrado en un mercado de mariscos en Wuhan, China, como el origen del brote. Pero una descripción de los primeros casos clínicos publicados en The Lancet el viernes desafía esa hipótesis ". (4) (5)

El documento, escrito por un gran grupo de investigadores chinos de varias instituciones, ofrece detalles sobre los primeros 41 pacientes hospitalizados que habían confirmado infecciones con lo que se denominó coronavirus novedoso de 2019 (2019-nCoV).

En el primer caso, el paciente se enfermó el 1 de diciembre de 2019 y no tenía ningún vínculo informado con el mercado de mariscos, informan los autores. "No se encontró ningún vínculo epidemiológico entre el primer paciente y los casos posteriores", afirman. Sus datos también muestran que, en total, 13 de los 41 casos no tenían vínculo con el mercado. "Ese es un gran número, 13, sin conexión", dice Daniel Lucey... (6)

Informes anteriores de las autoridades sanitarias chinas y de la Organización Mundial de la Salud habían dicho que el primer paciente tenía síntomas el 8 de diciembre de 2019, y esos informes simplemente decían que "la mayoría" de los casos tenían vínculos con el mercado de mariscos, que se cerró el 1 de enero. (7)

“Lucey dice que si los nuevos datos son precisos, las primeras infecciones en humanos deben haber ocurrido en noviembre de 2019, si no antes, porque hay un tiempo de incubación entre la infección y la aparición de los síntomas. Si es así, el virus posiblemente se propagó en silencio entre las personas en Wuhan, y tal vez en otros lugares, antes de que se descubriera el grupo de casos del ahora infame Mercado Mayorista de Mariscos de Huanan a fines de diciembre. El virus entró en ese mercado en vez de salir de ese mercado", afirma Lucey.

"China debe haberse dado cuenta de que la epidemia no se originó en ese mercado de mariscos de Wuhan Huanan", dijo Lucey a Science Insider. (8)

Kristian Andersen es bióloga evolutiva en el Instituto de Investigación Scripps que ha analizado secuencias de 2019-nCoV para tratar de aclarar su origen. Dijo que el escenario era "totalmente plausible" de personas infectadas que llevaran el virus al mercado de mariscos desde algún otro lugar. Según el artículo de Science,

“Andersen publicó su análisis de 27 genomas disponibles de 2019-nCoV el 25 de enero en un sitio web de investigación de virología. Sugiere que tenían un "antepasado común más reciente", es decir, una fuente común, tan pronto como el 1 de octubre de 2019 ". (9)

Fue interesante que Lucey también notó que originalmente se creía que el MERS provenía de un paciente en Arabia Saudita en junio de 2012, pero estudios posteriores y más exhaustivos lo rastrearon hasta un brote hospitalario de neumonía inexplicada en Jordania en abril de ese año. Lucey dijo que de las muestras almacenadas de personas que murieron en Jordania, las autoridades médicas confirmaron que habían sido infectadas con el virus MERS. (10)

Esto proporcionaría empuje a la cautela entre el público para aceptar la "narrativa estándar oficial" que los medios de comunicación occidentales siempre están ansiosos por proporcionar, como lo hicieron con el SARS, MERS y ZIKA, todas las cuales "narrativas oficiales" se probaron más tarde que han estado completamente equivocadas

En este caso, los medios de comunicación occidentales inundaron sus páginas durante meses sobre el virus COVID-19 originado en el mercado de mariscos de Wuhan, causado por personas que comían murciélagos y animales salvajes. Todo esto ha demostrado ser incorrecto.

El virus no solo no se originó en el mercado de mariscos, sino que no se originó en Wuhan en absoluto, y ahora se ha demostrado que no se originó en China sino que fue traído a China desde otro país. Parte de la prueba de esta afirmación es que las variedades genómicas del virus en Irán e Italia han sido secuenciadas y comprobado que no son parte de la variedad que infectó a China y, por definición, deben haberse originado en otro lugar.

Parecería que la única posibilidad de origen son los Estados Unidos porque solo ese país tiene el "tronco de árbol" de todas las variedades. Y, por lo tanto, puede ser cierto que la fuente original del virus COVID-19 fue el laboratorio militar estadounidense de bioguerra en Fort Detrick. Esto no sería una sorpresa, dado que los CDC cerraron por completo Fort Detrick, sino también porque, como relaté en un artículo anterior, entre 2005 y 2012, EE. UU. experimentó 1,059 eventos en los que los patógenos fueron robados o escaparon de la autoridad de los laboratorios estadounidense -durante los diez años anteriores, a un promedio de uno cada tres días.

Notas

(1) https://mp.weixin.qq.com/s/CjGWaaDSKTyjWRMyQyGXUA

(2) https://science.sciencemag.org/content/367/6477/492.full

(3) ciencia; Jon Cohen; 26 de enero de 2020

https://www.sciencemag.org/news/2020/01/wuhan-seafood-market-may-not-be-source-novel-virus-spreading-globally

(4) https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30183-5/fulltext

(5) https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30183-5/fulltext

(6) http://wjw.wuhan.gov.cn/front/web/showDetail/2020011109036

(7) http://wjw.wuhan.gov.cn/front/web/showDetail/2020011509040

(8) https://sciencespeaksblog.org/2020/01/25/wuhan-coronavirus-2019-ncov-qa-6-an-evidence-based-hypothesis/

(9) http://virological.org/t/clock-and-tmrca-based-on-27-genomes/347

(10) http://applications.emro.who.int/emhj/v19/Supp1/EMHJ_2013_19_Supp1_S12_S18.pdf