No pasó mucho tiempo antes de que la historia de una valiente operación para prevenir un asesinato ruso en Kiev que simulaba la muerte de un periodista comenzara a desenmarañarse y a revelar un crudo truco publicitario.

El miércoles, el SBU del Servicio de Seguridad Nacional de Ucrania conmocionó al mundo al revelar que había escenificado el asesinato del periodista ruso Arkady Babchenko. El servicio afirmó que esto había sido necesario con el fin de frustrar una verdadera trama a gran escala dirigida contra Ucrania y planeada por el Kremlin. Ya para el jueves, el efecto de sobresalto había desaparecido y los comentaristas empezaron a desmontar la historia que les habían contado.

Según las fuerzas de seguridad ucranianas, el mayor logro inmediato para el SBU en el caso fue el arresto de un empresario ucraniano identificado como "G". Se le acusa de haber organizado el atentado contra Babchenko en nombre de la inteligencia rusa. Él contrató a un hombre, que en realidad era un informante del SBU, y le pagó 30.000 dólares para matar a Babchenko, según cuenta la historia. El SBU publicó imágenes de la detención, así como un vídeo grabado por una cámara oculta, que mostraba cómo ocurría la transacción.

La narrativa oficial afirma que el asesinato fue concebido como un simulacro de un complot mayor, que tendría como objetivo a unas 30 figuras públicas prominentes en Ucrania. Se suponía que "G" compraría 300 rifles de asalto Kalashnikov, municiones y montaría varios depósitos de armas en Ucrania central, según el SBU.

El sospechoso fue identificado posteriormente por un tribunal ucraniano como Boris German. Según su perfil público, tiene 50 años, algunos antecedentes militares y está interesado en las armas de fuego. También es hijo de un destacado empresario ucraniano, Lev German, y es propietario de varias empresas en el país.

Comentario: German es un traficante de armas, director de una fábrica de armas ucraniano-alemana (Schmeisser), la "única empresa no estatal de producción de armas" en Ucrania. Suministraron armas a los neonazis en la operación "ATO" de Kiev contra Donbass. Su firma tiene una larga relación con el gobierno de Kiev. Él es cualquier cosa menos prorruso. De hecho, afirma que estaba actuando como agente encubierto de contrainteligencia para la inteligencia ucraniana. Parece que todo esto fue planeado para robarle la compañía a German.

Hay poca información oficial sobre el caso. Pero algunos medios de comunicación ucranianos recurrieron a sus fuentes y desenterraron algunos detalles interesantes, aunque aún no han sido confirmados.

Según ukranews.com, los investigadores negociaron un acuerdo con German, ofreciéndole clemencia a cambio de testificar contra una persona que no fue nombrada por los funcionarios. La fuente dijo que él rechazó la oferta y también dijo que el hombre de negocios se dedica a la adquisición de armas para el ejército ucraniano.

Strana.ua dijo que su fuente confirmó que German tenía conexiones en el sector armamentístico. También añadió que, al parecer, había sido engañado por las fuerzas del orden ucranianas, que le ofrecieron participar en una operación encubierta.

"Fue un montaje evidente, una provocación. Ahora el hombre que acudió a él con la sugerencia ha desaparecido y el SBU afirma que estaba trabajando para la inteligencia rusa, pero no tienen ninguna evidencia clara que lo pruebe", dice la fuente.

El abogado Andrey Smirnov, radicado en Kiev, dijo que el aparente agente provocador estaba trabajando para el departamento de contrainteligencia del SBU.

Todos estos informes están lejos de refutar la historia, por supuesto, pero son bastante reveladores. Sobre todo teniendo en cuenta que la historia en sí está llena de inconsistencias y descuidos desde el principio. El cuerpo de Babchenko empapado en sangre de cerdo en la foto publicada después de su "asesinato" contradecía los informes de que murió en una ambulancia de camino al hospital.

La "operación especial" para escenificar su muerte fue declarada altamente secreta. El periodista incluso pidió públicamente disculpas a su familia por el dolor que había causado al aceptar participar en ella. Pero Vasil Gritsak, el jefe del SBU, dijo que la familia fue advertida de antemano. Y Anton Gerashchenko confirmó en una entrevista que sabía que Babchenko estaba vivo y bien cuando publicó sus arrogantes acusaciones de que Rusia había matado al hombre.

Otro pequeño detalle. El material publicado por el SBU deja claro que G pagó toda la suma de 30.000 dólares al falso asesino antes de hacer su "intento" de matar a Babchenko. ¿Cuál era entonces el propósito de este espectáculo altamente público sobre su presunto asesinato, si no fue el de obtener un registro para que el "asesino" reportara su éxito a G y consiguiera así el pago final por el mismo?

La respuesta puede ser muy sencilla: toda la operación se llevó a cabo en aras de crear mala publicidad para Rusia y buena publicidad para el SBU. Babchenko dijo que se suponía que su muerte escenificada estaría sincronizada con el partido final de la Liga de Campeones de la UEFA, celebrada en Kiev el sábado pasado.

"De hecho, hubo otros atentados terroristas, probablemente más graves y de mayor envergadura, que se estaban organizando con la máxima seriedad", explicó. "Por eso hace una semana ellos dijeron en Rusia que algunos terroristas de ISIS en Kiev estaban planeando atentados antes de la Liga de Campeones. Supongo que se suponía que era yo".

Sí, "ellos" dijeron eso. Excepto que "ellos" eran The Sun y el Daily Star. ¡Oh, esos rusos, qué nefastos parecen ser!

Comentario: La única cosa que el SBU logró es demostrar que no tienen ningún problema en crear noticias falsas deliberadamente. Y tampoco les molesta tener el descaro de culpar a Rusia por los falsos crímenes fabricados por el SBU. Al menos aquí hay muchas oportunidades para el humor. Este es un buen ejemplo:

Giles Dilnot: "Pero, pero, Porton Down, los rusos no hacen esto. Conspiración occidental, bla, bla, bla." Despierten. Por el amor de dios, despierten ya.

Paul | El papá centrista original: Corbyn querrá ver toda la evidencia primero.

The SKWAWKBOX: Vaya, esto añejó muy bien...

Y no estaríamos contentos si Luke Harding "el peor periodista de la historia" no apareciera:

"Un crimen terrible. Arkady era un periodista valiente y brillante, el mejor de su generación, comprometido a decir verdades incómodas", dijo Luke Harding, autor de 'Collusion: How Russia helped Trump win the White House' ("Colusión: Cómo Rusia ayudó a Trump a ganar la Casa Blanca"). Su tuit fue retuiteado más de 600 veces, incluso por algunos miembros destacados de la "comentariocracia". "No sé qué es sino terrorismo. No hay otra palabra para describirlo", escribió una persona en respuesta. ¿Qué tal farsa? Eso encaja bastante bien, creo.

Periodistas asesinados en Rusia

Alex (Sasha) Krainer: Los datos empíricos apuntan a otra mejora importante en Rusia bajo el liderazgo de Putin.

Estas personas son idiotas. Y no son los únicos. Los periodistas de verdad no están impresionados, por decir lo menos:

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) condenó el montaje del asesinato del periodista Arkady Babchenko por parte de la inteligencia ucraniana, afirmando que dañó la credibilidad de Kiev y del periodismo internacional.

"El objetivo de la profesión es buscar la verdad y [...] cualquier manipulación de la información puede dañar dramáticamente la credibilidad de los medios de comunicación, así como el periodismo en su conjunto", dijo la FIP en una declaración el jueves. El asesinato escenificado de Babchenko por las autoridades ucranianas, que fue "asesinado" el 29 de mayo y reapareció un día después durante la conferencia de prensa del servicio secreto, reforzó "la idea de que periodistas y políticos conspiran juntos", dijo el presidente de la organización, Philippe Leruth.

"Al difundir pruebas falsas sobre su asesinato, las autoridades ucranianas han erosionado seriamente la credibilidad de la información, y su comunicación corre el riesgo de ser considerada una operación de propaganda. ¿Era realmente necesario escenificar su muerte para detener un supuesto ataque?" se preguntó Leruth.

El montaje también fue inapropiado debido a que "los asesinos, y sus patrocinadores," de periodistas que fueron realmente asesinados, como Pavel Sheremet, nunca han sido identificados por las autoridades ucranianas. Dado que la FIP condena los asesinatos y "lucha contra la impunidad, que beneficia a los asesinos de periodistas", también aboga por la transparencia de la información, subrayó Leruth.

Además, todo el asunto fue "un circo completo orquestado por figuras militares y un periodista", y no se trató de un "simple caso periodístico", argumentó Anthony Bellanger, Secretario General de la FIP. El montaje engañó a periodistas de todo el mundo y a "millones de ciudadanos que se sintieron justificadamente conmovidos por este supuesto asesinato", añadió.

Las autoridades ucranianas se apresuraron a defender la maniobra, y el ministro del Interior, Arsen Avakov, declaró que estaba sorprendido ante las críticas "pseudomorales" procedentes del extranjero y que, con la operación, los servicios secretos habían logrado lo "suficiente [...] para quedar satisfechos".

"Pseudomoral". Esa simple palabra lo dice todo. Las mentes criminales involucradas en esto están indignadas ante sus aliados "normalmente solidarios" en Occidente, quienes están molestos con ellos por exponerlos como tontos crédulos.

Imagínense lo lejos que habrían llegado todos estos cretinos si el SBU hubiera esperado una semana, un mes o un año antes de revelar que Babchenko estaba vivo. Todos esos periodistas lamentaron un asesinato que nunca ocurrió. Y sin embargo, se sienten insultados cuando la gente los llama "falsos". ¡Qué irónico! Como Neil Clark escribe:

"Si no hubiera aparecido vivo, la muerte de Arkady se habría convertido en lo que la mayoría de la gente llamaría 'verdad' [...] Nadie - ninguno de nosotros - pensaría en cuestionarlo. Y cualquiera que lo hiciera sería considerado un lunático", escribe Catte.

Si Babchenko hubiera permanecido muerto, entonces los neoconservadores británicos -los verdaderos lunáticos entre nosotros- estarían exigiendo un nuevo "castigo" contra Rusia. Tendríamos renovados llamamientos para que Ofcom [Oficina de Comunicaciones deñ Reino Unido -NdT] y/o el Gobierno "tomaran medidas" contra los medios de comunicación rusos que operan legalmente en Gran Bretaña, como RT y Sputnik. ¿Se habría atrevido algún político o periodista de la corriente dominante a hablar en contra de los rusófobos? En una época en la que el escepticismo de las narrativas oficiales se equipara vergonzosamente a la traición, uno lo duda. Pero fuera de las puertas de la Bastilla, la gente ya no se deja engañar.

Caso Babchenko: Las noticias falsas en Ucrania como dopaje de Estado

Javier Benítez, Dmitri Polikárpov

La historia detrás de la repentina muerte y la milagrosa resurrección del periodista ruso Arkadi Bábchenko en Ucrania ha hecho mucho ruido en los medios internacionales y quizá la mayoría de los periodistas occidentales hubieran preferido olvidarla por completo. Y es que a muchos les parece una manipulación descarada, una burla sin precedentes.

Las autoridades ucranianas informaron de que Bábchenko había sido asesinado a tiros en la puerta del apartamento donde vivía en Kiev, capital de Ucrania. El Gobierno del presidente, Petró Poroshenko, de inmediato acusó al Kremlin de estar detrás del crimen, y Occidente, incluidos los medios, compró la versión.

"Ucrania acusa a Rusia de estar detrás del asesinato del periodista opositor en Kiev. El primer ministro ucranio pide que los asesinos sean castigados y Moscú rechaza de manera categórica todas las acusaciones", así titulaba El País TV una de sus primeras crónicas sobre "la muerte" de Arkadi Bábchenko.

Al principio parece una obra perfecta. Matan a un periodista crítico con las autoridades rusas huido a Kiev con su familia. Enseguida aparece el ministro de Exteriores de Ucrania, Pavló Klimkin, quien dice ante el Consejo de Seguridad de la ONU que puede ser un nuevo intento de Moscú de desestabilizar la situación en Ucrania. Y todo esto ocurre a tan solo dos semanas del inicio del Mundial de fútbol en Rusia...

Varios colegas del periodista envían maldiciones a Putin, pegan fotos de Bábchenko sobre el muro de la embajada rusa en Kiev. En el centro de Moscú se organiza una manifestación no autorizada para protestar contra el "asesinato de Bábachenko" y las fuerzas antidisturbios están a punto de intervenir, pero justo en este momento llega el segundo acto de esta historia.

Un acto que la cadena Euronews en español tituló: "Insólito: Ucrania anunció la muerte de un periodista, pero era un simulacro".

Esto sí que parece de chiste. El periodista ruso 'asesinado' y reaparecido cuenta que le echaron sangre de cerdo para simular las heridas, un profesional le maquilló, y le dieron una camiseta con agujeros de bala. Luego le llevaron en ambulancia al hospital que le declaró muerto, y de ahí a la morgue, donde 'resucitó' y por las noticias en las cadenas de televisión se dio cuenta de 'qué gran tipo era yo'. Palabras textuales.

Estos son algunos detalles que dio Bábchenko sobre la pantomima del atentado organizado por los servicios secretos ucranianos, supuestamente para ponerle a salvo de un complot ruso. El periodista resucitado aplaude a las autoridades ucranianas, pero parece que no todos están de acuerdo.

Los medios internacionales que vendieron la versión inicial de Kiev sobre la muerte de Bábchenko se dividieron en dos grupos principales. El primero, prácticamente decía que no importaba si estaba vivo o muerto, porque en cualquier caso Rusia era culpable del complot para asesinarle. El segundo grupo denunciaba la manipulación y se sentía profundamente engañado, algo que también manifestaron algunos políticos.

Euronews en español, nuevamente, se expresó con claridad al respecto: "Críticas a la simulación del asesinato de Bábchenko".

Hay que decir que la reacción de los medios rusos ha sido unánime. Muchos trazaron un parangón entre la historia de Bábchenko y el envenenamiento en Reino Unido el exespía ruso Serguéi Skripal y a su hija Yulia.

Los ejemplos son varios:

"Una copia del modelo británico", titula el diario Rossiyskaya Gazeta. "El caso Skripal y el asesinato de Bábchenko tienen la misma lógica que es denigrar a Rusia por fas o por nefas".

El rotativo Izvestia opina que "el Servicio de Seguridad de Ucrania organizó una farsa, una parodia al envenenamiento de los Skripal".

Y el diario Nezavisimaya Gazeta escribe que "la mistificación con el asesinato de Arkadi Babchenko evoca la historia del 'caso Skripal'".

Por su parte RT llama la atención al hecho de que el envenenamiento de los Skripal tuvo lugar en vísperas de las elecciones presidenciales en Rusia, mientras que el simulacro del asesinato de Bábchenko se produce dos semanas antes del inicio del Mundial de Fútbol Rusia 2018.

Lo que las autoridades ucranianas a lo mejor veían como una ayuda a los críticos de Rusia en todo el mundo, en realidad ha creado problemas a Occidente que ahora no podrá evitar comparaciones irónicas con el caso Bábchenko.

Y lo importante es que parece que por fin la comunidad periodística internacional se está dando cuenta de que está siendo manipulada por las autoridades ucranianas.

 

La organización Reporteros Sin Fronteras ha sido una de las víctimas de esta puesta en escena. También mordieron el anzuelo. El 30 de mayo a las 14:36 horas difundieron este comunicado: "RSF pide colaboración ruso-ucraniana para esclarecer el asesinato del periodista Arkady Babchenko". Siete horas más tarde, tan avergonzados como indignados, difundieron el otro: "El falso asesinato de Arkady Babchenko: Nada justifica escenificar la muerte de un periodista". 
"¿Qué demonios había ocurrido?", se pregunta Alfonso Armada, presidente de la sección española de Reporteros Sin Fronteras, en un artículo de opinión publicado en El País titulado: "Ucrania juega con la verdad y se pega un tiro en la sien".

 

No se puede estar más de acuerdo con Reporteros sin Fronteras respecto a que lo único positivo en toda esta historia es que el periodista está vivo. Todo lo demás es lamentable. Incluso, antes que nada es lamentable la actitud de los que se apresuraron otra vez a condenar a Rusia de 'un nuevo crimen' sin bajar a la realidad.

Quizá lo que sorprenda sea que algunos gobiernos Europeos no llegasen a tiempo para anunciar nuevas sanciones contra Moscúpor 'una nueva víctima'. Pero lo más probable es que estuvieran a punto de hacerlo.

Como escribió Alfonso Armada en su artículo publicado por El País, hablar de noticias falsas es dejarse engañar, al indicar que si es noticia, no puede - no debe - ser falsa.

"Es otra cosa. Y cuando los también llamados servicios de inteligencia se ponen manos a la obra, miel sobre hojuelas para hacer trizas la verdad. No son noticias, es desinformación. Una tarea a la que se han aplicado los poderes, los gabinetes de propaganda y mercadotecnia, y por supuesto los servicios secretos, desde la guerra de Troya".

Comentario: Los ucranianos y el tal Babchenko -que no estaba muerto, estaba "de parranda"- deben pensar que son muy astutos. Y ahora incluso tienen el descaro de decir que aunque Babchenko no fue asesinado, ¡Rusia es de todos modos culpable porque pensó en hacerlo!

En realidad, este patético montaje en escena ayuda al resto del mundo a despertar al hecho de que los servicios de inteligencia dedican gran parte de su tiempo a crear noticias falsas, e incluso ataques de bandera falsa, y los medios masivos son cómplices de ello. Y en este infame arte, sobresale Ucrania.

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