“Von Germinal” y el “Commander Torra”

Es innegable que existe una escalada de tensión en Cataluña ante la próxima sentencia del Supremo sobre el primer juicio por el 1-O (al que seguirán, como mínimo, otros tres). Es también innegable que esta tensión viene favorecida por la proximidad a las elecciones del 10-N y por un “gobierno en funciones” que ni quiere, ni puede, ni sabe bien que medidas adoptar. Sin olvidar que se acercan fechas de movilización “unionista” (12-O). Todo esto constituye la “parte negativa” que tiende a aumentar la crispación. La positiva es que, salvo ínfimas minorías, nadie quiere que en Cataluña ocurra algo irreparable. Pero, de seguir así un par de semanas más, todo induce a pensar que el “gobierno en funciones” tendrá que aplicar medidas drásticas o arriesgarse a haber demostrado una debilidad que le puede costar cara electoralmente. El personaje más irrelevante de todos, el presidente de la gencat, Quim Torra, es, sin duda, el que va echando leña al fuego.

LA REALIDAD SOBRE LAS DETENCIONES DE MIEMBROS DEL CDR

Cada hora que pasa se va conociendo algún detalle más sobre los detenidos del CDR. Ahora resulta que uno de ellos, ante la Audiencia Nacional, es decir en un clima relajado y con aire acondicionado, sin gritos, ni policía bueno-policía malo, reconoció que Torra “tenía conocimiento del plan”. Incluso el grupo formaba parte de una organización llamada “ERT” (Equip de Resposta Táctica) que “pretendía instaurar la república” por cualquier vía (y de hecho, la única que les queda es la “violenta”). Algún “cerebro” recalentado por 15 años de “nou estatut” y de “procés”, con sobredosis de TV3, y de air-soft, había elaborado un plan consistente en ocupar una semana el parlament, atentar contra infraestructuras ferroviarias, eléctricas y de comunicaciones, y atacado cuarteles de la Guardia Civil. Además, se les ocupó cierta cantidad de termita ya elaborada (mezcla exclusivamente incendiaria). Todo esto debía generarse entre el 1-O, aniversario del “no-referendum”, hasta la publicación de la sentencia… Es fácil pensar que a uno de los detenidos le recordaron la suma de años de cárcel que se podía sumar y decidió reconocer todo lo que ya estaba grabado en conversaciones telefónicas y ocupado en los registros.

Así pues, existía un embrión de organización terrorista… algo que los medios de comunicaciones subsidiados por la gencat, hacen piruetas por no reconocer. En el colmo de la tontería periodística TV· habló de que los detenidos “preparaban acción mediática con un artefacto en el Parlament”… ¿con un espantapájaros, con un porrón? Porque decir “artefacto” es algo indefinido. “Artefacto explosivo” parece más oportuno. O, incluso, “artefacto incendiario”. TV3, luego, ha hablado de “acción mediática” en el parlament, con la misma intención de quitar dramatismo al asunto que había demostrado dos días antes difundiendo el bulo de que la Audiencia Nacional había retirado la acusación de “tenencia de explosivos” o la versión de que solamente se les había incautado petardos para utilizar en la “festa major” del pueblo…

TORRA EL SEMBRADOR DE VIENTOS

¿Puede ser cierto que Torra estuviera al corriente del plan? Si tenemos en cuenta que ERC no le apoya, que el PDCat es una ficción política volátil, solamente queda la CUP-CDR, la ANC y el Omnium como sus apoyos reales, incontestables. El fracaso del último 11-S, la pérdida creciente de fervor popular hacia el independentismo registrada en las encuestas, los fracasos de movilización de los CDR habidos desde el propio 1-O e, incluso, la caída de audiencia de TV· en el verano (fue la única de las 14 televisiones regionales que cayó en audiencia este verano), así como el aislamiento internacional del “procés” por mucho que el de Waterloo no tenga otra cosa que hacer, todo ello son síntomas inequívocos de que, en los próximos dos meses, se remata el “procés”, como sea, incluida la “vía eslovena” (60 muertos y varios cientos de heridos, vía que Torra siempre ha elogiado) o bien, incluso los más fanáticos, deberán reconocer su fracaso. Es muy posible que Torra quiera “internacionalizar” el conflicto, induciendo a otros a que realicen una “acción mediática”.

Torra, no hay que olvidarlo, él mismo y sin ayuda de nadie es el que está tensando la situación día tras día. El que debería ser “presidente de todos los catalanes”, lo es solamente de la minoría independentista. Y juega al bonito juego de la pancarta: “hoy me ordenan retirar una, la retiro mañana y dos horas después coloco otra”… Hay que conocer la mentalidad mezquina de la burguesía independentista para saber que esa iba a ser la reacción: el pequeño gesto, el detallito que indica simbólicamente una revuelta contra las “órdenes de Madrid” (de hecho son órdenes de la Junta Electoral Central), el pequeño revanchismo infantil, el alfiler que se clava evitando que sea un aguijonazo susceptible de generar una reacción… no solamente está ocurriendo en el balcón de Torra sino en muchos edificios públicos en Cataluña.

Y yo me pregunto: ¿no es la ocasión para que algún “gobierno en funciones” o algún “gobierno que funcione” decrete la prohibición de colocar pancartas y símbolos en edificios públicos y en sus inmediaciones? Pero, lo que es lógico y lo que debería haberse hecho desde hace 40 años, no hay nadie capaz de asumirlo: unos porque también quieren colocar sus pancartas y otros porque su mentalidad es “pancartista” y panfletaria. Pero, los edificios públicos deberían servir para resolver los problemas de los ciudadanos, no para mostrar opciones de parte (desde el “Welcome refugies”, hasta el arco iris o cualquier otro trapo) que, además, afean edificios y muestran la fealdad moral y la mezquindad de los que los ocupan.

¡"CREYENTES EN EL PROCÉS"! LA VERDAD ESTÁ EN LA HISTORIA

Los “creyentes” del “procés” que quedan en activo no son más que espectadores de TV3 con el cerebro alterado por sus informativos y que han perdido toda conciencia de la realidad de Cataluña, cenutrios de grupos radicales que creen que experiencias que tuvieron éxito (las independencias de las Repúblicas yugoslavas en los 80, las revoluciones naranjas en el milenio) pueden trasladarse a Cataluña (ignorando que si tuvieron éxito no fue por sí mismas sino por el apoyo que contaron de determinados países, grupos económicos y mediáticos, nada de lo cual está presente en Cataluña) y unos cuantos trogloditas que se niegan a reconocer que el tiempo de los micronacionalismos ha quedado muy atrás en la historia.

Entre estos últimos trogloditas están los últimos detenidos. Hoy se ha publicado que uno de los encerrados en Soto del Real, Germinal Tomás Abueso”, era conocido como el “Comandante Von Germinal”, fanático del air-soft y que llegó a casarse vestido de uniforme militar y rodeado de “armas” de ese deporte. Lejos de ser una excepción, este aspecto “militarista” es una constante en el independentismo catalán: lo vimos con Macià y su loca aventura de Prats de Molló o con Bandera Negra y su intento de atentar contra Alfonso XIII, lo vimos en los escamots de Estat Catalá durante la República, luego en grupos como el FAC, EPOCA o Terra Lliure, y a nivel oficial con personajes como Miquel Sellarés en los primeros pasos de la Generalitat. Siempre ha existido en el nacionalismo catalán, esa veta militarista y “armada”… que siempre, inevitablemente, ha concluido en fracasos sonoros (Prats de Molló, Complot del Garraf), metidas de pata (6 de octubre del 34, la mayor parte de atentados de TLl) y, en suma, en demostraciones de impotencia (FAC) o en crímenes siniestros (Viola y Bultó).

Hace falta recordar que en el Medievo existieron los almogávares, que en Cataluña -incluso en la OJE regional- tenían mucho predicamento. Se suele olvidar que, efectivamente, había algún pirenaico procedente de los condados catalanes, como también había aragoneses, occitanos, gascones… dirigidos por un templario alemán.

Cuando antes adviertan estos “militaristas” que esa vía nunca ha dado resultado en Cataluña, mejor. El problema es que, sino han advertido que el “procés” ha muerto, a pesar de tener el cadáver ante la vista, ¿cómo van a reflexionar sobre la historia de Cataluña y sobre la trayectoria histórica del propio independentismo? Lo peor es que, en el cerebro de los últimos mohicanos del independentismo late la idea de que la “lucha armada” puede culminar el “procés”. Delirio infantil. Delirio suicida. Delirio propio de proyectos fracasados en fase de descomposición.

“PROYECTOS TERRORISTAS CON FINES SECESIONISTAS”

El terrorismo independentista en Cataluña siempre ha sido un “tigre con barretina”. Nada serio. ¿Hacemos un repaso?

Es rigurosamente cierto que una parte del independentismo catalán ha sido “militarista” y dado a asumir pomposamente, “la lucha armada”. El problema es que siempre, siempre, le han faltado condiciones, capacidad y carácter. Hace casi 100 años, se inició en el llamado “Complot del Garraf” mitificado por la historiografía indepe. Se trataba de volar uno de los túneles del Garraf cuando pasara el rey Alfonso XIII en el tren. De paso, claro está, morirían sus acompañantes, el séquito, quizás maquinistas y personal ferroviario y las mascotas. Era terrorismo de la peor especie programado por quinceañeros o poco menos. Uno de los comprometidos se lo contó a su padre, el cual, con buen criterio, lo encerró en su casa. El que tenía que llevar los útiles para colocar el explosivo en el túnel, se le olvidaron. Otros perdieron el tren y llegaron tarde… En fin, que, finalmente, la policía, alertada desde hacía semanas por otro de los componentes del “escamot”, los detuvo a todos, entre ellos el que sería luego “jefe de la policía catalana”, Miguel Badía. Casi una travesura infantil.

A pesar de lo anecdótico y chusco de la peripecia, el “complot del Garraf” condicionaría los planes de Francesc Macià, entonces exiliado en Francia y que pretendía “invadir Cataluña” con 140 independentistas exiliados en Francia y una patulea de italianos dirigida por Riccioti Garibaldi, sobrino-nieto del unificador de Italia y exiliado en París. La acción, conocida en la mitología independentista como “la heroica gesta de Prats de Molló” fue del mismo jaez que el “complot del Garraf”.

Macià, antiguo teniente-coronel retirado del ejército español, planificó la “gesta” con la precisión del ingeniero militar que era. Hacían falta 8.000.000 de pesetas y 4.000 militantes armados para “invadir” Cataluña desde Francia, por la zona de Olot. Para ello lanzó unos “bonos patrióticos” titulados “Pau Clarís” que no lograron el milagro de que los independentistas abrieran su cartera (no se vendió ni el 5% de los bonos emitidos y los compraron catalanes instalados en Cuba, por cierto). Tampoco aparecieron los 4.000 activistas. Y el día en que Macià dio la orden “de ataque”, todos los comprometidos fueron detenidos. La mayoría, italianos. Es más, Macià dio la orden cuando la policía francesa ya había realizado las primeras detenciones. Buscaba el martirio. De hecho, él mismo alegó que temía que alguien, más osado que él, protagonizara una acción como el “complot del Garraf” que tuviera éxito y le robara el protagonismo en el área independentista.

Lo mejor de la “heroica gesta de Prats de Molló” era que la policía francesa estaba al corriente desde el primer momento. Garibaldi trabajaba, además, para Mussolini. La Tercera República Francesa, dirigida por masones (lo eran el presidente Doumerger y sus ministros del interior y de justicia, habían aceptado la presencia de exiliados españoles en su territorio, dado que Primo de Rivera había pactado un acuerdo con la Italia fascista en caso de conflicto. Pero no estaban dispuestos a que un anciano aventurero agriara definitivamente las relaciones con España. Así que dejaron conspirar al pobre Macià y luego lo detuvieron. Como dijo Macià: "Perdent, guanyarem", resumiendo su ideario (que es como decir "tengo vértigo; pues subo más alto para que el tortazo sea mayor")

Durante la República fueron varias las siglas independentistas que aspiraban a seguir la “vía irlandesa” en la época: hubo muchas (Bandera Negra, la Societat d’Estudis Militars, la Organització Militar Catalana, el Grupo 1640…). Muchas siglas y ni un atentado. A pesar de que Estat Catalá y Josep Dencàs, mantuvieron contactos con el consulado italiano en Barcelona antes de la sublevación de octubre de 1934, lo cierto es que la escasa capacidad de pegada que demostraron en aquella ocasión, les enajenó el interés que podían tener en aquel momento, especialmente tras la sorpresa de que 8.000 escamots desfilaran en Montjuic en noviembre de 1932, uniformados y paramilitarizados a la moda fascista.

Las cosas empeoraron durante la guerra civil. Los independentistas pusieron toda la carne en el asador en las primeras semanas de conflicto y se fueron a conquistar Mallorca, prefiriendo dejar atrás una Cataluña arrasada por la FAI, con 9.000 asesinatos en 60 días,  y ante la debilidad de Companys que dejó hacer a unos y a otros y, de paso, aprovechó la confusión desde la primavera de 1936 para resolver algunas pendencias personales (ordenar, por ejemplo, a la FAI el asesinato de Miquel Badía por una “cuestión de faldillas”… la frase es de Tarradellas que conocía bien el asunto). En Mallorca les dieron fuerte y flojo y, para colmo, al retirarse en barco, la CNT-FAI desarmó a los “temibles escamots de Estat Catalá” en la pasarela del buque. El partido se quedó sin un miserable pistolón. Y, aun así, hablaron de asesinar a Companys en lo que se conoció como “el asunto Revertés”. El propio Revertés, descubierto, fue asesinado por orden de Companys, mientras que el principal conspirador, el presidente del parlamento de Cataluña, ponía tierra de por medio y el secretario general de lo que quedaba de Estat Catalá, se disculpaba.

Luego nada. En los 40 años de franquismo, las siglas independentistas que sostenían la posibilidad de una “lucha armada” se fueron sucediendo desde los años 60: el PSAN, el FAC… ya no se trataba de imitar el “modelo irlandés”, sino el “modelo vasco”, ETA. Todos, regularmente fracasaron, tras poner alguna bomba e intentan su peripecia terrorista.

Cuando los vientos de la democracia soplaban por estos lares, el “mito ETA” seguía vivo y un puñado de indepes optaron por ella. No servían para eso. El más bragado le pegó un tiro en la pierna a Losantos facilitando con ello su salida de Cataluña, el dejar atrás su etapa marxista y el reinventarse en Madrid como azote de la izquierda desde las ondas de la Conferencia Episcopal. Inútil recordar que “Terra Lliure” es la única organización terrorista en el mundo que ha sufrido más víctimas por “fuego amigo” que bajas causadas a sus adversarios. En efecto, las bombas tenían una extraña tendencia a explotarles entre las manos. La policía acabó con la aventurilla antes de que los supervivientes se hubieran hecho daño. Su “capitán araña”, Carles Castellanos, nunca fue molestado y, cubierto por la gencat, pudo pasar el verano del 92 en Francia y terminar finalmente en los pastos de la Asamblea Nacional de Cataluña.

Y eso es todo el balance del “terrorismo independentista”. Apenas un conjunto de anécdotas chuscas. Por eso, cuando hoy leo en mi retrete que la Audiencia Nacional ha ordenado la detención de julays con “material para fabricar explosivos”, sonrío. A ver quién les dice a estos chicos que eso terrorismo e independentismo catalán nunca han funcionado bien, salvo como caricatura. Dicen que son de Arran, o de la CUP, o del CDR que, en el fondo, es lo mismo. Creo que el porro ha hecho estragos en .cat…

Lo único que le faltaba el independentismo catalán para rematar su crisis es que aparecieran los iluminados de la “lucha armada” intentado repetir los “éxitos” del pasado.

CATALUÑA ¿QUIEN ES EL TERRORISTA?

La pregunta de fondo es: ¿es peligroso el “terrorismo indepe”? Respuesta rápida: no, los indepes nunca han tenido temple para eso. Lo suyo es amedrentar cuando van en “manada” e, incluso así, los nervios les pueden traicionar. No, lo peligroso son los bobos que todavía no se han enterado que el “proceso independentista” está más acabado que Nelson Mandela en una reunión del Ku-kux-klan y que están al frente del ente autonómico. A pesar de lo cual algunos alertan sobre el “peligro del terrorismo” en Cataluña…

Los medios han publicado que los detenidos estos días en Barcelona “fabricaban material incendiario desde mayo”… O que pretendían volar torres de alta tensión. Y ocupar el parlament durante una semana. O que tenían información y planos sobre cuarteles de la Guardia Civil y “edificios estatales”. Y luego que si Torra dice que son buenos chicos o que los indepes piensan que todo esto es un “montaje”. Y luego, el Omnium, la ANC y ERC han telefoneado a los TEDAX porque en sus portales han aparecido “garrafas con un líquido verdoso y la bandera de España”… Llevaban la inscripción “TNT”. ¿Vale la pena tomarse algo de todo esto en serio?

No me cabe la menor duda de que si la Guardia Civil llevaba siguiendo y escuchando conversaciones a los del CDR, algo habrá encontrado y en función de eso se habrán producido las detenciones. A estas alturas nadie precisa realizar “montajes” para acusar a los CDR de violentos. Así que me creo que algunos cerebros recalentados por casi quince años de decir y repetir que la independencia de Cataluña era posible y estaba al alcance de la mano, algunos -sin duda, los más obtusos y chalados- decidieran que con unos cócteles molotov y ocupando el parlament se daba el paso decisivo. Si el gobierno de la gencat y los medios de comunicación subsidiados, creyeron durante unos meses que la independencia era posible, ¿cómo va a extrañar que un grupo de pringaos no creyera otro tanto y quisiera pasar al santoral indepe como los que dieron el paso decisivo? Ahora bien, también me creo que los detenidos, salvo las intenciones y los materiales, no tenían ni, como se dice habitualmente, “ni media hostia”. ¿Peligrosos? Como en el resto de casos de terrorismo indepe, peligrosos, sí, para ellos mismos. Lo cual, claro está, no les exime del peso de la ley.

Me gustaría hacer una comparación con ETA. Lo peor de ETA no era que asesinara y ejerciera como sindicato vasco de matarifes al que iban a parar los psicópatas regionales, lo peor es que era nacionalista y para justificar sus crímenes se aferraba a una idea decimonónica. Por lo mismo, la CUP no es más que una serie de individuos que no pudieron en su momento acoplarse a ERC o que fueron excretados de este partido o que procedían de grupúsculos radicales estilo MDT o Catalunya Lliure o Maulets y que la presunta proximidad a la independencia les dio cierto protagonismo al ser los que ofrecían el programa más maximalista. Lo intentaron. El tiro les salió por la culata.

Tras la Operación Anubis y tras el 1-O llamaron a la “huelga general” y crearon sus “comités por la defensa de la República”. En octubre de 2017 aquella “huelga general” no pasó de ser un embotellamiento, posible sólo gracias a que se ordenó a los Mossos mirar para otro lado. Cuando al gobierno socialista se le ocurrió realizar su “consejo de ministros” en Barcelona, los CDR volvieron a la carga y organizaron “columnas de ataque”: fracaso total, poca gente, poca combatividad, escaso entusiasmo. El segundo intento de “huelga general” fue peor que el primero. Los chicos no admiten que el “proceso independentista” ha fracasado, tanto el asumido por la gencat, como el liberado “desde las bases” (esto es, desde el CDR). Pero es así.

El lema del independentismo en esta fase debería ser: “s’ha acabat el bróquil” o en correcto castellano “no hay más cera que la que arde”. El independentismo ha conseguido fracturar a la sociedad catalana en cuatro (indepes, unionistas, inmigrantes y los que no saben no contestan). Lejos de resolver alguno de los graves problemas que la sociedad catalana tiene planteados, los ha agravado dejando que se pudrieran: “cuando seamos independientes todo se resolverá por sí mismo”.

Pero lo que da la medida de su valía y de su “oportunidad” es que, cuando estamos en tiempos de la “cuarta revolución industrial”, los indepes siguen anclados en la forma Estado-Nación propia de la “primera revolución industrial” (y en modo “mini”).

A nadie le puede extrañar que en las alturas de los partidos (en ERC y en lo que queda del PDCat, si es que queda algo) empiece a cobrar forma la idea de que, no se puede ir más allá de lograr un “concierto económico”. Con eso y un indulto general ya se darían con un canto en los dientes. Por ahí andan los restos optimistas del antiguo seny catalán.

Pero lo cierto es que la inteligencia ha desertado hace tiempo del independentismo y su puesto ha sido ocupado por la visceralidad, el radicalismo y el cerebro nublado por el ideal indepe y por su historia de ficción, o agravado al porrito que tampoco favorece las buenas decisiones.

La novedad en el proceso de sectarización de independentismo catalán (“Cada vez menos inteligentes, cada vez más radicales”) es que se está produciendo ¡en la cúpula de aquella institución que debía dar autonomía a Cataluña y que ha terminado quedándose como simple expresión burocrática del independentismo!

Si la gencat es independentista, no es, desde luego, ni mi gobierno autonómico, ni me representa, ni le reconozco más “autoridad” que la coacción que pueda ejercer. Y si, para colmo, su presidente se niega a cumplir incluso las órdenes de los tribunales, eso exime, igualmente, a cualquier ciudadano de esta región a cumplir la normativa de la gencat incluso en la recogida de cacas de perro.

Ernest Milá

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